Santa Cruz de la Sierra
13 Octubre 2017

Cuando hablamos de felicidad, seguramente cada uno tendrá una opinión personal respecto a qué es. Habrá quien diga que la felicidad no existe. Habrá quien diga que la felicidad son momentos o que se trata de algo utópico. La realidad es que la felicidad en términos de lo que en medicina se conoce como “bienestar subjetivo percibido” es algo que puede ser medido. De hecho, se realizan mediciones individuales y también estudios para medir la felicidad de distintos países. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado muchísimo la forma de medir el estado de bienestar de las personas. Aún más, comienza a ser un parámetro a tener en cuenta por la estructura política de cualquier país avanzado del planeta.

Para comenzar, entonces digamos que la felicidad como tal, realmente existe. Pero ojo, debe ser interpretada como una “sensación” de fondo que facilita o condiciona el bienestar. Además es importante distinguir entre “nivel de vida” y “calidad de vida”. Entendemos como nivel de vida al ingreso económico que puede tener un individuo, es decir si por ejemplo tiene $1 millón de dólares. En cambio, entendemos por calidad de vida a la diferencia que percibe la persona entre lo que tiene (realidad vivencial) y lo que desearía (expectativa). Cuando esa diferencia entre la realidad vivencial y expectativas es muy alta entonces se impone una clara insatisfacción que determina una baja calidad de vida y por el contrario cuando la diferencia es relativamente corta entonces la calidad de vida de la persona es buena. Vemos así que no es lo mismo nivel de vida que calidad de vida. El acento está en la calidad y no en el nivel. Aclarado esto, la felicidad en términos de “bienestar subjetivo percibido”, veamos de qué se trata la llamada “U” de la felicidad.

La curva de la felicidad

Esta es un modelo que ha sido analizado y estudiado por numerosos trabajos de investigación y en distintas partes del mundo llegando a un acuerdo unánime de su aplicación en términos generales. Se considera que por cuestiones vivenciales y existenciales el condicionamiento para el estado de bienestar, y si queremos en términos de esta columna “felicidad”, puede variar a lo largo de la vida. Sucede entonces que el primer pico de bienestar se percibe aproximadamente a la edad de 20 años, a esta altura en términos generales las personas sienten que se encuentran en un camino de ida, con sueños, con proyectos, con expectativas nuevas, con desafíos, con ideas por realizar, y con toda una cantidad de posibilidades que el destino le ofrece. Acorde pasa el tiempo se va imponiendo necesariamente la realidad vital. Conforme van pasando las dos décadas siguientes se inicia la curva descendente. Teniendo en mente este gráfico de la curva decimos que llegando a la edad de 40 y 50 años, correspondería a la parte inferior de la “U”.

Si bien los límites de años de esta parte de la curva de la “U” pueden ser variables, se asume que la etapa que va entre los 40 a aproximadamente 50 años muchas veces se vivencian crisis, cuestionamientos de orden vital, análisis sobre los logros obtenidos, valoración de la condición de vida alcanzada, visualización concreta de haber alcanzado o no los logros preestablecidos, y una cantidad de cuestionamientos de orden vital que muchas veces pueden resultar decepcionantes por la diferencia que pueda eventualmente existir entre la expectativa que uno tenía sobre su destino y la realidad vivencial concreta a la cual uno ha llegado. Nuevamente destaco que esta situación de curva de la “U” ha sido registrada meticulosamente por distintos trabajos de investigación en distintos países del mundo.

Cambia todo cambia

Superados aproximadamente los 50 años se inicia de nuevo el recorrido ascendente de la “U”. De manera que desde aproximadamente los 50 años en adelante se comienzan a valorar cuestiones que hasta entonces parecían no tener valor. Las personas, acorde van recorriendo la quinta, sexta, séptima década de la vida o más, comienzan a percibir otras cuestiones como definitorias en término de “bienestar percibido”, de “felicidad”. Es así que factores tales como la salud, familia, los hijos, los nietos, los amigos, el tiempo y el aprovechamiento del mismo, entre otras tantas variables, comienzan a tener acorde pasa el tiempo, un valor muy importante que la sabiduría de la vida acredita. Estamos entonces en una etapa en que las personas ya no comienzan a evaluar lo que pueden conseguir, es una etapa en que se valora lo que ya se tiene. Esta es una etapa en que se da mucho más valor a las experiencias de vida que simplemente al hecho de tener bienes materiales.

