Santa Cruz de la Sierra

Lego en el bloqueo

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Mi esposa Emmita propone: “Vamos a ir al bloqueo de la rotonda de la Madre India. A las ocho en punto nos va a recoger un hombre que tiene el permiso de circulación del comité cívico. Él nos va a llevar hasta el parque Los Mangales I. Quiero ayudar con la olla común de la Alcaldía”. Nuestro hijito Sebastián dice: “Por fin, vamos a ir en auto. Vamos a salir del barrio. Además, mi tío Dámaso vive cerca del parque los Mangales I, ¿no es cierto? Quiero saludarlo. No lo vemos desde el jueves pasado”. Gracias a Emmita, una de las pocas personas en Santa Cruz de la Sierra que nacieron con el gen de la puntualidad, llegamos al bloqueo de la Madre India a las ocho menos diez. Para mi sorpresa, constato que a esta hora la gran mayoría de los manifestantes son mujeres, es decir, sobre todo, jóvenes madres con niños pequeños de la edad de Sebastián. Una muchacha llamada Fabiana lo invita a nuestro hijito a sentarse con los demás niños. Le da una hoja de papel y unos lápices de color. “¿Te gusta dibujar?”, le pregunta. Sebastián responde: “Sí, me gusta. Pero lo que me gusta aún más es jugar con Lego. Me encanta construir”. Fabiana dice: “¡Qué buena idea! Después del almuerzo voy a traer Lego. ¿Vas a estar aquí por la tarde también?” Nuestro hijito explica: “No creo. Lo que pasa  es que un hombre nos va a llevar al parque Los Mangales I. Mi mamá va a cocinar allí para un montón de personas. Y yo voy a visitar con mi papá a mi tío Dámaso”. Pero resulta ser que el hombre con el permiso de circulación del comité cívico no nació con el gen de la puntualidad. A las diez Emmita lo llama por enésima vez y al fin el hombre responde. Explica que fue al cementerio para poner flores en la tumba de su madre. “Voy a estar en la Madre India en cuarenta minutos”, jura. Sebastián dice a su mamá: “No quiero esperar más. Voy a la casa con mi papá. Y después del almuerzo quiero volver aquí para jugar con el Lego de Fabiana”. Y así hacemos. Nos relajamos en la casa, comemos y en la tarde, con un sol mucho menos inclemente, volvemos al bloqueo de la Madre India. Hay más varones ahora. Y hay megáfonos que gritan a cada rato: “¡Bájese de la bici! ¡Pase caminando!”. La bulla no lo molesta a mi hijito. Sebastián ya está sentado al lado de Fabiana quien, efectivamente, trajo Lego. Me dice: “Voy a construir una casa. Y mañana quiero estar aquí también. Con el Lego”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

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