Santa Cruz de la Sierra
15 Mayo 2018

Extender nuestro corazón para ayudar a otros siempre nos hace sentir bien. Cuando ofrecemos nuestro tiempo y nuestros recursos ya sea a través de donaciones, trabajo voluntario, u obras de caridad sentimos alegría y contribuimos de manera positiva al futuro de la sociedad en la que vivimos.  Pero la generosidad y la compasión no son simplemente buenos sentimientos, nuevos reportes científicos coinciden en sus efectos positivos en el cerebro.

Un estudio de la Universidad de Zurich,  Suiza, (https://www.nature.com/articles/ncomms15964.pdf) encontró evidencia de la conexión entre generosidad y felicidad. Pero para que un individuo pueda alcanzar su felicidad a través de comportamientos generosos, las regiones del cerebro involucradas en empatía y cognición social deben superponerse a las regiones del cerebro relacionadas a los sentimientos de egoísmo y recompensa personal.

El estudio suizo ofreció $100 dólares a 50 personas. El primer grupo optó por darle el dinero a otros, mientras que el segundo grupo se quedó con el dinero. Los investigadores escanearon sus cerebros para medir la actividad de las tres regiones del cerebro relacionadas a la generosidad, felicidad, poder de decisión y comportamiento social. Aquellos que donaron su dinero mostraron mayores niveles de felicidad que quienes se lo quedaron.

Philippe Tobler, autor líder del reporte, también destacó que la cantidad de la donación no influía en los efectos de felicidad. Esto es, incluso un acto pequeño de generosidad, como ofrecer llevarle almuerzo a un compañero de trabajo, actúa positivamente en el cerebro.

Otros estudios coincidieron en los hallazgos de que las personas que hacen de la generosidad un hábito regular muestran mayores niveles de bienestar y felicidad. Entre personas de la tercera edad, la generosidad está relacionada con una mejor salud y puede ser tan efectiva como el ejercicio físico o la medicina. Tobler destacó la relación entre ayudar a otros y una mayor expectativa de vida, debido a que este comportamiento ayuda a reducir el estrés.

Considera ofrecerte como voluntario para una causa que consideres importante.

Según información del doctor John Whyte de AARP (aarp.org), numerosos estudios científicos han encontrado que la materia gris del cerebro es más densa en las personas que son más generosas. ¿Es la materia gris más densa la que determina que el individuo sea más generoso, o al ser más generoso, aumenta la materia gris? Según el experto, el hábito regular de generosidad puede aumentar la materia gris del cerebro.

Al mismo tiempo, cuando una persona realiza actos de generosidad, se iluminan otras regiones del cerebro relacionadas al placer y el bienestar, que también se iluminan cuando por ejemplo nos enamoramos o cuando comemos chocolate. Whyte también indicó que los actos de generosidad estimulan la producción de químicos como la dopamina y la noradrenalina

Más allá de estudios y reportes científicos, cada vez que elegimos ayudar al prójimo estamos contribuyendo a un mundo mejor. El sólo hecho de saber que tenemos el poder de hacer una diferencia, es motivo suficiente para sentirse bien.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: Isalud.com

11 Mayo 2018

No hay quien se ponga de acuerdo con la temperatura perfecta para estar a gusto. Mientras algunos pueden sentir que hace demasiado frío, otros pueden sentir demasiado calor. Y viceversa.

Las discusiones que quizás se crean en tu oficina en torno a la potencia del aire acondicionado puede que te sirvan de ejemplo para ilustrar esto. Pero el más amplio estudio hecho hasta la fecha que relaciona meteorología y estado de ánimo podría zanjar definitivamente el asunto.

Hay una temperatura idónea para ser feliz, o eso dicen.

Un equipo internacional de investigadores de diversas universidades entre las que se encuentran el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés); la Universidad de San Diego, en California; o la Universidad de de British Columbia, en Canadá, se ha atrevido a determinar cuál es la temperatura ideal, aquella con la que nos sentimos más felices.

Los resultados se han publicado recientemente en la revista científica Plos One y provienen de analizar durante siete años más de 2.400 millones de mensajes públicos en Facebook y de 1.100 millones de tuits.

De acuerdo con la investigación, lo que más influye en nuestro ánimo es la temperatura. Pudieron averiguarlo relacionando las expresiones positivas y negativas publicadas en la red social con la situación meteorología del lugar desde donde se envió el mensaje.

Los tuits y posts analizados provienen de Estados Unidos y obviamente incluyen solo a quienes utilizan las redes sociales, pero los investigadores aseguran que se trata de un estudio tan amplio que los resultados siguen siendo relevantes.

