Santa Cruz de la Sierra
23 Abril 2018

Un equipo de científicos austríacos ha demostrado que el factor genético es clave en la reacción alérgica, tras descubrir un mecanismo que, además, abre la perspectiva de nuevas terapias y medidas de prevención, informó hoy la Universidad de Medicina de Viena (MedUni) en un comunicado.

La principal conclusión de la nueva investigación, llevada a cabo por un equipo encabezado por Winfried F. Pickl, catedrático del Instituto de Inmunología de la MedUni, es que “si alguien desarrolla una alergia o no, depende en gran medida de factores genéticos”.

Los investigadores lograron demostrar, a modo de ejemplo y por primera vez, que el gen HLA-DR1, así como células T reactivas específicas, son determinantes en estas enfermedades autoinmunes.

“Ahora sabemos cómo el sistema crea la alergia en la vía molecular”, lo que permitirá “intervenir mucho mejor de forma preventiva y terapéutica en el futuro”, afirma Pickl en la nota.

Desde hace tiempo se sospechaba que las moléculas HLA desempeñan un importante papel en las alergias, enfermedades autoinmunes e infecciones crónicas.

Ahora, en un experimento con ratones, los científicos constataron que la alergia a la artemisa sólo la pueden desarrollar los animales que tienen el gen HLA-DR1.

El alérgeno de la artemisa fue suministrado a los ratones a través del tracto respiratorio, es decir, de la misma manera que suele llegar al organismo humano.

Pickl explicó que el citado gen, sumado a una mayor presencia de células T específicas y alérgenas que de células T reguladoras, desencadenó en el ratón “un brote explosivo de asma y la producción de inmunoglobulina E”, un anticuerpo implicado en la alergia.

La prueba se considera precisa porque los científicos recurrieron a los llamados ratones “humanizados”: animales que llevan un receptor humano de células T específico para agentes alérgenos y que también presentan moléculas de HLA humano, en este caso, HLA-DR1, en ciertas células.

“Nuestro nuevo modelo es el primero que refleja la situación en los humanos”, aseguró Pickl.

Los inmunólogos de MedUni pudieron también demostrar que la administración de interleucina-2 (IL-2) ayuda a aumentar las células T reguladoras e impedir el brote de asma alérgico.

“Esto abre posibilidades para eventuales futuras vacunas contra la alergia en los humanos, sobre todo preventivas para grupos de riesgo, similar a una vacunación común”, aseguró el científico.

No obstante, Pickl admitió que “el modelo descrito en el presente estudio es específico del alérgeno clave de la artemisa”, pero confió en que el descubrimiento pueda servir finalmente para otros agentes.

“Estamos trabajando para desarrollar sistemas modelo similares para todas las alergias”, explica.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: EFE

23 Abril 2018

La imagen es inconfundible: cuerpos que parecen tener globos inflados en los brazos, pectorales y espaldas.

Los llegan a llamar “Hulk humanos”, por su semejanza con el superhéroe de color verde, pero a diferencia del personaje de ficción, ellos no tienen la opción de volver a ser Bruce Banner, el inseguro científico que ve cómo su cuerpo se transforma en una máquina de músculos.

Y lo que es peor, tampoco tienen su fuerza.

Este es el caso de Arlindo de Souza, Romario Dos Santos Alves y Valdir Segato, tres brasileños que en los últimos años han sido noticia por lo impactante de su físico, pero también por la manera en la que consiguieron esa particular apariencia.

El denominador común en la transformación de los tres es el Synthol, una sustancia que suelen utilizar algunos fisicoculturistas para darle forma a sus músculos, pero que puede llegar a ser muy peligrosa cuando no se regula su uso.

“El Synthol, o también llamado Syntherol, es una mezcla de aceite (85%, triglicéridos de cadena mediana o MCT), lidocaína (7,5%, anéstésico local) y alcohol benzilo (7,5%) que se inyecta directamente en el músculo“, le dijo a BBC Mundo el doctor César Kálazich, especialista en medicina deportiva de la Clínica MEDS, en Chile.

“Actúa como un implante, causando un aumento de volumen de inmediato”, explicó.

