Santa Cruz de la Sierra
12 Enero 2015

Terminado 2014, las autoridades de todo el mundo afrontan tres alternativas fundamentales: esforzarse por conseguir crecimiento económico o aceptar el estancamiento, empeñarse por mejorar la estabilidad o arriesgarse a sucumbir a la fragilidad y cooperar o ir libre. Lo que está en juego no podría ser mayor: 2015 se anuncia como un año decisivo para la comunidad mundial.

Para empezar, hacen falta crecimiento y puestos de trabajo para sostener la prosperidad y la cohesión social tras la “gran recesión” que comenzó en 2008. Seis años después del estallido de la crisis financiera, la recuperación sigue siendo débil y desigual. Para 2014 se proyectaba un crecimiento mundial de sólo 3,3 por ciento y para 2015 de 3,85 por ciento. Algunas economías importantes siguen luchando contra la deflación. Más de doscientos millones de personas están desempleadas. La economía mundial corre el peligro de quedar estancada en una “nueva mediocridad”: un nuevo período de crecimiento lento y débil creación de empleo.

Para liberarnos del estancamiento, necesitamos un nuevo impulso político. Si se aplican las medidas acordadas por los dirigentes reunidos en el G-20 el pasado mes de noviembre, elevarán el PIB mundial en más de 2 por ciento en 2018: el equivalente de añadir dos billones de dólares a la renta mundial. Además, en 2025, si se logra el loable —aunque no excesivamente ambicioso— objetivo de eliminar en un 25 por ciento el desfase entre los sexos, cien millones de mujeres podrían tener puestos de trabajo de los que carecían antes. Los dirigentes mundiales han pedido al Fondo Monetario Internacional que supervise la aplicación de esas estrategias en pro del crecimiento. Lo haremos, país por país y reforma por reforma.

Además de las reformas estructurales, para crear un nuevo impulso hará falta recurrir a todas las palancas que pueden sostener la demanda mundial. Una política monetaria flexible seguirá siendo esencial, mientras el crecimiento siga siendo anémico, si bien debemos prestar una cuidadosa atención a los posibles desbordamientos. Se debe centrar la política fiscal en el fomento del crecimiento y la creación de puestos de trabajo, sin por ello dejar de mantener la credibilidad a medio plazo, y las políticas relativas al mercado laboral deben seguir haciendo hincapié en la capacitación, unas guarderías asequibles y la flexibilidad en el lugar de trabajo.

Al examinar la segunda alternativa, entre estabilidad y fragilidad, debemos pensar en cómo podemos hacer de nuestro mundo cada vez más interconectado un lugar seguro. La integración financiera se ha multiplicado por diez desde la segunda guerra mundial. Las economías nacionales están tan interconectadas, que los cambios en los sentimientos de los mercados suelen producirse en cascada a escala mundial. Así, pues, reviste importancia decisiva que completemos el programa de reforma del sector financiero.

Desde luego, ha habido avances, sobre todo en materia de reglamentación bancaria y al abordar las entidades financieras demasiado grandes para quebrar, pero ahora los países deben aplicar las reformas y mejorar la calidad de la supervisión. También necesitamos reglas mejores para el sector no bancario, una supervisión más estricta de los bancos paralelos, unas salvaguardas mejores y mayor transparencia en los mercados de derivados. También resulta urgentemente necesario colmar las lagunas en materia de datos en el sector financiero a fin de que los reglamentadores puedan evaluar adecuadamente los riesgos para la estabilidad financiera.

Lo más importante es que los hábitos del sector financiero deben cambiar. El fin principal de las finanzas es el de prestar servicios a otros sectores de la economía, cosa que no puede hacer a no ser que cuente con la confianza de quienes dependen de dichos servicios, es decir, de todos nosotros. Así, pues, el restablecimiento de la confianza debe comenzar con el máximo empeño para fomentar y observar un comportamiento ético en todo ese sector.

