Santa Cruz de la Sierra
19 Abril 2018

Las dietas nos obligan a dejar de lado muchos alimentos que nos gustan y nos hacen felices, pero como informa la página de la universidad de Harvard Medical School, hay muchos de ellos que son saludables y no deberíamos abandonar. Es más, deberíamos intentar incorporar la mayor cantidad posible todos los días.

 Para obtener información sobre qué alimentos contienen el mayor impacto nutricional, la nutricionista y profesora adjunta de Harvard, Teresa Fung, detalló cuáles son y qué beneficios nos traen.

1. Salmón: Wste pescado es una gran fuente de proteínas saludables, ácidos grasos omega-3 y vitamina D que fortalece los huesos. “Intenta comer al menos una vez a la semana”, sostiene Fung.

2. Coles de bruselas: Estas verduras tienen alto contenido de nutrientes. “Ofrecen un grupo completo de vitaminas, que incluyen vitamina A, vitamina C, vitamina K, potasio y ácido fólico”, dice. Son amargos y por eso mucha gente se resiste a comerlos, así que ella recomienda asarlos con una pizca de aceite de oliva y cubriendo con nueces picadas.

3. Arándanos: Son muy ricos en antioxidantes, vitamina C, vitamina A y fibra. Ella sugiere mezclarlos con alguna otra fruta y yogur natural para hacer un batido.

4. Frutos secos: Las almendras sin sal, las nueces y hasta los pistaches son un aperitivo saciante que proporciona una “infusión de aceites, proteínas y vitamina E muy saludables. Dependiendo del tipo de nuez que elija, una onza puede generar 200 calorías o más”, explica, así que el límite de su ingesta diaria es solo un puñado chico.

5. Yogur natural: Para obtener una dosis de probióticos saludables para el intestino, proteínas, calcio, magnesio, vitamina B12 y ácidos grasos esenciales, el yogur natural es ideal. “El problema es que algunas de las marcas tienen demasiada azúcar”, dice Fung.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

 

18 Abril 2018

¿A quién le amarga un dulce? Es una pregunta que muchos no tienen que pensar mucho para responder que a nadie o, por lo menos, a casi nadie. Tentaciones que hacen sucumbir constantemente a muchos que buscan disminuir el consumo de productos con alto contenido de azúcar refinada, como las bebidas carbonatadas o  energizantes, cereales secos azucarados y  dulces de repostería, entre otros.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hoy día, en promedio, cada persona consume unas 150 libras de azúcar refinada al año. Lo que equivale a entre 300 y 600 calorías por día. Una ingesta exagerada que, según los profesionales de la salud, es capaz de afectar severamente tejidos y órganos vitales.

Un consumo que aumenta las posibilidades de enfermarse a personas en riesgo de sufrir síndrome metabólico, un conjunto de dolencias que aumenta las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedades coronarias y hepáticas. (El exceso de grasas en sangre o triglicéridos, colesterol alto, hipertensión, glucosa alta en sangre o grasa acumulada en el vientre, son algunos de los elementos claves para diagnosticar  este síndrome).

“En el individuo saludable, el consumo excesivo de azúcar se va a almacenar como grasa, lo que eventualmente va a llevar a sobrepeso u obesidad. Pero en la persona que tiene diabetes, si no hay suficiente insulina, esa azúcar va a comenzar a circular por la sangre y se deposita en venas y arterias, lo que  va causando  lesiones  que pueden llevar a diversos problemas de salud, como infartos o derrames cerebrales”, advierte la doctora Ada Laureano, profesora del programa de nutrición de bachillerato y de maestría de la Universidad del Turabo.

Pero, al parecer, también puede tener otros riesgos. Por ejemplo, en enero de este año un equipo de científicos de China y Reino Unido, publicó un artículo en la revista Diabetología del que se desprende  que cuanto mayor es el nivel de hemoglobina glucosilada —que refleja el contenido medio de la azúcar en el organismo  en los últimos tres meses— mayor es la velocidad de deterioro cognitivo del cerebro.

Mientras que una investigación publicada en octubre del año pasado en la revista científica Nature, aporta nueva evidencia sobre el rol de la glucosa y los cambios químicos y biológicos que se dan a nivel molecular en el organismo en relación con el desarrollo de tumores cancerosos.

Una de las teorías es que cuando  los niveles de azúcar en la sangre aumentan rápidamente, el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria, acompañada de la emisión de otra molécula, llamada factor de crecimiento celular. Pero mientras el azúcar nutre los tejidos, la insulina y el factor de crecimiento tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación que estimulan el crecimiento celular y actúan como abono para los tumores.

Otra investigación, publicada por el Instituto Karolinska, en Suecia, sobre un estudio realizado entre 1997 y 2005, encontró que un elevado consumo de azúcar y alimentos azucarados aumentaba el riesgo de padecer cáncer de páncreas, de colon y de vejiga.