“Es divertido”

Segato le dijo a BBC Mundo que la razón por la que él había comenzado a inyectarse un sustancia similar al Synthol fue que no lograba crecer su volumen muscular siguiendo una rutina de entrenamiento en el gimnasio.

“Había muchos y yo estaba muy flaco“, recordó.

“Cuando veía a las otras personas que estaban tan fuertes, yo quise ser como ellos”.

Segato reconoció que sintió un poco de miedo, pero no niega que disfruta la atención que genera su cuerpo: “La gente pregunta, los niños tienen curiosidad y piden que me saque la camisa. Es divertido”.

De Ribeirao Preto, en Sao Paulo, Segato contó que tuvo que dejar de utilizar Synthol por “recomendación médica porque se podía crear un problema”.

Fue lo que le ocurrió a Dos Santos Alves, quien durante una época mostró orgulloso cómo sus brazos había alcanzado los 65 centímetros de diámetro.

“Recuerdo que el médico me dijo que tendrían que amputarme ambos brazos. Me dijeron todo lo que había dentro: mis músculos eran roca“, contó en una entrevista con el diario británico Daily Mail en 2016.

Tras dejar de tomar la sustancia, el cuerpo de Dos Santos se deshinchó.

Riesgos

El doctor Kálazich enumeró una serie de problemas que pueden aparecer por el uso indebido del Synthol o cualquier otro tipo de sustancia con una composición similar que tiene como fin el aumento de la masa muscular de manera artificial.

“En la literatura científica se han descrito casos de dolor crónico asociado a la inyección”, comento el especialista de la Clínica MEDS.

A eso se suma la aparición de “fibrosis muscular (degeneración del músculo que ocasiona reemplazo de tejido muscular por tejido cicatricial) o la formación de un oleoma, que es la encapsulación tumoral del aceite con deformidad del músculo y potencial daño irreversible de éste”.

También está la posibilidad de que surjan “infecciones y abscesos en el sitio de punción, lo que puede llevar a la cirugía o amputación del miembro afectado”.

Por último, el doctor agregó que un escenario en el que “si bien no se ha descrito con Synthol, existe un riesgo de embolias grasas en los pulmones o cerebro (transporte de una gran cantidad de aceite a través de un vaso sanguíneo venoso o arterial, respectivamente), lo que puede llevar a severo compromiso pulmonar o cerebral, incluso la muerte”.

De allí que se repita la recomendación de que la mejor forma para aumentar los músculos es de forma natural a través del ejercicio y no con el uso de sustancias que significan un riesgo para la salud.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

17 Abril 2018

¿Sueles quedarte despierto hasta tarde? Malas noticias: Según un estudio basado en casi medio millón de personas, el riesgo de muerte prematura aumenta en relación a los que se acuestan temprano.

A cargo de la investigación estuvo la revista Chronobiology International, que se propuso entender el rol que cumplen los ciclos circadianos en la salud humana. Hasta el momento, dormirse tarde había sido relacionado con un mayor riesgo de diabetes, enfermedades coronarias y obesidad, entre otras, explica Los Angeles Times.

Estudiaron a 433,268 personas de entre 38 y 73 años; y las dividieron según sus hábitos: los que se levantan muy temprano, los que prefieren estar alerta a la noche y los moderados. Tuvieron en cuenta otros factores como cuánto tiempo duermen y otros problemas de salud previos. Después de 6 años y medio, concluyeron que los noctámbulos están un 10% más cerca de una muerte prematura que el resto.

Definieron como noctámbulos a los que siempre se acuestan tarde y tratan de encajar en un mundo que empieza más temprano. No habría problemas para los que pueden también levantarse tarde. “La tensión entre su reloj biológico y el comportamiento de su contexto es problemática, especialmente a largo plazo”, explica Kristen Knutson, antropóloga de Northwestern University. ¿La solución? Por ahora, sugieren acomodar su agenda a sus horas de sueño, y no al revés.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

18 Abril 2018

¿A quién le amarga un dulce? Es una pregunta que muchos no tienen que pensar mucho para responder que a nadie o, por lo menos, a casi nadie. Tentaciones que hacen sucumbir constantemente a muchos que buscan disminuir el consumo de productos con alto contenido de azúcar refinada, como las bebidas carbonatadas o  energizantes, cereales secos azucarados y  dulces de repostería, entre otros.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hoy día, en promedio, cada persona consume unas 150 libras de azúcar refinada al año. Lo que equivale a entre 300 y 600 calorías por día. Una ingesta exagerada que, según los profesionales de la salud, es capaz de afectar severamente tejidos y órganos vitales.

