Santa Cruz de la Sierra
04 Diciembre 2017

Las ciencias médicas por décadas han ido demostrando que la “Interacción Social” es un componente críticamente importante para la salud y la longevidad, así como para el éxito en el trabajo.

Las personas que se sienten conectadas a otras tienden a tener niveles menores de ansiedad y depresión. El aislamiento social también está a la par con la presión alta de la sangre, la falta de ejercicio o el fumar como un factor de riesgo para enfermedades y para una muerte temprana. Es más, estudios realizados demuestran que las personas que interactúan socialmente también tienen mayor autoestima, más empatía con otros y son más confiados y cooperativos y como consecuencia son más abiertos a que otros confíen y cooperen con ellos.

El manejo de las interacciones sociales con los colegas en el trabajo puede hacer la diferencia entre éxito o fracaso en una carrera profesional. Independientemente de los conocimientos de la persona en su área de experticia, si no se es capaz de entenderse con otro, su trabajo tendrá poco impacto.

Estudios – resultados

· Las personas que tienen relaciones satisfactorias con la familia, los amigos y su comunidad son más felices, tienen menos problemas de salud y viven más tiempo.

· En un estudio que duró nueve años, las personas que estaban desconectadas socialmente tenían una probabilidad tres veces mayor de morir durante el mismo que aquellos con fuertes lazos sociales. Esta diferencia fue constante independientemente de la edad, el sexo, la dieta o el estado físico de la salud.

· Dentro de 2.320 sobrevivientes de un ataque al corazón, aquellos con conexiones sociales fuertes tenían solo un cuarto del riesgo de muerte en los tres años subsiguientes con respecto a los que no tenían conexiones sociales.

Características

· Existen evidencias consistentes que enlazan la falta de interacción social con múltiples condiciones: enfermedades cardiovasculares, ataques cardíacos repetidos, desórdenes autoinmunes, alta presión sanguínea, cáncer y la curación lenta de heridas.

· Las personas que carecen en forma crónica de contactos sociales tienen mayor probabilidad de sufrir de niveles elevados de estrés y de inflamaciones.

· También puede afectar la salud mental, ya que el apoyo emocional provisto por las conexiones sociales puede propiciar significado y propósito a la vida.

Terapia conductiva del comportamiento

El manejo de las reacciones psicológicas en situaciones sociales de trabajo y sus efectos sobre el estado de ánimo y la conducta son un importante área de estudio. Se han creado modelos que ayudan a las personas a enfrentar la ansiedad social, a prevenir los nervios y a realzar la confianza. Al tener que enfrentar una situación de trabajo que requiere interacción social particularmente compleja (conferencias, cursos de inducción) es conveniente tomar en consideración: (1) Las suposiciones de la persona – Puede ocurrir que la persona se esté haciendo exigencias poco realistas a sí misma, entre ellas la de necesariamente lograr una buena primera imagen y (2) Cómo la persona se ve a sí misma en situaciones sociales – Tener la confianza para evitar la búsqueda de señales (como las faciales) que muestren que el otro ha detectado torpeza social inicial en el encuentro.

Estrategias para el éxito en situaciones sociales en el trabajo

· Enfocar hacia afuera no hacia adentro – Concentrarse en la otra persona y en lo que están diciendo, así como en el ambiente que los rodea.

· Aplicar escucha activa – Se debe tratar de ser espontáneo en la respuesta y evitar (1) el ensayo mental de lo que se quiere decir, (2) el monitorearse a medida que se habla y (3) hacer el “post-mortem” sobre cómo se hizo esto.

· Evitar “comportamientos de protección”- Un ejemplo es tomar alcohol en exceso o las numerosas visitas al baño o al bar.

· Operar fuera de la zonas de confort – Si se hace con frecuencia, ello inevitablemente aumentará la autoconfianza en el manejo de interacciones sociales en el trabajo.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

21 Noviembre 2017

En 2012, la compañía de John Koning hizo algo sorprendente: decidió que la prioridad número uno de la empresa sería la felicidad de sus empleados.

La empresa, una firma de informática llamada Incentro, con base en Utrecht (Holanda) solía ofrecer servicios en línea de forma tradicional, con una estructura jerárquica de jefes y empleados.

Tras una recesión en el mercado entre los años 2002 y 2005, la dirección se propuso ser menos ostentosa, pero más divertida. Quería que su oficina fuese un sitio donde gente joven, ambiciosa y con talento deseara trabajar.

Desde ese momento, todo el mundo sería igual a todo el mundo y toda la información sobre el negocio sería compartida.

