Santa Cruz de la Sierra
28 Julio 2017

Nos han educado en temas de prevención sexual, en temas reproductivos, pero en cambio poco nos han hablado de la obtención de placer y de las posturas que pueden ayudarnos a conseguirlo.

Todo el mundo ha sentido alguna vez molestias fisiológicas al practicar sexo. Dolor de espalda, pinzamientos, tirones, malestar lumbar, gemelos que se suben… Esas molestias son especialmente agudas cuando se intentan poner en práctica posturas sexuales que requieren un poco más de preparación física de la que tenemos y de la que pensamos que necesitamos para hacer algo tan básico como tener relaciones sexuales.

Por poner un ejemplo: según un estudio de Natalie Sidorkewicz, especialista en sexo y biomecánica, el 78% de los hombres y el 58% de las mujeres sienten menos dolor en su espalda y cadera cuando se encuentran en posición supina, es decir cuando están abajo, que cuando están arriba. Echándole un ojo al resto del estudio está claro que el dolor en los movimientos y en las posturas durante el coito es un factor importante para muchas personas. De hecho, que exista un estudio al respecto deja claro que estamos ante un tema importante.

Los principales problemas musculares y óseos derivados del ejercicio sexual se centran básicamente en la zona baja de la espalda, la pelvis y las lumbares. Los movimientos repetitivos de flexión y extensión de la espina dorsal pueden provocar incluso la aparición de una hernia discal. Y la cosa afecta tanto a hombres como a mujeres: todos podemos sentir dolor en la espalda después del sexo si no se ejecutan los ejercicios con precisión.

Tras esta experiencia vital, por la que seguramente todos hemos pasado o pasaremos, decidí contactar con una especialista para que me explicase cuáles son aquellas posturas con las que puedes estar más cerca a romperte la crisma.

Marta Torrón es fisiosexóloga, una especialidad de la fisioterapia que intenta rehabilitar la función erótica con la finalidad de mejorar la salud sexual. Muchos hombres acuden a su consulta para perfeccionar su movimiento de caderas y dejar así de sufrir lesiones poscoitales. Las mujeres, en cambio, piden cita para solucionar problemas de dolores pélvicos o molestias en la zona genital.

"Hay posturas que en algunas mujeres provocan dolor en la penetración. En los casos de dolor en la parte más profunda casi siempre va a doler cuando son posturas en las que las rodillas estén cerca del pecho", asegura Marta Torrón. Sin embargo con un trabajo adecuado estas molestias pueden llegar a desaparecer para siempre.

Luego están las posiciones que, a nivel físico y de flexibilidad, son más complicadas. Aun así, según Marta no hay posiciones imposibles: todo requiere práctica. "El gran tema es hacer todas esas posturas mientras disfrutamos, es decir con una función erótica", explica Marta Torrón. "Nos han educado en temas de prevención sexual, en temas reproductivos, pero en cambio poco nos han hablado de la obtención de placer. Esa es la función que precisamente se trabaja desde la fisiosexología".

Una buena función erótica no tiene nada que ver con practicar todas las posturas del Kamasutra, llegar siempre al orgasmo, practicar sexo a diario o tener múltiples parejas sexuales.

Según cuenta la experta en fisiosexología, hay posturas que anatómicamente son más complicadas y con las que puede ser más complicado llegar a esa excitación mutua. Una de ellas sería la figura de "el puente", en la que él estaría arqueando la espalda formando un puente. "Si el hombre no tiene una flexibilidad ni consciencia corporal es muy fácil que aumente la presión en los discos vertebrales y llegue incluso a hacerse una hernia lumbar", dice Torrón.

La fisiosexóloga explica que hay muchos hombres que tienen este tipo de hernias debido al sexo. "Son chicos sexualmente muy activos y que no saben mover bien la pelvis. El movimiento lo hacen desde la espalda y por eso se hacen daño".

Otra de las posturas jodidas anatómicamente sería el rocking horse, que implica a la mujer hacer la vertical. En estos momentos me estoy imaginando a la vecina del tercero practicando esta postura un domingo por la tarde y me la veo en urgencias en cero coma un segundo.