Un consumo que aumenta las posibilidades de enfermarse a personas en riesgo de sufrir síndrome metabólico, un conjunto de dolencias que aumenta las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedades coronarias y hepáticas. (El exceso de grasas en sangre o triglicéridos, colesterol alto, hipertensión, glucosa alta en sangre o grasa acumulada en el vientre, son algunos de los elementos claves para diagnosticar  este síndrome).

“En el individuo saludable, el consumo excesivo de azúcar se va a almacenar como grasa, lo que eventualmente va a llevar a sobrepeso u obesidad. Pero en la persona que tiene diabetes, si no hay suficiente insulina, esa azúcar va a comenzar a circular por la sangre y se deposita en venas y arterias, lo que  va causando  lesiones  que pueden llevar a diversos problemas de salud, como infartos o derrames cerebrales”, advierte la doctora Ada Laureano, profesora del programa de nutrición de bachillerato y de maestría de la Universidad del Turabo.

Pero, al parecer, también puede tener otros riesgos. Por ejemplo, en enero de este año un equipo de científicos de China y Reino Unido, publicó un artículo en la revista Diabetología del que se desprende  que cuanto mayor es el nivel de hemoglobina glucosilada —que refleja el contenido medio de la azúcar en el organismo  en los últimos tres meses— mayor es la velocidad de deterioro cognitivo del cerebro.

Mientras que una investigación publicada en octubre del año pasado en la revista científica Nature, aporta nueva evidencia sobre el rol de la glucosa y los cambios químicos y biológicos que se dan a nivel molecular en el organismo en relación con el desarrollo de tumores cancerosos.

Una de las teorías es que cuando  los niveles de azúcar en la sangre aumentan rápidamente, el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria, acompañada de la emisión de otra molécula, llamada factor de crecimiento celular. Pero mientras el azúcar nutre los tejidos, la insulina y el factor de crecimiento tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación que estimulan el crecimiento celular y actúan como abono para los tumores.

Otra investigación, publicada por el Instituto Karolinska, en Suecia, sobre un estudio realizado entre 1997 y 2005, encontró que un elevado consumo de azúcar y alimentos azucarados aumentaba el riesgo de padecer cáncer de páncreas, de colon y de vejiga.

Por eso, si una persona está luchando contra el cáncer, recomiendan los profesionales de la salud, debería transformar su dieta hacia una lo más natural posible, en la que se excluya todo alimento que sea procesado o que sea alto en azúcar refinada.

El gusto por lo dulce

El consumo de alimentos con alto contenido de azúcar se asocia con placer porque favorece la liberación de endorfinas,  como la serotonina, que entre otras funciones fisiológicas, regula el estado de ánimo e interviene en el control del apetito, explica la endocrinóloga Myriam Allende, profesora en el Recinto de Ciencias Médicas y presidenta del Capítulo de Puerto Rico de la  American Association of Clinical Endocrinologists  (AACE).

Sin embargo, la especialista explica que aunque no hay duda de que el exceso de azúcar refinada tiene unos efectos en el organismo, hay  personas saludables y activas que lo pueden  metabolizar correctamente y no tienen problemas.

“El que comas un exceso de azúcar no te va a dar diabetes. Lo que pasa es que si consumes un exceso de calorías, eres sedentario y aumentas de peso, puede haber resistencia a la insulina y de ahí desarrollar diabetes tipo 2”, advierte la doctora Allende.

La resistencia a la insulina es una afección que se caracteriza por la deficiencia de los tejidos a responder a la insulina, resultando en disminución de la utilización de la glucosa y aumento en la liberación de glucosa hepática. Por lo tanto,  es un factor en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y los desórdenes metabólicos más prevalentes.