En vez de la tradicional estructura piramidal, los empleados empezaron a trabajar independientemente en “células funcionales”, grupos de 60 personas o menos.

Los grupos organizaban su propio trabajo, formaban parte de las decisiones importantes de la empresa e incluso decidían su propio salario.

En lugar de ser los jefes quienes dictaban el sueldo, cada “célula” o equipo decidía si quería dar a conocer la información sobre los salarios. De ser así, tomaban la decisión sobre cuánto deberían ganar, teniendo en cuenta que todo el mundo conocía la situación financiera de la compañía.

“Decidimos incluir un único factor para el rendimiento del trabajador y ese fue la felicidad“, dice Koning, director del la empresa Incentro Marketing Technology. Haciendo eso, el número de empleados creció de 40 en 2008 a más de 300 a día de hoy en cuatro países diferentes.

El cambio estructural y organizacional de Incentro lo están copiando un número cada vez mayor de empresas. Tanto, que hay un nuevo nicho en el mercado, con consultores que ofrecen inyectar alegría en la oficina.

¿Significa esto que hay un estallido de idealismo en la sala de juntas? No exactamente, pero la investigación sugiere que las caras sonrientes son buenas para las compañías.

La felicidad en el centro

“Hay muchos beneficios en poner la felicidad en el centro del negocio y de la toma de decisiones de la empresa”, dice el economista Emmanuel De Neve, un profesor de la Escuela de Negocio de la Universidad de Oxford.

El académico señala un estudio de 2014 que asegura que incrementar la felicidad de los trabajadores los hace entre un 7% y un 12% más productivos.

En otro estudio, los investigadores cogieron la lista anual que hace la revista Fortune de “Las mejores empresas en las que trabajar” y compararon durante un largo tiempo cómo las compañías señaladas se comportaban en la bolsa.

Lo que descubrieron es que estas firmas nombradas como las mejores para trabajar, tenían mejores resultados que las demás y que los inversores subestimaban aspectos intangibles como el bienestar del empleado.

Es una muestra importante de investigación, dice De Neve, porque te enseña que el potencial de aumentar el gasto en beneficios que contribuyan al bienestar del empleado se iguala con el aumento en la productividad y el rendimiento.

Las consultoras que ofrecen subir el estado de ánimo en el lugar de trabajo tienen ante sí un mercado potencialmente grande.

En su último trabajo para el Informe de la Felicidad Mundial de las Naciones Unidas, De Neve comprobó que menos del 20% de la población mundial participaba activamente en su trabajo y otro 20% se sentía desmotivada.

Un estudio británico de 2016 estudió a decenas de miles de personas que anotaron su sensación de bienestar a diferentes horas del día en una aplicación para el celular, elaborando una lista de 39 actividades relacionadas con la felicidad.

De las 39, la remuneración ocupaba el puesto número dos por la cola, solo por encima de estar enfermo en la cama.

Si el dinero no es lo que importa, entonces ¿qué hace que las personas estén tan tristes con su trabajo?

Escuchando a aquellos que han cambiado su carrera profesional y mirando otros estudios, parece que la falta de un propósito u objetivo laboral es lo que más incide en otros aspectos de la vida.

¿Trabajo igual a rutina?

Más de mil personas descontentas con su trabajo se gastaron US$2,570 cada una para participar en un curso de 12 semanas que organiza la empresa Escape the City, una consultoría con base en Londres y Nueva York.

“Los cursos están designados para ayudar a la gente a salir del estancamiento o a empezar un nuevo negocio”, dice el cofundador Dominic Jackman.

“Vas a tener que trabajar gran parte de tu vida así que disfrutemos nuestro tiempo en el trabajo y aportemos algo”, propone.

Tradicionalmente, los participantes tienen entre 27 y 35 años, la mayoría son mujeres con trabajos en empresas donde se sienten estancadas y sin propósitos, según Jackman. Muchas llegan a estas empresas a través de proyectos externos.

“Trabajas duro. Te pagan bien. Pero el trabajo que haces no te hace sentir vivo, realizado”, apunta Jackman.

Con una esperanza de vida cada vez más larga y una edad de jubilación cada vez más alta, la actitud de la gente en el trabajo está cambiando.

Ejercer como trabajador independiente para distintas empresas, hacer el trabajo a distancia como un nómada digital, crear tu propia empresa o desempeñar un rol social con una organización sin ánimo de lucro son los cuatro caminos más buscados por sus clientes, continúa Jackman.

“Se trata de marcar la diferencia para la sociedad, tener un propósito y hacerlo más sostenible. la gente quiere trabajar para una compañía que haga cosas buenas para el mundo”, puntualiza.