Marta Torrón explica que existen maneras de practicar esa postura sin que te acabe doliendo la espalda. Se trataría de hacer la vertical en una pared pero al revés, es decir iniciándose boca abajo de espaldas al muro y trepando con las piernas hasta conseguir la total verticalidad.

En esta posición se van a cansar las muñecas y los brazos, por lo que hay que entrenar para llegar a la correcta realización del ejercicio. La opción avanzada del rocking horse sería el standing weelbarrow, que sería lo mismo pero con las piernas flexionadas hacia el tronco de la pareja.

Otras posiciones requieren tener fuerza en los brazos y mantener el equilibrio. Es el caso de las suspended scissors. Si no se hace un movimiento correcto puede provocar incluso dolor en las cervicales.

Marta también explica que las posiciones que requieran hacer las típicas sentadillas también pueden provocar dolores musculares, sobre todo en los cuádriceps o las rodillas. Por eso es importante tener consciencia corporal y hacer un mínimo de ejercicio.

"Lo ideal es probar todas estas posiciones sin estar en situación sexual. Recomendamos jugar a hacerlas para que luego, cuando se está en pleno coito, no sea frustrante. Si se prueban todas esas posturas y otros movimientos como por ejemplo el de acoplarse el uno con el otro, vestidos o con ropa interior, luego durante el encuentro sexual resulta mucho más sencillo y placentero", asegura Marta Torrón.

Y es que sí, hay vida más allá del misionero. Pero puede ser una vida extremadamente frustrante y dolorosa si no practicamos antes de lanzarnos al vacío.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: vice.com

10 Febrero 2017

Aunque no es la única actividad cotidiana que libera las mismas sustancias de placer que el sexo, sí es una de las más comunes y sencillas.

El placer que produce el sexo es equiparable al que se siente al escuchar música, de acuerdo con una investigación publicada por la revista Nature.

Las mismas sustancias químicas que regulan en el cerebro las sensaciones placenteras generadas por el sexo, intervienen en el disfrute de las drogas recreativas, la comida o la música.

La investigación, desarrollada por la Universidad McGill de Montreal (Canadá), ha permitido constatar, por primera vez, que el sistema opioideo influye en las áreas del cerebro humano que se activan con estímulos placenteros.

“Esta es la primera prueba de que los opioides propios del cerebro están directamente implicados en el placer musical“, destaca Daniel Levitin, uno de los autores del estudio.

Los trabajos anteriores del experto y su equipo llegaron a producir mapas de las áreas del cerebro que se activan con la música, pero solo pudieron sospechar que esos químicos neuronales eran los responsables del placer.

Para este último experimento, los científicos bloquearon de manera selectiva y temporal los citados opioideos a través del uso de naltrexona, un medicamento empleado habitualmente en tratamientos para la dependencia de opiáceos y alcohol.

A continuación, midieron las reacción de los participantes en el estudio, 17 en total, a los estímulos musicales y constataron que incluso sus temas favoritos dejaban de generar sensaciones placenteras.

 “Las conclusiones respondieron a nuestras hipótesis. Pero las anécdotas, las impresiones que compartieron con nosotros los participantes después del experimento, fueron fascinantes”, explica Levitin.

Un sujeto dijo que sabía que la canción que acababa de escuchar era una de sus preferidas, pero que no le había producido las mismas sensaciones que en ocasiones anteriores y otro aportó: “Suena bien, pero no me dice nada”.

La universalidad de la música y su capacidad para afectar profundamente a las emociones sugieren que existe un origen evolutivo, por lo que “estos nuevos descubrimientos aportan más pruebas sobre la base biológica evolutiva de la música”, opina Levitin.

Los científicos también recuerdan que ciertas actividades que disfrutamos los humanos, como tomar alcohol, practicar sexo o jugar a las cartas, entre otras muchas, pueden también generar dependencias que dañan nuestras vidas y relaciones.

Por esos motivos, consideran que los avances en el estudio del origen neuroquímico del placer son una pieza clave para la neurociencia en general, a pesar de que los expertos solo han desarrollado recientemente las herramientas y métodos necesarios para efectuar este tipo de investigaciones en humanos.