Por eso, si una persona está luchando contra el cáncer, recomiendan los profesionales de la salud, debería transformar su dieta hacia una lo más natural posible, en la que se excluya todo alimento que sea procesado o que sea alto en azúcar refinada.

El gusto por lo dulce

El consumo de alimentos con alto contenido de azúcar se asocia con placer porque favorece la liberación de endorfinas,  como la serotonina, que entre otras funciones fisiológicas, regula el estado de ánimo e interviene en el control del apetito, explica la endocrinóloga Myriam Allende, profesora en el Recinto de Ciencias Médicas y presidenta del Capítulo de Puerto Rico de la  American Association of Clinical Endocrinologists  (AACE).

Sin embargo, la especialista explica que aunque no hay duda de que el exceso de azúcar refinada tiene unos efectos en el organismo, hay  personas saludables y activas que lo pueden  metabolizar correctamente y no tienen problemas.

“El que comas un exceso de azúcar no te va a dar diabetes. Lo que pasa es que si consumes un exceso de calorías, eres sedentario y aumentas de peso, puede haber resistencia a la insulina y de ahí desarrollar diabetes tipo 2”, advierte la doctora Allende.

La resistencia a la insulina es una afección que se caracteriza por la deficiencia de los tejidos a responder a la insulina, resultando en disminución de la utilización de la glucosa y aumento en la liberación de glucosa hepática. Por lo tanto,  es un factor en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y los desórdenes metabólicos más prevalentes.

En ese sentido, la endocrinóloga  explica  que la regulación del apetito y del peso es un sistema complejo  que depende de cientos de hormonas y neurotransmisores, del sistema circadiano y componentes del sistema nervioso central,  la genética, la cultura, el medioambiente y hasta  las bacterias intestinales.

“Todo esto va a determinar cuánto comes, cuándo dejas de comer y cómo metabolizas lo que te comiste. También apunta a las preferencias por el azúcar, las grasas o lo salado”, explica Allende, quien acepta que, en ese sentido, el azúcar podría considerarse como una sustancia adictiva.

Un  efecto  parecido al que sucede con la adicción a los alimentos, que se caracteriza por la ingesta excesiva y descontrolada de comida, indica  la licenciada Zuania Clemente, dietista clínica del Programa de Control de Peso del Hospital Auxilio Mutuo.

“Implica que hay una interacción bioquímica en el cuerpo que crea un deseo fisiológico para unos alimentos específicos, como  los  altos en azúcar o   en grasas”, coincide Clemente, quien dice que pasa lo mismo con la adicción al alcohol y otras sustancias.

“Si consumimos alimentos altos en azúcar y no realizamos actividad física, eso nos lleva a sobrepeso u obesidad debido a que el azúcar es un carbohidrato y su exceso se convierte en grasa. Esto desencadena en el desarrollo de otras condiciones como es la diabetes y las condiciones cardiovasculares, además de que se ha relacionado con ciertos tipos de cánceres”, agrega la nutricionista, quien dice que, en términos generales, un adulto puede consumir hasta 24 cucharaditas de azúcar al día.

“Por ejemplo, una lata de 12 onzas de una bebida carbonatada contiene 9.7 cucharadita de azúcar. O sea que si es una persona que consume tres de estas latas al día, consume unas 29 cucharaditas de azúcar al día”, advierte Clemente.

A tener en cuenta

Según la nutricionista clínica Zuania Clemente, la Asociación Americana del Corazón recomienda que las mujeres consuman  seis cucharaditas de azúcar al día y los hombres nueve.  Aquí otras consejos:

     Es  importante reconocer cuáles son los alimentos que tienen mucha azúcar añadida y se deben evitar o tener un consumo limitado. Entre ellos:

     Disminuye el consumo de bebidas carbonatadas, refrescos y jugos con azúcar añadida.

     Evita o reduce el consumo de  cereales secos azucarados,  chocolates, yogurt con sabor, bizcochos, galletas y otros dulces de repostería.

     Limita las granolas, alimentos congelados, las barras de cereales, las salsas BBQ, el kétchup, los aderezos, las frutas secas, las frutas enlatadas o en puré.

     Usa con moderación los endulzadores artificiales debido a que, aunque  no va a tener el efecto de aumentar los niveles de glucosa en sangre, tiende a endulzar más y  estimula el paladar a consumir  mayor cantidad.

     Deja de endulzar las bebidas calientes, como el té, café, cereales calientes que consumas en el día poco a poco. A medida que dejas  de lado el sabor dulce, podrás disfrutar   del verdadero sabor de las bebidas y alimentos. Intenta usar canela y especias que ayuden a darle sabor a tus bebidas.

     Adquiere la costumbre de consumir agua,  es mucho más saludable. Y cuando desees darte algún gusto prepara jugos de frutas recién exprimidas y diluye con agua.

     Cuando compres alguna bebida o alimento es importante leer las etiquetas nutricionales y solamente compra aquellos que dicen “sin azúcar añadida”.