Pero, y si cambiar de profesión no es una opción, ¿qué hace la gente para traer un poco de luz a su día a día?

Pioneros de la positividad

El salario es lo menos importante en relación con la felicidad en el trabajo comparado con otros asuntos como el equilibro entre la vida laboral y personal o tener compañeros que te apoyan y una función social en el lugar de trabajo, de acuerdo con el análisis de De Neve.

“La variedad en el trabajo, aprender y tener la sensación de autonomía y control sobre lo que estás haciendo también se valora”, dice el experto.

Entonces, ¿cuál es el papel de las consultarías?

Para la compañía holandesa Corporate Rebels, que ayudó a Inventor a materializar sus ideas, el enfoque correcto es salir de la vida corporativa para recoger ideas innovadoras que fomenten la felicidad en el trabajo.

Esa era la filosofía de los cofundadores de Coporate, Pim Moree y Joost Minnaar.

De Moree dice que para sus clientes la felicidad es “pasar del beneficio al propósito, de la jerarquía a la red de equipos, de líderes que le dicen a la gente lo que hacer a líderes que te preguntan de qué manera pueden ayudar mejor al equipo, de las reglas la libertad, del secretismo a la transparencia”.

En base a lo que aprendieron de los líderes de negocios y emprendedores que pusieron la felicidad de sus empleados en el centro de la empresa, Corporate Rebels sugiere elaborar un libro de gestión abierto donde todo el mundo conozca los detalles operacionales y financieros de la empresa.

Otra idea es trabajar por objetivos, donde no importen las horas que trabajes sino que consigas los resultados.

Estos casos respaldan los datos mencionados por De Neve sobre un vínculo claro entre el bienestar del personal y los resultados financieros.

“El nivel de bienestar del personal tiene que ser medido de forma sistemática y expresado en el reporte anual para los inversores”, dice De Neve.

En su opinión esto “mandaría un mensaje claro sobre cómo le va a la compañía y qué le depara en el futuro”.

“Hay un argumento filosófico sobre cómo cuidar del bienestar de los empleados es la forma correcta de hacer las cosas pero es que además trae enorme beneficios”.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: BBCMundo

13 Octubre 2017

Cuando hablamos de felicidad, seguramente cada uno tendrá una opinión personal respecto a qué es. Habrá quien diga que la felicidad no existe. Habrá quien diga que la felicidad son momentos o que se trata de algo utópico. La realidad es que la felicidad en términos de lo que en medicina se conoce como “bienestar subjetivo percibido” es algo que puede ser medido. De hecho, se realizan mediciones individuales y también estudios para medir la felicidad de distintos países. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado muchísimo la forma de medir el estado de bienestar de las personas. Aún más, comienza a ser un parámetro a tener en cuenta por la estructura política de cualquier país avanzado del planeta.

Para comenzar, entonces digamos que la felicidad como tal, realmente existe. Pero ojo, debe ser interpretada como una “sensación” de fondo que facilita o condiciona el bienestar. Además es importante distinguir entre “nivel de vida” y “calidad de vida”. Entendemos como nivel de vida al ingreso económico que puede tener un individuo, es decir si por ejemplo tiene $1 millón de dólares. En cambio, entendemos por calidad de vida a la diferencia que percibe la persona entre lo que tiene (realidad vivencial) y lo que desearía (expectativa). Cuando esa diferencia entre la realidad vivencial y expectativas es muy alta entonces se impone una clara insatisfacción que determina una baja calidad de vida y por el contrario cuando la diferencia es relativamente corta entonces la calidad de vida de la persona es buena. Vemos así que no es lo mismo nivel de vida que calidad de vida. El acento está en la calidad y no en el nivel. Aclarado esto, la felicidad en términos de “bienestar subjetivo percibido”, veamos de qué se trata la llamada “U” de la felicidad.

La curva de la felicidad

Esta es un modelo que ha sido analizado y estudiado por numerosos trabajos de investigación y en distintas partes del mundo llegando a un acuerdo unánime de su aplicación en términos generales. Se considera que por cuestiones vivenciales y existenciales el condicionamiento para el estado de bienestar, y si queremos en términos de esta columna “felicidad”, puede variar a lo largo de la vida. Sucede entonces que el primer pico de bienestar se percibe aproximadamente a la edad de 20 años, a esta altura en términos generales las personas sienten que se encuentran en un camino de ida, con sueños, con proyectos, con expectativas nuevas, con desafíos, con ideas por realizar, y con toda una cantidad de posibilidades que el destino le ofrece. Acorde pasa el tiempo se va imponiendo necesariamente la realidad vital. Conforme van pasando las dos décadas siguientes se inicia la curva descendente. Teniendo en mente este gráfico de la curva decimos que llegando a la edad de 40 y 50 años, correspondería a la parte inferior de la “U”.