Según Levitin, este ha sido el estudio “más difícil y complicado” en el que ha participado su equipo “en 20 años de investigaciones”.

“Cada vez que se da una droga recetada a un estudiante universitario que no la necesita por motivos de salud, hay que asegurarse de que no tendrá efectos secundarios nocivos”, advierte el investigador.

En este sentido, se requirió a los 17 participantes que se sometieran a análisis de sangre en el año anterior al experimento, para comprobar que no tenían condiciones que podrían empeorar con el fármaco.

Redacción: Leo.com.bo                                              

 

Fuente: Imujer.com

26 Enero 2017

Para Karen, que tiene 62 años, los problemas empezaron alrededor de los 40: “Sentí que mi deseo sexual disminuyó considerablemente, tardaba más en excitarme y a pesar de tener un marido comprensivo, empecé a temer que se me acercara”.

Como Karen, muchas mujeres evitan la penetración porque le tienen miedo al dolor.

En efecto, una encuesta en Reino Unido en la que participaron casi 7,000 mujeres sexualmente activas de entre 16 y 74 años encontró que casi una de cada 10 tenían dolor al mantener relaciones sexuales.

El sondeo, llevado a cabo por tres instituciones británicas de investigación y cuyas conclusiones fueron publicadas en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología , sugiere que este problema médico, conocido como dispareunia o coitalgia , es común y afecta a mujeres de todas las edades.

Quienes lo sufren padecen dolor o molestias con el coito, que pueden darse tanto durante como después de la unión sexual.

Las mujeres de 55 a 65 años son las que tienen más probabilidades de tener dispareunia, seguidas del grupo de las más jóvenes, el comprendido entre los 16 y los 24 años.

En efecto, otro estudio en el que participaron unas 200 estudiantes universitarias de Canadá concluyó que hasta el 50% de las jóvenes encuentra dolorosa su primera experiencia de penetración sexual.

Para Karen el problema se volvió un círculo vicioso: “Te preocupas y entonces te pones tensa y eso solo hace que empeoren las cosas”.

A causa del dolor, Karen desarrolló otra complicación relacionada llamada vaginismo, que es una tensión involuntaria de los músculos alrededor de la vagina cada vez que se intenta la penetración.

Muchos factores y un tabú

El dolor durante el coito está estrechamente ligado a otros problemas sexuales, como la sequedad vaginal, la ansiedad durante el sexo y la ausencia de placer sexual.

Hay muchos factores distintos, físicos, psicológicos y emocionales, que pueden causar dolor durante la penetración, lo cual puede hacer más complejo el tratamiento. Pero según los resultados del estudio británico, muchas mujeres todavía sienten vergüenza al hablar del tema y no piden ayuda.

“A muchas mujeres no les gusta hablar de esto. Compartimos todos los detalles gore de dar a luz, pero las mujeres de mi generación tendemos a no hablar abiertamente sobre el sexo y la menopausia. Y deberíamos”, le dijo Karen a Michelle Roberts, corresponsal de Salud de la BBC.

“No deberíamos tener que renunciar a nuestra vida sexual a los 50” , afirmó.

El dolor en números

La encuesta británica sobre actitudes sexuales y estilos de vida fue realizada en conjunto por la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM por sus siglas en inglés), la University College London y el centro de investigaciones sociales NatCen Social Research.

El 7.5% de las encuestadas declaró haber tenido coitos dolorosos. Un cuarto de las mismas experimentó esos síntomas con frecuencia o cada vez que tuvo penetración sexual en los seis meses previos al sondeo.

Un tercio de quienes padecen dolor dijeron estar insatisfechas con su vida sexual, un porcentaje significativamente mayor en comparación con el 10% de quienes no sienten dolor.

Según la investigadora líder del estudio, la doctora Kirstin Mitchell, hay una multitud de razones por las que alguien puede tener dispareunia.

“En las mujeres más jóvenes puede ser porque están al principio de sus vidas sexuales y están aceptando cosas que su pareja quiere pero con las que ellas no se sienten particularmente excitadas“, explicó. “O puede ser que sientan tensión porque están empezando a tener relaciones sexuales y no se sienten cómodas al 100% con sus parejas”, añadió.