     Para evitar consumir algo dulce, es recomendable consumir una fruta con un trozo de queso a modo de postre, en vez de  un helado, bizcocho, flan o cualquier otro dulce con alto contenido de azúcar.

     Enseña a tus hijos desde pequeños y no les ofrezcas  golosinas y dulces como premio. De esa forma no los asocian con momentos agradables. En vez, ofréceles  frutas.

     Evita tener en casa alimentos guardados que contengan azúcar añadida, dulces, caramelos, chocolates, etc.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

11 Abril 2018

Según un estudio realizado por investigadores del Campus de Investigación de Carolina del Norte de la Universidad Estatal de los Apalaches en Kannapolis, publicado en PLOS One, un banano podría reemplazar a las bebidas hidratantes deportivas, como Gatorade o Powerade, ya que la fruta es rica en carbohidratos y ayuda a acelerar la recuperación de los músculos durante y después del ejercicio. Además, proporciona beneficios antiinflamatorios.

Hace seis años estos mismos investigadores realizaron un experimento en el que concluyeron que el rendimiento de los ciclistas era mucho mejor si durante la carrera comían banano y no una bebida deportiva o agua. Además, descubrieron que sus cuerpos desarrollaron un nivel más bajo de inflamación.

Sin embargo, en aquella época quedaron muchas inquietudes. Sobre todo, si los carbohidratos ayudan a la recuperación de los atletas ya que, desde hace tiempo, se cree que comer o beber este tipo de nutrientes ayuda a que una persona continúe por más tiempo o pueda desarrollar con más intensidad el ejercicio.

El azúcar (glucosa, fructosa o sacarosa) es la fuente más conocida de carbohidratos. Pero, el obtenido de las bebidas deportivas no es natural. Estas se fabrican con aromatizantes y sustancias químicas que le ayudan a tener esas propiedades “nutritivas”.

“La mayoría de las frutas contienen mucha fructosa y también tienen otras sustancias naturales que podrían tener un impacto en el rendimiento deportivo y la recuperación”, explica el estudio.

Para este análisis, fueron requeridos 20 ciclistas, entre hombre y mujeres, que debían correr 75 kilómetros varias veces. Antes de iniciar la prueba y al finalizarla les hicieron exámenes de sangre. En la primera vuelta sólo se hidrataron con agua, mientras que en los otros recorridos bebieron agua, ocho onzas de una bebida deportiva y comían medio banano cada media hora.

El primer hallazgo es que al beber solo agua, el deportista presentaba altos niveles inflamatorios en la sangre, indicadores que bajaron al tomar bebidas deportivas o al comer frutas. También, los metabolitos tenían perfiles menos estresados cuando había carbohidratos en el cuerpo. Final del formulario

“Al analizar la enzima COX-2, que es la encargada de estimula la producción de prostaglandinas, nos dimos cuenta que era menor si se comía plátano… Es decir, esto reduce la inflamación… Aún no se sabe cómo la fruta logra afectar la expresión génica de las células después del ejercicio”, cuenta el estudio.

No obstante aún quedan dudas, como si la mitad de un banano cada media hora es la porción ideal de fruta durante el ejercicio; o explicar por qué éste reduce la hinchazón. Por tal razón, los investigadores concluyeron asegurando que estos temas serán estudiados en un futuro en el que se evaluarán las propiedades de más frutas.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

09 Abril 2018

Las algas marinas, una fuente de alimentación poco aprovechada y abundante en el estado mexicano de Baja California Sur, México, se han convertido en una alternativa de nutrición y salud para personas y animales gracias los esfuerzos de investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Con un alto contenido en minerales, carbohidratos, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos omega 3 y 6, betacarotenos y vitaminas, las algas buscan ser aprovechadas en la fabricación de pastas, pasteles y galletas, entre otros productos, por los Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del IPN en el estado.

“En México aproximadamente tenemos 1,200 especies de algas marinas en todas las costas mexicanas, pero la península de Baja California (noroeste del país) es algo especial porque la mayor abundancia algas lo tenemos en la región”, dijo en una entrevista con Efe Margarita Casas Valdez, integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

“De las algas obtenemos productos de alto valor comercial como los alginatos y el agar, una especia de gelatinas que se utilizan tanto para la alimentación humana como para elaborar productos farmacéuticos y medios de cultivo además como forraje para el ganado y alimento para gallinas de postura y pollos en engorda y para camarón”, explicó.

La investigadora destacó que las algas cuentan con un “alto valor nutricional” y los catalogó como alimentos nutracéuticos, es decir, “tienen un aporte nutricional importante, pero también benefician la salud de los consumidores”.

Casas Valdez señaló que los aportes que reporta el consumo de algas son reducir los niveles de lípidos, colesterol y triglicéridos en la sangre, así como la obesidad abdominal. Además, sus ácidos grasos omega 3 y 6 ayudan al crecimiento del cerebro y mejoran la vista en el desarrollo temprano de los embriones.