El grado de felicidad de las naciones                                                            

Economistas de las Naciones Unidas realizan todos los años evaluaciones meticulosas respecto al grado de felicidad de las naciones. Las cifras del año 2016 revelan que el primer puesto de felicidad del mundo lo ostenta Dinamarca, el 13º se encuentra ocupado por los Estados Unidos y en nuestra región se destaca Brasil con el puesto número 17 en el mundo, Chile con el puesto número 24, Argentina con el puesto número 26 y Uruguay con el puesto número 29.Claro está que esto son índices y cifras a nivel de las naciones. Pero no cabe duda que este modelo de la curva de la felicidad es aplicable a cualquier persona en cualquier parte del mundo. Seguramente usted estará reflexionando al respecto e intentando relacionar su edad y qué lugar ocupa en esa curva de felicidad. Pero lo que hay que saber esencialmente es que uno puede hacer mucho para sentirse mejor y la clave está en lo que la sabiduría agrega con los años y esto es el valorar aquellas cosas que se encuentran en la rama ascendente de la curva, lo que hemos comentado como familia, hijos, nietos, amigos, tiempo y salud entre otras tantas cosas que la experiencia y la perspectiva del tiempo nos ayudan a revalorar.

Nuestro desafío es quizá adelantarnos al tiempo, de manera tal que tomando conocimiento de esta curva de felicidad realicemos un esfuerzo básicamente emocional y vivencial para adelantarnos y comenzar así a disfrutar lo antes posible de todas aquellas cosas que verdaderamente tienen valor en la vida. Espero esto nos invite a reflexionar.

Redacción: Leo.com.bo              

Fuente: imujer.com

27 Agosto 2017

Para los trabajadores japoneses en las grandes ciudades, una jornada normal comienza en un estado de sushi-zume, un término que compara a las personas apretujadas en un tren a los empaquetados granos de arroz para sushi.

Y el estrés no termina ahí. La famosa cultura laboral del país hace que la mayoría trabaje largas horas, bajo estrictas reglas jerárquicas.

Así, los últimos trenes alrededor de la medianoche están llenos de gente en ropa de oficina. Pero ¿cómo se las arreglan?

El secreto puede estar en lo que los japoneses llaman ikigai. Sin traducción directa, es un término que encarna la idea de la felicidad de vivir.

Esencialmente, es la razón por la que te levantas cada mañana.

Para quienes en Occidente están más familiarizados con el concepto, se le asocia frecuentemente con un diagrama de Venn con cuatro cualidades que se superponen: lo que amas, para lo que eres bueno, lo que necesitas y por lo que te pueden pagar.

Para los japoneses, sin embargo, la idea es un tanto distinta.

Puede que tu ikigai no tenga nada que ver con ingresos.

De hecho, en una encuesta hecha en Japón en 2010 con 2,000 hombres y mujeres, solo el 31% de los participantes consideraron su trabajo como su ikigai.

Para algunos el trabajo puede ser muy importante. Pero su vida no se limita a eso.

Valores diversos

En un trabajo de investigación sobre el ikigai , su coautor Akihiro Hasegawa, psicólogo clínico y profesor de la Universidad de Toyo Ewia, incluyó el término como parte del lenguaje cotidiano japonés.

Se compone de dos palabras: iki, que significa vida, y gai, que describe valor o mérito .

Según Hasegawa, su origen se remonta al período Heian (794-1185).

 “Gai viene de la palabra kai (“conchas” en japonés, que eran consideradas muy valiosas) y de allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida”, explica.

Hay otras palabras que usan kai : yarigai o hatarakigai , que significan el valor de hacer y el valor de trabajar .

Y al ikigai se le puede ver como un concepto amplio que incorpora esos valores en la vida.

Felicidad, pero diferente

Hay muchos libros que tratan el asunto, pero Ikigai-ni-tsuite (“Sobre el Ikigai “), publicado en 1966, es considerado como la biblia sobre el tema.

Su autora, Mieko Kamiya, explica que como palabra ikigai es similar a “felicidad”, pero tiene una sutil diferencia de matices.