Si bien los límites de años de esta parte de la curva de la “U” pueden ser variables, se asume que la etapa que va entre los 40 a aproximadamente 50 años muchas veces se vivencian crisis, cuestionamientos de orden vital, análisis sobre los logros obtenidos, valoración de la condición de vida alcanzada, visualización concreta de haber alcanzado o no los logros preestablecidos, y una cantidad de cuestionamientos de orden vital que muchas veces pueden resultar decepcionantes por la diferencia que pueda eventualmente existir entre la expectativa que uno tenía sobre su destino y la realidad vivencial concreta a la cual uno ha llegado. Nuevamente destaco que esta situación de curva de la “U” ha sido registrada meticulosamente por distintos trabajos de investigación en distintos países del mundo.

Cambia todo cambia

Superados aproximadamente los 50 años se inicia de nuevo el recorrido ascendente de la “U”. De manera que desde aproximadamente los 50 años en adelante se comienzan a valorar cuestiones que hasta entonces parecían no tener valor. Las personas, acorde van recorriendo la quinta, sexta, séptima década de la vida o más, comienzan a percibir otras cuestiones como definitorias en término de “bienestar percibido”, de “felicidad”. Es así que factores tales como la salud, familia, los hijos, los nietos, los amigos, el tiempo y el aprovechamiento del mismo, entre otras tantas variables, comienzan a tener acorde pasa el tiempo, un valor muy importante que la sabiduría de la vida acredita. Estamos entonces en una etapa en que las personas ya no comienzan a evaluar lo que pueden conseguir, es una etapa en que se valora lo que ya se tiene. Esta es una etapa en que se da mucho más valor a las experiencias de vida que simplemente al hecho de tener bienes materiales.

El grado de felicidad de las naciones                                                            

Economistas de las Naciones Unidas realizan todos los años evaluaciones meticulosas respecto al grado de felicidad de las naciones. Las cifras del año 2016 revelan que el primer puesto de felicidad del mundo lo ostenta Dinamarca, el 13º se encuentra ocupado por los Estados Unidos y en nuestra región se destaca Brasil con el puesto número 17 en el mundo, Chile con el puesto número 24, Argentina con el puesto número 26 y Uruguay con el puesto número 29.Claro está que esto son índices y cifras a nivel de las naciones. Pero no cabe duda que este modelo de la curva de la felicidad es aplicable a cualquier persona en cualquier parte del mundo. Seguramente usted estará reflexionando al respecto e intentando relacionar su edad y qué lugar ocupa en esa curva de felicidad. Pero lo que hay que saber esencialmente es que uno puede hacer mucho para sentirse mejor y la clave está en lo que la sabiduría agrega con los años y esto es el valorar aquellas cosas que se encuentran en la rama ascendente de la curva, lo que hemos comentado como familia, hijos, nietos, amigos, tiempo y salud entre otras tantas cosas que la experiencia y la perspectiva del tiempo nos ayudan a revalorar.

Nuestro desafío es quizá adelantarnos al tiempo, de manera tal que tomando conocimiento de esta curva de felicidad realicemos un esfuerzo básicamente emocional y vivencial para adelantarnos y comenzar así a disfrutar lo antes posible de todas aquellas cosas que verdaderamente tienen valor en la vida. Espero esto nos invite a reflexionar.

Redacción: Leo.com.bo              

Fuente: imujer.com

27 Agosto 2017

Para los trabajadores japoneses en las grandes ciudades, una jornada normal comienza en un estado de sushi-zume, un término que compara a las personas apretujadas en un tren a los empaquetados granos de arroz para sushi.

Y el estrés no termina ahí. La famosa cultura laboral del país hace que la mayoría trabaje largas horas, bajo estrictas reglas jerárquicas.

Así, los últimos trenes alrededor de la medianoche están llenos de gente en ropa de oficina. Pero ¿cómo se las arreglan?

El secreto puede estar en lo que los japoneses llaman ikigai. Sin traducción directa, es un término que encarna la idea de la felicidad de vivir.

Esencialmente, es la razón por la que te levantas cada mañana.

Para quienes en Occidente están más familiarizados con el concepto, se le asocia frecuentemente con un diagrama de Venn con cuatro cualidades que se superponen: lo que amas, para lo que eres bueno, lo que necesitas y por lo que te pueden pagar.

Para los japoneses, sin embargo, la idea es un tanto distinta.