La felicidad en grados centígrados

El equipo pudo comprobar que hay más expresiones positivas durante el día si los termómetros no bajan de los 20 grados centígrados pero tampoco suben de los 30. Cuanto más se alejan de estas franjas, las palabras son más negativas, sostienen. Una medida perfecta, señalan, serían los 25 grados.

Por la noche el escenario cambia. Parece que la gente aprecia disfrutar de una noche fresca donde la diferencia con la máxima durante el día sea de unos 15 grados. Si tomamos como referencia los 25 grados de máxima durante el día, una noche “feliz”, meteorológicamente hablando, sería a 10 grados.

Los investigadores relacionan esto con los problemas de sueño que ocasionan las altas temperaturas.

Al mal tiempo, peor cara

El estudio también revela que el segundo factor que influye en nuestro buen humor es la lluvia. Los expertos concluyen de forma clara que cuanto más llueve, más negativos son los sentimientos. También la humedad y los cielos nubosos influyen. Cuando la primera supera el 80% también suben notablemente los mensajes tristes y pesimistas.

Estos efectos en el estado de ánimo se han observado incluso en mensajes en los que no se hacía referencia al tiempo en absoluto. Los investigadores tienen claro que “los sentimientos más negativos están relacionados a las condiciones meteorológicas menos favorables”.

Redacción: Leo.com                                          

Fuente: BBCMundo

18 Marzo 2018

Los fanáticos del esquí, las saunas y Santa Claus no se sorprenderán al saber que Finlandia es el lugar más feliz para vivir. El World Happiness Report de 2018 publicado el miércoles, clasificó a 156 países por niveles de felicidad, basándose en factores como la esperanza de vida, el apoyo social y la corrupción. El reporte pretende ser una herramienta para ayudar a crear una política pública positiva, incluida una política dirigida a ayudar al planeta.

A diferencia de años anteriores, el informe anual publicado por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de los Estados Unidos también evaluó 117 países por la felicidad y el bienestar de sus inmigrantes.

Las naciones nórdicas de Europa, ninguna particularmente diversa, han dominado el índice desde que se produjo por primera vez en 2012. Al llegar al número uno, Finlandia empujó a la vecina Noruega al segundo lugar.

En el Top 20:

    Finlandia

    Noruega

    Dinamarca

    Islandia

    Suiza

    Holanda

    Canadá

    Nueva Zelanda

    Suecia

    Australia

    Israel

    Austria

    Costa Rica

    Irlanda

    Alemania

     Bélgica

    Luxemburgo

    Estados Unidos

    Reino Unido

     Emiratos Árabes Unidos

Finlandia, con una población relativamente homogénea tiene alrededor de 300,000 extranjeros y residentes con raíces extranjeras, de sus 5,5 millones de personas.

Sus mayores grupos de inmigrantes provienen de otras naciones europeas, pero también hay comunidades de Afganistán, China, Irak y Somalia.

John Helliwell, coeditor del World Happiness Report y profesor emérito de economía en la Universidad de Columbia Británica, señaló que las 10 principales naciones obtuvieron los puntajes más altos en felicidad general y la felicidad de los inmigrantes. Dijo que la felicidad de una sociedad parece contagiosa.

“El hallazgo más sorprendente del informe es la notable consistencia entre la felicidad de los inmigrantes y los nacidos en el país”, dijo Helliwell. “Los que se mudan a países más felices ganan, mientras que aquellos que se mudan a países menos felices pierden”.

Meik Wiking, CEO de Happiness Research Institute, con sede en Copenhague, dijo que los cinco países nórdicos que se ubican en lo más alto del índice “están haciendo algo bien en términos de crear buenas condiciones para una buena vida”, algo que los recién llegados han notado.

Dijo que la felicidad revelada en la encuesta se deriva de cantidades saludables, tanto de libertad personal como de seguridad social, que superan el hecho de que los residentes tienen que pagar “algunos de los impuestos más altos del mundo”.

“En pocas palabras, (los países nórdicos) son buenos para convertir la riqueza en bienestar”, dijo Wiking. El hallazgo sobre la felicidad de los inmigrantes “muestra que las condiciones en las que vivimos son importantes para nuestra calidad de vida, que la felicidad no es solo una cuestión de elección”.

Qué se mide

Las seis variables que el informe considera son: PIB per cápita; años saludables de expectativa de vida; apoyo social (medido por tener a alguien con quien contar en tiempos de problemas); confianza (medida por una ausencia percibida de corrupción en el gobierno y las empresas); percepción de libertad para tomar decisiones de vida; y generosidad (medida por donaciones recientes).

