Santa Cruz de la Sierra
06 Diciembre 2017

El viceministro de Defensa Civil, Oscar Cabrera, informó que el gobierno, en base a informes del  Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Bolivia (SENAMHI), prevé intensas precipitaciones pluviales a partir de diciembre hasta marzo del próximo año, por lo que comenzó a realizar ajustes al plan nacional de emergencia ante posibles inundaciones y otras contingencias.

Cabrera explicó que se estima que las zonas afectadas serán la parte norte del país en los departamentos de Pando, Beni, La Paz, Trópico de Cochabamba y el norte integrado de Santa Cruz.

Se proyecta que las lluvias caerán desde este mes, pasará enero, febrero y marzo del próximo año. En el resto de los departamentos el nivel de precipitaciones pluviales estarán dentro las condiciones normales. 

En base a la información del Senamhi se hará un monitoreo al nivel de los ríos más importantes como el Beni y el Mamoré, para que con anticipación se avise a la población de las posibles inundaciones.

Informó que ya tomaron contacto con las gobernaciones y municipios para que puedan activar sus planes de contingencia y coordinar acciones conjuntas. El año pasado el sistema de defensa civil se activó con 11 millones de bolivianos y para el 2018 se harán los ajustes en base al presupuesto asignado.

“Para este 2018 estamos tomando en cuenta que habrá bastante lluvia, pero no podemos tampoco afirmar que habrá inundaciones o desbordes. En base a la información del sistema de alerta temprana, con anticipación de tres semanas o un mes, se podrá anunciar si habrá posibles inundaciones en Beni y Cobija”, declaró.

Aclaró que el plan de emergencia no solo es para el período de lluvias, sino también prevé acciones por heladas, sequías y una serie de eventos que podrían presentarse en la gestión 2018. “El plan de emergencia tiene dos partes: atender la emergencia y después atender lo que es la fase de recuperación”, precisó.

Por ahora se refuerzan defensivos en poblaciones tradicionalmente afectadas, se activaron los sistemas de alerta temprana y el control del nivel de agua en las cuencas del norte del país, además que el personal ya fue capacitado para estas emergencias.

Redacción: Leo.com.bo                                              

Fuente: Erbol

05 Diciembre 2017

Una fuerte lluvia causa serios problemas a los habitantes de la ciudad de Trinidad. El mal tiempo llegó a la zona en horas de la madrugada de este martes, desde entonces llueve lo que provocó que las calles del centro capitalino se inunden, reportó radio Patujú de la Red ERBOL.

El arroyo San Juan, que atraviesa el centro de la ciudad de Trinidad, rebalsó luego de más de siete horas de lluvia, confirmó la secretaria municipal de Obras Públicas, Yusara Saavedra.

De acuerdo al reporte de AASANA, hasta las ocho de la mañana de este martes cayeron 152,8 milímetros de agua desde la madrugada. Seguía lloviendo en Trinidad hasta el medio día.

La situación se pone peor en los barrios alejados del centro. En el sector oeste de la ciudad, la vecina Sandra Chávez aseguró que el agua ingresó a los domicilios de las zonas 13 de Junio y los Álamos, que se encuentran dentro de un anillo de protección contra inundaciones.

Según Chávez las bombas que deberían estar expulsando el agua fuera de este sector no están funcionando por lo que algunos vecinos se movilizaron para cavar zanjas que permitan que el agua escurra con mayor rapidez.

Entre los afectados también están los vecinos de la zona Santa Cruz Sur, donde el agua entró a algunos domicilios. Cerca de allí está la estación Central de Bombeo, donde sólo está habilitada una electrobomba que expulsa 1.900 litros de agua por segundo, capacidad insuficiente para desaguar el centro trinitario.

La ciudad de Trinidad cuenta con un sistema de terraplenes que la protegen del rebalse de los ríos en tiempo de agua, y con otro sistema de electrobombas que deben expulsar el agua de lluvia que cae dentro de los anillos.

Entre tanto, personal municipal limpia desde las siete de la mañana algunos canales de desagüe que se encuentran obstruidos por basura y sedimento.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: Erbol

09 Octubre 2017

El secretario del Servicio Departamental Agropecuario, Pedro Padilla informó  que las lluvias, granizo y las bajas temperaturas con “helada” afectaron a 36 municipios y 31 mil familias y cerca de 10 mil animales de graja además de al menos 15 mil hectáreas de cultivos.

“En una inspección realizada la primera semana de octubre observamos que son 36 los municipios afectados por la lluvia, el granizo y la “helada” afectando a 21 mil familias de agricultores y ganaderos, pero también determinamos que son 15 mil hectáreas afectadas y por lo menos 10 animales también están en riesgo por estos cambios climáticos”, explicó Padilla.

Totora, Mizque, Aiquile, Pasorapa y Omereque son las zonas que ya declararon desastre por la sequía. Solo en Pasorapa existen al menos 800 familias afectadas y 17.000 animales en riesgo. “Son 7.135 hectáreas afectadas por este fenómeno natural”, indicó.