También tienen propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, anticancerígenas, anticoagulantes, antitumorales, hipoglicémicas (que disminuyen el azúcar) e hipocolesterolémicas, y producen sensación de saciedad.

En tanto, Tonatiuh Chávez, doctor en Ciencias Marinas e integrante del proyecto, destacó la versatilidad de las algas: “Son plantas marinas y al igual que las terrestres hay un gran variedad de las cuales nos podemos alimentar y es tan fácil como recolectarlas, lavarlas y agregarlas a diferentes recetas”.

Chávez puso como ejemplo el sushi japonés y los caldos, platillo al que se pueden agregar y en el que su sabor no causa tanto impacto por su toque salado.

El equipo científico a cargo de Casas Valdez trabaja en el Laboratorio de Macroalgas en la ciudad de La Paz, capital de Baja California Sur, donde celebran jornadas de degustación de los alimentos que se elaborar a partir de la planta y en las que se da conocer su utilización para activar así la economía local.

El proyecto, que inició hace 25 años, en principio utilizó las algas marinas Sargassum (sargazo) y Macrocystis pyrifera (sargazo gigante) para alimentar cabras, ovejas y gallinas de postura a nivel experimental.

La investigadora recordó que existió una campaña para dar a conocer a los ganaderos de la región los beneficios de las algas en la dieta del ganado, sobre todo en la época de sequía, cuando disminuye la disponibilidad del forraje.

“Se comprobó de manera científica que las gallinas alimentadas con algas marinas produjeron huevos con 26 % menos de colesterol y lo mismo ocurrió cuando se incorporaron al alimento de los camarones, reduciendo en un 27 % el colesterol en los crustáceos”, apuntó.

Casas Valdez explicó que en México actualmente solo se cosechan tres especies de algas para utilizarlas en la producción de fertilizantes y aditivos para alimentos y “realmente no existe una cultura de consumo, como en países del continente asiático”.

Lamentó que se desaprovechen “porque las algas del género Ulva se encuentran en todas las costas de México” y su aporte nutricional es extenso.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: EFE

08 Abril 2018

Adoptar una dieta saludable para tu corazón a lo largo de tu vida puede ayudarte mucho a mantenerte en forma a medida que envejeces. “De hecho, la enfermedad cardíaca en gran medida es prevenible“, dice Walter Willett, M.D., profesor de epidemiología y nutrición en la escuela de salud pública T.H. Chan en Harvard. “Consumir una dieta saludable, combinada con no fumar y la práctica de ejercicio físico regular, puede prevenir aproximadamente un 80% de los casos de enfermedades cardíacas”.

Como regla general, una dieta saludable para el corazón se debe centrar en granos integrales, grasas saludables, proteína magra y frutas y vegetales de colores variados. Y debes limitar los carbohidratos refinados, azúcar y grasas saturadas.

Pero, ciertos alimentos son particularmente buenos para el corazón, ya que han sido asociados específicamente con arterias más limpias, reducción del colesterol, de la presión sanguínea y/o de la inflamación. Incorporar más de ellos a tu dieta saludable puede ayudar a disminuir tu riesgo de padecer una enfermedad cardíaca.

Sin embargo, el objetivo no es agregar más alimentos (y más calorías) a tu ingesta diaria sino usar estos alimentos saludables para el corazón para reemplazar los que no lo son tanto.

“No puedes esparcir nueces sobre un helado de chocolate con crema y pensar que estás haciendo algo bueno para tu corazón”, dice Alice Lichtenstein, D.Sc., directora y científica sénior en el laboratorio de nutrición cardiovascular en la Universidad Tufts. “Necesitas comer un puñado de nueces como merienda en lugar de un puñado de papas fritas, o agregarlas a una ensalada en lugar de queso”.

Así que cuando estés buscando opciones saludables para el corazón, aquí te presentamos 7 alimentos que se distinguen.

Avena

Todos los granos integrales son buenos para tu corazón (entre otras cosas). De hecho, un análisis de 14 estudios publicado en la revista Circulation en 2016, encontró que por cada porción de granos integrales consumidos a diario, el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular disminuyó un 9% (en comparación con no consumir granos integrales).

Pero la avena es un grano integral que merece un reconocimiento especial por su capacidad para reducir el colesterol.

“La avena es particularmente rica en fibra soluble,” dice Willet. “Y se ha demostrado que la fibra soluble se une al colesterol y lo mantiene fuera del flujo sanguíneo”. Existe suficiente evidencia que lo respalda por lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)  permitió incliuir en la información de la etiqueta de la avena y de ciertos productos de avena la afirmación “puede ayudar a reducir el colesterol”.