Los datos se recopilan de encuestas de personas y de cómo evalúan sus vidas en una escala que va de 0 a 10.

Estados Unidos cae al puesto 18

Estados Unidos cayó al puesto 18 desde el puesto 11 el año pasado, y nunca ha estado en el Top 10. Para explicar su caída hasta el puesto 18, los autores del informe mencionaron varios factores.

“Estados Unidos se encuentra en medio de una crisis de salud pública compleja y cada vez peor, que incluye epidemias de obesidad, adicción a los opioides y una crisis mayor de trastorno depresivo, indicadores que son notables, según los estándares mundiales”, dijo el informe.

Agregó que el “sistema sociopolítico” en los Estados Unidos produce una mayor desigualdad de ingresos, un importante factor que contribuye a la infelicidad, que en otros países con ingresos comparativamente altos.

Estados Unidos también ha visto disminuir la “confianza, generosidad y apoyo social, y esos son algunos de los factores que explican por qué algunos países son más felices que otros”, dijo Wiking.

Costa Rica es el país “más feliz” de Latinoamérica

Costa Rica es el país de Latinoamérica “más feliz”, según el Informe Mundial de la Felicidad de 2018 que toma en consideración 156 países, elaborado por expertos a instancias de Naciones Unidas y presentado en el Vaticano.

En Latinoamérica, Costa Rica ocupa el decimotercer lugar, con una nota de 7,072 sobre 10, por encima de otros países del mundo como Estados Unidos (puesto 18) o España (36).

Por detrás de Costa Rica en el continente americano se sitúan México (24), Chile (25), Brasil (28), Argentina (29), Uruguay (31), Colombia (37), El Salvador (40), Nicaragua (41), Ecuador (48), Bolivia (62), Paraguay (64), Perú (65) y Honduras (72).

El peor es Venezuela, en el 102, entre Nepal (101) y Gabón (103).

Redacción: Leo.com

Fuente: Tvnws

04 Diciembre 2017

Las ciencias médicas por décadas han ido demostrando que la “Interacción Social” es un componente críticamente importante para la salud y la longevidad, así como para el éxito en el trabajo.

Las personas que se sienten conectadas a otras tienden a tener niveles menores de ansiedad y depresión. El aislamiento social también está a la par con la presión alta de la sangre, la falta de ejercicio o el fumar como un factor de riesgo para enfermedades y para una muerte temprana. Es más, estudios realizados demuestran que las personas que interactúan socialmente también tienen mayor autoestima, más empatía con otros y son más confiados y cooperativos y como consecuencia son más abiertos a que otros confíen y cooperen con ellos.

El manejo de las interacciones sociales con los colegas en el trabajo puede hacer la diferencia entre éxito o fracaso en una carrera profesional. Independientemente de los conocimientos de la persona en su área de experticia, si no se es capaz de entenderse con otro, su trabajo tendrá poco impacto.

Estudios – resultados

· Las personas que tienen relaciones satisfactorias con la familia, los amigos y su comunidad son más felices, tienen menos problemas de salud y viven más tiempo.

· En un estudio que duró nueve años, las personas que estaban desconectadas socialmente tenían una probabilidad tres veces mayor de morir durante el mismo que aquellos con fuertes lazos sociales. Esta diferencia fue constante independientemente de la edad, el sexo, la dieta o el estado físico de la salud.

· Dentro de 2.320 sobrevivientes de un ataque al corazón, aquellos con conexiones sociales fuertes tenían solo un cuarto del riesgo de muerte en los tres años subsiguientes con respecto a los que no tenían conexiones sociales.

Características

· Existen evidencias consistentes que enlazan la falta de interacción social con múltiples condiciones: enfermedades cardiovasculares, ataques cardíacos repetidos, desórdenes autoinmunes, alta presión sanguínea, cáncer y la curación lenta de heridas.

· Las personas que carecen en forma crónica de contactos sociales tienen mayor probabilidad de sufrir de niveles elevados de estrés y de inflamaciones.

· También puede afectar la salud mental, ya que el apoyo emocional provisto por las conexiones sociales puede propiciar significado y propósito a la vida.

Terapia conductiva del comportamiento

El manejo de las reacciones psicológicas en situaciones sociales de trabajo y sus efectos sobre el estado de ánimo y la conducta son un importante área de estudio. Se han creado modelos que ayudan a las personas a enfrentar la ansiedad social, a prevenir los nervios y a realzar la confianza. Al tener que enfrentar una situación de trabajo que requiere interacción social particularmente compleja (conferencias, cursos de inducción) es conveniente tomar en consideración: (1) Las suposiciones de la persona – Puede ocurrir que la persona se esté haciendo exigencias poco realistas a sí misma, entre ellas la de necesariamente lograr una buena primera imagen y (2) Cómo la persona se ve a sí misma en situaciones sociales – Tener la confianza para evitar la búsqueda de señales (como las faciales) que muestren que el otro ha detectado torpeza social inicial en el encuentro.