En ese sentido, la endocrinóloga  explica  que la regulación del apetito y del peso es un sistema complejo  que depende de cientos de hormonas y neurotransmisores, del sistema circadiano y componentes del sistema nervioso central,  la genética, la cultura, el medioambiente y hasta  las bacterias intestinales.

“Todo esto va a determinar cuánto comes, cuándo dejas de comer y cómo metabolizas lo que te comiste. También apunta a las preferencias por el azúcar, las grasas o lo salado”, explica Allende, quien acepta que, en ese sentido, el azúcar podría considerarse como una sustancia adictiva.

Un  efecto  parecido al que sucede con la adicción a los alimentos, que se caracteriza por la ingesta excesiva y descontrolada de comida, indica  la licenciada Zuania Clemente, dietista clínica del Programa de Control de Peso del Hospital Auxilio Mutuo.

“Implica que hay una interacción bioquímica en el cuerpo que crea un deseo fisiológico para unos alimentos específicos, como  los  altos en azúcar o   en grasas”, coincide Clemente, quien dice que pasa lo mismo con la adicción al alcohol y otras sustancias.

“Si consumimos alimentos altos en azúcar y no realizamos actividad física, eso nos lleva a sobrepeso u obesidad debido a que el azúcar es un carbohidrato y su exceso se convierte en grasa. Esto desencadena en el desarrollo de otras condiciones como es la diabetes y las condiciones cardiovasculares, además de que se ha relacionado con ciertos tipos de cánceres”, agrega la nutricionista, quien dice que, en términos generales, un adulto puede consumir hasta 24 cucharaditas de azúcar al día.

“Por ejemplo, una lata de 12 onzas de una bebida carbonatada contiene 9.7 cucharadita de azúcar. O sea que si es una persona que consume tres de estas latas al día, consume unas 29 cucharaditas de azúcar al día”, advierte Clemente.

A tener en cuenta

Según la nutricionista clínica Zuania Clemente, la Asociación Americana del Corazón recomienda que las mujeres consuman  seis cucharaditas de azúcar al día y los hombres nueve.  Aquí otras consejos:

     Es  importante reconocer cuáles son los alimentos que tienen mucha azúcar añadida y se deben evitar o tener un consumo limitado. Entre ellos:

     Disminuye el consumo de bebidas carbonatadas, refrescos y jugos con azúcar añadida.

     Evita o reduce el consumo de  cereales secos azucarados,  chocolates, yogurt con sabor, bizcochos, galletas y otros dulces de repostería.

     Limita las granolas, alimentos congelados, las barras de cereales, las salsas BBQ, el kétchup, los aderezos, las frutas secas, las frutas enlatadas o en puré.

     Usa con moderación los endulzadores artificiales debido a que, aunque  no va a tener el efecto de aumentar los niveles de glucosa en sangre, tiende a endulzar más y  estimula el paladar a consumir  mayor cantidad.

     Deja de endulzar las bebidas calientes, como el té, café, cereales calientes que consumas en el día poco a poco. A medida que dejas  de lado el sabor dulce, podrás disfrutar   del verdadero sabor de las bebidas y alimentos. Intenta usar canela y especias que ayuden a darle sabor a tus bebidas.

     Adquiere la costumbre de consumir agua,  es mucho más saludable. Y cuando desees darte algún gusto prepara jugos de frutas recién exprimidas y diluye con agua.

     Cuando compres alguna bebida o alimento es importante leer las etiquetas nutricionales y solamente compra aquellos que dicen “sin azúcar añadida”.

     Para evitar consumir algo dulce, es recomendable consumir una fruta con un trozo de queso a modo de postre, en vez de  un helado, bizcocho, flan o cualquier otro dulce con alto contenido de azúcar.

     Enseña a tus hijos desde pequeños y no les ofrezcas  golosinas y dulces como premio. De esa forma no los asocian con momentos agradables. En vez, ofréceles  frutas.

     Evita tener en casa alimentos guardados que contengan azúcar añadida, dulces, caramelos, chocolates, etc.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

18 Abril 2018

No hay mujer que no salga de casa sin su bolsa, en la cual, como si fuera la mítica “Mary Poppins”, cargan con todo y de todo: llaves, teléfono, maquillaje, cartera, entre otros artículos que hacen que un bolso más bien parezca una maleta de viaje.

