Santa Cruz de la Sierra

Inscripción escolar

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Bien tempranito en la mañana se presenta el urubicheño Dámaso Vaca en la casa de la tía Angélica, donde vivaqueo con mi hijito Sebastián desde hace más de una semana debido a problemas de salud de ambos (los míos, bastante graves; los de Sebastián, menos). Mi hijito pregunta: “¿Qué hacés aquí, tío Dámaso?”. El urubicheño explica: “Tu papá me llamó. Tenemos que inscribirte. El año escolar comienza en menos de dos semanas”. Yo también explica: “Tu tío hará todo. Tu mamá ya lo instruyó desde Estados Unidos. Lo que pasa es que yo no puedo salir todavía. El dengue no me lo permite”. Sebastián protesta: “Mis vacaciones siguen. No quiero saber del colegio”. Trato de calmarlo, diciendo: “Pero, hijo, la inscripción escolar es sólo una formalidad. No va a interferir con tus vacaciones”. Dámaso le propone a mi hijito: “¿Por qué no venís conmigo? Ya no estás resfriado, ¿verdad? Te haría bien cambiar de aire. Estar todo el día con tu papá hipocondríaco debe ser sumamente aburrido”. Sebastián dice: “Me quedo aquí. No quiero ir al colegio. Voy a jugar con Sergio”. Justo ahora aparece su primo Sergito, quien le dice al urubicheño: “No hace falta que inscribás a Sebastián. Hablé con mi primo y decidimos que este año no vamos a ir al colegio. Yo no voy a ir al colegio alemán y Sebastián no va a ir al colegio ‘Adolfo Kolping’. Así que ya podés irte, tío Dámaso”. Pregunto: “¿De qué estás hablando, Sergito? Ustedes tienen que ir al colegio. Tienen que aprender. No quiero tener un hijo ignorante y tu mamá no lo quiere tampoco. Estoy seguro de eso”. Dámaso coincide: “No sean caprichosos, chicos. Los niños que no van al colegio nunca van a tener una vida feliz”. Mi hijito Sebastián comenta: “Cuando estoy de vacaciones me siento muy feliz. El colegio me cansa demasiado”. Sergio dice: “Cuando estoy de vacaciones nunca me siento cansado”. Comienzo a perder la paciencia y le digo a mi hijito: “Lo siento, Sebastián, pero tu tío Dámaso va a inscribirte hoy sí o sí”. Mi sobrino Sergito repite: “No hace falta que inscribás a Sebastián, tío Dámaso. Decidimos que no vamos a ir al colegio aquí. Queremos ir a un colegio holandés. Por eso vamos a mudarnos a Holanda. Muy pronto”. Mi hijito le dice al urubicheño: “En Holanda los colegios son mucho mejores. No son cansadores, ¿lo sabías? Yo estuve con mi papá allí y los niños holandeses me contaron que nunca se aburren en el colegio”. Sergito añade: “Y Sebastián me contó que el año escolar allí comienza en septiembre. Nos mudamos y nos vamos a inscribir en septiembre”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

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