Santa Cruz de la Sierra
03 Octubre 2014

"El 80 por ciento de las personas afectadas por lumbalgia afirma que, en la esfera sexual, su vida se ha visto afectada por el dolor”, informa a Efe la doctora Jenny Moix, profesora titular del Grupo de investigación en Estrés y Salud, de la Facultad de Psicología, de la Universidad Autónoma de Barcelona, UAB.

"Las principales quejas de los afectados son dos: tienen miedo de que el dolor les aumente durante o tras la actividad sexual y sufren un descenso de su deseo", señala Moix, autora del libro "Cara a cara con tu dolor" y coautora del Manual del dolor, junto con el doctor Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda .

"Los problemas sexuales por culpa del dolor espalda, como el miedo a un encuentro, que puede provocar un distanciamiento de la pareja fruto de la falta de comunicacioìn si no se soluciona, son más comunes de lo que la gente piensa” explica a Efe, Ata Pouramini, doctor en quiropráctica y fundador de Quiropractic Valencia.

"El dolor crónico de la espalda no tiene que terminar con una vida sexual activa, ya que tiene solución, y la mayorìa de mis pacientes, que al principio de sus tratamientos han tenido dificultades sexuales, las han resuelto con los cuidados quiroprácticos", añade Pouramini, autor del libro “Tú eres tu medicina”.

ESTUDIANDO LAS POSICIONES

Según la revista Materia, cuatro de cada cinco personas sufren dolor lumbar a lo largo de su vida y de ellos, el 84% de los hombres y el 73% de las mujeres que lo padecen, afirman que reducen significativamente la frecuencia con la que tienen sexo.

Pero según esta publicación de divulgación científica, hasta ahora no se había realizado un estudio biomecánico sobre cómo se mueve la columna durante el acto sexual para averiguar qué posturas y movimientos pueden ser mejores para evitar el dolor.

El sexo puede ser más una agonía que un éxtasis para quienes padecen dolor de espalda, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, está ofreciendo una nueva esperanza a estas personas, por medio de una investigación que indaga las mejores posiciones sexuales para preservar la salud de su columna vertebral.

Es la primera vez que unos científicos documentan con éxito la forma en que la columna vertebral se mueve durante el sexo y que descubren con exactitud qué posiciones son más convenientes cuando se trata de evitar el dolor de espalda, aseguran desde esta universidad canadiense.

El equipo de investigación liderado por el doctor Stuart McGill y la estudiante de doctorado Natalie Sidorkewicz, han combinado sistemas de captura de movimiento infrarrojos y electromagnéticos, similares a los utilizados en la creación de videojuegos, para estudiar cómo se movían las espinas dorsales de diez parejas durante el ejercicio efectuado en cinco posiciones sexuales muy comunes.

Las posturas estudiadas en el estudio "Male Spine Motion During Coitus" son: dos variantes del "estilo cuadrúpedo" o "perrito" (mujer apoyada sobre sus cuatro extremidades y hombre de rodillas detrás de ella); dos variantes del “misionero” (mujer tumbada de espaldas y hombre encima de ella); y una del "decúbito lateral" o "cuchara" (mujer y hombre yacen sobre sus costados izquierdos o derechos, con las caderas y las rodillas flexionadas).

La información resultante de este estudio, que acaba de iniciarse, se está utilizando para crear un atlas o conjunto de directrices, que recomendará diferentes posiciones sexuales y técnicas de empuje, en base a los movimientos que desencadenan o no el dolor del paciente, señalan desde Waterloo.

EL DOLOR, ¿ENEMIGO DEL AMOR?

"Muchas parejas pueden permanecer célibes porque una noche de amor puede llevar a uno de sus miembros a meses de agonía en la espalda", según Stuart McGill, también profesor en la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Salud, de Waterloo, quien destaca que, "hasta ahora, los médicos nunca han tenido ninguna herramientas con una base científica sólida en la que fundamentar sus recomendaciones".

La investigación de McGill y Sidorkewicz ha desvelado que, contrariamente a la creencia popular, utilizar la "posición de la cuchara" al hacer el amor, en realidad puede desencadenar más dolor en aquellos hombres que sufren ciertos tipos de problemas en la zona baja de la espalda.