Ikigai es lo que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en el presente.

En ese sentido, Hasegawa apunta que, traducido como “el propósito de la vida”, ikigai suena muy grandioso, pero afirma que se acerca más a seikatsu , que significa la vida cotidiana.

En su investigación, Hasegawa descubrió que la gente japonesa cree que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena, en conjunto.

¿Clave de longevidad?

Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida en el mundo. Según cifras oficiales del país, 87 años para las mujeres y 81 para los hombres.

Autor de “El secreto de las zonas azules: come y vive como la gente más saludable del planeta”, Dan Buettner, considera que el concepto de ikigai contribuye con esa longevidad.

Una de esas zonas azules es Okinawa, una remota isla japonesa con un notable número de personas que superan la centena.

Probablemente la dieta de sus habitantes tiene mucho que ver con eso, pero Buettner cree que otras cosas influyen.

“A la gente mayor se la celebra. Se sienten obligados a pasar su sabiduría a las generaciones más jóvenes”, dice. Eso les da un propósito en la vida, más allá de sí mismos, sirviendo a sus comunidades.

Según Buettner, el ikigai no es algo exclusivo a los residentes de Okinawa: “Quizás no haya una palabra para eso, pero en todas las cuatro zonas azules, como en Cerdeña (Italia) y la Península de Nicoya (Costa Rica), el mismo concepto existe entre las personas que viven mucho tiempo”.

Buettner sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai .

Pero solo conocerlo no es suficiente.

En términos simples, necesitas una salida. Ikigai es “propósito en acción“, indica.

Para Tomi Menaka, de 92 años, su ikigai es bailar y cantar con sus compañeras en el grupo KBG84, como le dijo al periódico Mainichi.

Para otras personas puede ser el trabajo en sí mismo.

En una cultura donde el valor del equipo reemplaza al individual, los trabajadores japoneses se sienten motivados por ser útiles a los demás, recibir agradecimientos y ser estimados por los colegas, dice Toshmitsu Sowa, director jefe de la firma asesora de recursos humanos Jinzai Kenkyusho.

La jefa de la firma de reclutamiento ejecutivo Perecrobity Global Search, Yuko Takato, pasa sus días con personas altamente calificadas que consideran su trabajo como su ikigai .

Según ella, todas tienen algo en común: están motivadas y toman acciones rápidamente.

Pensar en pequeño

Sin embargo, eso no quiere decir que trabajar duro y más horas sean principios claves de la filosofía ikigai.

Casi un cuarto de los empleados japoneses trabajan más de 80 horas extra al mes , y eso trae consecuencias trágicas con el fenómeno del karoshi (fallecimiento por exceso de trabajo), que ocasiona más de 2,000 muertes al año.

En su lugar, ikigai es sobre sentir que tu trabajo hace una diferencia en la vida de la gente.

Encontrar significado en el trabajo es un tópico de mucho interés para expertos en gerencia.

Y un documento de investigación hecho por un profesor de la Facultad de Gerencia Wharton, de la Universidad de Pensilvania, EE.UU. explica que lo que motiva a los empleados es “hacer un trabajo que tenga impacto sobre el bienestar de otros” y “ver o conocer a la gente afectada por su trabajo”.

Eso se aplica a la vida en general, utilizando gestos pequeños.

Así, en vez de luchar contra el hambre en el mundo, puedes comenzar ayudando, por ejemplo, a un centro de voluntarios locales.

Diversificar tu ikigai

La jubilación puede acarrear un sentido de pérdida grande y de vacío para quienes su ikigai es el trabajo.

Eso puede ser especialmente cierto para los atletas que tienen carreras relativamente cortas.

El campeón japonés de salto con vallas, Dai Tamesue, quien se retiró en 2012, cuenta que, al dejar de competir, lo que se preguntó a sí mismo fue: “¿Qué quería lograr al hacer deporte?”.

“En mi caso, era competir en pista y campo, y cambiar las percepciones de la gente”, dice.

Así, decidió crear una empresa que apoya a negocios relacionados con el deporte.

La historia de Tamesue muestra la naturaleza maleable del ikigai y cómo puede ser aplicada.