Sin embargo, quizá no te hayas puesto a pensar el daño que te haces. En los últimos años, se ha puesto de moda andar luciendo por la calle bolsos voluminosos, los cuales parecen ser útiles y prácticos para quienes andan todo el día de arriba para abajo.

En seguida, te contamos algunos de los problemas físicos que puedes presentar si vas de un lado para el otro con un bolso pesado todos los días.

1. Dolor de espalda. Un bolso pesado hará que camines mal, haciendo que te inclines hacia un lado por el peso, lo cual puede provocarte severos dolores de espalda.

2. Mala postura. Los bolsos pesados la generan a largo plazo y lo peor es que te acostumbras a ella.

3. Dolor en el hombro. Cargar la bolsa en un solo hombro puede generar dolor en esta zona. Para evitar esta situación, lo mejor es distribuir el peso y realizar masajes.

4. Contracturas en el cuello. Para evitarlas, debes recordar que el peso de tu bolsa no debe exceder el 10% de tu propio peso.

5. Dolor de cabeza. Debido a la presión que se genera sobre los hombros, la espalda y el cuello, algunos padecen fuertes dolores de cabeza.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

17 Abril 2018

Según la Asociación Estadounidense de Urología, hasta un 12% de los estadounidenses desarrollarán un cálculo renal [piedras en el riñón] durante su vida y una investigación reciente plantea que esta cifra va en aumento.

Para al menos la mitad de los afectados, no ocurre solo una vez. Dado que la experiencia puede ser muy dolorosa, es importante saber que hay medidas que puedes tomar para prevenir otro ataque.

Los cálculos renales se forman cuando los niveles de minerales y sales presentes normalmente en la orina, como el calcio y el fósforo, son altos y sus pequeñas partículas se pegan. Luego, los cálculos pueden pasar de los riñones a las vías urinarias. Los síntomas incluyen: dolor agudo en el abdomen bajo, la espalda, los costados o la ingle; dolor al orinar; náuseas y vómitos y fiebre y escalofríos.

Si has tenido un cálculo renal, un análisis de laboratorio de la composición del cálculo o de tu orina pueden ayudar a proporcionar información sobre el factor de riesgo de determinado cálculo. Casi un 80% de las personas con cálculos renales tienen cálculos de calcio. La buena noticia es que existen algunos remedios naturales para los cálculos renales.

Qué beber

Beber 4 onzas de jugo de limón diario (diluido en medio galón de agua) a lo largo del día puede ayudar a prevenir la recurrencia de 2 tipos de cálculos renales, el de oxalato de calcio y fosfato de calcio. El jugo de limón aumenta los niveles de citrato en tu orina, lo que disminuye la formación de estos cálculos.

Esta “terapia de limonada” puede ser una posible alternativa a los tratamientos tradicionales de citrato, que son con frecuencia recomendados para prevenir los cálculos renales, pero pueden provocar síntomas gastrointestinales. No agregues azúcar; las bebidas endulzadas con azúcar pueden aumentar el riesgo de cálculos en un 20%, según Ramy Youssef Yaacoub, M.D., profesor clínico auxiliar de urología en la escuela de medicina de la Universidad de California en Irvine.

Si beber a diario agua de limón no te apetece, otro remedio natural para los cálculos renales es beber abundantes líquidos en general. Beber suficiente para fundamentalmente duplicar tu producción diaria de orina es el pilar de cualquier plan de acción para prevenir los cálculos renales, dice Yaacoub. Este paso puede diluir tu orina, lo que ayuda a evitar que el calcio y otros compuestos se aglomeren. El agua es una buena elección y el café también puede ayudar, dice Yaacoub. Si bien hay investigaciones que sugieren que tomar té puede también disminuir el riesgo, Yaacoub no lo recomienda; los niveles altos de oxalato en el té puede aumentar el riesgo de cálculos renales en algunas personas.

