Santa Cruz de la Sierra

Tarea

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Yosalid Vedia, profesora de primero de primaria del colegio Adolfo Kolping, acaba de mandarnos tres hojas de tarea: dos de matemáticas y una de lenguaje. El impacto es como un tremendo trueno en un cielo despejado, es decir, no lo esperábamos en absoluto. Justo estaba con mi hijito Sebastián planificando nuestra jornada. Queríamos ir a nuestro querido bloqueo de la rotonda de la Madre India. Queríamos pasarla bien con los vecinos ya que, por fin, parece que está echada la suerte. Pero la tarea arruina todo. Sebastián me dice: “Vamos a quemar las hojas. Tienen que desaparecer. Decile a la profe que nosotros seguimos con las vacaciones”. Comento: “No podemos negar la realidad, me temo. Tenemos que ser responsables, hijo. El paro está por terminar. Fueron tres semanas sin igual, pero ahora hemos de retomar nuestras vidas. Y el colegio forma parte de nuestra vida”. Mi hijito me mira como si fuera un detestable judas y, de hecho, me dice que soy un “traidor”. Decido ignorar su mirada y su comentario. Nos sentamos en el patio trasero con un ábaco y un lápiz. “Primero te toca matemáticas. Hay que hacer sumas sencillas y sumas llevando con dos cifras. Y luego tenemos que leer dos cuentos, acerca del conejo Alejo y una niña llamada Chavelita”. Sebastián reniega: “¡Uf! ¡Qué cosa más aburrida, papá! Quiero ir al bloqueo. Quiero llevar mi Lego y jugar con mis amigos allí. No quiero estar aquí en el patio”. En este momento me llama el cineasta Tony Peredo, mi mejor amigo, quien pregunta: “¿Qué hacés? Ya no estás en el bloqueo, me imagino. Ya es un capítulo cerrado, ¿no es cierto? Estamos en la siguiente fase, es decir, la reconstrucción de un país”. Le digo: “Estoy aquí en mi casa. Tenemos que hacer tarea con Sebastián. El problema es que él no quiere. Él quiere que el paro continúe para siempre”. El cineasta medita: “Ahora la ciudadanía tiene una tarea colosal. Tenemos que aprender de una vez que una democracia sana necesita de ciudadanos críticos, gente que sepa que lo importante no es qué pensar sino cómo pensar. No somos rebaño. Somos todos individuos libres que no buscan a un redentor ni a un caudillo”. Repito: “Sebastián no quiere hacer tarea”. Tony dice: “Pasame con él”. El cineasta habla unos cinco minutos con mi hijito quien, al final, me dice: “Okey, vamos a hacer la tarea”. Le pregunto: “Pero, hijo, ¿qué te dijo tu tío Tony?”. Sebastián explica: “Me va a regalar la caja de Lego más grande que haya si me porto bien durante todo el último bimestre”.

Allart Hoekzema   MIGAJAS

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