"Los médicos a menudo recomiendan 'cucharear' como una posición que sirve para todos, pero nos hemos dado cuenta que ese no es el mejor consejo", señala Natalie Sidorkewicz.

El atlas que están desarrollando los investigadores de Waterloo recomienda a los hombres que son intolerantes a la flexión, es decir aquellos cuyo dolor de espalda se agrava al tocar sus dedos del pie o sentarse durante largos períodos de tiempo, que sustituyan "la cuchara" por la posición "estilo perrito".

La guía también recomienda a estos hombres que, durante el coito, utilicen para empujar un movimiento basado en la cadera y sus articulaciones, en vez de un empuje sustentando en la espina dorsal.

En cambio, para aquellos hombres diagnosticados como intolerantes a la extensión, que experimentan dolor cuando arquean su espalda, es más aconsejable el uso de las posiciones "del misionero" o "de la cuchara" durante el encuentro sexual.

McGill y Sidorkewicz analizan ahora los datos relativos a las mujeres con dolor de espalda y esperan publicar los resultados de esa segunda parte de su investigación en los próximos meses. Adelantan que la siguiente fase de su estudio incluirá a pacientes con dolor de cadera y otros tipos de dolor de espalda para desarrollar con mayor concreción las directrices del atlas de posturas sexuales.

Consultado por Efe sobre cuáles son las mejores posiciones sexuales para proteger la columna y evitar el dolor de espalda, el profesor McGill responde: “depende del tipo de dolor de espalda, ya que en cada persona el dolor se desencadena por movimientos, posturas y cargas específicos”.

“Los activadores del dolor o ‘gatillos’ deben ser evaluados en cada individuo y, a partir de su identificación, se está en condiciones de aconsejar a la persona sobre qué posición debería evitar para que ese ‘gatillo’ se dispare”, añade McGill.

Para Sidorkewicz, "hay posiciones sexuales que alguien con un tipo de dolor de espalda puede encontrar cómodas, pero esa misma postura puede aumentar las molestias de espalda de otro individuo con diferentes factores desencadenantes de su dolor."

No renuncie al sexo por el dolor

"Algunos folletos nos enseñan en qué postura debemos planchar, conducir, colocarnos ante el ordenador, agarrar pesos pesados,… para no incrementar el dolor de espalda, pero no explican como se debe practicar la actividad sexual para disminuir el riesgo de dolor", señala la psicóloga Jenny Moix.

Para aprender qué posturas son las más convenientes en cada caso, esta experta aconseja “ir probando hasta encontrar aquellas en las que tengamos menos molestias. Los cojines de diferentes formas, medidas y dureza ayudan a fijar posturas cómodas. En general, las personas con dolor de espalda afirman que la postura que les genera más dolor es colocarse boca abajo”.

El quiropráctico Ata Pouramini aporta algunas claves prácticas para evitar que el dolor de espalda arruine nuestra vida sexual:

1 Antes de hacer el amor, una ducha muy caliente puede relajar los músculos y aliviar los síntomas temporalmente.

2 Aplicar hielo en la zona dolorida, con un trapo y durante no más de diez minutos, después de hacer el amor puede bajar la inflamación.

3 Hay que saber cuando parar; si duele, mejor dejar la actividad sexual. - Aunque no duela, no hay que excederse si se tienen problemas de espalda habitualmente, porque el dolor puede venir despueìs.

4 - Las personas con hernias discales suelen tener maìs dolor al agacharse. Es mejor que se tumben boca arriba e incluso pueden poner una almohada pequeña debajo de sus lumbares y rodillas para quitar la presión sobre la espalda.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: La Prensa

 

 

01 Octubre 2014

Marrena Lindberg no es psicóloga. Tampoco médica o sexóloga. Es simplemente una mujer que sufrió, en carne propia, la imposibilidad de tener orgasmos y encontró una solución para su problema más digna de un chef que de un terapeuta. Todas sus experiencias, ideas y consejos quedaron plasmados en “La mujer multiorgásmica”: en esta nota los compartimos con vos.