Cuando llega el momento de jubilarse, ayuda entender claramente por qué haces lo que haces, más allá de recoger el sobre de pago.

Y tener en mente ese concepto, puede que te ayude a vivir una vida más plena.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: BBCMundo

20 Marzo 2017

El Reporte Mundial de la Felicidad 2017 sitúa a Bolivia en el puesto 58 de 155 países estudiados. A nivel de Sudamérica, el Estado Plurinacional ocupa el séptimo lugar.

El documento fue publicado recientemente por varias organizaciones y tiene la colaboración de reconocidos académicos, incluido el economista Jeffrey Sachs.

Para este ranking se toma en cuenta varios indicadores, como el Producto Interno Bruto per cápita de los países, la expectativa de salud, el apoyo social, libertad para tomar las decisiones, generosidad y la percepción de la corrupción.

Para su elaboración se utilizan datos del Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y encuestas de Gallup.

Los tres países que lideran el ranking  de la felicidad están en el norte de Europa: Noruega es el primero, Dinamarca el segundo, e Islandia ocupa el tercer puesto mundial.

Le siguen en orden Suiza, Finlandia, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Suecia, para completar los primeros 10.

A nivel Latinoamérica, el primer país que aparece en el ranking es Costa risa en el lugar 12. Sólo en Sudamérica Chile es el país que más alto sitial ocupa, mientras que Venezuela tiene el índice de felicidad más bajo.

Lista de países de Sudamérica

Chile (20)

Brasil (22)

Argentina (24)

Uruguay (28)

Colombia (36)

Ecuador (44)

Bolivia (58)

Perú (63)

Paraguay (70)

Venezuela (82)

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol

 

24 Noviembre 2016

¿Qué nos hace realmente felices en la vida? Durante 76 años una investigación de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) ha buscado la respuesta.

El Estudio sobre Desarrollo Adulto* comenzó en 1938 con 700 hombres jóvenes, algunos de la prestigiosa universidad, otros de barrios pobres de Boston. Y acompañó a lo largo de su vida a esos individuos, monitoreando su estado mental, físico y emocional. La investigación continúa ahora con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales.

El actual director del estudio, el cuarto desde su inicio, es el psiquiatra estadounidense Robert Waldinger, quien también es maestro zen.

Robert WaldingerRobert Waldinger es el cuarto director del estudio sobre desarrollo adulto de Harvard que comenzó hace más de siete décadas, “el estudio más prolongado sobre la felicidad”.

La charla TED que Waldinger dio sobre el proyecto, “Qué es una buena vida: lecciones del estudio más prolongado sobre la felicidad”, se volvió sensación en internet y ya fue descargada más de 11 millones de veces.

“Hay muchas conclusiones de este estudio”, dijo Waldinger a BBC Mundo. “Pero la fundamental, que vemos una y otra vez, es que lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida, es la calidad de nuestras relaciones“.

Conectados

“Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo“, señaló el académico estadounidense.

“Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo. Claro que ninguna relación es ideal, pero esas son cualidades que hacen que la gente florezca”.

En el otro extremo está la experiencia de soledad, un sentimiento subjetivo de estar menos conectados de lo que nos gustaría.

“¿Estoy haciendo cosas que tienen un significado para mí? ¿Estoy haciendo cosas que me hacen sentir que importo en el mundo? Éstas son las preguntas que nos planteamos cuando hablamos de felicidad”, señaló Waldinger.

“No hablamos de estar contentos en cada momento, porque eso es imposible y todos tenemos días, semanas o años difíciles”.

En cuanto a la fama o el dinero, “no es que sean malos, hay gente famosa feliz y gente famosa infeliz”. Lo mismo con el dinero. Pero el estudio muestra de acuerdo al académico que más allá de un nivel en que nuestras necesidades están cubiertas, un aumento en el ingreso no necesariamente nos hará felices.

“No estamos diciendo que no puedas proponerte ganar más dinero o estar orgulloso de tu trabajo y que otros lo noten. Pero es importante no esperar que tu felicidad dependa de esas cosas”.

Registros médicos

Los participantes del estudio respondieron a lo largo de décadas cuestionarios sobre su familia, su trabajo, su vida en la comunidad.