Estrategias para el éxito en situaciones sociales en el trabajo

· Enfocar hacia afuera no hacia adentro – Concentrarse en la otra persona y en lo que están diciendo, así como en el ambiente que los rodea.

· Aplicar escucha activa – Se debe tratar de ser espontáneo en la respuesta y evitar (1) el ensayo mental de lo que se quiere decir, (2) el monitorearse a medida que se habla y (3) hacer el “post-mortem” sobre cómo se hizo esto.

· Evitar “comportamientos de protección”- Un ejemplo es tomar alcohol en exceso o las numerosas visitas al baño o al bar.

· Operar fuera de la zonas de confort – Si se hace con frecuencia, ello inevitablemente aumentará la autoconfianza en el manejo de interacciones sociales en el trabajo.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: isalud.com

21 Noviembre 2017

En 2012, la compañía de John Koning hizo algo sorprendente: decidió que la prioridad número uno de la empresa sería la felicidad de sus empleados.

La empresa, una firma de informática llamada Incentro, con base en Utrecht (Holanda) solía ofrecer servicios en línea de forma tradicional, con una estructura jerárquica de jefes y empleados.

Tras una recesión en el mercado entre los años 2002 y 2005, la dirección se propuso ser menos ostentosa, pero más divertida. Quería que su oficina fuese un sitio donde gente joven, ambiciosa y con talento deseara trabajar.

Desde ese momento, todo el mundo sería igual a todo el mundo y toda la información sobre el negocio sería compartida.

En vez de la tradicional estructura piramidal, los empleados empezaron a trabajar independientemente en “células funcionales”, grupos de 60 personas o menos.

Los grupos organizaban su propio trabajo, formaban parte de las decisiones importantes de la empresa e incluso decidían su propio salario.

En lugar de ser los jefes quienes dictaban el sueldo, cada “célula” o equipo decidía si quería dar a conocer la información sobre los salarios. De ser así, tomaban la decisión sobre cuánto deberían ganar, teniendo en cuenta que todo el mundo conocía la situación financiera de la compañía.

“Decidimos incluir un único factor para el rendimiento del trabajador y ese fue la felicidad“, dice Koning, director del la empresa Incentro Marketing Technology. Haciendo eso, el número de empleados creció de 40 en 2008 a más de 300 a día de hoy en cuatro países diferentes.

El cambio estructural y organizacional de Incentro lo están copiando un número cada vez mayor de empresas. Tanto, que hay un nuevo nicho en el mercado, con consultores que ofrecen inyectar alegría en la oficina.

¿Significa esto que hay un estallido de idealismo en la sala de juntas? No exactamente, pero la investigación sugiere que las caras sonrientes son buenas para las compañías.

La felicidad en el centro

“Hay muchos beneficios en poner la felicidad en el centro del negocio y de la toma de decisiones de la empresa”, dice el economista Emmanuel De Neve, un profesor de la Escuela de Negocio de la Universidad de Oxford.

El académico señala un estudio de 2014 que asegura que incrementar la felicidad de los trabajadores los hace entre un 7% y un 12% más productivos.

En otro estudio, los investigadores cogieron la lista anual que hace la revista Fortune de “Las mejores empresas en las que trabajar” y compararon durante un largo tiempo cómo las compañías señaladas se comportaban en la bolsa.

Lo que descubrieron es que estas firmas nombradas como las mejores para trabajar, tenían mejores resultados que las demás y que los inversores subestimaban aspectos intangibles como el bienestar del empleado.

Es una muestra importante de investigación, dice De Neve, porque te enseña que el potencial de aumentar el gasto en beneficios que contribuyan al bienestar del empleado se iguala con el aumento en la productividad y el rendimiento.

Las consultoras que ofrecen subir el estado de ánimo en el lugar de trabajo tienen ante sí un mercado potencialmente grande.

En su último trabajo para el Informe de la Felicidad Mundial de las Naciones Unidas, De Neve comprobó que menos del 20% de la población mundial participaba activamente en su trabajo y otro 20% se sentía desmotivada.

Un estudio británico de 2016 estudió a decenas de miles de personas que anotaron su sensación de bienestar a diferentes horas del día en una aplicación para el celular, elaborando una lista de 39 actividades relacionadas con la felicidad.