Para obtener los beneficios, necesitas consumir al menos 3 gramos de fibra soluble por día, esa es la cantidad en 3/4 de taza de hojuelas de avena seca. Las personas que consumieron esa cantidad vieron sus niveles de colesterol LDL “malo” bajar un promedio de 9.6 mg/dL y el colesterol total por 11.6 mg/dL., según un análisis de 28 estudios que involucró a 2,519 personas que fue publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition en 2014.

Manzanas

Según el Departamento de Agricultura, las manzanas son la segunda fruta más consumida (los plátanos o bananas son el número uno), y por suerte también ofrecen algunos beneficios importantes para la salud del corazón.

La fruta, especialmente en su cáscara, es rica en antioxidantes flavonoides, como quercetina y antocianinas (las manzanas rojas), que han sido vinculados a efectos cardio protectores.

Y un estudio de 160 mujeres postmenopáusicas en 2012 encontró que aquellas que consumieron 75 gramos de manzana deshidratada diario (equivalente a 2 manzanas frescas aproximadamente) bajaron su colesterol total en un 9% y el colesterol LDL 16% después de 3 meses. Después de 6 meses de comer una manzana por día, el colesterol total disminuyó por 13% y el colesterol LDL disminuyó 24%. Además, las manzanas son la principal fuente de fibra soluble, ya que una manzana mediana proporciona 1 gramo aproximadamente.

Sardinas

El pescado es la mejor fuente dietética de ácidos grasos omega-3, un tipo de grasa que puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. La Asociación estadounidense del corazón recomienda consumir 2 porciones de pescado de al menos 3 1/2 onzas a la semana.

Según un análisis de 14 estudios que involucró un total de 1,378 personas, publicado en la revista Atherosclerosis en 2017, aquellos que consumieron entre 0.7 y 5 onzas de aceite de pescado diario mostraron mejoras significativas en los niveles de triglicéridos y colesterol HDL. Los triglicéridos bajaron un promedio de 9.7 mg/dL, y los niveles de colesterol HDL subieron en promedio de 2.3 mg/dL.

Desafortunadamente, algunos tipos de pescado ricos en omega-3 tienen demasiado mercurio (como la macarela o el atún blanco) o son caros (como el salmón). Las sardinas son una opción baja en mercurio y tienen casi 1,000 mg de omega-3 en solo 3 1/2 onzas. Además no son caras y como vienen en lata son convenientes.

Nueces

Las nueces son una buena fuente de grasas no saturadas así como fibra, proteína y una variedad de minerales y antioxidantes.

Las nueces en particular pueden tener una pequeña ventaja gracias a sus altos niveles de ácido alfa-linolénico antiinflamatorio, un tipo de grasa omega-3 que se encuentra en los alimentos vegetales. Según un estudio publicado el año pasado en la revista médica Journal of the American College of Cardiology, las personas que consumieron una porción de 1 onza de nueces 5 o más veces a la semana disminuyeron 14% el riesgo de enfermedad cardiovascular (cardiovascular disease, CVD) que aquellos que no comían nueces. Pero aquellos que consumieron una o más porciones de nueces por semana tuvieron una disminución de un 19% en el riesgo de CVD.

Otra revisión publicada el año pasado en la revista Clinical Nutrition encontró que el consumo de nueces ayuda a mejorar la función endotelial, lo que significa un mejor flujo sanguíneo a través de tus vasos sanguíneos y en tu corazón.

Lentejas

La categoría de alimentos conocida como legumbres o leguminosas (que incluye lentejas, frijoles, garbanzos, y guisantes secos) es reconocida por sus beneficios a la salud del corazón.

Estas proteínas vegetales son bajas en grasas, ricas en fibra y ricas en nutrientes como el potasio y la vitamina B folato que se ha vinculado con una presión arterial baja.

Según un análisis de 26 ensayos clínicos aleatorios de 2014 una porción de legumbres por día (aproximadamente 2/3 de taza) disminuyó el colesterol LDL por un 6.6 mg/dL.

Si bien puedes aprovechar el poder de las legumbres consumiendo cualquier variedad, las lentejas tienen una gran ventaja: Estas son rápidas. A diferencia de la mayoría de los frijoles secos que requieren remojarse y cocinarse por al menos una hora, las lentejas solo necesitan un rápido enjuague y se cocinan en menos de 20 minutos.

Arándanos

Las moras o bayas (de todos los tipos) obtienen algo de atención bien merecida por sus beneficios para la salud del corazón. Obtienen sus colores, rojo y azul, de los antioxidantes antocianinos.

Los arándanos tienen uno de los niveles más altos de antocianinas, con 120 mg por media taza. Algunos ensayos clínicos han demostrado que una ingesta alta de antocianinas puede ayudar a disminuir la presión arterial, el colesterol LDL y además reduce la inflamación. Un estudio que dio seguimiento a más de 150,000 hombres y mujeres por 14 años en el 2011, encontró que aquellos que consumen más de una porción de arándanos por semana tienen un 10% de disminución en la hipertensión comparado con aquellos que no comían arándanos.

