Santa Cruz de la Sierra
19 Abril 2018

Karen McDougal, la modelo de Playboy que rompió su contrato de confidencialidad con la empresa American Media Inc. ahora podrá hablar abiertamente de una supuesta relación con el presidente Donald Trump.

El rompimiento del acuerdo brinda a la modelo la posibilidad de divulgar los detalles de la relación que sostuvo con Trump entre 2006 y 2007.

McDougal, quien fuera modelo de la revista Playboy, presentó en marzo una demanda contra la empresa American Media Inc, editora de National Enquirer, para tener los derechos de su historia.

La editorial nunca utilizó los detalles de la historia por la que le pagó a la mujer 150 mil dólares pero nunca la publicó.

McDougal puede hablar libremente sobre este tema, y la empresa tiene derecho a recibir hasta 75 mil dólares de los beneficios que pueda obtener la exmodelo al hacer pública su historia en un futuro.

Cuando Trump y McDougal sostuvieron relaciones, el actual presidente de EE.UU. ya estaba casado con su tercera y actual esposa, Melania.

Elegida como la Playmate del año 1998, es considerada la segunda mujer más sensual que posó para la revista del “conejito” durante la década de los 90.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: AFP

 

11 Abril 2018

Misiles “bonitos, nuevos e inteligentes”. Donald Trump juega a la guerra como si vendiera un coche. En uno de los más insólitos tuits de su vertiginoso mandato, el presidente de Estados Unidos anunció al mundo que se van a iniciar las hostilidades contra el régimen sirio y que será por medio de misiles. Pulverizado cualquier atisbo de sorpresa militar, el mandatario se permitió bravuconear con Rusia, el gran padrino del “animal” Bachar el Asad, al pedirle que se “preparase” ante el despliegue bélico estadounidense. “Rusia promete derribar todos y cada uno de los misiles contra Siria. Prepárate, porque lo que vendrán serán [misiles] bonitos, nuevos e inteligentes. ¡No deberíais ser socios de un animal que mata con gas a su gente y lo disfruta!”, bramó.

Decenas de muertos. Cientos de heridos. Niños supuestamente fulminados por el gas sarín. Misiles de crucero apuntando a Siria. El aguafuerte de la guerra y… Trump tuiteando. En un tono más propio de un partido de béisbol que de una gravísima decisión militar, el presidente puso fin a la cuenta atrás que él mismo había iniciado el lunes pasado cuando anunció que en 24-48 horas iba a tomar una decisión sobre el supuesto ataque químico del régimen sirio a Duma, un enclave rebelde en la periferia de Damasco.

Finalizada la reflexión, Trump, en contradicción con la discreción que él tanto exigió a Barack Obama, hizo público su plan: una ofensiva con misiles. Sus palabras surgieron como respuesta directa al embajador ruso en Líbano, Alexander Zasypkin, quien el martes afirmó que todo artefacto lanzado sobre Siria sería derribado por Rusia. Una bravuconada a la que el presidente de EEUU no pudo resistirse y que desencadenó un tuit que fue rápidamente contestado por el Ministerio de Exteriores ruso. “Si tan inteligentes son los misiles estadounidenses, deberían dirigirse a terroristas y no a objetivos gubernamentales”, señaló Moscú.

Fue un tira y afloja verbal muy alejado de la gravedad de la ofensiva que se avecina. Siria vive inmersa desde hace siete años en una terrible guerra civil. Más de 320.000 muertos y 10 millones de desplazados dan fe del horror. Las matanzas del régimen de El Asad son sistemáticas y los grandes poderes internacionales no han logrado imponer la paz. En una tierra antigua, cuna de civilizaciones que asombraron al mundo, lo que fueron operativos de limpieza contra el ISIS y otros grupos terroristas han dado paso a un gigantesco pulso de poder. Desde Estados Unidos e Israel hasta Rusia, Irán y Turquía juegan sus piezas en el tablero más explosivo de Oriente Próximo.