“Con la dieta (…) mis orgasmos son más intensos y el período entre un orgasmo y el siguiente es más breve”, afirma, desde las páginas del libro, una de sus seguidoras. Y hay más testimonios: “después de seguir la dieta orgásmica durante algún tiempo, empecé a recuperar la sensibilidad en el clítoris, pero lo más alucinante fue que empecé a tener orgasmos vaginales del punto G, tanto con eyaculación como espontáneos”, dice otra fanática del régimen.

Todo suena interesante, ¿no? Entonces, veamos cuál es la propuesta de esta norteamericana que se embanderó en la lucha por las mujeres felices y… multiorgásmicas. Éstas son las claves.

Alimentos anti-sex

Según Marrena, hay que limitar la cantidad de pastas y arroz que consumimos ya que hacen que disminuya la serotonina, más conocida como “la hormona de la felicidad”. La cafeína y las hierbas estimulantes (ginkgo y ginseng), por el contrario, elevan demasiado el nivel de esta hormona desequilibrando la relación con la dopamina, fundamental para alcanzar el placer.  Este mismo efecto también lo tienen, según la autora, los alimentos azucarados o con un alto contenido de fécula como las golosinas.

“La soja es otro es otro trastornador hormonal muy corriente y pernicioso. Acaba con el nivel de testosterona, que es precisamente lo que rige el deseo”, explica. Para terminar la lista de los asesinos de la libido, Lindberg agrega las grasas trans y los ácidos grasos omega-6.

Los permitidos

La revolución sexual viene de la mano de productos simples, fáciles de conseguir y preparar y, en muchos casos, sabrosos. Según su propia experiencia, Marrena recomienda una dieta compuesta por un 30% de proteínas, un 30% de grasas y un 40% de hidratos de carbono.

Proteínas: huevos, pescados, carnes y todo tipo de legumbres ya que ayudan a levantar los niveles de testosterona.

Ácidos grasos Omega 3: pescado azul.

Grasas monoinsaturadas: aceite de oliva.

Grasas saturadas: presentes en productos lácteos, carnes y aves. Su misión: aumentar la testosterona total.

Chocolate negro: 15 gr. diarios es suficiente para potenciar la dopamina, el neurotransmisor que nos permite experimentar placer sexual.

Carbohidratos: las pastas y arroces integrales son los más recomendables. Evitá el pan blanco, el azúcar, la papa y los postres.

Vitaminas: las frutas y verduras también te ayudarán a controlar tu nivel de serotonina.

Fundamental: el aceite de pescado. Esto es lo que verdaderamente distingue a esta dieta del resto. Según la autora, consumir este suplemento (viene en cápsulas) en una dosis elevada es el secreto del placer. Una recomendación: antes de comprarlo consultá a tu médico para evitar cualquier tipo de problemas.

Un día en la dieta del sexo

Desayuno: cereales integrales ricos en fibra con leche o una tostada de pan integral con manteca y un yogur; y 15 gr. de chocolate negro.

Almuerzo: bastoncitos de verdura, hummus (puré de garbanzos) y galletas saladas.

Merienda: queso y fruta.

Cena: ensalada condimentada con aceite de oliva, pastas a la boloñesa y un postre que no contenga grasas trans.

La gimnasia sexual

Todas lo sabemos, no hay dieta efectiva sin ejercicio. Pero, en este caso, no hace falta pensar en Pilates, stretching o Tae-bo ni inscribirse en el gym…

Como propone Marrena, la idea es fortalecer –simplemente- los músculos vaginales. Y para esto, la técnica de Kegel es la indicada. Con unos sencillos movimientos de tensión y relajación de los pubococcígeos (como si estuvieras aguantando la orina) es suficiente para conseguir orgasmos más duraderos y sorprender a tu pareja con sensaciones exquisitas que le harán perder la cabeza mientras hacen el amor. La rutina: con 30 repeticiones diarias alcanza.