Col rizada (kale)

Los vegetales de hoja verde oscura son el grupo de alimentos universalmente saludables, ricos en muchos nutrientes beneficiosos. Y todos tienen grandes dosis de magnesio y potasio, ambos de los cuales son importantes para ayudar a regular la presión arterial.

Entre los vegetales de hoja verde, la col rizada se destaca del resto pues también contiene niveles altos del antioxidante luteína. La luteína recibe mucho del crédito por su papel en ayudar a prevenir la degeneración macular. Además, varios estudios han vinculado los niveles altos de este pigmento amarillo en la sangre a una disminución de los niveles de los marcadores inflamatorios y de la arteriosclerosis.

Pero debes notar, que la col rizada tiene altos niveles de vitamina K y consumir mucho de esta vitamina puede interferir con los medicamentos anticoagulantes, especialmente si de repente consumes demasiado. Así que si tomas estos medicamentos, consulta con tu médico antes de darte un atracón de ensalada de kale.

Redacción: Leo.com

Fuente: Isalud.com

06 Abril 2018

El hierro es esencial para el crecimiento y el desarrollo de nuestro cuerpo, pero no todos necesitamos la misma cantidad de este mineral.

La recomendación diaria varía mucho según la edad y el sexo, y depende de si se sigue una dieta principalmente vegetariana o no.

La carencia de hierro es una causa muy común de enfermedad en el mundo: cuando la gente no tiene suficiente puede tener una piel muy pálida, fatigarse fácilmente y sufrir dolores de cabeza o padecer anemia ferropénica.

Pero los alimentos contienen distintos tipos de hierro y el cuerpo no absorbe ese mineral con la misma facilidad de unas y otras fuentes. ¿Cómo podemos asegurarnos de que ingerimos lo suficiente?

¿Cuánto necesitamos y para qué?

La mayor parte del hierro de nuestro cuerpo está presente en los glóbulos rojos, sobre todo como componente de la proteína hemoglobina. Su principal función en este caso es transportar el oxígeno en la sangre para distribuirlo desde los pulmones a los distintos tejidos del cuerpo.

El resto del hierro se encuentra mayoritariamente en la mioglobina, una proteína que provee oxígeno a los músculos, y como ferritina, que es el hierro almacenado sobre todo en el hígado, bazo y médula ósea.

En general nuestro cuerpo tiende a economizar al máximo el contenido en hierro: a diferencia de otros minerales, este no necesita excretarse, y sólo se pierden cantidades muy pequeñas por la orina y el sudor.

Además, es la necesidad fisiológica de hierro de nuestro cuerpo la que regula, hasta cierto punto, su absorción. Eso quiere decir que las personas que tienen carencia de hierro tienden a absorberlo de los alimentos más eficientemente y en mayores cantidades que las personas sanas.

La absorción de hierro casi siempre es mayor:

Durante el crecimiento, ya que aumenta el tamaño corporal y el volumen sanguíneo,

Durante el embarazo, para satisfacer las necesidades adicionales del bebé y

 Después de una hemorragia, incluida la menstruación.

Como referencia, según datos de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés),

Un hombre sano mayor de 19 años necesita unos 8mg de hierro al día

 Un niño de 4 a 8 años necesita unos 10 mg

 Una mujer entre los 19 y los 50 debería ingerir unos 18mg y

  Una mujer embarazada necesita unos 27mg

Según información de la FAO, la organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, las necesidades dietéticas de hierro son casi diez veces mayores a las fisiológicas de nuestro cuerpo: es decir que para absorber 1 mg de hierro por día, habría que consumir en la dieta unos 10 mg, para tener un buen margen de seguridad.

Dos tipos según su origen

Hay dos tipos de hierro, según su origen animal o vegetal.

El de origen animal se llama hierro hemo o hemínico (referente a la sangre) y es de muy fácil absorción por el cuerpo humano.

Todas las carnes lo tienen, especialmente las carnes rojas, y se encuentra en grandes cantidades almacenado en el hígado y en las vísceras.

Por otro lado, el hierro no hemo, de origen vegetal, es mucho más difícil de absorber para nuestro cuerpo.

Algunos de los alimentos vegetales que contienen más hierro son las espinacas, los frijoles o habas, arbejas, las lentejas, la berza y los albaricoques (también llamados chabacanos o damascos).

Dado que la absorción del hierro no hemo es más difícil, las personas vegetarianas necesitan consumir casi el doble de las cantidades de hierro recomendadas al día para cada edad, según información del NIH.

Cómo podemos absorberlo mejor

Ciertos alimentos pueden potenciar o disminuir la absorción del hierro de origen vegetal.

La vitamina C (o ácido ascórbico) favorece esa absorción, mientras que sustancias alcalinas, fosfatos, lignina, oxalatos, fitatos o taninos como el café o el té la reducen.

Así que si quieres sacarle el máximo partido nutritivo a un buen plato de lentejas, mejor acompáñalas con un jugo de naranja y no con un té.