En este escenario, como advirtió el enviado especial de la ONU en Siria, Staffan de Mistura, cualquier movimiento puede derivar en una escalada incontrolable. “Lo voy a decir por primera vez, estamos ante una amenaza para la paz y la seguridad internacional”, afirmó De Mistura en la sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas convocada el lunes y que mostró la lacerante incapacidad de rusos y estadounidenses para ponerse de acuerdo en el caso sirio.

Desbaratada la posibilidad de un diálogo, Estados Unidos se apresta a la intervención militar. Su argumento radica en que El Asad, con el ataque a Duma, cruzó la línea roja establecida hace un año por Trump, cuando tras una matanza similar castigó el uso de armas químicas con el envío de 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shayrat (Homs). Fue un golpe quirúrgico. No murió ningún soldado estadounidense ni ruso y de una tacada fue liquidada el 20% de la aviación de combate siria.

Los expertos consideran que la respuesta será ahora mucho más dura y que, dada la supuesta reincidencia de El Asad en el empleo de armas químicas, buscará un efecto disuasorio a largo plazo. “Si los informes son correctos, Bashar el Asad ha desafiado a Donald Trump y ha decidido que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, donde quiera y con quien quiera. No hay duda de que el Departamento de Defensa tiene preparada una respuesta para estas contingencias. No puede quedar la menor duda de que Estados Unidos hará cumplir sus palabras con hechos”, ha escrito Frederic C. Hof, experto en Oriente Próximo del think tank Atlantic Council.

Para la embestida, la Casa Blanca ha elegido una escenografía muy distinta a la de abril de 2017. El ataque no será por sorpresa ni unilateral. Por el contrario, Trump ha anunciado a los cuatro vientos lo que viene y la diplomacia estadounidenses ha tratado de forjar una alianza internacional. De momento, Francia, Reino Unido y Arabia Saudí han mostrado su disposición a una acción conjunta, aunque no se conoce el alcance de su respaldo ni tampoco están claros sus tiempos.

Uno de los múltiples riesgos de la operación es que detone una escalada con Rusia. Aunque en esta crisis Trump por primera vez ha señalado por el nombre a Vladímir Putin, y le ha hecho corresponsable de la matanza, también ha tratado de atemperar los ánimos. El miércoles mismo, lanzada la primera andanada tuitera, el presidente de EEUU no tardó ni media hora en buscar la conciliación. “Nuestra relación con Rusia está ahora peor que nunca, y esto incluye a la Guerra Fría. No hay razón para ello. Rusia nos necesita para que ayudemos a su economía, algo que sería muy fácil de hacer, y necesitamos a todas las naciones trabajando juntas. ¿Ponemos fin a la carrera de armas?", tuiteó. Rusia no contestó. El reloj ya está en cuenta atrás.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: ABC

09 Abril 2018

El FBI realizó un registro este lunes en la oficina de Michael Cohen, el abogado personal del presidente de EE.UU., Donald Trump, confiscando documentos relacionados con varios temas, informa el periódico The New York Times.

De acuerdo con el diario, entre los documentos confiscados se encontraban papeles relacionados con el pago a la exactriz porno, Stephanie Clifford, más conocida como 'Stormy Daniels', quien afirma haber tenido una relación amorosa con Trump en 2006, cuando el magnate ya estaba casado con su actual esposa Melania.

La actriz de cine para adultos Stephanie Clifford, conocida como 'Stormy Daniels', en una entrevista con la CBS News a principios de marzo de 2018. Stormy Daniels demanda al abogado personal de Trump por difamarla

Según una persona informada sobre el registro, el FBI también se hizo con correos electrónicos, documentos fiscales y registros comerciales.

Los fiscales federales de Manhattan (Nueva York, EE.UU.) han obtenido la orden de registro luego de recibir una recomendación del abogado especial, Robert Mueller, afirma The New York Times.