Los azotados por una intensa granizada, producida el pasado 28 de septiembre, son comunidades productivas de Arani, Tacachi, Sacabamba Y Vacas. “La granizada ha afectado a 417 hectáreas de cultivos”, detalló.

Después afirmó Padilla que la Gobernación brinda apoyo a las familias afectadas con insumos para una nueva siembra y apoyo de diferente tipo para los próximos meses.

Redacción: Leo.com.bo              

Fuente: radiofides.com

03 Abril 2017

Las torrenciales lluvias de los últimos días dejaron sin nada a 160 familias del municipio de Machareti en Chuquisaca. 26 viviendas se derrumbaron. Perdieron cuantiosas hectáreas de maíz y sorbo, además de animales, informó la radio Aclo. 

 “Se han caído ‘las casas’, está destruido, hemos evacuado,  los niños están enfermos por la lluvias” manifestó uno de los afectados.

 Camadinti, Totoral, Vinal,  Isipotindi, Tiguipa Estación, Ñancaroinza,  Ivo son las comunidades de la región Guaraní más afectadas por las lluvias que se precipitaron  a lo largo de siete horas la noche del viernes y la madrugada del sábado.

Por otro lado, Las autoridades manifestaron que se priorizará la salud de los niños y de las mujeres.

 “Hay pacientes que hemos evacuado al servicio de salud; en las comunidades se están instalando personal para evitar cualquier situación de epidemia que afecte” informaron.

Las carreteras en chaco chuquisaqueño se encuentran intransitables, sobre todo en el tramo Monteagudo- Huacareta, donde un vehículo fue arrastrado por la crecida del río.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol 

01 Abril 2017

La carretera entre Yacuiba y Santa Cruz queda incomunicada por excesivas lluvias. Igual situación ocurre en Machareti, en Chuquisaca. Las inclemencias del tiempo ocasionaron hechos de tránsito.

El coronel Carlos Oporto, responsable de la policía provincial de la región manifestó que “hay algunos lugares que por la crecida de los ríos están afectando la capa asfáltica” y de esta forma se impide el normal tránsito.

“En la constitución de Chuquisaca, en Machareti  hubo dos hechos de transito, un vehículo particular esta incunetada fuera de la capa asfáltica. También la flota que realiza el tramo Yacuiba – Santa Cruz  se encuentra incuneada”, acotó Oporto.

El alcalde de Machareti, Eduviges Chambaye, relató que luego de treinta años, una lluvia intensa que duro más de siete horas afectó a gran parte de sus comunidades.

 “Prácticamente los caminos a nuestras comunidades están cortadas” informó Chambaye.

 Al mismo tiempo, la autoridad municipal acotó que tienen  “el reporte de Yancares,  una comunidad GuaranÍ que se ha inundado (…) la gente amaneció en la cancha de la escuela”.

La última semana las inclemencias temporales ocasionaron pérdidas significativas para las comunidades de esta región del país.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol 

30 Marzo 2017

Comunarios de los municipios de Monteagudo y Huacareta se encuentran desesperados. Las pérdidas agropecuarias, muerte de ganado y derrumbes de casas incrementan por las incesantes lluvias, reportó radio Suprema. 

Con voz entrecortada, una damnificada de la localidad Valle Nuevo en Monteagudo, manifestó que se encuentran “en medio lodo,  (la lluvia) ha hecho estragos, no se puede ni caminar”.

“El camino está totalmente cerrado de Huacareta – San Miguel (…) no tenemos salida ni para caballo”, declaró otro comunario.

El alcalde de Monteagudo, Ronald Aramayo, manifestó que se ayudará a los damnificados en la medida de las posibilidades del municipio.  “Existen casas derrumbadas (…) todos los animales han muerto”, acotó.

Ante reclamos de los afectados por la falta de atención de los gobiernos departamental y nacional, el director de la gestión de Riesgos de la gobernación de Chuquisaca, Fausto Escalante, manifestó que aún se está haciendo la cuantificación de daños en ambos municipios.

“Huacareta y Monteagudo está en plena evaluación, cuántas familias están afectadas, cómo vamos a ayudar”, indicó Escalante.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol

 

27 Marzo 2017

Los municipios de Macharetí, Monteagudo y Muyupampa, ubicados en el Chaco chuquisaqueño, sufrieron las torrenciales lluvias registradas el fin de semana. Hubo derrumbes, familias damnificadas y pérdida de producción agropecuaria. 

La crecida y el desborde de la laguna de la localidad Carandaití, en Macharetí, dejó un saldo de 10 familias sin sus viviendas además de pérdida de producción agrícola y ganadera, reportó radio Aclo.

“Estamos haciendo el desagüe para que baje el caudal del agua e inmediatamente veremos cómo podemos apoyar (a los damnificados)” declaró su alcalde, Eduviges Chambaye.