La tercera alternativa, la de cooperar o ir por libre, es la más decisiva. Ninguna economía es una isla; de hecho, la economía mundial está más integrada que nunca. Piénsese en lo siguiente: hace cincuenta años, los mercados en ascenso y las economías en desarrollo representaban una cuarta parte del PIB mundial. En la actualidad, producen la mitad de la renta mundial, participación que seguirá aumentando.

Pero los estados soberanos ya no son los únicos copartícipes en escena. Ha surgido una red mundial de nuevas partes interesadas, incluidas las ONG y los ciudadanos activistas, con frecuencia respaldados por los medios de comunicación social. Esa nueva realidad requiere una nueva reacción. Tendremos que actualizar, adaptar y profundizar nuestros métodos de colaboración.

Se puede hacer partiendo de las instituciones de cooperación eficaces que ya existen. Se deben volver aún más representativas instituciones como el FMI a la luz de los dinámicos cambios que se están produciendo en la economía mundial. Se deben aprovechar las nuevas redes de influencia y concederles espacio en la estructura de la gobernación mundial en el siglo XXI. Eso es lo que yo he llamado el “nuevo multilateralismo”. Creo que es la única forma de abordar las dificultades que afronta la comunidad mundial.

El año 2014 fue duro. La recuperación ha sido lenta, han surgido varios riesgos geopolíticos peligrosos y el mundo ha afrontado un peligroso brote de ébola. El 2015 puede ser otro año duro, pero también podría ser bueno: un año de verdad multilateral.

Un nuevo impulso del comercio mundial podría contribuir a desbloquear la inversión a escala mundial y abrigo esperanzas sobre los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (que sucederán a los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015) y sobre las perspectivas para un acuerdo amplio sobre el cambio climático al final del año.

Sobre ese telón de fondo, la aprobación de las reformas del FMI por el Congreso de los Estados Unidos sería una señal —ya muy demorada— a las economías en ascenso y que crecen rápidamente de que el mundo cuenta con sus opiniones y sus recursos a fin de encontrar soluciones para los problemas mundiales.

El crecimiento, el comercio, el desarrollo y el cambio climático: 2015 será una cita de importantes iniciativas mundiales. No podemos permitirnos el lujo de verlas fracasar. Elijamos las opciones idóneas. Redacción: Leo.bo

Fuente: AFP

24 Noviembre 2014

El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó hoy que en su país ya no mandan los gringos, sino los indios y la economía no la dirigen los “Chicago boys”, sino los “Chuquiago boys”, en alusión al nombre indígena de La Paz, Chuquiago Marka.

Morales, que dentro de dos meses cumplirá nueve años consecutivos como presidente, dijo estas palabras en la región central de Cochabamba en un acto en el que destacó que la “estabilidad social” en el país garantiza a su vez la estabilidad política y económica.

“Nuestro vicepresidente (Álvaro García Linera) dice que ahora ya no deciden los ‘Chicago boys’, sino los ‘Chuquiago boys’. Yo digo: ahora aquí ya no mandan los gringos, aquí mandan los indios. Es la verdad, nosotros decidimos políticas económicas con nuestros profesionales”, sostuvo.

Agregó que su país se liberó “de una dominación política” porque la embajada de Estados Unidos ya no decide sobre el futuro de Bolivia.

“No me arrepiento, más bien estoy muy contento de haber expulsado al embajador de Estados Unidos porque ese embajador estaba conspirando, pagando a los opositores, se iba a la Justicia boliviana a chantajear, a entregar plata por debajo”, aseveró Morales.

El gobernante aludió así a la expulsión de Bolivia, en septiembre de 2008, del embajador Philip Goldberg, bajo la acusación de conspirar contra el Gobierno de Morales en alianza con la oposición, lo que Washington siempre ha rechazado.

El mandatario dijo que haberse liberado políticamente de EE.UU. permitió a Bolivia la “liberación económica” con la nacionalización de varias empresas, en particular las de hidrocarburos.

Según Morales, Bolivia también se liberó del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ya no influye en la economía del país andino.

Morales, que gobierna Bolivia desde 2006 y ha ganado en recientes elecciones un nuevo mandato hasta el 2020, ha defendido siempre que el modelo económico de su país permite un crecimiento gracias al control de sectores estratégicos y a políticas de redistribución.