Puede que tu ikigai no tenga nada que ver con ingresos.

De hecho, en una encuesta hecha en Japón en 2010 con 2,000 hombres y mujeres, solo el 31% de los participantes consideraron su trabajo como su ikigai.

Para algunos el trabajo puede ser muy importante. Pero su vida no se limita a eso.

Valores diversos

En un trabajo de investigación sobre el ikigai , su coautor Akihiro Hasegawa, psicólogo clínico y profesor de la Universidad de Toyo Ewia, incluyó el término como parte del lenguaje cotidiano japonés.

Se compone de dos palabras: iki, que significa vida, y gai, que describe valor o mérito .

Según Hasegawa, su origen se remonta al período Heian (794-1185).

 “Gai viene de la palabra kai (“conchas” en japonés, que eran consideradas muy valiosas) y de allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida”, explica.

Hay otras palabras que usan kai : yarigai o hatarakigai , que significan el valor de hacer y el valor de trabajar .

Y al ikigai se le puede ver como un concepto amplio que incorpora esos valores en la vida.

Felicidad, pero diferente

Hay muchos libros que tratan el asunto, pero Ikigai-ni-tsuite (“Sobre el Ikigai “), publicado en 1966, es considerado como la biblia sobre el tema.

Su autora, Mieko Kamiya, explica que como palabra ikigai es similar a “felicidad”, pero tiene una sutil diferencia de matices.

Ikigai es lo que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en el presente.

En ese sentido, Hasegawa apunta que, traducido como “el propósito de la vida”, ikigai suena muy grandioso, pero afirma que se acerca más a seikatsu , que significa la vida cotidiana.

En su investigación, Hasegawa descubrió que la gente japonesa cree que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena, en conjunto.

¿Clave de longevidad?

Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida en el mundo. Según cifras oficiales del país, 87 años para las mujeres y 81 para los hombres.

Autor de “El secreto de las zonas azules: come y vive como la gente más saludable del planeta”, Dan Buettner, considera que el concepto de ikigai contribuye con esa longevidad.

Una de esas zonas azules es Okinawa, una remota isla japonesa con un notable número de personas que superan la centena.

Probablemente la dieta de sus habitantes tiene mucho que ver con eso, pero Buettner cree que otras cosas influyen.

“A la gente mayor se la celebra. Se sienten obligados a pasar su sabiduría a las generaciones más jóvenes”, dice. Eso les da un propósito en la vida, más allá de sí mismos, sirviendo a sus comunidades.

Según Buettner, el ikigai no es algo exclusivo a los residentes de Okinawa: “Quizás no haya una palabra para eso, pero en todas las cuatro zonas azules, como en Cerdeña (Italia) y la Península de Nicoya (Costa Rica), el mismo concepto existe entre las personas que viven mucho tiempo”.

Buettner sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai .

Pero solo conocerlo no es suficiente.

En términos simples, necesitas una salida. Ikigai es “propósito en acción“, indica.

Para Tomi Menaka, de 92 años, su ikigai es bailar y cantar con sus compañeras en el grupo KBG84, como le dijo al periódico Mainichi.

Para otras personas puede ser el trabajo en sí mismo.

En una cultura donde el valor del equipo reemplaza al individual, los trabajadores japoneses se sienten motivados por ser útiles a los demás, recibir agradecimientos y ser estimados por los colegas, dice Toshmitsu Sowa, director jefe de la firma asesora de recursos humanos Jinzai Kenkyusho.

La jefa de la firma de reclutamiento ejecutivo Perecrobity Global Search, Yuko Takato, pasa sus días con personas altamente calificadas que consideran su trabajo como su ikigai .

Según ella, todas tienen algo en común: están motivadas y toman acciones rápidamente.

Pensar en pequeño

Sin embargo, eso no quiere decir que trabajar duro y más horas sean principios claves de la filosofía ikigai.

Casi un cuarto de los empleados japoneses trabajan más de 80 horas extra al mes , y eso trae consecuencias trágicas con el fenómeno del karoshi (fallecimiento por exceso de trabajo), que ocasiona más de 2,000 muertes al año.

En su lugar, ikigai es sobre sentir que tu trabajo hace una diferencia en la vida de la gente.

Encontrar significado en el trabajo es un tópico de mucho interés para expertos en gerencia.

Y un documento de investigación hecho por un profesor de la Facultad de Gerencia Wharton, de la Universidad de Pensilvania, EE.UU. explica que lo que motiva a los empleados es “hacer un trabajo que tenga impacto sobre el bienestar de otros” y “ver o conocer a la gente afectada por su trabajo”.