Según la autora, la combinación de estos alimentos permitidos, el aceite de pescado y los ejercicios vaginales son la clave para disfrutar de más y mejores orgasmos y desarrollar al máximo tu capacidad femenina.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Clarin.com

01 Octubre 2014

Cerca del 60% de las mujeres preferirían comer un chocolate antes que tener sexo. Casi 1 de cada 2 personas cree que, además de delicioso, puede ser afrodisíaco. Alrededor del 70% de las mujeres tiene antojos de consumirlo. Créase o no, así concluyó un estudio realizado entre 1.000 personas y encargado por Princess Cruises, empresa de cruceros que ofrece viajes para fanáticos de este alimento.

¿Por qué nos da tanto placer? ¿Es comparable a las sensaciones que perciben dos amantes entre las sábanas? “El chocolate contiene teobromina y feniletilamina, sustancias estimulantes del deseo sexual. Su textura incrementa sensaciones placenteras en la mucosa de la boca y se convierte en un excelente recurso para empezar a conectarse con las otras sensaciones eróticas que se activan en el resto del cuerpo”, explica Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

“El sexo necesita de este registro sensorial que aporta el propio cuerpo para poder sentir el cuerpo del otro. Por lo tanto, el chocolate es ideal para potenciar el deseo y concentrar la atención en la experiencia sexual de pareja, o también para masturbarse”, continúa el especialista. Y aclara: para obtener estos beneficios, lo mejor es elegir un chocolate amargo.

Afrodisíacos: del mito a la verdad

“Existen varios alimentos afrodisíacos y el chocolate es uno de ellos”, reconoce Mariana Acebal, nutricionista del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna. Por ser un fuerte estimulante, es capaz de activar puntos sensitivos del ser humano y generar altas dosis de placer. “Puede ser muy aprovechado en una velada romántica”, sugiere.

La licenciada nos explica que el cacao posee aminoácidos como el triptófano, que favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que lleva a una señal nerviosa que produce felicidad, tranquilidad y sedación. También cuenta con feniletilamina, que activa receptores cerebrales que producen placer y bienestar.

“El chocolate es el alimento que más se acerca a la definición de alimentos afrodisíacos”, agrega la nutricionista Alejandra Raichuni. “Científicamente, no está comprobado que un alimento en sí mismo sea afrodisíaco, sino que hay otros muchos factores que influyen en que ese alimento estimule el deseo sexual. Entre ellos encontramos la compañía, el entorno, el lugar y la hora donde se realiza el encuentro. Tomar un chocolate y darle de comer en la boca a la pareja puede aumentar la libido, pero parar apurado en un kiosco, comprar un chocolate y comerlo caminando hacia el trabajo no despierta el mismo deseo”, aclara.

 “El sexo puede frustrar, el chocolate no”

La conexión entre chocolate y sexualidad también puede analizarse desde otra área: la psicología. La licenciada Berta Spaini señala que el chocolate como afrodisíaco opera como satisfactorio en sí mismo y no solo como estimulante a nivel sexual. ¿Cuál es la diferencia? “La capacidad del chocolate para tener efectos sobre los centros del placer es muy rápida y efectiva. No podríamos decir lo mismo de los encuentros sexuales entre las personas”, opina.

“En la ingesta de alimentos cargados de palatibilidad hay una satisfacción que no requiere de ningún otro esfuerzo por parte de la persona. Cuando la satisfacción de uno necesita de otro o de varios otros, la cosa se complica. Este es el caso de los encuentros sexuales”, continúa. “Las relaciones sexuales tienen la complejidad propia de las relaciones humanas, incluso en las más esporádicas y efímeras. No son de satisfacción garantizada, pueden frustrar. El chocolate no”, concluye la especialista.

¿Un alimento femenino?

Los efectos de comer chocolate son los mismos para ambos sexos. Sin embargo, en las mujeres existe un mayor deseo de comerlo que en los hombres. “En nosotras, el consumo se asocia al síndrome pre menstrual, donde se producen cambios de humor y en el estado de ánimo por las variaciones hormonales que se generan en el organismo”, cuenta la nutricionista Acebal.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Clarin.com

30 Septiembre 2014

Todas tenemos fantasías íntimas, que lo reconozcamos es otro tema. Las Fantasías forman parte  de nuestra salud sexual; de la libertad con la que nos entregamos a las experiencias que la vida nos presenta; del entusiasmo que ponemos en las expectativas de un encuentro casual  o con la pareja que forma parte de nuestra vida cotidiana.