Según Mitchell no son solo las mujeres maduras las que sienten vergüenza al hablar del coito doloroso y una educación sexual más eficaz podría preparar mejor a la gente joven para lidiar con este problema.

“Con frecuencia la educación sexual se centra en las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos, pero también debería preparar a la gente para reflexionar sobre qué es lo que hace el sexo placentero y comunicar lo que les gusta y o que no les gusta en una relación respetuosa y de confianza”.

Posibles causas del dolor

En las mujeres que están en edad menopáusica la penetración puede resultar dolorosa debido a la sequedad vaginal.

El dolor durante el coito también puede estar causado por otros problemas de salud , como algunas enfermedades de transmisión sexual, la endometriosis y los fibromas . Todas estas enfermedades deberían ser diagnosticadas y tratadas por un médico.

Si sientes dolor durante o después de tener relaciones sexuales deberías consultarlo con un médico o acudir a una clínica especializada en salud sexual, recomienda Mitchell. Si es una razón emocional o una ansiedad la que está causando los problemas la terapia sexual puede ayudar.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

06 Diciembre 2016

Quieren y pueden vivir sin sexo. Así lo prefieren. Se autodenominan pertenecientes a una comunidad a la que llaman "el cuarto sexo", defendiendo esta postura sin caer en la idea de trastornos y emparentada con una forma de ser. Estas personas son parte de una nueva orientación sexual: la asexualidad, que identifica a un grupo que no siente atracción íntima por sus pares.

Es que el sexo es un terreno que dispara muchas aristas. Y más si el tema a tratar corresponde a la vida en pareja. Sin dejar de reconocer que es una de las problemáticas más grandes en la historia de las relaciones, es importante cuantificar y calificar al sexo en su verdadera importancia para el sostén y la solidez en una pareja.

En los últimos años, el término asexuado o asexual estuvo presente en muchas discusiones. "Esta es la razón por la que necesita precisiones, sostuvo el médico psiquiatra y especialista en sexología Juan Carlos Kusnetzoff, ya que una persona asexual es aquella que no quiere, no le gusta o no tiene pretensiones de tener relaciones sexuales. El resto de su vida sigue siendo igual como cualquier otro individuo".

"Una persona decide ser así desde el vamos. Nació así. Se lo denomina asexualidad egosintónica ya que forma parte de la estructura personal y de la individualidad de la persona", explicó Kusnetzoff. El doctor sostuvo que "todo aquel que sienta esto debe saber que no es un problema, porque es una persona que siempre fue así, es una sensación que tiene adentro y difícilmente cambie. Igualmente, ante los ojos de la sociedad se lo ve como algo malo porque, en lo mínimo, se lo considera una rareza y en lo máximo una patología".

En la adolescencia, es fácil detectar si uno es asexuado o no, ya que es ahí donde se empiezan a notar las ganas de tener alguna relación sexual con el sexo opuesto o el mismo sexo. "Si una persona se está volviendo asexuado se pierde el cosquilleo que se genera internamente. Además, se pierde la flecha hacia el otro sexo", agregó el sexólogo.

Kusnetzoff afirmó que "muchos hombres utilizan la popularidad de la asexualidad para psicopáticamente conquistar a una chica y provocarla diciéndole que pueden salir pero no van tener sexo". Esto, de alguna forma, genera una especie de desafío en la mujer y luego terminan cumpliendo el deseo sexual del hombre.

Kusnetzoff cree que no existen tendencias propias de los argentinos a la hora de tener sexo, ya que depende mucho del lugar donde nacieron, la crianza que tuvieron y las costumbres que tienen. "La Argentina en general es analfabeta en sexualdiad humana, son siglos que existen detrás de ausencia de conocimiento. Sabrán del cerebro, de la vida biológica y patológica pero no saben nada de problemas de erección u orgasmos".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

06 Diciembre 2016

La sexualidad entre los seres humanos suele fragmentarse en cuatro partes: la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad y la asexualidad. Son orientaciones bien definidas -algunas más comunes que otras- y están relacionadas directamente con la atracción sexual de una persona hacia otra de su sexo contrario o de su mismo sexo. Sin embargo, de la asexualidad (ausencia de atracción sexual por completo) se desprende una quinta pata que pocas veces está ubicada en el centro de la discusión: la demisexualidad.