El Gobierno proyecta para este año un aumento de su producto interno bruto (PIB) del 5,7 % y para el 2015 del 5,9 %.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

07 Octubre 2014

La economía de Latinoamérica crecerá este año a la menor tasa desde 2009, un 1,3 %, siete décimas menos de lo previsto en julio por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que hoy presentó su informe semestral "Perspectivas Económicas Globales".

El organismo redujo también el crecimiento previsto para 2015, que ahora calcula en un 2,2 %, cuatro décimas menos de lo que preveía hace tres meses.

Panamá será el país que más crezca de toda Latinoamérica, un 6,6 % este año y un 6,4 % el próximo, seguido de Bolivia, con un 5,2 y un 5 %, respectivamente.

La otra cara de la moneda son Argentina y Venezuela, con crecimientos negativos en los dos años incluidos en el informe.

Según el FMI, la desaceleración de la economía de América Latina y el Caribe se explica por la ralentización de las exportaciones "a comienzos de 2014 y el deterioro de los términos de intercambio en algunos países", con los precios de las materias primas "estancados", sumado a "un crecimiento de la demanda más lento de lo que se esperaba".

Ante ese panorama, el FMI desaconsejó cualquier modificación en la política monetaria a largo plazo y advirtió de que no hay espacio para un mayor estímulo fiscal, "especialmente en los países con finanzas públicas débiles".

Como en anteriores informes, el Fondo abogó por "reformas estructurales que creen las condiciones para una mayor productividad y gasto de capital" y afronten "deficiencias en la educación, la provisión de infraestructuras y el entorno de negocios".

"Sin reformas de ese tipo, el crecimiento podría seguir siendo decepcionante respecto a las altas expectativas que creó la pasada década, así como poner en riesgo los importantes avances sociales que ha logrado la región", alertó el organismo.

Las dos principales economías de la región, México y Brasil, siguen creciendo a velocidades dispares.

México crecerá un 2,4 % en 2014 y un 3,5 % en 2015, mientras que Brasil solo crecerá un 0,3 % este año y repuntará hasta un 1,4 % el año siguiente.

El escenario en Brasil se debe, según el FMI, a que "el aumento de crédito sigue ralentizándose", sumado a "la débil competitividad, la poca confianza empresarial y unas condiciones financieras más restringidas, con tasas de interés crecientes hasta abril de 2014".

Respecto a México, el FMI cree que está "recuperando el ritmo", pero "no lo suficientemente rápido como para compensar la debilidad que lo marcó al principio de 2014" debido a "una menor demanda externa y una actividad más lenta en el sector de la construcción".

Sin embargo, cree que la economía se acelerará en 2015 gracias a "una recuperación más firme en Estados Unidos, un repunte en la actividad de la construcción a nivel nacional y los dividendos graduales de la reforma energética y de las telecomunicaciones".

Mientras, Argentina afronta dos años de recesión, con una contracción del 1,7 % en 2014 y un crecimiento negativo del 1,5 % en 2015, de acuerdo con el Fondo.

El pronóstico se basa en los "crecientes desequilibrios macroeconómicos y en las incertidumbres relacionadas con la persistente confrontación con los acreedores que no aceptaron (los canjes de deuda en 2005 y 2010)", explica el organismo.

Peor es el panorama para Venezuela, cuya economía se contraerá un 3 % este año y un 1 % en 2015, mientras la inflación escalará a un 64,3 % este año y a un 62,9 % el próximo.

Chile, mientras, crecerá un 2 % este año, lastrado por un "crecimiento flojo en la inversión y el consumo de bienes duraderos", y en 2015 vivirá un "modesto repunte" hasta el 3,3 %.

Uruguay crecerá al mismo ritmo este año que en 2015, un 2,8 %; mientras que el vecino Paraguay se acelerará hasta el 4 % en 2014 y hasta el 4,5 % el próximo año.

Para Colombia, el Fondo calcula un crecimiento del PIB en 2014 del 4,8 %, una décima más que en el último año, y para 2015 una tasa de incremento de 4,5 %.