Las fantasías son la promesa de algo, que en lo más interno deseamos que se cumplan, pero tampoco es un requisito que así sea para deleitarnos en la imaginación y dotar de placer extra nuestras vidas. Fantasear nos salva de la rutina, nos muestra ese lado salvaje y perverso que no se ve a simple vista.

Cuando damos espacio en nuestras mentes a las fantasías, nos permitimos conocernos un poco más a nosotros mismos, y si nos atrevemos a compartirlas con nuestra pareja en la intimidad, nos damos permiso para llevarlas a cabo…Muchas mujeres sienten miedo de confesar a sus parejas cuáles son sus fantasías por temor a ser catalogadas a través de esa ensoñación fantasiosa y entonces, esperan  que el otro les preste el escenario para desarrollarla y desatar toda esa multiplicidad de escenas recreativas en la intimidad.

Según varias encuestas, a lo largo del tiempo, realizadas por la American Sociological Association y algún que otro libro que reúne las fantasías más comunes femeninas, en versión literaria, escritas por Celia Blanco, E.L James o Sasha Grey, entre otras…podemos destacar las siguientes:

El orden que enumero a continuación es aleatorio

Ser  la dominante, que no es otra cosa que ‘llevar las riendas’ Dar algunos golpes-no perjudiciales- a la pareja ya sea una palmada o utilizando algún juguete erótico, obligar a través de movimientos bruscos a que el otro haga lo que deseamos, decir insultos al otro y/o  tratarlo despectivamente, todo en pos de transformarlo en una especie de esclavo sexual.

Ser  la sumisa, querer ser tratada con rudeza y asumir ciertas ordenes específicas, en muchos casos, aceptar ser atada o esposada, estar dispuesta a obedecer, estar al servicio del otro.

Convertirse en prostituta o ‘stripper ‘por un día, suele ser la fantasía más común entre las mujeres que no tienen buenas experiencias sexuales en la realidad, según los estudios, ya que esta fantasía les permite desinhibirse y sentir que son expertas en dar y recibir placer sin los tabúes convencionales o autoimpuestos.

Que ‘el momento íntimo’ sea como en las películas, esto va como en el cine para adultos que se veía en los ochenta en televisión, y es imaginar o crear una atmósfera de romanticismo y erotismo, con música suave, pétalos de rosas, muchas caricias, miradas intensas, aceites de masaje, crema chantilly y baño de espumas, todo envuelto en una atmósfera de luz de velas.

Formar parte de un trío, dos hombres más la protagonista, o una mujer, un hombre y la protagonista y que la escena tome el curso espontáneo del momento.

En un lugar público, el probador de una tienda, un ascensor, el baño de una discoteca, la playa, una plaza pública, en la boda de un amigo, en el gimnasio. La clave es el morbo de ser descubierta, observar y ser observada. La intensidad, de dejarse arrastrar por un momento de pasión sin importar el dónde.

En algún medio de transporte, el tren, un avión, un autobús, un auto, esto también tiene que ver con dejarse llevar, con ser rápidos sin ser descubiertos, con experimentar la transgresión de un espacio prohibido rodeada de gente y luego intentar simular que no ha pasado nada.

Practicar sexo con un desconocido, fantasear con una estrella de cine, un compañero de trabajo, un amigo o el chico del  bar es también algo común, aunque la mayoría de las encuestadas no estaría dispuesta a concretar la fantasía si está en pareja.

Practicar cualquiera de las fantasías mencionadas con su pareja, es más común de lo que se piensa fantasear con la propia pareja haciendo algo nunca antes experimentado en lo que a intimidad se refiere…desde practicar sexo en grupo, hasta bondage (impedir el movimiento físico de alguien mediante ataduras) o simplemente una cama llena de pétalos de rosas.