"La demisexualidad es una variante de la asexualidad. Es decir, personas que no sienten atracción sexual por otras a menos que intervenga el romanticismo. Se da mayormente en los jóvenes, que necesitan vivenciar un sentimiento amoroso para tener sexo. En algunos es una combativa postura frente al "sexo fácil"; en otros, en cambio, es una forma de relacionarse. Los pudores y miedos también influyen", explicó a Infobae Walter Ghedin (MN 74.794) , médico psiquiatra y sexólogo.

Sin dudas que es una manera de afrontar la sexualidad poco conocida, pero que incluye a más personas de las que uno podría imaginarse. El término demisexual estaría a mitad de camino entre la sexualidad y la asexualidad, lo que no significa que los demisexuales tengan una sexualidad a medias o incompleta, sino que requieren de esa fuerte conexión emocional para que sus experiencias sexuales sean plenamente satisfactorias.

"El riesgo de esta conducta demisexual es decepcionarse por una realidad que impone el sexo desde los primeros encuentros. Estos jóvenes sostienen su deseo y lo defienden. Es una actitud congruente con lo que sienten", dijo Ghedin, quien aseguró que "los pudores surgen por ideales culturales o de belleza. Es una expresión sexual en donde aparecen los miedos por creer que no cuentan con habilidades eróticas. Son inseguridades personales respecto a la conducta sexual".

Cuando una persona demisexual forja ese vínculo emocional con alguien, ya sea a raíz de una amistad especial o enamorándose por completo de una persona, experimenta un deseo sexual que está dirigido únicamente hacia esa persona con la que han logrado conectar a otro nivel.

"Las personas asexuales no quieren ser consideradas 'enfermas' ni catalogadas con diagnósticos médicos (deseo sexual hipoactivo o trastorno por aversión al sexo), también rechazan interpretaciones psicológicas que explican 'su problema' como el resultado de las defensas: la represión, sublimación o desplazamiento del deseo hacia otros objetivos", dijo el experto.

Ghedin concluyó que "los asexuales definen la asexualidad como una de las tantas formas de identidad sexual y son congruentes con su forma de sentir. Defienden las relaciones vinculares basadas en el romanticismo sin tener el sexo como objetivo prioritario. No obstante se debe tener en cuenta que muchos problemas que aquejan al deseo son provocados por problemas médicos (endócrinos, efectos adversos de fármacos, entre otros), así como psicológicos (traumas sexuales, parejas conflictivas, violencia, poca estimulación, rutina, etcétera). El descarte de estas y otras causas que pueden bajar al deseo es fundamental".

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

24 Noviembre 2016

Después de un ataque cardíaco, muchos adultos jóvenes tienen problemas sexuales, las mujeres más que los hombres, revela un nuevo estudio.

Además, los que no hablan con su médico sobre la sexualidad durante las primeras semanas después de sufrir un ataque cardíaco, son más propensos a retrasar el momento de tener relaciones, añadieron los investigadores.

 “Una cantidad sustancial de hombres y mujeres jóvenes tendrán problemas relacionados con el sexo después de sufrir un ataque cardíaco, pero muy pocos llegan a tener alguna vez una conversación sobre este tema con su médico”, dijo Kevin Weinfurt, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte.

“Esto enfatiza la necesidad de que los profesionales hablen con sus pacientes sobre los posibles efectos secundarios de los ataques cardíacos en su vida sexual y qué es lo que pueden hacer al respecto”, aconsejó Weinfurt, quien escribió un comentario que acompaña al estudio.

La cuestión es: ¿cómo afectan los ataques cardíacos a la actividad sexual de los adultos jóvenes?

Pocos estudios han examinado la actividad sexual de todos los hombres y las mujeres después de un ataque cardíaco, dijo el doctor Gregg Fonarow, profesor de medicina cardiovascular de la Universidad de California, en Los Ángeles, quien no participó en la nueva investigación.