Lo mismo si tomas suplementos de hierro.

Alimentos con mayor contenido de hierro

 Carnes rojas

 Aves

 Pescados y mariscos

 Huevos

 Quinoa

 Legumbres (lentejas, frijoles, arbejas)

 Vegetales de hoja verde (espinaca, berza)

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

27 Marzo 2018

A partir de este martes se puede comprar Viagra en las farmacias de Reino Unido sin necesidad de receta médica.

Las autoridades sanitarias del país anunciaron la decisión hace unos meses con la intención de reducir la venta ilegal por internet de copias de esta conocida píldora azul para tratar la impotencia.

El medicamento, sildenafil, comercializado bajo el nombre de Viagra por la farmacéutica Pfizer, puede ayudar a los hombres con disfunción eréctil a mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual satisfactoria.

Pero como cualquier otra medicación, su uso puede tener efectos secundarios. ¿Qué deberían tener en cuenta los hombres antes de comprar y probar estas píldoras?

1. ¿Cómo funciona?

Sildenafil, el componente que tiene la Viagra, aumenta el flujo sanguíneo hacia el pene para ayudar al hombre a tener una erección.

Según datos del NHS, el servicio de salud pública de Reino Unido, al menos dos tercios de los hombres que usan este medicamento para tratar la impotencia dicen que tienen mejores erecciones con la píldora.

En los hombres con disfunción eréctil el medicamento tarda entre 30 y 60 minutos en ayudar a la erección. “Puedes tomarla hasta cuatro horas antes de cuando quieres tener relaciones sexuales”, dice el NHS en sus páginas informativas.

Pero matizan que solo tomar sildenafil no causa una erección: debe haber una excitación sexual para que el medicamento funcione bien. Por otro lado la erección debería desaparecer una vez finalizada la relación sexual.

El mismo fármaco, sildenafil, también se comercializa bajo la marca Revatio para tratar la hypertensión pulmonar, pero en pastillas de menor concentración.

2. ¿Quién puede usar Viagra y quién no?

La Viagra es solo para los hombres mayores de 18 años que tienen impotencia, es decir, una incapacidad para tener una erección o para mantenerla.

Los efectos secundarios más comunes son dolores de cabeza, náusea, sofocos y mareos, pero muchos hombres no perciben ningún efecto adverso.

Como regla general, los hombres que se quedan sin aliento o tienen dolor en el pecho al hacer ejercicio ligero, como subir dos tramos de escaleras, no deberían usar esta medicina.

El NHS recomienda no tomar Viagra:

    si tienes problemas graves de corazón o de hígado,

    si hace poco que sufriste un derrame,

    si tienes la presión sanguínea baja,

    si sigues un tratamiento con nitratos

    si tienes una enfermedad genética hereditaria en los ojos llamada retinitis pigmentosa

Y consultar con un médico antes de tomar sildenafil si se sigue otro tratamiento o se padece otra enfermedad, como úlceras de estómago, hemofilia, leucemia o anemia de células falciformes.

3. ¿Puede ser peligroso? ¿Qué pasa si la dosis es demasiado fuerte?

Tomar sildenafil puede ser peligroso si también sigues un tratamiento con medicamentos llamados nitratos, normalmente recetados para la angina de pecho, ya que la combinación de ambos puede causar una peligrosa bajada de la presión sanguínea.

Sildenafil tampoco combina bien con riociguat, un medicamento para la hipertensión pulmonar, ni con drogas de uso recreativo que tienen nitrito de amilo, como los llamados “poppers“.

Según el NHS sildenafil no ha sido puesto a prueba eficazmente en combinación con drogas estimulantes como el éxtasis o la cocaína, alucinógenas como el LSD o otras sustancias psicoactivas, por lo que su combinación podría ser también potencialmente peligrosa.

Por otro lado, según el NHS, la Viagra puede causar efectos secundarios graves en menos de 1 de cada 1,000 pacientes.

Se recomienda dejar de tomar las pastillas y consultar con un médico:

    si sientes dolor en el pecho

    si experimentas erecciones prolongadas (de más de cuatro horas) y a veces dolorosas

    si sufres una repentina pérdida de visión total o parcial

    si notas una grave reacción en la piel, que puede ir acompañada de fiebre, descamación cutánea, hinchazón y ampollas

    si sufres convulsiones

    si sufres una reacción alérgica grave

4. ¿Existen tratamientos alternativos a la Viagra para la impotencia?

Hay otros fármacos que funcionan de una manera similar al sildenafil (Viagra), que son

    tadalafil (Cialis),

    vardenafil (Levitra) y

    avanafil (Spedra)

También existe un medicamento vasodilatador llamado alprostadil que ayuda a estimular el flujo sanguíneo hacia el pene y se comercializa en forma de inyección y de supositorio.

Por otro lado, si el motivo por el que no hay erección es un problema hormonal un endocrino puede recetar un tratamiento con hormonas masculinas inyectables.