Eso se aplica a la vida en general, utilizando gestos pequeños.

Así, en vez de luchar contra el hambre en el mundo, puedes comenzar ayudando, por ejemplo, a un centro de voluntarios locales.

Diversificar tu ikigai

La jubilación puede acarrear un sentido de pérdida grande y de vacío para quienes su ikigai es el trabajo.

Eso puede ser especialmente cierto para los atletas que tienen carreras relativamente cortas.

El campeón japonés de salto con vallas, Dai Tamesue, quien se retiró en 2012, cuenta que, al dejar de competir, lo que se preguntó a sí mismo fue: “¿Qué quería lograr al hacer deporte?”.

“En mi caso, era competir en pista y campo, y cambiar las percepciones de la gente”, dice.

Así, decidió crear una empresa que apoya a negocios relacionados con el deporte.

La historia de Tamesue muestra la naturaleza maleable del ikigai y cómo puede ser aplicada.

Cuando llega el momento de jubilarse, ayuda entender claramente por qué haces lo que haces, más allá de recoger el sobre de pago.

Y tener en mente ese concepto, puede que te ayude a vivir una vida más plena.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: BBCMundo

20 Marzo 2017

El Reporte Mundial de la Felicidad 2017 sitúa a Bolivia en el puesto 58 de 155 países estudiados. A nivel de Sudamérica, el Estado Plurinacional ocupa el séptimo lugar.

El documento fue publicado recientemente por varias organizaciones y tiene la colaboración de reconocidos académicos, incluido el economista Jeffrey Sachs.

Para este ranking se toma en cuenta varios indicadores, como el Producto Interno Bruto per cápita de los países, la expectativa de salud, el apoyo social, libertad para tomar las decisiones, generosidad y la percepción de la corrupción.

Para su elaboración se utilizan datos del Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y encuestas de Gallup.

Los tres países que lideran el ranking  de la felicidad están en el norte de Europa: Noruega es el primero, Dinamarca el segundo, e Islandia ocupa el tercer puesto mundial.

Le siguen en orden Suiza, Finlandia, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Suecia, para completar los primeros 10.

A nivel Latinoamérica, el primer país que aparece en el ranking es Costa risa en el lugar 12. Sólo en Sudamérica Chile es el país que más alto sitial ocupa, mientras que Venezuela tiene el índice de felicidad más bajo.

Lista de países de Sudamérica

Chile (20)

Brasil (22)

Argentina (24)

Uruguay (28)

Colombia (36)

Ecuador (44)

Bolivia (58)

Perú (63)

Paraguay (70)

Venezuela (82)

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol

 

24 Noviembre 2016

¿Qué nos hace realmente felices en la vida? Durante 76 años una investigación de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) ha buscado la respuesta.

El Estudio sobre Desarrollo Adulto* comenzó en 1938 con 700 hombres jóvenes, algunos de la prestigiosa universidad, otros de barrios pobres de Boston. Y acompañó a lo largo de su vida a esos individuos, monitoreando su estado mental, físico y emocional. La investigación continúa ahora con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales.

El actual director del estudio, el cuarto desde su inicio, es el psiquiatra estadounidense Robert Waldinger, quien también es maestro zen.

Robert WaldingerRobert Waldinger es el cuarto director del estudio sobre desarrollo adulto de Harvard que comenzó hace más de siete décadas, “el estudio más prolongado sobre la felicidad”.

La charla TED que Waldinger dio sobre el proyecto, “Qué es una buena vida: lecciones del estudio más prolongado sobre la felicidad”, se volvió sensación en internet y ya fue descargada más de 11 millones de veces.

“Hay muchas conclusiones de este estudio”, dijo Waldinger a BBC Mundo. “Pero la fundamental, que vemos una y otra vez, es que lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida, es la calidad de nuestras relaciones“.

Conectados

“Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo“, señaló el académico estadounidense.

“Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo. Claro que ninguna relación es ideal, pero esas son cualidades que hacen que la gente florezca”.

En el otro extremo está la experiencia de soledad, un sentimiento subjetivo de estar menos conectados de lo que nos gustaría.

“¿Estoy haciendo cosas que tienen un significado para mí? ¿Estoy haciendo cosas que me hacen sentir que importo en el mundo? Éstas son las preguntas que nos planteamos cuando hablamos de felicidad”, señaló Waldinger.

“No hablamos de estar contentos en cada momento, porque eso es imposible y todos tenemos días, semanas o años difíciles”.

En cuanto a la fama o el dinero, “no es que sean malos, hay gente famosa feliz y gente famosa infeliz”. Lo mismo con el dinero. Pero el estudio muestra de acuerdo al académico que más allá de un nivel en que nuestras necesidades están cubiertas, un aumento en el ingreso no necesariamente nos hará felices.