De las 39, la remuneración ocupaba el puesto número dos por la cola, solo por encima de estar enfermo en la cama.

Si el dinero no es lo que importa, entonces ¿qué hace que las personas estén tan tristes con su trabajo?

Escuchando a aquellos que han cambiado su carrera profesional y mirando otros estudios, parece que la falta de un propósito u objetivo laboral es lo que más incide en otros aspectos de la vida.

¿Trabajo igual a rutina?

Más de mil personas descontentas con su trabajo se gastaron US$2,570 cada una para participar en un curso de 12 semanas que organiza la empresa Escape the City, una consultoría con base en Londres y Nueva York.

“Los cursos están designados para ayudar a la gente a salir del estancamiento o a empezar un nuevo negocio”, dice el cofundador Dominic Jackman.

“Vas a tener que trabajar gran parte de tu vida así que disfrutemos nuestro tiempo en el trabajo y aportemos algo”, propone.

Tradicionalmente, los participantes tienen entre 27 y 35 años, la mayoría son mujeres con trabajos en empresas donde se sienten estancadas y sin propósitos, según Jackman. Muchas llegan a estas empresas a través de proyectos externos.

“Trabajas duro. Te pagan bien. Pero el trabajo que haces no te hace sentir vivo, realizado”, apunta Jackman.

Con una esperanza de vida cada vez más larga y una edad de jubilación cada vez más alta, la actitud de la gente en el trabajo está cambiando.

Ejercer como trabajador independiente para distintas empresas, hacer el trabajo a distancia como un nómada digital, crear tu propia empresa o desempeñar un rol social con una organización sin ánimo de lucro son los cuatro caminos más buscados por sus clientes, continúa Jackman.

“Se trata de marcar la diferencia para la sociedad, tener un propósito y hacerlo más sostenible. la gente quiere trabajar para una compañía que haga cosas buenas para el mundo”, puntualiza.

Pero, y si cambiar de profesión no es una opción, ¿qué hace la gente para traer un poco de luz a su día a día?

Pioneros de la positividad

El salario es lo menos importante en relación con la felicidad en el trabajo comparado con otros asuntos como el equilibro entre la vida laboral y personal o tener compañeros que te apoyan y una función social en el lugar de trabajo, de acuerdo con el análisis de De Neve.

“La variedad en el trabajo, aprender y tener la sensación de autonomía y control sobre lo que estás haciendo también se valora”, dice el experto.

Entonces, ¿cuál es el papel de las consultarías?

Para la compañía holandesa Corporate Rebels, que ayudó a Inventor a materializar sus ideas, el enfoque correcto es salir de la vida corporativa para recoger ideas innovadoras que fomenten la felicidad en el trabajo.

Esa era la filosofía de los cofundadores de Coporate, Pim Moree y Joost Minnaar.

De Moree dice que para sus clientes la felicidad es “pasar del beneficio al propósito, de la jerarquía a la red de equipos, de líderes que le dicen a la gente lo que hacer a líderes que te preguntan de qué manera pueden ayudar mejor al equipo, de las reglas la libertad, del secretismo a la transparencia”.

En base a lo que aprendieron de los líderes de negocios y emprendedores que pusieron la felicidad de sus empleados en el centro de la empresa, Corporate Rebels sugiere elaborar un libro de gestión abierto donde todo el mundo conozca los detalles operacionales y financieros de la empresa.

Otra idea es trabajar por objetivos, donde no importen las horas que trabajes sino que consigas los resultados.

Estos casos respaldan los datos mencionados por De Neve sobre un vínculo claro entre el bienestar del personal y los resultados financieros.

“El nivel de bienestar del personal tiene que ser medido de forma sistemática y expresado en el reporte anual para los inversores”, dice De Neve.

En su opinión esto “mandaría un mensaje claro sobre cómo le va a la compañía y qué le depara en el futuro”.

“Hay un argumento filosófico sobre cómo cuidar del bienestar de los empleados es la forma correcta de hacer las cosas pero es que además trae enorme beneficios”.

Redacción: Leo.com.bo                                                              

Fuente: BBCMundo

13 Octubre 2017

Cuando hablamos de felicidad, seguramente cada uno tendrá una opinión personal respecto a qué es. Habrá quien diga que la felicidad no existe. Habrá quien diga que la felicidad son momentos o que se trata de algo utópico. La realidad es que la felicidad en términos de lo que en medicina se conoce como “bienestar subjetivo percibido” es algo que puede ser medido. De hecho, se realizan mediciones individuales y también estudios para medir la felicidad de distintos países. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado muchísimo la forma de medir el estado de bienestar de las personas. Aún más, comienza a ser un parámetro a tener en cuenta por la estructura política de cualquier país avanzado del planeta.