Perú crecerá un 3,6 % este año y un 5,1 % en 2015; mientras que Bolivia se acelerará un 5,2 % en 2014 y un 5 % el próximo año, y la economía de Ecuador tendrá una subida del 4 % ambos años.

Centroamérica, en su conjunto, crecerá un 3,8 % este año y una décima más en 2015, dado que "factores internos específicos" de cada país han impedido que la región se beneficie al máximo de "los efectos positivos derivados de una mayor actividad en EE.UU.".

Nicaragua crecerá un 4 % en los dos años contemplados.

El FMI espera para Guatemala un crecimiento del 3,4 % en 2014 y del 3,7 % el próximo año; y para Honduras, un 3 % y una décima más el siguiente.

Costa Rica avanzará un 3,6 % en 2014 y el mismo porcentaje en 2015, mientras que el Salvador crecerá un 1,7 % este año y un 1,8 % el próximo.

Por último, el Caribe, aquejado de "problemas de competitividad, alta deuda pública y una fragilidad financiera significativa", crecerá un 3,8 % en 2014 y un 3,3 % en 2015.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

06 Octubre 2014

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó hoy cambios graduales en los contratos internacionales de reestructuración de deuda soberana para evitar casos similares a la batalla legal que actualmente vive Argentina con un grupo minoritario de acreedores que no aceptaron el canje de deuda.

El consejero legal del Fondo, Sean Hagan, en un reporte enviado al Directorio Ejecutivo del organismo, advirtió de los "riesgos significativos de que el proceso de reestructuración de la deuda soberana se convierta en más complicado", al comentar la decisión de un tribunal de Nueva York en el caso de Argentina.

El reciente fallo del juez federal Thomas Griesa dio la razón al grupo de acreedores minoritarios que se desmarcaron del canje de deuda alcanzado por el gobierno argentino con más del 90 por ciento de los acreedores tras la suspensión de pagos del país.

"Estas decisiones han incrementado el riesgo de que los acreedores que no acepten las reestructuraciones se multipliquen, ya que ahora tienen la capacidad de extraer un retorno preferencial fuera del canje de deuda", indicó el reporte del FMI.

No es la primera vez que el Fondo recomienda reformar estas reestructuraciones, y aunque no puede obligar a realizar estos cambios, sí puede instar a sus 188 países miembros a adoptar modificaciones.

El caso argentino ha supuesto un quebradero de cabeza legal y financiero, ya que al dar la razón los tribunales a los fondos de inversión que se negaron a aceptar el canje, abren la puerta a que futuros procesos de reestructuración internacionales se vean en peligro por el respaldo otorgado por la decisión de Griesa.

Los procesos de reestructuración se basan en la premisa de que los tenedores de bonos aceptan renunciar al cobro de una parte o alargar los plazos de pago, como mejor salida ante una suspensión de pagos de un gobierno.

La propuesta del Fondo es otorgar mayor poder al grupo mayoritario de acreedores que negocien la reestructuración.

En el caso argentino, los fondos de inversión llevaron a los tribunales al gobierno de Buenos Aires por su suspensión de pagos de 2001, tras negarse a entrar en los canjes de deuda de 2005 y 2010 en los que ofrecía un descuento, y exigir así la restitución completa de lo adeudado.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

 

24 Septiembre 2014

El presidente de Bolivia, Evo Morales, hizo hoy un llamamiento desde la tribuna de la ONU a transformar las "estructuras excluyentes" de organismos como el FMI "que no pueden estar gobernados solo por los países desarrollados, que oprimen a los países en desarrollo".

Morales reclamó "erradicar el colonialismo financiero" y acabar con el "control geopolítico de las grandes potencias, que promueven conflictos para asegurarse el poder neocolonial".

El presidente boliviano fustigó también a Estados Unidos, país al que culpó de haber creado la inestabilidad en la región a raíz de la guerra contra Irak en 2003, "con base en una de las mayores mentiras", en alusión a que justificó la intervención porque ese país tenía armas de destrucción masiva.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

 

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