Qué comer

Los remedios naturales para los cálculos renales también incluyen cambios en la dieta. Si has tenido cálculos renales, disminuir el consumo de alimentos procesados con alto contenido de sodio y comidas rápidas puede reducir tu riesgo, ya que una dieta rica en alimentos con un contenido de sodio alto aumenta los niveles de calcio en tu orina.

Sin embargo, no escatimes en alimentos ricos en calcio. Llevar una dieta con muy poco calcio puede aumentar los niveles de oxalato en la orina, otro factor en la formación de cálculos renales. “A las personas que han tenido cálculos renales se les recomienda tomar de 2 a 3 porciones de leche, yogur o algún otro lácteo rico en calcio saludable”, dice Yaacoub. “Tómalos con una comida, de esa manera el calcio se une con los oxalatos de otros alimentos que comas, en tu sistema digestivo”.

Tu médico también puede recomendarte disminuir el consumo de verduras ricas en oxalatos, como el betabel, frijoles blancos, ruibarbo y espinacas. Sin embargo, asegúrate de comer bastante de otros tipos de frutas y verduras y controlar las porciones de proteína animal (carne roja, pollo, pescado, cerdo), una estrategia dietética doble para ayudar a mantener los niveles de citrato altos.

Revisa tus medicamentos

Tu médico también puede valorar si los medicamentos que tomas para otras condiciones médicas están provocando la formación de cálculos y podría ajustar las dosis o cambiarte a otro medicamento. Esto incluye laxantes, algunos antibióticos, los diuréticos ahorradores de potasio (utilizados para la presión arterial alta), bloqueadores de los canales de potasio (utilizados para controlar el ritmo cardíaco y para la esclerosis múltiple), y los sulfonilureas (utilizados para tratar la diabetes tipo 2).

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

16 Abril 2018

Desde el 2004, la organización sin fines de lucro Enviromental Working Group realiza un ranking con las 47 frutas y verduras que están mayormente contaminadas con pesticidas.

Recientemente, esta asociación ha dado a conocer los resultados del estudio hecho este año para descubrir cuáles de estos alimentos encabezan la lista de los que presentan mayor cantidad de restos de estos químicos, que generalmente osn utilizados para controlar cierto tipo de insectos y plagas.

En seguida te decimos cuáles se encuentran en los 10 primeros sitios de la lista.

Las 10 frutas y verduras más contaminadas por pesticidas

1) Fresa

2) Espinaca

3) Nectarinas

4) Manzanas

5) Uvas

6) Durazno

7) Cereza

8) Peras

9) Tomate

10) Apio

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

12 Abril 2018

Cuando se trata de nuestros sentidos, el tacto es tan importante como el oído o la vista.

No sólo asegura que seamos capaces de juzgar las temperaturas y sentir dolor. También nos ayuda a mantenernos erguidos al sentir el suelo debajo de nuestros pies.

Y nos permite establecer conexiones emocionales con otras personas.

Por eso perder el sentido del tacto puede tener un gran impacto, como bien sabe Yvette Wong, de Liverpool, en Reino Unido.

“Con mis pies, simplemente no puedo sentir nada. Si los meto en agua caliente, no me doy cuenta. Cuando saco el pie, está rojo brillante, pero no me quema“, le cuenta a la BBC.

El acto de tomar un baño es potencialmente peligroso para alguien como Wong.

Pero hay un problema aún mayor, uno que ya la ha afectado.

“Me caigo. Me ha pasado en la calle”.

Cada año, solo en Inglaterra, alrededor de 250.000 mayores de 65 años terminan en los servicios de emergencias de los hospitales después de una caída, y un sentido del tacto deteriorado es una de las principales razones.

A Yvette Wong, solo salir a dar un breve paseo en su propia calle, sobre un pavimento que conoce, la desequilibra.

“Me siento inestable. Si no me concentro, me voy para cualquier lado”.

El mal que afecta a Wong se llama neuropatía periférica y se estima lo padecen una de cada diez personas mayores de 55 años.

Las causas son muchas y variadas, pero definitivamente aumentan a medida que envejecemos.

Ese sentido que da sensación

Con el tacto, a menudo, el placer es mutuo.