“No estamos diciendo que no puedas proponerte ganar más dinero o estar orgulloso de tu trabajo y que otros lo noten. Pero es importante no esperar que tu felicidad dependa de esas cosas”.

Registros médicos

Los participantes del estudio respondieron a lo largo de décadas cuestionarios sobre su familia, su trabajo, su vida en la comunidad.

“También tuvimos acceso a sus registros médicos, por lo que evaluamos su salud no sólo según lo que ellos decían sino lo que sus doctores e historial medico decían”, explicó.

“Cuando comencé a trabajar en el estudio en 2003 grabamos videos de los participantes hablando con sus esposas sobre sus preocupaciones más profundas. Y enviamos preguntas a los hijos sobre la relación con sus padres”.

Dos personas de manos dadas“La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la television, o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Los participantes también se realizaron exámenes de sangre para determinar múltiples indicadores de salud, e incluso análisis de ADN.

“Algunos nos permitieron escanear su cerebro, y en algunos casos donaron su cerebro para que pudiéramos estudiarlo en conexión con todos los otros datos que ya teníamos sobre su vida”.

“En mi propia vida”

Cuando la charla de Waldinger se volvió viral, el académico optó por un retiro en silencio durante tres semanas.

“La tradición Zen sostiene que la contemplación nos ayuda a mantenernos con los pies en la tierra y centrados en lo que es más importante en la vida”, escribió en ese entonces. Para dar respuesta al enorme interés del público, el académico creó un blog en internet sobre el estudio, robertwaldinger.com

La investigación ha tenido un impacto profundo en la vida de Waldinger.

“Me ha hecho poner más atención en mis propias relaciones, no sólo en casa sino en el trabajo y en la comunidad”, señaló a BBC Mundo.

“Me di cuenta que mis relaciones me dan energía cuando invierto en ellas, cuando les dedico tiempo. Se vuelven más vivas y no agotadoras”, agregó.

“La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la televisión o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Ofrecer nuestra presencia

Invertir en una relación para Waldinger significa estar presente.

“Esto está en mi vida como practicante Zen. Lo que noto es que cuando ofrecemos nuestra atención indivisa y completa nos sentimos más conectados unos a otros , y esto también sucede en el trabajo”, agregó.

“No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí“.

Conflictos

Waldinger reconoce que puede ser difícil no perder de vista lo que realmente importa. En parte esto se debe a que recibimos mensajes de nuestra cultura todo el tiempo, con anuncios de publicidad que nos dicen cada día que si compramos algo seremos más felices o nos amarán más.

“Y en los últimos 30 o 40 años se ha glorificado la riqueza, hay billonarios que son héroes sólo porque son billonarios. Esta medida parece más fácil, porque las relaciones son difíciles, cambian, son complicadas “.

¿Cuál es el mensaje final de Waldinger a los lectores de BBC Mundo? “Les diría que traten de ver si pueden tender un lazo hacia otras personas. Y es particularmente importante hacerlo hacia aquellas con quienes tienen algún conflicto“.

El estudio ha dejado en claro algo que vale la pena recordar, según el psiquiatra estadounidense. “Los conflictos realmente minan nuestra energía. Y quiebran nuestra salud“.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: BBCMundo

07 Julio 2016

La felicidad es una categoría filosófica. Su responsabilidad en la vida de las personas es un permanente objeto de estudio. Un grupo de investigadores concibieron una ecuación que predice con rasgos fiables cuán feliz podrá sentirse alguien. La nueva fórmula matemática incorpora un factor externo y predice que la felicidad no se rige por la situación personal, sino que en comparación e influenciada por lo que le sucede a los demás.

Los especialistas del University College de Londres (UCL) publicaron sus conclusiones en la revista Nature Communications. Los hallazgos develaron que la felicidad depende más de lo que le acontece a las personas que las rodean, que de las condiciones propias. Regulada por la culpa y la envidia, dos grandes y genuinos sentimientos humanos, el bienestar interior en promedio responde a los parámetros de desigualdad que experimenta.

El análisis se basó en las sensaciones innatas que manifestaba alguien en comparación a otra persona que apenas conocía. Los investigadores invitaron a 47 voluntarios para someterlos a "pruebas de felicidad". En el experimento, los participantes jugaban apuestas para ganar dinero y eran testigos de cómo les iba a sus compañeros. En las generales, el que ganaba era más feliz si presenciaba cómo el otro también ganaba, en una experiencia atribuible al sentimiento de culpa. En caso de que perdiera, el participante tendía a ser más feliz cuando el otro también perdía en el juego, una diferencia que podría corresponderse a la envidia.

