Santa Cruz de la Sierra

Químicos están alterando salud humana

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Vivimos en un mundo fabricado con productos químicos. Nadie sabe el número exacto de ellos, pero sólo en el mercado europeo se comercializan más de 140.000 y en Estados Unidos cada año se registran 700 nuevas sustancias. Los endocrinólogos, médicos especialistas en las hormonas que regulan nuestros ciclos biológicos, siempre han sospechado que muchas enfermedades de la vida moderna podrían ser consecuencia de la convivencia con esta amplia gama de productos. Ahora, por fin, creen tener suficiente evidencia científica para demostrarlo.

Luego de revisar más de 1.300 investigaciones publicadas en los últimos cinco años, la Sociedad de Endocrinólogos concluyó que existen suficientes razones para pensar que algunas de estas sustancias químicas, conocidas como “interruptores endocrinos”, pueden desencadenar diabetes, enfermedades cardíacas y hasta obesidad.

En 2008, la Sociedad de Endocrinólogos había encargado un estudio similar sobre interruptores endocrinos, pero sus resultados no fueron tan claros. La amplia variedad de estudios en animales, la investigación básica, los trabajos con datos poblacionales y los registros de enfermedades ocupacionales han permitido que ahora los expertos se atrevan a decir que “diferentes líneas de evidencia soportan la aseveración que los interruptores endocrinos están contribuyendo a disminuir la calidad de vida, incrementan la susceptibilidad al cáncer, así como enfermedades endocrinas en humanos”.

La lista de productos químicos capaces de interferir procesos del cuerpo humano es amplia e incluye pesticidas, herbicidas, insecticidas, policloruros de bifenilo (usados en industria de refrigeración), bisfenol-A, ftalatos, entre otros.

Una de las novedades de este informe, según lo explicó Andrea C. Gore, de la Universidad de Texas y coautor del informe, es que a la lista de enfermedades por exposición a estas sustancias se suman otras como diabetes, enfermedad cardiovascular e incluso obesidad. En estos tres casos había sido difícil hasta ese momento establecer un vínculo entre su aparición y la exposición a interruptores endocrinos.

En cuanto a obesidad, el informe señala que sustancias como BPA, ftalatos y arsénico, entre otras, pueden alterar la producción, secreción y función de la insulina. “Existe suficiente evidencia para pensar que algunos interruptores endocrinos actúan como obesógenos y otros como diabetógenos”, apuntaron los investigadores.

Los datos recopilados por los científicos reforzaron la idea de los profundos efectos que la exposición a estas sustancias pueden tener sobre la reproducción humana y el desarrollo en las primeras etapas de la vida. Entre las alteraciones en la mujer figuran síndrome ovárico poliquístico, endometriosis y fibrosis.

En el caso de los hombres, estas sustancias afectan la calidad del esperma, anormalidades testiculares y alterar los tiempos para concebir hijos.

Los científicos consideran que también existe evidencia clara para relacionar estas sustancias con alteraciones en la glándula tiroides, efectos sobre glándulas como la próstata y problemas en el desarrollo y el comportamiento de los niños.

Los críticos del informe no tardaron en expresar su desacuerdo. Algunos representantes de industrias químicas y toxicólogos han manifestado que los resultados observados en animales no pueden ser tan fácilmente extrapolados a humanos. Representantes del American Chemistry Council han criticado la idea de que una exposición de unos pocos minutos a interruptores endocrinos, como lo sugiere el informe, pueda tener efectos tan profundos y duraderos sobre el cuerpo humano.

Por su parte, los autores del informe han dicho que es necesario profundizar estas investigaciones y advierten que la industria química libera productos en el mercado sin antes verificar sus efectos sobre la salud humana.

Entre las recomendaciones planteadas por los expertos figuran la educación al público, reconocer que los interruptores endocrinos constituyen un problema mundial, comenzar a educar a la próxima generación de expertos en química capaces de pensar en estos riesgos y problemas, financiar agencias que investiguen a fondo estas sustancias y enfatizar en la prevención.

Redacción: Leo.bo

Fuente: EFE

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