No obstante, Cohen calificó el registro como "completamente inapropiado e innecesario". Según él, no parece estar directamente relacionado con la investigación de Mueller, pero probablemente fue motivado por la información que el abogado especial había descubierto y entregado a los fiscales de Nueva York.

Cohen desempeña un papel importante en la investigación del abogado especial sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016. El letrado también reconoció recientemente que pagó 130.000 dólares a Daniels para que la actriz mantuviera silencio respecto a su relación con Trump. Mientras tanto, el mandatario dijo el viernes pasado a bordo de su avión Air Force One que no sabe nada del dinero que su abogado habría pagado a Daniels.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Rt

09 Marzo 2018

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó la reunión que le propuso el líder norcoreano, Kim Jong-un, y dijo que ese encuentro ocurrirá en mayo, informaron emisarios surcoreanos en Washington.

Para iniciar la negociación, Kim Jong-un ofreció a Estados Unidos suspender sus ensayos con misiles balísticos y abordar un proceso de desnuclearización de la península de Corea.

El anuncio lo hizo el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, quien hoy le entregó a Trump en la Casa Blanca un mensaje que le confió este lunes Kim Jong-un durante una reunión en Pyongyang.

“El presidente Trump agradeció la reunión informativa y dijo que se reunirá con Kim Jong-Un en mayo para lograr una permanente desnuclearización”, dijo Chung Eui-yong en una breve comparecencia de prensa.

“Junto al presidente Trump -añadió el emisario surcoreano-, somos optimistas sobre continuar un proceso diplomático para probar la posibilidad de una resolución pacífica”.

El emisario también dijo que Corea del Sur, EE.UU. y el resto de aliados mantendrán “la presión” diplomática y económica “hasta que Corea del Norte cumpla sus palabras con acciones concretas”.

Antes de venir hoy a Washington, Chung Eui-yong se había reunido el lunes en Pyongyang con Kim Jong-un, que le expresó su deseo de reunirse con Trump “lo antes posible” y se comprometió a “abstenerse de realizar más pruebas nucleares o de misiles” y mostró su “compromiso con la desnuclearización”.

Kim Jong-un y Chung Eui-yong también acordaron que el líder norcoreano y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, se reúnan en la frontera entre las dos Coreas en abril, poco antes del encuentro con Trump.

Redacción: Leo.com                   

Fuente: EFE

 

21 Diciembre 2017

La Asamblea General de las Naciones Unidas, el órgano que representa a sus 193 miembros, adoptó una resolución que rechaza la declaración del presidente Donald Trump reconociendo Jerusalén como capital de Israel. Un total de 128 países votaron a favor del texto. Lo rechazaron la propia EE UU junto a Israel, Guatemala, Honduras y otros cinco países. Hubo 35 abstenciones, incluidas las de Canadá y México. Washington amenazó antes con retirar su ayuda a los países que respaldaran la resolución, pese a no ser vinculante.

El voto se celebró en una sesión especial de emergencia convocada por Yemen y Turquía. Se produjo para protestar al veto el pasado lunes de Estados Unidos a una resolución del Consejo de Seguridad, propuesta por Egipto, para denegar cualquier intento de cambiar la situación histórica de Jerusalén y que hacía un llamamiento a todos los países a que se abstengan de establecer embajadas en la ciudad santa.

La embajadora Nikki Haley consideró la resolución que iba a adoptar la Asamblea General como una “agresión” a la soberanía, valores e intereses de EE UU. Y retomó la amenaza que en la víspera hizo el presidente Donald Trump de retirar la ayuda a los que le critican. “Nuestra buena voluntad debe ser respetada”, afirmó ante el plenario, “recordaremos este día cuando nos llamen para pedir más”.

Miroslav Lascak, presidente de turno de la Asamblea General, recordó antes de que la resolución se sometiera al refrendo que todos los países tienen el deber de respetar la Carta de la ONU y eso implica que se deben acatar el derecho internacional. El ministro de Exteriores turco condenó así la decisión de EE UU porque quebranta de una manera “flagrante” el consenso sobre Jerusalén, “que es muy claro”.