Ahora sabes que las Fantasías sexuales, no están sólo en tu imaginación, sino que forman parte de un terreno común.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: La Tercera

 

 

30 Septiembre 2014

El clítoris se encuentra donde se unen los labios vulvares, casi inmediatamente por debajo del pubis. Es un órgano complejo: su mayor parte se encuentra hundida dentro de la zona anterior y lateral de la entrada vaginal, formando una especie de cúpula o arco. Esa cúpula es una estructura eréctil, sus tejidos son como una esponja, capaces de llenarse de sangre.

Por esa razón, tocar suavemente el clítoris externo o rodear con los dedos la parte externa de la vagina y especialmente, su ‘techo” (la parte alta del arco), es fundamental para conseguir excitación sexual, una adecuada lubricación y, finalmente, la satisfacción femenina. Se penetre o no a la mujer, el placer siempre se origina en el clítoris.

Cómo estimularlo

Algunas mujeres son más sensibles a la caricia exterior, otras al roce intenso, otras a la penetración suave, otras al “bombeo” con golpes de ambos pubis en contacto. Tampoco faltan las que prefieren la penetración y el toque simultáneo con los dedos (propios o del compañero) en la zona clitorideana. Todas las variaciones rozan el clítoris.

Lo importante en el acto sexual, durante la penetración (y antes de ella, por supuesto), es que se rocen y se toquen, como se prefiera, las diferentes partes del clítoris. El cuerpo peneano y el golpeteo del pubis del hombre contra el pubis de la mujer pone en intenso contacto rítmico toda la entrada del conducto vaginal, los labios mayores y menores, la pequeña parte del clítoris que asoma en la unión de ambos labios.

En todos los casos se recomienda una amplia, sostenida y profunda caricia en la totalidad de la zona de los genitales. Cuanto más tiempo se emplee, cuanto más relajado esté el cuerpo, cuanto menos importancia se le otorgue a que “si me tocan o me penetran”, “si está prohibido o permitido”, “si lo hago bien o mal”, mucho más placer y satisfacción obtendrán ambas partes.

¿Clítoris o vagina?

Toda una generación de mujeres, influida por Sigmund Freud, creyó que había dos clases de orgasmos femeninos. Los alcanzados por estimulación del clítoris, y los vaginales. Los primeros en dudar del mito freudiano fueron los estadounidenses William Masters y Virginia Johnson. Descubrieron que no hay dos clases de orgasmos: con o sin penetración, el órgano que más reacciona al estímulo es siempre el clítoris. En el orgasmo interviene un arco reflejo, que une la zona receptora sensible del clítoris con la zona emisora motriz de los músculos perivaginales.

El estímulo del clítoris es una necesidad para las mujeres que quieren alcanzar un orgasmo, aunque el órgano esencial erótico no es la vagina, ni el clítoris, sino los centros cerebrales.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Clarin.com

29 Septiembre 2014

Los primeros 15 minutos después de haber tenido una relación sexual son cruciales para considerar que el encuentro fue satisfactorio. Así lo señala un reciente estudio publicado en la revista académica Archives of Sexual Behavior.

El secreto: las caricias. Científicos de dos universidades en Toronto, Canadá, realizaron una investigación en la que aplicaron una encuesta a 335 personas y un estudio a 101 parejas durante 21 días. En este tiempo se analizaron las actitudes de los participantes relacionadas con los instantes posencuentro sexual y la complacencia que quedaba del momento.

Para los autores de la investigación, la “duración de las caricias después del sexo se vinculó con una mayor satisfacción y, a su vez, mejor entendimiento entre la pareja. Los resultados sugieren que el período después de la intimidad es un momento crítico para fortalecer lazos íntimos”, dice Amy Muise, investigadora de la Universidad de Toronto Mississauga, en la presentación de la investigación.

Tanto hombres como mujeres suelen pensar que lo más importante es el preámbulo, el coito y hacer que la pareja tenga un orgasmo. Pero este estudio sugiere que otros aspectos afectivos son también fundamentales y aún más si se aplican los minutos posteriores al encuentro. Es para ambos algo indispensable, pues aunque se tiene el estereotipo de que sólo las mujeres pueden llegar a tener estas necesidades, los investigadores enfatizan que los hombres también lo requieren.

