Santa Cruz de la Sierra

Nuestra tentación

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Qué podemos decir de las tentaciones hoy. Nuestro modelo es Jesús y qué actitud tiene él. Cómo se enfrenta al mal. Escudriñando cada día, nos damos cuenta que Jesús es nuestra referencia para dar saltos cualitativos frente al mal.
Desde el punto de vista bíblico, la tentación no solo significa “inducir a pecar”, sino también “someter a prueba” a una persona. Jesús no escapa de esta realidad que se da en todo tiempo y lugar, a pesar de su divinidad como Hijo de Dios.
En varios textos de la Biblia, Dios pone a prueba a los hombres, en otras son los hombres que desafían a Dios y lo peor es cuando Satanás tienta a los hombres, incluido a Jesús. Lo evidente es que no toda tentación o prueba son pecados, sino es un acto que nos lleva a la realidad existencial, que enfrenta todo ser humano. 
Si el mismo Hijo de Dios ha sido tentado, con mayor razón, las personas que vivimos frecuentes tentaciones. Las tentaciones que nos presenta el Evangelio de Lucas, son tal vez, las que remarcan una vivencia cotidiana. Pero el antecedente básico, es Jesús que logra enfrentarse  al demonio o las tentaciones, con la fuerza de Dios, con la fuerza del Espíritu y con la sensatez de la vida.
La falta de pan y hambre, y las necesidades; el ser poderoso y dominar todo reinado, con solo adorar al diablo; y desafiar a Dios poniéndole a prueba, se constituyen en las tentaciones maquiavélicas, que casualmente los vivimos a diario. Podríamos decir y con claridad que las necesidades vitales y básicas muchas veces nos han llevado a ser inclusive esclavos, sirvientes y dominados.
Podríamos entrar más a fondo recordando que el diablo no duerme, se pone en tu frente en tu espíritu de ambición y codicioso, para mostrarte el nuevo camino de la felicidad. El poder aparece hoy inclusivo como una energía que transforma al hombre.  Que para conseguirlo no hay escrúpulos.
Finalmente manipular a Dios tentarlo, ponerle a prueba hace más miserable, al ser humano. Todos sabemos que Dios es Dios y sabemos que su fortaleza está en su amor y no en ponerle a prueba. Su poder no es para someter sino para darnos más vida y plena.
Tenemos que ser conscientes que al Satanás o al Diablo no le gustara ser vencido, así que por ahora tal vez nosotros vencemos muchas batallas, pero la fortaleza del mal no se termina, volverá con nuevas estrategias, con nuevas formas de seducción. Por eso nosotros debemos de entender los misterios de Dios y estar muy atentos ante el mal. El mal siempre quiere destruir los proyectos de vida, los sueños y esperanzas.

 

Guillermo Siles Paz,
Erbol

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