El texto aprobado es muy similar al borrador vetado el lunes. Reafirma la decena de resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad sobre Jerusalén desde 1967. En ellas se establece el requerimiento de que el estatus final de la ciudad debe ser resuelto de mutuo acuerdo por Israel y Palestina. Cualquier decisión o acción unilateral que lo altere, señala, “no tendrá efecto legal” y será “nula”.

Actitud inaceptable

De nuevo, la resolución no citaba directamente a EE UU ni al presidente Donald Trump. Pero sí expresa su “profunda preocupación” por las recientes decisiones adoptadas sobre el estatus de Jerusalén. El ministro turco pidió por su parte a los miembros de las Naciones Unidas que no se arrodillaran ante las amenazas de Washington. “Esta actitud es inaceptable”, denunció ante el plenario.

Aliados clave de EE UU como Reino Unido, Francia o Japón se disponían a votar a favor del texto pese a la presión, para reafirmar así los principios y el marco legal definidos sobre el estatus de Jerusalén. También remarcaron que no puede haber excepción alguna sobre la cuestión de las embajadas. Canadá, México, Hungría y la República Checa optaron por abstenerse. "No pueden haber obstáculos adicionales que perjudiquen el avance", dijo el representante mexicano.

Las diferentes delegaciones que participaron en el debate advirtieron de que una solución duradera del conflicto no será posible sin acuerdo sobre Jerusalén y en este sentido consideran que la vocación es que sea la capital de dos estados que vivan en paz. Y para reafirmar la necesidad de preserva el statu quo, recuerdan que hay más de 300.000 palestinos que viven en la ciudad, que representan el 40% de la población.

Extremismo

Los diplomáticos que intervinieron para explicar su voto hicieron un llamamiento a la calma y la contención, para evitar que cristalicen las tensiones sobre Jerusalén. El riesgo, insisten, es que el conflicto político se transforme en uno religioso que sea aprovechado por los grupos radicales en detrimento de los moderados. Eso podría, a su vez, tener un efecto desestabilizador en toda la región.

El representante de Yemen, en nombre del grupo de los países árabes, dijo al presentar la resolución al voto que la situación en la región es “extremadamente delicada” y la declaración de EE UU supone una amenaza para la paz y la seguridad. “Es una decisión carente de valor, peligrosa y que socava las posibilidades de paz. Solo sirve para atizar la violencia y el extremismo”, advirtió.

El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, consideró irónico que sea Yemen la que patrocine esta resolución y que se erija como garante del derecho internacional. También lamentó que el organismo “pase totalmente por alto” los actos de terror que sufre su población. “Esta resolución alienta a los líderes palestinos a seguir por esta vía peligrosa en nombre de Jerusalén, la ciudad de la paz”, concluyó.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: EFE

24 Diciembre 2017

Donald Trump bebe unos 4,3 litros de Coca-Cola light al día. Eso significa 12 latas de 360 mililitros, lo que a su vez implica unos 564 miligramos de cafeína. O, puesto de otra manera, el equivalente a unos 11 cafés.

No es una dosis saludable. Pero nada lo es en la rutina diaria del presidente de Estados Unidos. Trump lleva décadas durmiendo entre cinco y seis horas diarias.

Y profesa una peculiarísima filosofía científica que le lleva a creer en el poder de la genética -hasta un extremo que algunos creen que le acerca a la eugenesia, o sea, a la teoría de que la especie humana es perfectible simplemente 'cruzando' los individuos más saludables- y en que cada persona tiene solo una determinada cantidad de energía que puede gastar.

De ahí viene su rechazo por las actividades deportivas. Con una excepción: el golf. En lo que lleva de presidencia, Trump ha ido a practicar ese deporte 79 veces desde que llegó a la Casa Blanca. Eso supone que, en promedio, el presidente se pasa uno de cada cuatro días en el green.

