Santa Cruz de la Sierra

El sueño del bandolero (33)

La grieta en la madera en la parte lateral del hangar de la vieja compañía Lloyd Aéreo Boliviano está hecha a medida para Sebastián. En menos de medio segundo entra y desaparece. Le grito:

—¡Primero andá hacia la puerta delantera! Abrinos la puerta. ¡No te olvides, mi hijito!

—¡Ay, papá, claro que les voy a abrir! ¡No soy tan olvidadizo como vos! —lo escuchamos gritar no sin alegría, mientras yo me dirijo a la puerta delantera junto con el cineasta y el urubicheño.

Cuando llegamos a la puerta ya la encontramos abierta. Obviamente, Sebastián, quien no es el niño más paciente del mundo, no nos está esperando. Ya ha vuelto a desvanecerse en la profunda oscuridad del hangar que, por cierto, continúa oliendo tremendamente a combustible para aviones. A propósito de aviones, parece que el Junkers F 13 sigue allí al fondo, de nuevo tapado por la lona. Nos acercamos lentamente, tratando de no tropezar con ningún objeto desconocido. Lo que me asombra es que ahora de día todo en el hangar parece ser idéntico a cómo se presentó anoche cuando entramos por primera vez a este lugar. Es el mismo ambiente tenebroso y lúgubre.

—¡Papá, vení! —exclama Sebastián—. Encontré el objeto que Hurtado perdió. ¡Te va a gustar!

Por algún motivo, probablemente por la última cosa que mi hijito me ha dicho, ya intuyo de qué objeto se trata. Le pregunto si acaso es un amuleto de buena suerte y Sebastián dice que sí.

Ahora no nos queda otra opción que dirigirnos a la capilla de la iglesia de “San Gabriel”, en la calle Nataniel Aguirre, al lado del atelier de mi esposa Emmita, para controlar si el objeto de buena suerte venerado por las personas ancianas del barrio El Trompillo, es decir, la estilográfica del bandolero Hurtado, sigue allí. El cura de la iglesia, un hombre proveniente de Bolzano, en el norte de Italia (“¡donde hablan italiano y alemán!”, pienso ahora), nos recibe con una cara que delata no poca preocupación. De hecho, nos dice en ambos idiomas que el amuleto de nuevo desapareció.

—Tranquilo, padre —le dice Dámaso Vaca—. El pequeño bandido Sebastián ya lo recuperó.

Entramos a la capilla de “San Gabriel” donde mi hijito vuelve a colocar la estilográfica en su lugar. Yo pregunto no sin pánico qué diablos está ocurriendo ahora, “¿acaso otra anticipación del futuro o repetición del pasado?, y Dámaso me mira con ojos que no necesitan de ningún intérprete. Su mirada dice, indudablemente, en guarayo: “Ko ar+ ogwata kot+ ipa kot+ avei”. Continuará. 

Visto 456 veces

Últimas Noticias

Prev Next

Cierran inscripciones ‘Millonario’ y per…

Cierran inscripciones ‘Millonario’ y periodistas aparecen en listas del MAS

Aunque organizaciones sociales del Norte Potosí, afines al MAS, se reunieron de emergencia el miércoles...

Elecciones Una exguerrillera y una ecolo…

Elecciones Una exguerrillera y una ecologista en lista de CC

La alianza de oposición por Comunidad Ciudadana (CC) eligió a Loyola de Guzmán, activista de...

Apoyo Paraguay quiere dentro del Mercosu…

Apoyo Paraguay quiere dentro del Mercosur a Bolivia

El presidente Evo Morales agradeció el viernes a su homólogo de Paraguay, Mario Abdo Benítez...