Santa Cruz de la Sierra
27 Noviembre 2015

Las pantallas de los teléfonos inteligentes pueden contener hasta 600 bacterias, 30 veces más que las 20 que hay en la taza de un inodoro, según la investigadora del Departamento de Microbiología de la Universidad de Barcelona (UB) Maite Muniesa.

Muniesa presentó este viernes en Barcelona un informe sobre los gérmenes en la vivienda, durante el que dio a conocer los resultados de un estudio a mediante una encuesta en 1.000 hogares españoles para conocer cuáles eran sus hábitos de limpieza.

La experta en microbiología alertó de una falta importante de desinfección en "zonas olvidadas" de las casas, como las bayetas y esponjas, los vasos donde se guardan los cepillos de dientes y las gomas de aparatos como la nevera o la cafetera.

"No es lo mismo tener una superficie limpia que una superficie descontaminada", insistió, tras revelar que las bacterias que se han encontrado en las pantallas de los teléfonos inteligentes y tabletas son del mismo tipo que las que hay en bayetas y esponjas de la cocina.

"Esto es porque manipulamos muchos objetos a la vez", explicó, "y no nos desinfectamos las manos debidamente".

En este sentido, advirtió de la necesidad de extremar las medidas higiénicas en el contacto directo con mascotas, niños pequeños, mujeres embarazadas o personas que estén especialmente débiles por algún motivo.

Los juguetes, por ejemplo, son objetos de la casa que pocas personas limpian y que, sin embargo, contienen muchos gérmenes, porque los niños "llegan del parque y los tocan, o a veces incluso el perro o gato juega con ellos".

Muniesa hizo una llamada a "tomar conciencia de que las actividades humanas no son las de los animales", porque, según afirmó, muchas familias tratan a su mascota "como uno más" e incluso "le permiten sentarse en la trona del bebé o pasearse por el mármol de la cocina, donde después se van a manipular alimentos".

La cocina es otro espacio lleno de gérmenes que no vemos, según el estudio: el interior de la nevera, el fregadero y los estropajos húmedos acumulan bacterias como "la salmonella, el campylobacter o la escherichia coli, que son los patógenos intestinales más comunes".

Por ello, recomendó dejar los estropajos en remojo con desinfectante o secarlos en el microondas.

De hecho, Muniesa reveló que hasta el 20 % de las infecciones alimentarias se contraen en el hogar, y advirtió que las tablas que se usan para cortar alimentos deben desinfectarse con frecuencia, tras comprobar que la mayoría de los encuestados "deshuesan, por ejemplo, un pollo antes de cocinarlo y acto seguido cortan un tomate que se van a comer crudo en la misma superficie".

En cuanto a las zonas húmedas, la investigadora bromeó con que son un "paraíso" para los gérmenes, puesto que es donde proliferan con más rapidez.

El moho en los baños, el desagüe de la ducha, las toallas húmedas, los cepillos de dientes y el vaso que los contienen son "entornos perfectos" para el crecimiento de hongos y bacterias.

A pesar de la omnipresencia de gérmenes en el hogar, la doctora Muniesa aclaró que "preocuparse en exceso tampoco es bueno", porque de lo contrario "estaríamos todo el día limpiando la casa".

Simplemente, propuso tener "un poco más de cuidado" y "cambiar hábitos" que no representan un gran esfuerzo y que no obstante "pueden comportar un cambio significativo".

Redacción: Leo.bo

Fuente: EFE

02 Enero 2015

Las células de grasa que se encuentran bajo la piel, conocidas como adipocitos, producen unas proteínas que defienden a los seres humanos de bacterias y agentes patógenos, según un estudio publicado hoy por la revista científica "Science".

El doctor Richard Gallo, jefe de dermatología de la Universidad de California en San Diego, que lideró el estudio científico, explicó que hasta ahora no se conocía el papel que estas células de grasa jugaban en la protección del organismo.

La investigación se centra en los llamados adipocitos, unas células de grasa cutánea, que producen péptidos antimicrobianos (proteínas de origen natural con propiedades antibióticas) que ayudan al cuerpo a combatir bacterias invasoras y otros agentes patógenos.