Redacción: Leo.com

Fuente:BBCMundo

17 Marzo 2018

Piense en la deliciosa hamburguesa que comió la semana pasada. La carne estaba jugosa; el pan, blando; y el tomate y la lechuga, frescos. No tenía demasiada salsa, pero tampoco le faltaba. La mezcla de todos los ingredientes conformaba bocados perfectos. Después de esa exquisita experiencia gastronómica, ¿qué diría si le contáramos que ese manjar estaba preparado con carne de caballo? Posiblemente no sea su caso, pero ocurrió en la Unión Europea hace cuatro años. Irlanda dio la voz de alarma: cuatro grandes cadenas de supermercado retiraron de sus neveras las hamburguesas congeladas tras descubrir que contenían ADN equino.

Lo mismo ocurrió en otros veinte países que fueron víctimas de este fraude alimentario que minó la confianza de los consumidores para siempre. "La gente cree que la comida que compra en las tiendas es segura. Y cuando hablo de seguridad alimentaria, me refiero a toda la cadena, desde el suelo en el que se cultiva un alimento hasta el empaquetado", citaba en ese entonces el diario El Mundo, de España, a Ladislav Miko, responsable de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, que a partir de ese momento intensificó los controles y cambió ciertas normas.

Este caso solo es una muestra de que la mayoría de nosotros no sabemos qué comemos. En ocasiones se debe a engaños profesionales, como ese del que fue víctima Europa. A veces es simplemente falta de curiosidad o ingenuidad: no se nos ocurre que lo que indica la etiqueta sea falso. Y, con mucha frecuencia, nuestra ignorancia es producto del lavado cerebral que nos ha hecho el mercadeo.

Víctimas de la publicidad

En 1977 se puso de moda la dieta baja en grasa, impulsada por Estados Unidos. Los productos dietéticos empezaron a aparecer por todas partes y promovían la idea de que eran más saludables. Si no queríamos engordar, eso era lo que debíamos incluir en el carrito de mercado. “Los alimentos son desagradables cuando les quitas la grasa, saben a cartón –explica Robert Lustig, profesor de Pediatría de la Universidad de California, en el documental Fed Up, que estudia la crisis de las dietas con exceso de azúcar en Estados Unidos–. La industria de los alimentos lo sabía y tenía que hacer algo para que la comida supiera sabrosa, entonces ¿qué hicieron? Agregaron azúcar”.

Redujeron la grasa en un 50% y duplicaron el dulce, que, de acuerdo con Lustig, si se consume en exceso le envía señales equivocadas al cerebro, que empieza a pensar que tiene hambre todo el tiempo. Por esta razón, como lo explica el documental, los jóvenes con sobrepeso en Norteamérica no adelgazan, a pesar de hacer ejercicio y consumir solo alimentos bajos en grasa. Han sido víctimas del mercadeo, que los llevó a creer que lo correcto era buscar la mayonesa ‘dietética’ en el supermercado.

El mercadeo es poderoso. Y una encuesta que realizó el New York Times el año pasado lo demuestra. Les preguntaron a cientos de nutricionistas de la Sociedad Americana de Nutrición y a cientos de estadounidenses qué alimentos consideraban que eran saludables y cuáles no. Uno pensaría que, en general, unos y otros coincidirían, pero esto no ocurrió en todos los casos. Sí, tanto los expertos como el público piensan que las manzanas, las naranjas y la avena son saludables, pero hay muchos productos en los que no se ponen de acuerdo. Por ejemplo, para la población, en general, una barra de cereal es un 71% saludable; los nutricionistas, por el contrario, dicen que es un 28% saludable. Esto se debe, principalmente, al mercadeo. La publicidad nos ha dicho que esas barras de cereal son maravillosas en todo sentido, pero según los expertos no lo son tanto.  

Para la muestra, un botón

Al avanzar en este texto tal vez ha pensado: “No, a mí no me engañan”. Así que aquí le dejamos una pequeña prueba para que confirme qué tanto sabe sobre lo que come y para que, a partir de este momento, esté más atento.

Leche de almendras

Es la bebida del momento. Para los intolerantes a la lactosa es un sueño hecho realidad, porque pudieron volver a comer cereal y a tomar café latte. Muchos la consumen porque siguen una dieta vegana o porque tienen la idea de que es más nutritiva que la leche de vaca, gracias a las almendras, conocidas por tener un alto nivel de proteínas y vitaminas. Es deliciosa, pero podríamos decir que su nombre no es del todo acertado, ya que según estudios realizados en el Reino Unidos (y citados en el portal Business Insider), la bebida contiene solo un 2% de almendras. Por lo tanto, si una manotada de este fruto seco tiene 160 calorías y 6 gramos de proteínas, una taza de su leche contiene 30 calorías y solo un gramo de proteína.

Redacción: Leo.com                   

Fuente: Imujer.com

 

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