Para comenzar, entonces digamos que la felicidad como tal, realmente existe. Pero ojo, debe ser interpretada como una “sensación” de fondo que facilita o condiciona el bienestar. Además es importante distinguir entre “nivel de vida” y “calidad de vida”. Entendemos como nivel de vida al ingreso económico que puede tener un individuo, es decir si por ejemplo tiene $1 millón de dólares. En cambio, entendemos por calidad de vida a la diferencia que percibe la persona entre lo que tiene (realidad vivencial) y lo que desearía (expectativa). Cuando esa diferencia entre la realidad vivencial y expectativas es muy alta entonces se impone una clara insatisfacción que determina una baja calidad de vida y por el contrario cuando la diferencia es relativamente corta entonces la calidad de vida de la persona es buena. Vemos así que no es lo mismo nivel de vida que calidad de vida. El acento está en la calidad y no en el nivel. Aclarado esto, la felicidad en términos de “bienestar subjetivo percibido”, veamos de qué se trata la llamada “U” de la felicidad.

La curva de la felicidad

Esta es un modelo que ha sido analizado y estudiado por numerosos trabajos de investigación y en distintas partes del mundo llegando a un acuerdo unánime de su aplicación en términos generales. Se considera que por cuestiones vivenciales y existenciales el condicionamiento para el estado de bienestar, y si queremos en términos de esta columna “felicidad”, puede variar a lo largo de la vida. Sucede entonces que el primer pico de bienestar se percibe aproximadamente a la edad de 20 años, a esta altura en términos generales las personas sienten que se encuentran en un camino de ida, con sueños, con proyectos, con expectativas nuevas, con desafíos, con ideas por realizar, y con toda una cantidad de posibilidades que el destino le ofrece. Acorde pasa el tiempo se va imponiendo necesariamente la realidad vital. Conforme van pasando las dos décadas siguientes se inicia la curva descendente. Teniendo en mente este gráfico de la curva decimos que llegando a la edad de 40 y 50 años, correspondería a la parte inferior de la “U”.

Si bien los límites de años de esta parte de la curva de la “U” pueden ser variables, se asume que la etapa que va entre los 40 a aproximadamente 50 años muchas veces se vivencian crisis, cuestionamientos de orden vital, análisis sobre los logros obtenidos, valoración de la condición de vida alcanzada, visualización concreta de haber alcanzado o no los logros preestablecidos, y una cantidad de cuestionamientos de orden vital que muchas veces pueden resultar decepcionantes por la diferencia que pueda eventualmente existir entre la expectativa que uno tenía sobre su destino y la realidad vivencial concreta a la cual uno ha llegado. Nuevamente destaco que esta situación de curva de la “U” ha sido registrada meticulosamente por distintos trabajos de investigación en distintos países del mundo.

Cambia todo cambia

Superados aproximadamente los 50 años se inicia de nuevo el recorrido ascendente de la “U”. De manera que desde aproximadamente los 50 años en adelante se comienzan a valorar cuestiones que hasta entonces parecían no tener valor. Las personas, acorde van recorriendo la quinta, sexta, séptima década de la vida o más, comienzan a percibir otras cuestiones como definitorias en término de “bienestar percibido”, de “felicidad”. Es así que factores tales como la salud, familia, los hijos, los nietos, los amigos, el tiempo y el aprovechamiento del mismo, entre otras tantas variables, comienzan a tener acorde pasa el tiempo, un valor muy importante que la sabiduría de la vida acredita. Estamos entonces en una etapa en que las personas ya no comienzan a evaluar lo que pueden conseguir, es una etapa en que se valora lo que ya se tiene. Esta es una etapa en que se da mucho más valor a las experiencias de vida que simplemente al hecho de tener bienes materiales.

El grado de felicidad de las naciones                                                            

Economistas de las Naciones Unidas realizan todos los años evaluaciones meticulosas respecto al grado de felicidad de las naciones. Las cifras del año 2016 revelan que el primer puesto de felicidad del mundo lo ostenta Dinamarca, el 13º se encuentra ocupado por los Estados Unidos y en nuestra región se destaca Brasil con el puesto número 17 en el mundo, Chile con el puesto número 24, Argentina con el puesto número 26 y Uruguay con el puesto número 29.Claro está que esto son índices y cifras a nivel de las naciones. Pero no cabe duda que este modelo de la curva de la felicidad es aplicable a cualquier persona en cualquier parte del mundo. Seguramente usted estará reflexionando al respecto e intentando relacionar su edad y qué lugar ocupa en esa curva de felicidad. Pero lo que hay que saber esencialmente es que uno puede hacer mucho para sentirse mejor y la clave está en lo que la sabiduría agrega con los años y esto es el valorar aquellas cosas que se encuentran en la rama ascendente de la curva, lo que hemos comentado como familia, hijos, nietos, amigos, tiempo y salud entre otras tantas cosas que la experiencia y la perspectiva del tiempo nos ayudan a revalorar.