"Hasta ahora se pensaba que, una vez que la barrera de la piel se rompía, la responsabilidad de protegernos de las infecciones recaían en los glóbulos blancos, como los neutrófilos y los macrófagos", explicó Gallo.

Sin embargo, se necesita tiempo para que estas células protejan la zona de la herida, así que mientras se preparan para actuar las células de la grasa cutánea asumen un papel protector.

"Demostramos que las células madre de la grasa son las encargadas de protegernos. Fue totalmente inesperado. No se sabía que los adipocitos podían producir agentes antimicrobianos y mucho menos que podían hacer tanto como un neutrófilo", subrayó Gallo.

El estudio recoge el complejo proceso de defensa del cuerpo humano contra las infecciones microbianas, en el que participan diferentes tipos de células que actúan en distintos niveles.

Cuando se produce una infección los neutrófilos y monocitos, dos tipos de glóbulos blancos, se encargan de devorar a los agentes patógenos que tratan de atacar al organismo.

Pero antes de los neutrófilos y monocitos, otros glóbulos blancos llegan a la zona herida y proporcionan al cuerpo una respuesta inmediata para contrarrestar la capacidad de muchos microbios de incrementar rápidamente su número.

Ese trabajo lo realizan normalmente células epiteliales, mastocitos y leucocitos que residen en el área de la infección.

Pero, según desvela este estudio, en este puzzle para defender el organismo, las células de grasa "se sitúan en primera línea de batalla contra las infecciones", destacó Gallo.

No toda la grasa es mala, pero tampoco toda es buena.

El estudio también muestra que un exceso de células de grasa puede conducir al desarrollo de enfermedades autoinmunes o inflamatorias, como lupus, psoriasis o rosácea, y enfermedades crónicas que afectan a la piel, entre otros órganos.

Para Gallo, el estudio abre "nuevas y fantásticas opciones" y espera que el descubrimiento permita despejar nuevas vías de investigación y buscar una aplicación práctica a los hallazgos.

"Por ejemplo, los fármacos que usan los diabéticos podrían beneficiar a otras personas que necesitan desarrollar inmunidad. A la inversa, los hallazgos podrían ayudar a los investigadores a comprender enfermedades asociadas con la obesidad", apunta el científico.

Redacción Leo.bo

Fuente: EFE

 

19 Agosto 2014

El celular se ha convertido en un compañero inseparable de la mayoría de las personas alrededor del mundo. Tanto así, que muchas de ellas lo usan hasta en el baño.

Un estudio realizado por la firma firma de marketing 11mark, asegura que 75% de los estadounidenses usa su celular mientras está en el baño; y la cantidad de personas aumentan a 91% cuando se trata de los usuarios comprendidos en 28 y 35 años.

Lo cierto es que usar el celular en el baño no es del todo sano, higiénico o correcto pues los celulares no solo transmiten datos, sino también bacterias y otros hongos. Esto quedó en evidencia al conocerse un estudio de la London School of Hygiene & Tropical Medicine del Reino Unido, el cual arrojó como resultado que la mayoría de las 390 personas analizadas no se lavaban las manos después de ir al baño, por tal motivo el 82% de las manos y el 92% de los dispositivos móviles estaban contaminados con bacterias.

Un estudio publicado por la Universidad de Stanford asegura que la pantalla tactil de un celular puede albergar 18 veces más bacterias que las que hay en una baño público. Y esto no sólo se limita a los teléfonos, los iPad y iPod también son cultivos para los gérmenes.

Timothy Julian, investigador de Stanford, dice que una persona tiene 30% más de posibilidades de estar expuesto a una gripe, solo con tocar un dispositivo electrónico “sucio”. Los investigadores incluso arrojaron que muchos de los telefónos móviles tienen bacterias como la E. Coli y que se encuentra en los intestinos y heces fecales.

Esto indica que el mal hábito de no lavarse bien las manos impacta directamente a los teléfonos celulares, convirtiéndolos en un objeto insalubre. Por lo tanto, lo recomendable es no tocar mucho el celular de otra persona para no exponerte.

Redacción: Leo.bo

Fuente: AFP

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