Y el estudio dice que ha habido incluso menos interés por la actividad sexual por parte de las personas más jóvenes, aunque un estimado de un 20% de los ataques cardíacos los experimentan adultos de hasta 55 años de edad.

Para realizar este estudio, la doctora Stacy Tessler Lindau, de la Universidad de Chicago, y sus colaboradores, analizaron los datos de más de 2,800 supervivientes de ataques cardiacos en Estados Unidos y España. Los participantes tenían entre 18 y 55 años, y la mitad eran mayores de 49 años. Dos tercios eran mujeres.

Entre los que eran sexualmente activos antes de su ataque cardíaco, 64% de los hombres y el 55% de las mujeres retomaron las relaciones sexuales en el plazo de un mes, indicaron los investigadores. Un año después, dos de cada cinco mujeres reportaron una falta de interés. Y casi uno de cada cinco hombres reportaron una falta de interés, según el estudio.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

17 Noviembre 2016

Un estudio publicado por la revista ‘Archives of Sexual Behavior‘ explicó por qué las mujeres gimen durante el acto sexual.

Según el análisis, el 66% de las féminas hace sonidos para acelerar el clímax de su pareja, mientras que el 87% lo hace para estimular la autoestima de su media naranja.

Sin embargo, el estudio señaló que no necesariamente lo hacen cuando tienen un orgasmo.

Las mujeres también explicaron que hacen sonidos para aliviar el aburrimiento, la fatiga, el dolor o la incomodidad durante el acto.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

07 Noviembre 2016

Un estudio de la Universidad de Wilkes en Pensilvania, Estados Unidos, reveló hace tiempo que una vida sexual activa podría ayudar al cuerpo a protegerse de determinadas enfermedades, así como también aliviar otras. Sin embargo, según los expertos, hay tres cosas muy importantes que las mujeres deben evitar hacer luego de un encuentro sexual con su pareja. Y, aunque prestar atención a estas acciones en el momento posterior a la finalización del acto no parece ser la idea más romántica, es imprescindible para la salud física íntima femenina.

Pero ¿cuál es la razón? Según la ginecóloga estadounidense Leslie E. F. Page, "cuando los tejidos vaginales se lubrican e hinchan debido a la fricción producida por los movimientos usuales del acto sexual, hay un cambio en cómo ese tejido reacciona ante el ambiente. Ante todo, hay un riesgo exponencialmente mayor a contraer infecciones".

Usar jabón

Si se siente la necesidad de bañarse o refrescarse, no hay que usar jabón. Aunque en principio parezca una buena idea, lavar con jabón o con algún otro tipo de gel de ducha las partes íntimas femeninas podría causar más daño de lo que uno se imagina. No sólo se puede generar una reacción alérgica si la piel se encuentra más sensible a los químicos de estos productos, sino que también "usar jabón puede llevar a irritación y resequedad vaginal", según el médico ginecólogo Robert Wool. "La vagina es un órgano autolimpiante, y se debe tratar con mucho cuidado", agregó Page.

Olvidarse de orinar

Cuando una mujer tiene relaciones, hay varias bacterias que pueden llegar a alojarse en la vejiga. "Esto puede resultar en infecciones de la vejiga que se presentan y manifiestan luego del acto sexual", advirtió Wool. "Después uno puede quedarse abrazado todo lo que quiera, pero es importante orinar dentro de la hora luego del encuentro".

Relajarse en un hidromasaje

¿Qué actividad más placentera que relajarse en un hidromasaje luego del coito? Sin embargo, es una actividad que hay que evitar a toda costa para salvaguardar la integridad física de las partes íntimas femeninas. Meterse en un hidromasaje con agua caliente junto a la pareja significa una exposición a la bacteria que se encuentra en su cuerpo. "Cuando la vulva se hincha como respuesta al estímulo sexual, se revela la apertura de la vagina, lo que quiere decir que hay una mayor probabilidad de contraer infecciones de todo tipo", aseguró Page.

Redacción: Leo.com.bo

 

Fuente: Imujer.com

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