Nuestro desafío es quizá adelantarnos al tiempo, de manera tal que tomando conocimiento de esta curva de felicidad realicemos un esfuerzo básicamente emocional y vivencial para adelantarnos y comenzar así a disfrutar lo antes posible de todas aquellas cosas que verdaderamente tienen valor en la vida. Espero esto nos invite a reflexionar.

Redacción: Leo.com.bo              

Fuente: imujer.com

27 Agosto 2017

Para los trabajadores japoneses en las grandes ciudades, una jornada normal comienza en un estado de sushi-zume, un término que compara a las personas apretujadas en un tren a los empaquetados granos de arroz para sushi.

Y el estrés no termina ahí. La famosa cultura laboral del país hace que la mayoría trabaje largas horas, bajo estrictas reglas jerárquicas.

Así, los últimos trenes alrededor de la medianoche están llenos de gente en ropa de oficina. Pero ¿cómo se las arreglan?

El secreto puede estar en lo que los japoneses llaman ikigai. Sin traducción directa, es un término que encarna la idea de la felicidad de vivir.

Esencialmente, es la razón por la que te levantas cada mañana.

Para quienes en Occidente están más familiarizados con el concepto, se le asocia frecuentemente con un diagrama de Venn con cuatro cualidades que se superponen: lo que amas, para lo que eres bueno, lo que necesitas y por lo que te pueden pagar.

Para los japoneses, sin embargo, la idea es un tanto distinta.

Puede que tu ikigai no tenga nada que ver con ingresos.

De hecho, en una encuesta hecha en Japón en 2010 con 2,000 hombres y mujeres, solo el 31% de los participantes consideraron su trabajo como su ikigai.

Para algunos el trabajo puede ser muy importante. Pero su vida no se limita a eso.

Valores diversos

En un trabajo de investigación sobre el ikigai , su coautor Akihiro Hasegawa, psicólogo clínico y profesor de la Universidad de Toyo Ewia, incluyó el término como parte del lenguaje cotidiano japonés.

Se compone de dos palabras: iki, que significa vida, y gai, que describe valor o mérito .

Según Hasegawa, su origen se remonta al período Heian (794-1185).

 “Gai viene de la palabra kai (“conchas” en japonés, que eran consideradas muy valiosas) y de allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida”, explica.

Hay otras palabras que usan kai : yarigai o hatarakigai , que significan el valor de hacer y el valor de trabajar .

Y al ikigai se le puede ver como un concepto amplio que incorpora esos valores en la vida.

Felicidad, pero diferente

Hay muchos libros que tratan el asunto, pero Ikigai-ni-tsuite (“Sobre el Ikigai “), publicado en 1966, es considerado como la biblia sobre el tema.

Su autora, Mieko Kamiya, explica que como palabra ikigai es similar a “felicidad”, pero tiene una sutil diferencia de matices.

Ikigai es lo que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en el presente.

En ese sentido, Hasegawa apunta que, traducido como “el propósito de la vida”, ikigai suena muy grandioso, pero afirma que se acerca más a seikatsu , que significa la vida cotidiana.

En su investigación, Hasegawa descubrió que la gente japonesa cree que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena, en conjunto.

¿Clave de longevidad?

Japón es uno de los países con mayor expectativa de vida en el mundo. Según cifras oficiales del país, 87 años para las mujeres y 81 para los hombres.

Autor de “El secreto de las zonas azules: come y vive como la gente más saludable del planeta”, Dan Buettner, considera que el concepto de ikigai contribuye con esa longevidad.

Una de esas zonas azules es Okinawa, una remota isla japonesa con un notable número de personas que superan la centena.

Probablemente la dieta de sus habitantes tiene mucho que ver con eso, pero Buettner cree que otras cosas influyen.

“A la gente mayor se la celebra. Se sienten obligados a pasar su sabiduría a las generaciones más jóvenes”, dice. Eso les da un propósito en la vida, más allá de sí mismos, sirviendo a sus comunidades.