Robb Rutledge, uno de los coautores principales del estudio y científico del Instituto de Neurología de UCL, explicó cómo funciona su cálculo de la felicidad: "Nuestra ecuación puede predecir con exactitud cómo la felicidad de la gente se basa no sólo en lo que les sucede, sino también en lo que les ocurre a las personas de su entorno. Y en promedio, somos menos felices si otros consiguen más o menos que nosotros".

En un segundo ejercicio se les pidió a los voluntarios que dividieran de forma anónima una cantidad de dinero con otra persona que acababan de conocer. En la siguiente tarea, jugaron apuestas monetarias en las que podrían ganar o perder, y se les avisó que iban a percibir lo que la otra persona recibiera de la misma apuesta. De esta manera, los voluntarios podían obtener un resultado idéntico o no al de su compañero, con un ingreso mayor o menor. A lo largo de toda la prueba, los participantes calificaban cuán felices se sentían en intervalos regulares. Las conclusiones demostraron que la generosidad responde a factores ajenos a la condición personal de su compañero: sugiere que las personas se rigen bajo rasgos de personalidades estables, genéricos, sin lazos específicos sobre los demás.

Aquellos que, estimulados por sentimientos de culpa, vieron afectada su felicidad por superar a sus compañeros entregaron en promedio un 30% de su dinero cuando se los invitó a compartir las ganancias. En cambio, los voluntarios que más perjudicados estuvieron por conseguir menos que los demás, en una condición imputable a la envidia, sólo dieron el 10%.

"Nuestros resultados sugieren que la generosidad hacia los extraños describe cómo nuestra felicidad se ve afectada por las desigualdades que experimentamos en nuestra vida diaria", certificó Archy de Berker, del Instituto de Neurología de UCL y segundo coautor principal del estudio. Una de las conclusiones de los especialistas sugiere que la generosidad tiene vinculación directa en cómo la desigualdad afecta su felicidad. La investigación podría resetear las formas para medir -desde el campo científico y económico- la empatía y estudiar con otras consideraciones trastornos sociales como la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno, el altruismo o el límite de la personalidad.

El cálculo matemático de la felicidad es una ecuación capaz de predecir con fiabilidad y exactitud cuán generosa y feliz podría ser una persona ante una situación concreta. Es la primera vez que un estudio relaciona a la generosidad y a la felicidad con la desigualdad como parámetro de regulación.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

24 Febrero 2016

El cantante Ricky Martin, que el mes pasado fue fotografiado con un misterioso hombre paseando por el neoyorquino parque de Central Park, ha insinuado que dentro de unas semanas podría presentar oficialmente a su primera pareja estable desde que concluyó su relación con el empresario Carlos González Abella en enero de 2014 para seguir con su política de no esconderse si encuentra el amor.

"Estoy muy bien [en el amor]. Soy transparente y me juré no esconder nada. Sobre todo en el amor. El amor hay que celebrarlo. Estoy analizando una situación que se me está dando en la vida que es muy interesante y en un mes quizás pueda decir: 'Voy a abrir la puerta o, ¿sabes qué?, mejor no'. Decido con calma, paso a paso y me gusta donde estoy", confiesa el portorriqueño a la revista argentina Caras.

La vida de la estrella de la música dio un giro radical cuando decidió reconocer públicamente su homosexualidad en 2010, un valiente gesto que le permitió encontrar finalmente la paz interior y la calma, aunque en ocasiones todavía atraviesa momentos "oscuros".

"La meditación te acerca a tu espíritu y a Dios. Y es lo que me ayuda. Cuando por la mañana no me despierto bien, o pienso en cosas feas, pienso que ya pasará. Hay mañanas oscuras y también hay mañanas muy bellas", reconoce.

Ahora, cada vez que se siente sobrepasado por las circunstancias piensa en sus hijos, Matteo y Valentino (7), y eso, combinado con la meditación, le da fuerzas para continuar.

"Los veo y me digo: 'No hay opción, tengo que estar bien'. Y cuando siento incertidumbre, inseguridad y esas sensaciones que pueden llevarte a un lugar más oscuro, paro y caigo en posición de loto. Mis viajes a la India me dieron muchísimo, conocí con mi gurú lo que es el silencio y sé que tengo herramientas. Encontrar el silencio en el caos, en la euforia, es muy bueno. Aunque hay muchas cosas aún que tengo por resolver", añade a la publicación.

Redacción: Leo.bo

 

Fuente: Teleshow

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