“También tuvimos acceso a sus registros médicos, por lo que evaluamos su salud no sólo según lo que ellos decían sino lo que sus doctores e historial medico decían”, explicó.

“Cuando comencé a trabajar en el estudio en 2003 grabamos videos de los participantes hablando con sus esposas sobre sus preocupaciones más profundas. Y enviamos preguntas a los hijos sobre la relación con sus padres”.

Dos personas de manos dadas“La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la television, o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Los participantes también se realizaron exámenes de sangre para determinar múltiples indicadores de salud, e incluso análisis de ADN.

“Algunos nos permitieron escanear su cerebro, y en algunos casos donaron su cerebro para que pudiéramos estudiarlo en conexión con todos los otros datos que ya teníamos sobre su vida”.

“En mi propia vida”

Cuando la charla de Waldinger se volvió viral, el académico optó por un retiro en silencio durante tres semanas.

“La tradición Zen sostiene que la contemplación nos ayuda a mantenernos con los pies en la tierra y centrados en lo que es más importante en la vida”, escribió en ese entonces. Para dar respuesta al enorme interés del público, el académico creó un blog en internet sobre el estudio, robertwaldinger.com

La investigación ha tenido un impacto profundo en la vida de Waldinger.

“Me ha hecho poner más atención en mis propias relaciones, no sólo en casa sino en el trabajo y en la comunidad”, señaló a BBC Mundo.

“Me di cuenta que mis relaciones me dan energía cuando invierto en ellas, cuando les dedico tiempo. Se vuelven más vivas y no agotadoras”, agregó.

“La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la televisión o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Ofrecer nuestra presencia

Invertir en una relación para Waldinger significa estar presente.

“Esto está en mi vida como practicante Zen. Lo que noto es que cuando ofrecemos nuestra atención indivisa y completa nos sentimos más conectados unos a otros , y esto también sucede en el trabajo”, agregó.

“No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí“.

Conflictos

Waldinger reconoce que puede ser difícil no perder de vista lo que realmente importa. En parte esto se debe a que recibimos mensajes de nuestra cultura todo el tiempo, con anuncios de publicidad que nos dicen cada día que si compramos algo seremos más felices o nos amarán más.

“Y en los últimos 30 o 40 años se ha glorificado la riqueza, hay billonarios que son héroes sólo porque son billonarios. Esta medida parece más fácil, porque las relaciones son difíciles, cambian, son complicadas “.

¿Cuál es el mensaje final de Waldinger a los lectores de BBC Mundo? “Les diría que traten de ver si pueden tender un lazo hacia otras personas. Y es particularmente importante hacerlo hacia aquellas con quienes tienen algún conflicto“.

El estudio ha dejado en claro algo que vale la pena recordar, según el psiquiatra estadounidense. “Los conflictos realmente minan nuestra energía. Y quiebran nuestra salud“.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: BBCMundo

07 Julio 2016

La felicidad es una categoría filosófica. Su responsabilidad en la vida de las personas es un permanente objeto de estudio. Un grupo de investigadores concibieron una ecuación que predice con rasgos fiables cuán feliz podrá sentirse alguien. La nueva fórmula matemática incorpora un factor externo y predice que la felicidad no se rige por la situación personal, sino que en comparación e influenciada por lo que le sucede a los demás.

Los especialistas del University College de Londres (UCL) publicaron sus conclusiones en la revista Nature Communications. Los hallazgos develaron que la felicidad depende más de lo que le acontece a las personas que las rodean, que de las condiciones propias. Regulada por la culpa y la envidia, dos grandes y genuinos sentimientos humanos, el bienestar interior en promedio responde a los parámetros de desigualdad que experimenta.

El análisis se basó en las sensaciones innatas que manifestaba alguien en comparación a otra persona que apenas conocía. Los investigadores invitaron a 47 voluntarios para someterlos a "pruebas de felicidad". En el experimento, los participantes jugaban apuestas para ganar dinero y eran testigos de cómo les iba a sus compañeros. En las generales, el que ganaba era más feliz si presenciaba cómo el otro también ganaba, en una experiencia atribuible al sentimiento de culpa. En caso de que perdiera, el participante tendía a ser más feliz cuando el otro también perdía en el juego, una diferencia que podría corresponderse a la envidia.