No está mal para alguien que acusaba a Barack Obama de pasarse todo el tiempo jugando al golf. Pero, aunque no haga ejercicio, Trump es hiperactivo. Se levanta en torno a las 5:30 de la mañana. Y lo primero que hace es encender la televisión.

'Morning Joe', de sus aliados, ahora convertidos en enemigos feroces, Joe Scarborough (al que acusó indirectamente de asesinato en Twitter hace tres semanas) y Mika Brzezinski, y CNN para ponerse de mal humor; 'Fox and Friends', de Fox News, propiedad de Rupert Murdoch, para recibir una inyección de optimismo.

Según los periodistas de 'The New York Times' Maggie Haberman y Glenn Thrush, que llevan trabajando desde septiembre en un libro sobre la Casa Blanca de Trump, los asesores del presidente saben de qué humor va a estar en función de lo que vea desde la cama. Tuitea por instinto

Los shows de la mañana también suelen determinar los tuits de Trump, que en ocasiones, de acuerdo con Haberman y Thrush, empieza a tuitear desde la cama. Una cama que nadie sabe a ciencia cierta si comparte con su esposa Melania Trump, con la que, se dice, tiene una relación más bien ártica. De hecho, Melania estaba barajando en 2015 la posibilidad de trasladarse a su Eslovenia natal con el hijo que tiene con el presidente, Barron, que sufre una enfermedad del espectro autista -algo posiblemente difícil de aceptar para alguien como Trump, que cree firmemente en que su dotación genética no es de este mundo- hasta que su esposo entró en política y se vio obligada a ejercer el papel de mujer-florero, primero en Nueva York, y después en Estados Unidos.

Como casi todo lo que hace, Trump tuitea por instinto. A menudo, lo hace contra la opinión de sus colaboradores. Claro que, cuando le dicen algo, su argumento es irrebatible: él ha ganado la Casa Blanca con esos instintos, contra la opinión de toda la clase política, de todos los consultores -o, al menos, de los considerados 'serios'- y, en general, de todos los que supuestamente 'saben'.

Cuando está a punto de cumplir un año en el Despacho Oval, Trump tiene la popularidad más baja de la Historia, pero domina el panorama político de EEUU, y está a punto de lograr una reforma fiscal que ataca de forma brutal a los estados demócratas y a su base de votantes -los blancos de ingresos bajos-, y baja la presión impositiva a sí mismo, a sus hijos, y a las grandes empresas e inversores. No está mal para alguien que se pasa entre cuatro y ocho horas diarias viendo cadenas de televisión de noticias. Fundamentalmente Fox News - para animarse - y CNN y MSNBC - para enfadarse -.

Incluso en las reuniones con sus asesores, Trump tiene un monitor de televisión con el volumen en cero, al que mira frecuentemente para ver los titulares de las noticias. Es parte de su proverbial falta de concentración, que llevó a un viejo conocido del presidente de sus años como promotor inmobiliario en Nueva York a decir: "No me creo lo de la 'trama rusa' por la sencilla razón de que Donald no es capaz de pasarse quince minutos sentado y sin hablar".

Ni alcohol ni tabaco, nunca

Los programas de noticias de televisión son críticos en la visión del mundo del jefe del Estado de EEUU. Es un rasgo más de su carácter heterodoxo, de su tendencia a saltarse las jerarquías, a establecer sus propios equipos, que funcionan en paralelo a la Administración pública.

Los asesores de Trump tienen los orígenes más diversos. Ahí está Omarosa Manigault, una ex concursante de su 'reality show' 'El Aprendiz' sin educación formal fue durante meses una de las principales asesoras políticas del presidente hasta que fue despedida en un escándalo con gritos en la Casa Blanca esta semana. O el ex policía neoyorkino Keith Schiller. O, en el otro extremo, los financieros John Paulson (que ganó 3.400 millones de dólares apostando por el desplome del mercado inmobiliario en 2008) y Carl Icahn (que tuvo que dimitir del cargo de asesor del presidente en agosto después de que la prensa desvelara que estaba tratando de modificar la regulación sobre el uso del etanol para favorecer a una refinería de su propiedad).