Según Buettner, el ikigai no es algo exclusivo a los residentes de Okinawa: “Quizás no haya una palabra para eso, pero en todas las cuatro zonas azules, como en Cerdeña (Italia) y la Península de Nicoya (Costa Rica), el mismo concepto existe entre las personas que viven mucho tiempo”.

Buettner sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai .

Pero solo conocerlo no es suficiente.

En términos simples, necesitas una salida. Ikigai es “propósito en acción“, indica.

Para Tomi Menaka, de 92 años, su ikigai es bailar y cantar con sus compañeras en el grupo KBG84, como le dijo al periódico Mainichi.

Para otras personas puede ser el trabajo en sí mismo.

En una cultura donde el valor del equipo reemplaza al individual, los trabajadores japoneses se sienten motivados por ser útiles a los demás, recibir agradecimientos y ser estimados por los colegas, dice Toshmitsu Sowa, director jefe de la firma asesora de recursos humanos Jinzai Kenkyusho.

La jefa de la firma de reclutamiento ejecutivo Perecrobity Global Search, Yuko Takato, pasa sus días con personas altamente calificadas que consideran su trabajo como su ikigai .

Según ella, todas tienen algo en común: están motivadas y toman acciones rápidamente.

Pensar en pequeño

Sin embargo, eso no quiere decir que trabajar duro y más horas sean principios claves de la filosofía ikigai.

Casi un cuarto de los empleados japoneses trabajan más de 80 horas extra al mes , y eso trae consecuencias trágicas con el fenómeno del karoshi (fallecimiento por exceso de trabajo), que ocasiona más de 2,000 muertes al año.

En su lugar, ikigai es sobre sentir que tu trabajo hace una diferencia en la vida de la gente.

Encontrar significado en el trabajo es un tópico de mucho interés para expertos en gerencia.

Y un documento de investigación hecho por un profesor de la Facultad de Gerencia Wharton, de la Universidad de Pensilvania, EE.UU. explica que lo que motiva a los empleados es “hacer un trabajo que tenga impacto sobre el bienestar de otros” y “ver o conocer a la gente afectada por su trabajo”.

Eso se aplica a la vida en general, utilizando gestos pequeños.

Así, en vez de luchar contra el hambre en el mundo, puedes comenzar ayudando, por ejemplo, a un centro de voluntarios locales.

Diversificar tu ikigai

La jubilación puede acarrear un sentido de pérdida grande y de vacío para quienes su ikigai es el trabajo.

Eso puede ser especialmente cierto para los atletas que tienen carreras relativamente cortas.

El campeón japonés de salto con vallas, Dai Tamesue, quien se retiró en 2012, cuenta que, al dejar de competir, lo que se preguntó a sí mismo fue: “¿Qué quería lograr al hacer deporte?”.

“En mi caso, era competir en pista y campo, y cambiar las percepciones de la gente”, dice.

Así, decidió crear una empresa que apoya a negocios relacionados con el deporte.

La historia de Tamesue muestra la naturaleza maleable del ikigai y cómo puede ser aplicada.

Cuando llega el momento de jubilarse, ayuda entender claramente por qué haces lo que haces, más allá de recoger el sobre de pago.

Y tener en mente ese concepto, puede que te ayude a vivir una vida más plena.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: BBCMundo

20 Marzo 2017

El Reporte Mundial de la Felicidad 2017 sitúa a Bolivia en el puesto 58 de 155 países estudiados. A nivel de Sudamérica, el Estado Plurinacional ocupa el séptimo lugar.

El documento fue publicado recientemente por varias organizaciones y tiene la colaboración de reconocidos académicos, incluido el economista Jeffrey Sachs.

Para este ranking se toma en cuenta varios indicadores, como el Producto Interno Bruto per cápita de los países, la expectativa de salud, el apoyo social, libertad para tomar las decisiones, generosidad y la percepción de la corrupción.

Para su elaboración se utilizan datos del Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y encuestas de Gallup.

Los tres países que lideran el ranking  de la felicidad están en el norte de Europa: Noruega es el primero, Dinamarca el segundo, e Islandia ocupa el tercer puesto mundial.

Le siguen en orden Suiza, Finlandia, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Suecia, para completar los primeros 10.

A nivel Latinoamérica, el primer país que aparece en el ranking es Costa risa en el lugar 12. Sólo en Sudamérica Chile es el país que más alto sitial ocupa, mientras que Venezuela tiene el índice de felicidad más bajo.

Lista de países de Sudamérica

Chile (20)

Brasil (22)

Argentina (24)

Uruguay (28)

Colombia (36)

Ecuador (44)

Bolivia (58)

Perú (63)

Paraguay (70)

Venezuela (82)

Redacción: Leo.com.bo
Fuente: Erbol

 

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