Robb Rutledge, uno de los coautores principales del estudio y científico del Instituto de Neurología de UCL, explicó cómo funciona su cálculo de la felicidad: "Nuestra ecuación puede predecir con exactitud cómo la felicidad de la gente se basa no sólo en lo que les sucede, sino también en lo que les ocurre a las personas de su entorno. Y en promedio, somos menos felices si otros consiguen más o menos que nosotros".

En un segundo ejercicio se les pidió a los voluntarios que dividieran de forma anónima una cantidad de dinero con otra persona que acababan de conocer. En la siguiente tarea, jugaron apuestas monetarias en las que podrían ganar o perder, y se les avisó que iban a percibir lo que la otra persona recibiera de la misma apuesta. De esta manera, los voluntarios podían obtener un resultado idéntico o no al de su compañero, con un ingreso mayor o menor. A lo largo de toda la prueba, los participantes calificaban cuán felices se sentían en intervalos regulares. Las conclusiones demostraron que la generosidad responde a factores ajenos a la condición personal de su compañero: sugiere que las personas se rigen bajo rasgos de personalidades estables, genéricos, sin lazos específicos sobre los demás.

Aquellos que, estimulados por sentimientos de culpa, vieron afectada su felicidad por superar a sus compañeros entregaron en promedio un 30% de su dinero cuando se los invitó a compartir las ganancias. En cambio, los voluntarios que más perjudicados estuvieron por conseguir menos que los demás, en una condición imputable a la envidia, sólo dieron el 10%.

"Nuestros resultados sugieren que la generosidad hacia los extraños describe cómo nuestra felicidad se ve afectada por las desigualdades que experimentamos en nuestra vida diaria", certificó Archy de Berker, del Instituto de Neurología de UCL y segundo coautor principal del estudio. Una de las conclusiones de los especialistas sugiere que la generosidad tiene vinculación directa en cómo la desigualdad afecta su felicidad. La investigación podría resetear las formas para medir -desde el campo científico y económico- la empatía y estudiar con otras consideraciones trastornos sociales como la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno, el altruismo o el límite de la personalidad.

El cálculo matemático de la felicidad es una ecuación capaz de predecir con fiabilidad y exactitud cuán generosa y feliz podría ser una persona ante una situación concreta. Es la primera vez que un estudio relaciona a la generosidad y a la felicidad con la desigualdad como parámetro de regulación.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

24 Febrero 2016

El cantante Ricky Martin, que el mes pasado fue fotografiado con un misterioso hombre paseando por el neoyorquino parque de Central Park, ha insinuado que dentro de unas semanas podría presentar oficialmente a su primera pareja estable desde que concluyó su relación con el empresario Carlos González Abella en enero de 2014 para seguir con su política de no esconderse si encuentra el amor.

"Estoy muy bien [en el amor]. Soy transparente y me juré no esconder nada. Sobre todo en el amor. El amor hay que celebrarlo. Estoy analizando una situación que se me está dando en la vida que es muy interesante y en un mes quizás pueda decir: 'Voy a abrir la puerta o, ¿sabes qué?, mejor no'. Decido con calma, paso a paso y me gusta donde estoy", confiesa el portorriqueño a la revista argentina Caras.

La vida de la estrella de la música dio un giro radical cuando decidió reconocer públicamente su homosexualidad en 2010, un valiente gesto que le permitió encontrar finalmente la paz interior y la calma, aunque en ocasiones todavía atraviesa momentos "oscuros".

"La meditación te acerca a tu espíritu y a Dios. Y es lo que me ayuda. Cuando por la mañana no me despierto bien, o pienso en cosas feas, pienso que ya pasará. Hay mañanas oscuras y también hay mañanas muy bellas", reconoce.

Ahora, cada vez que se siente sobrepasado por las circunstancias piensa en sus hijos, Matteo y Valentino (7), y eso, combinado con la meditación, le da fuerzas para continuar.

"Los veo y me digo: 'No hay opción, tengo que estar bien'. Y cuando siento incertidumbre, inseguridad y esas sensaciones que pueden llevarte a un lugar más oscuro, paro y caigo en posición de loto. Mis viajes a la India me dieron muchísimo, conocí con mi gurú lo que es el silencio y sé que tengo herramientas. Encontrar el silencio en el caos, en la euforia, es muy bueno. Aunque hay muchas cosas aún que tengo por resolver", añade a la publicación.