“Hay nervios en la piel que no solo responden a un estímulo mecánico que llamamos tacto. Los hay que responden a la temperatura, el dolor o el picazón“. Hay un nervio táctil recientemente descubierto que responde al tacto suave“, explica Francis McGlone, de la Universidad John Moores en Liverpool, uno de los principales expertos sobre el sentido del tacto.

“En general, probablemente haya 20 tipos diferentes de receptores en la piel que le informan a tu cerebro sobre los eventos en tu cuerpo”.

¿Qué sucede en estos receptores a medida que envejecemos?

“Los receptores táctiles dependen de la piel en la que están. A medida que la piel envejece, puede haber algunas diferencias sutiles en la forma en que estos receptores táctiles pueden codificar el contacto en la superficie del cuerpo”.

“Pero creo que el receptor táctil más importante está en las articulaciones y los músculos, que se ven afectados con la edad, y por eso las personas mayores se caen más a menudo”.

Nos vamos volviendo frágiles.

¿Cómo estás tú?

Entonces, esa fragilidad de la vejez es una indicación de que estos receptores en las articulaciones y los músculos no funcionan tan bien como antes.

Debemos prestarle tanta atención a nuestro sentido del tacto como a los otros sentidos.

Si perdiéramos la vista o el oído, iríamos al médico inmediatamente.

Así mismo debería ser con el tacto.

Y hay un examen muy simple que cualquiera puede hacer para averiguar en qué estado se encuentra su sentido del tacto: la prueba de Ipswich.

Te piden que cierres los ojos y te tocan las puntas del primer, tercer y quinto dedos del pie para probar si puedes sentirlos.

Si fallaras en dos de seis, eso sería una indicación de que hay alguna posibilidad de neuropatía, y serías referido a un neurólogo o endocrinólogo.

Estos especialistas a su vez prueban tus reacciones usando unos dispositivos llamados filamentos de Von Frey. Es una forma mucho más precisa de medir la sensibilidad táctil.

Para no perder lo que se tiene…

¡Quítate los zapatos!

¿Qué podemos hacer para ayudar a proteger ese sentido del tacto a medida que envejecemos?, le preguntamos al experto, quien aconsejó:

 Cuidar la piel es crucial, porque todos estos receptores táctiles están en tu piel

 La dieta es obviamente importante, porque estas fibras nerviosas son metabólicamente activas. Necesitan el tipo de combustible adecuado para poder funcionar correctamente. Hay alimentos recomendables como aguacates, aceitunas y nueces.

 Y, por supuesto, ya sabes lo que dicen: si no lo usas, lo pierdes. Hemos perdido algo que solíamos tener: contacto directo con el suelo, con la hierba. Así que quítate los zapatos y medias tan a menudo como puedas y deja que los pies respiren.

Las caricias son vitales

Finalmente, hay otro aspecto del tacto que vale la pena ejercitar… tocar.

De vuelta en la Universidad John Moores, el profesor Francis McGlone nos habló acerca de un nuevo y emocionante campo de investigación.

Los ancianos a los que los acarician se alimentan mejor.

Todos los animales sociales, todos los humanos, tienen una biblioteca de nervios en la piel que responde al tacto suave. Y no se trata de sentir con los sentidos sino con la emoción.

Es decir, las caricias envían mensajes a hacia las partes del cerebro que básicamente procesan la emoción, en lugar de las partes del cerebro que procesan la sensación.

Pero ¿qué significa eso?

Bueno, en pocas palabras, el tacto suave induce una reacción emocional, y la evidencia está en todas partes.

Hay evidencia en experimentos como lo que se llama el toque de Midas: si una camarera o camarero nos toca en el hombro cuando está tomando nuestro pedido, obtiene mejores propinas.

¡A repartir abrazos!

Y para las personas mayores que rara vez están expuestas al contacto físico suave, éste podría ser vital. Hay evidencia de eso, también.

Los ancianos que reciben caricias comen más y mejor.

Por lo tanto, existe un nervio sensible al tacto suave en todos los mamíferos sociales y debe ser tocado para promover la supervivencia y el bienestar.

La ciencia ha demostrado lo que intuitivamente hemos sabido durante mucho tiempo: el contacto humano es primordial.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

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