El día de Trump empieza a relajarse como a las 6 de la tarde, con una cena más bien informal en la Casa Blanca, con filete a la parrilla muy hecho, tocino, ensalada con salsa roquefort y jugo de carne. No hay alcohol, porque Trump no ha fumado ni bebido en su vida, y además siente animadversión por la bebida y el tabaco, a raíz de la muerte de su hermano mayor y favorito de su padre, 'Fred', por su alcoholismo.

Es el momento más social del día, en el que el presidente suele invitar a gente a la Casa Blanca, charlar con ellos, y enseñarles el edificio. Y también la ocasión para meterse en el cuerpo todo el azúcar que las doce coca-colas light no tenían, porque la cena suele concluir con pantagruélicos postres de helados y tartas.

Precisamente, en mitad de uno de esos postres, decidió bombardear Siria en abril. "Era el trozo de tarta de chocolate más bonito que hayas visto en la vida", dijo Trump a la periodista de Fox Business Maria Martiromo. Tras la cena, Trump suele pasarse unas horas más viendo la televisión. De nuevo, Fox si está de buen humor, o CNN o MSNBC si quiere ver algo que le suba la tensión.

En torno a la media noche, ya está en la cama. Otro día más en la vida del líder del mundo libre.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: Tvnws

06 Diciembre 2017

El viento de la ira vuelve a amenazar Oriente Próximo. En un gesto tan simbólico como demoledor, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido hoy a la milenaria Jerusalén como capital de Israel y ordenado un plan para trasladar ahí su embajada. Aunque la mudanza tardará años y puede que nunca se materialice, la altisonante proclamación rompe con décadas de política exterior norteamericana y abre un ciclo sombrío para las agónicas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. “Es el corazón de las más exitosas democracias del mundo, un lugar donde judíos, musulmanes y cristianos pueden vivir según sus creencias”, afirmó desde la Casa Blanca.

Trump ha vuelto a actuar de espaldas al mundo. Salvo Rusia, que ya aceptó a principios de años la capitalidad de Jerusalén, Europa, China, las grandes potencias musulmanas e incluso el Papa han alertado del volcán que está a punto de entrar en erupción. “Hago un fuerte llamamiento para que todos respeten el statu quo de la ciudad, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU”, ha dicho Francisco. “Esto es un disparate de dimensiones históricas que amenaza a toda la región”, ha sentenciado el exdirector de la CIA John Brennan (2013-2017).

Ante la tormenta que se avecina, Trump se ha refugiado en que se trata del mero “reconocimiento de una realidad histórica”, en la aceptación de un hecho consolidado tanto por el pasado como por el presente. “Israel es una nación soberana y Jerusalén es la sede de su Gobierno, Parlamento y Corte Suprema. Estamos aceptando lo obvio”, dijo el presidente. “Durante años, hemos mantenido la ambigüedad para facilitar el proceso de paz, pero está claro que la localización física de la embajada no es materia de un acuerdo y en todo caso nada cambia en nuestra política en la zona”, ha detallado un portavoz de la Casa Blanca.

Pocos expertos lo creen. El reconocimiento alcanza la médula de las relaciones palestino-israelíes. Jerusalén no es solo una ciudad o una capital. Es un símbolo. Un lugar roto por la historia, cuarteado por siglos de luchas y ocupaciones hasta formar un rompecabezas que nadie ha logrado resolver. Reclamada por israelíes y palestinos, la comunidad internacional había soslayado el dilema edificando sus embajadas en Tel Aviv y dando a esta tierra milenaria un estatuto más propio del limbo que de una nación desarrollada.