Redacción: Leo.bo

 

Fuente: Teleshow

28 Enero 2016

"La lectura nos hace más felices y nos ayuda a afrontar mejor la existencia. Los lectores están más contentos y satisfechos que los no lectores, en general son menos agresivos y más optimistas", afirma en un estudio la Universidad de Roma III.

A partir de entrevistas a 1.100 personas, los investigadores aplicaron índices como el de la medición de la felicidad de Veenhoven y escalas como la Diener para registrar el grado de satisfacción con la vida

El diario español El País recopiló seis datos científicos de por qué leer nos hace felices:

Cada línea de lectura suma beneficios

De acuerdo al equipo de neurocientíficos de la Universidad de Emory, en Atlanta, el estrés se reduce, la inteligencia emocional aumenta, así como el desarrollo psicosocial, el autoconocimiento y el cultivo de la empatía. Para llegar a esos resultados, siguieron las reacciones de 21 estudiantes durante 19 días consecutivos.

Modifica comportamientos

Keith Oatley, novelista y profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de Toronto, asegura que la lectura puede incluso modificar comportamientos a través de la identificación con los protagonistas de la literatura.

Amplía la capacidad para comprender a los demás

Además de identificarse con el personaje, Antonella Fayer, psicóloga y coach especializada en desarrollo de liderazgo, afirma que leer mejora la capacidad para comprender las señales que envían otras personas. "Las lecciones que encontramos en la literatura sobre dilemas morales y emocionales son necesarias para cualquier persona", afirma Fayer.

Conecta el cerebro

De acuerdo a El País, existen artículos en revistas especializadas que dan cuenta de los resultados de resonancias magnéticas que revelan la alta conectividad que se produce en el surco central del cerebro, región del motor sensorial primario, y en la corteza temporal izquierda, el área asociada al lenguaje, mientras se lee un libro.

En conclusión, leer hace que el cerebro trabaje zonas relacionadas con cómo se concibe el mundo, mejora el lenguaje, incluso después de haber concluido la lectura.

Activa el sistema visual

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), aprender a leer y hacerlo con frecuencia activa el sistema visual en las regiones especializadas en la forma escrita de las letras y también en las regiones visuales primarias, es decir, aquellas que captan la información visual.

Además, activa el sistema que permite tomar consciencia de los sonidos y establecer relaciones entre las letras escritas y los sonidos.

Predice el éxito profesional

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, la lectura por placer predice el éxito profesional. Quienes se vuelven lectores habituales durante la adolescencia tienen más posibilidades de éxito profesional cuando son adultos.

Durante más de 20 años los investigadores analizaron los hábitos y actividades de casi 20 mil jóvenes para conocer qué actividades predecían el éxito profesional a los 30. Sólo la lectura (y no otras actividades, como ir al cine o hacer deporte) logró tener un impacto significativo en el éxito profesional.

Redacción: Leo.bo

 

Fuente: Tvnws

11 Enero 2016

Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior reveló que hay una cosa que garantiza que los hombres se sientan felices y en una relación satisfactoria ¿sabes qué es? ¡abrazarse antes de dormirse!

Le preguntaron a más de 1,000 parejas de Estados Unidos, Brasil, Alemania, España y Japón, entre los 40 y 70 años que estuvieran casados o viviendo juntos desde el pasado año.

Los hombres estudiados revelaron que los abrazos, las caricias, los besos son un factor súper importante en la relación y demostraron pensarlo mucho más que las mujeres. También demostraron que eran más felices cuando ambos tenían un buen estado de salud y cuando podían llevar a su pareja al orgasmo.

Las mujeres por el contrario, basaban la felicidad de su relación en la vida sexual de la pareja. El estudio demostró también que la mujeres se sentían más satisfechas con su vida sexual cuanto más duradera era la relación.

Tanto mujeres como hombres coincidieron en que se encontraban más satisfechos con su vida sexual cuando tenían relaciones con más frecuencia y sobre todo cuando se abrazaban frecuentemente para dormirse.

Redacción: Leo.bo

Fuente: Imujer.com

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