El 2016, la población de Macharetí sufrió una intensa sequía con perdidas significantes en su producción.

En Monteagudo las fuertes lluvias ocasionaron dos derrumbes que alertaron a los transportistas. El primero que se presentó a 20 kilómetros  de la ciudad, en la construcción de la carretera de la diagonal Jaime Mendoza y tramo Monteagudo – Muyupampa que hasta el momento impide el paso de motorizados. El segundo derrumbe se dio en el tramo Monteagudo – Sucre. 

“Mi nuera lloraba, no sabía qué hacer, mi animalitos han muerto”, “si mañana no arreglan, en persona voy a parar mi auto y no voy a dejar entrar ni una volqueta, que vengan las autoridades” son  las declaraciones de algunos vecinos que han sido afectados por las lluvias.

 

Según reporte de radio Suprema, existe el corte de agua en algunas zonas, aunque no se tiene la información oficial de la empresa que da este servicio.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol 

 

20 Marzo 2017

Lima, la segunda ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto, así como casi todos los pueblos y ciudades peruanos ubicados en la costa del Pacifico, sufren desde hace varios días los embates de la lluvia y el agua, la verdadera maldición histórica de esta región, la más poblada y desarrollada del país.

Un verano inusualmente caluroso elevó varios grados la temperatura de la superficie del agua del litoral peruano, poniendo en marcha la rueda devastadora del fenómeno climatológico conocido como “El Niño Costero”. Mayor temperatura implica más evaporación de agua, que al chocar con la muralla de los Andes genera lluvias torrenciales en una zona en que las precipitaciones anuales habituales no llegan a los 150 litros por m2.

El sábado, el municipio de Morropón acumuló 116 litros por m2 en pocas horas, y la ciudad de Tumbes, fronteriza con Ecuador, aglutinó 45 litros por m2 en apenas una hora, cifras similares a las que se han visto en otros puntos de la región desde el miércoles pasado.

Las lluvias provocaron el anegamiento de pueblos y ciudades, ríos desbordados y deslizamientos de tierra, conocidos en Perú con el término quechua de “huaicos” y que destruyeron rutas y puentes, hundieron viviendas y arrastraron vehículos, animales y personas. Desde diciembre último, cuando comenzó a darse este fenómeno en Perú, ya hubo 75 los muertos, al menos 264 heridos, 20 desaparecidos, 100.000 damnificados que perdieron todo o casi todo, y unas 630.000 personas que sufrieron inundaciones o pérdidas materiales de algún tipo.

Trujillo, la tercera ciudad más poblada de Perú, ha quedado virtualmente aislada por accesos viales del resto del país, tras el hundimiento de los puentes de la ruta Panamericana, que atraviesa Perú de sur a norte a lo largo de la costa. En Lima, los “huaicos” también afectaron la Carretera Central, la única vía asfaltada que une la capital con el centro del país, lo que dificultó el suministro de alimentos y el envío de ayuda.

Paradójicamente, el exceso de lluvias obligó también a cortar durante tres días el agua potable a casi toda la ciudad, donde viven unos 9 millones de personas, ya que el lodo y la basura arrastrados por los torrentes impedían procesarla y potabilizarla. Las escuelas en Lima están cerradas desde el jueves pasado y no retomarán las clases hasta el miércoles próximo, siempre que amainen las lluvias y se regularice la situación.

Este fenómeno destructor ha sido desde tiempo inmemorial el azote más duro para los habitantes del Perú, a la par de los terremotos que periódicamente devastan el país, ubicado en el cinturón de fuego del Pacífico, donde se registra el 85% de la actividad sísmica mundial.

Todas las culturas precolombinas que desarrollaron sus estados en la zona prosperaron gracias a su aprovechamiento de la ecología local, como la abundante pesca que se encuentra en las habitualmente frías aguas del Pacífico, y debido a la gestión de las escasas corrientes de agua que bajan por vertiente occidental de los Andes y que permiten cultivar en el desierto.

La historia revela que cada vez que se producía el fenómeno del Niño, con sus abundantes lluvias, todas estas civilizaciones sufrían e incluso desaparecían, arrastradas por los “huaicos” y la destrucción económica y social que éstos causaban. Hoy en día la población peruana se concentra en esa misma zona costera, lo que genera graves problemas de estrés hídrico, tanto para el impulso de la agricultura como para suministrar agua potable a la población.

Varias de las mayores obras de infraestructura en marcha en el Perú buscan precisamente llevar el agua de la vertiente oriental de los Andes, que alimentan los grandes ríos amazónicos y en donde ese recurso es muy abundante, a la zona desértica. La presión demográfica también lleva a la gente a ocupar las zonas próximas a ríos, cañadas y desagües naturales más susceptibles de inundarse o ser arrasados por las riadas y “huaicos”, multiplicando los efectos y los daños cuando se producen estas torrenciales lluvias en el desierto.

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Agencias

 

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