La decisión de Trump acaba con esta distancia y toca carne viva. De un manotazo impone un nuevo equilibrio de fuerzas. El tablero proisraelí gana ficha y los palestinos retroceden. Para amortiguar la reacción, EE UU ha insistido en que el desplazamiento de la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén requerirá años. Ha alegado todo tipo de motivos de seguridad, burocráticos y constructivos, incluso ha vuelto a firmar el aplazamiento que exige el Congreso para mantener la legación actual, pero todo ello no ha podido ocultar que en esta jugada ha habido un ganador: Israel y sus halcones en la Casa Blanca. Entre ellos, el mismo presidente.

La declaración de Jerusalén es una promesa electoral del republicano. No pudo llevarla a cabo en mayo, cuando cumplía el plazo de la anterior prórroga, pero esta vez no ha dejado pasar la ocasión. Aunque la mudanza tardará y quizá, al igual que tantas cosas en Oriente Próximo, nunca se haga realidad, ha aprovechado para mostrarse ante sus financiadores electorales y sus votantes, sobre todo judíos y evangelistas, como el hombre que cumple su palabra. Ante los suyos, ha reafirmado su vitola de político sin ataduras y casi marginal, capaz de quebrar los tabúes del pasado y trazar una estructura de relaciones internacionales fiel exclusivamente a lo que él considera los intereses de Estados Unidos. Las consecuencias, como ya ocurrió con la salida del pacto contra el cambio climático, no importan demasiado. “Pueden tratar de limitar lo que quieran los daños, pero no podrán porque Jerusalén es un punto demasiado caliente”, ha declarado el antiguo enviado especial a las negociaciones Martin S. Indyk.

Para los palestinos el mensaje es devastador. Con un proceso paz depauperado, Washington ha hecho oídos sordos a las grandes potencias europeas y musulmanas, y ha señalado una vez más su lejanía de los compromisos históricos. La interpretación es clara. En este nuevo periodo, todo es mutable y ni siquiera la solución de los dos Estados es segura. “Uno o dos, aceptaré lo que acuerden”, afirmó el presidente en la visita de febrero a Washington del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Pero poner a los palestinos cara a la pared, aunque solo sea en el terreno simbólico, no deja de ser una apuesta arriesgada. Una estrategia que en Oriente Próximo, donde los problemas se miden por siglos y no por años, puede fallar. O lo que es peor, reactivar la espiral de violencia. La llama eterna.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: AFP

15 Noviembre 2017

Un nuevo golpe al ego del presidente Donald Trump. Esta vez no fueron deportistas, ni muchos menos artistas lo que se resisten a estrecharle la mano. En esta ocasión dos de los científicos más importantes del momento le hacen el feo al presidente.

Dos ganadores estadounidenses del Premio Nobel dijeron al portal Stat Noticias que no planean ir a la Casa Blanca mientras Donald Trump sea el presidente de los Estados Unidos.

El biofísico estadounidense Joachim Frank dijo que no asistirá a ningún tipo de evento en la Casa Blanca como ha sido costumbre.

“No voy a poner mi pie en la Casa Blanca, siempre y cuando Trump, [el vicepresidente] Pence, y [el lider de la Cámara de Representantes] Paul Ryan esten en el poder” añadió Frank .

“No puedo hablar por los demás galardonados; no los conozco personalmente todavía, pero creo firmemente que, al ser personas inteligentes tendrán una actitud similar a la mía”, concluyó

Por su parte el presidente Trump para evitar el desplante dijo, a través de su jefe de prensa, que no se reuniría con los ganadores a causa de su apretada agenda tras los viajes al extranjero. Trump ha estado viajando por Asia y se espera que vuelva la noche del martes.

La decisión rompe con la de los presidentes anteriores, que han cumplido con los ganadores del Premio Nobel estadounidense casi todos los años desde 2001.

En el pasado, durante las presidencias de Barack Obama y George W. Bush, la Casa Blanca realizó un evento para los premiados casi todos los años.

Redacción: Leo.com.bo                               

Fuente: AFP

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