Con el análisis de las respuestas dadas por los participantes, el estudio concluye que cuando las personas pasaban más tiempo juntos tras sus encuentros íntimos, se sienten más satisfechos, independiente de la frecuencia de las relaciones sexuales.

Adicionalmente, los expertos establecen que estas actitudes de caricias con frecuencia mantienen niveles de felicidad por largos períodos en la pareja.

Según la investigación, estas son conclusiones que tienen gran relevancia, especialmente para las relaciones duraderas y, aún más, para aquellos matrimonios con hijos en los que los padres suelen tener menos tiempo para el sexo y el romance. En estas circunstancias, el tiempo dedicado a las caricias en los 15 minutos después del acto tienen un mayor impacto en el bienestar de las relaciones.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: El Espectador

26 Septiembre 2014

¿Por qué elegir una cama king size o una matrimonial? Dos especialistas en sexología respondieron:

El tamaño de la cama es importante porque no solo es el lugar donde dormimos, en ella frecuentemente realizamos muchas actividades cotidianas, como jugar con los hijos, descansar, leer, mirar televisión, hablar por teléfono, trabajar, reposar en períodos de enfermedad o convalecencia, y por supuesto, tener relaciones sexuales.

Entonces, ¿una cama chica o una grande? ¿Debemos o no tener elegir una king size? La sexóloga Patricia Espinoza señala que tal vez porque cuando somos solteros nos acostumbramos a no compartir la cama con nadie, cuando nos casamos –para descansar de forma cómoda–, podríamos escoger una King size, porque va a dar ese espacio, esa amplitud necesaria.

Pero para una cuestión de intimidad, en realidad, no es lo más favorable, porque crea una distancia grande entre ambos.

La experta señala que ella recomendaría una cama de dos plazas, que es lo más indicado para propiciar un acercamiento. Así la pareja puede dormir abrazada y generar un calor que despierte el deseo sexual. Una king size no brinda estas posibilidades.

Para ella, una cama más pequeña, como la de dos plazas ayuda a resolver cualquier discusión de pareja. El roce involuntario, por la cercanía, influye en la solución de algunos líos conyugales. Una cama grande, por el contrario, podría acentuar la brecha. Pero este tipo de cama ofrece otras ventajas que debemos rescatar.

Por su parte, el psicólogo y experto en terapia de pareja, Stuart Oblitas, explica que "muchas parejas reportan aburrimiento al tener relaciones sexuales en el mismo lugar y específicamente en la misma cama. El lugar influye en el deseo sexual, no solamente el comportamiento de la pareja, también la situación y el contexto".

"Su tamaño, su ubicación en el cuarto posibilita el deseo sexual en las parejas y si es grande favorece el intercambio de posiciones sexuales. Una cama grande genera mayor variedad, movimiento y desplazamiento de la pareja en la cama".

"Una cama amplia con unas buenas sábanas, con un toque erótico, estimula visualmente la libido de la pareja. Finalmente, en la cama, donde se hace el amor, es indispensable tener comodidad, concluye el experto.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Aztecanoticias

25 Septiembre 2014

A la hora de deslizarnos bajo las sábanas con nuestra pareja, ponemos en juego todos nuestros sentidos. Nos vestimos para seducir, nos besamos, nos decimos cosas lindas al oído, nos tocamos y también nos olemos. Los aromas son fundamentales para la excitación sexual masculina y femenina. Eso lo asegura Alan Hirsch, un neurólogo y psiquiatra estadounidense que descubrió que existe una fuerte relación entre el olor y la estimulación sexual.

Hay que tener en cuenta que el olfato es el más veloz de nuestros sentidos: sólo tardamos medio segundo en reconocer cuál de los 10 mil aromas que nuestro cerebro tiene registrados se encuentra en nuestras narices. El especialista, además, llegó a la conclusión de que el 25% de aquellas personas que sufrieron la pérdida del sentido del olfato, también pierden una parte de su función sexual.

Es que los perfumes del ambiente resultan sumamente estimulantes. Ahora que se pueden encontrar sahumerios en cada esquina o puesto de flores, podemos ver que, además de la infinidad de variedades que prometen llevarnos por los rincones más profundos de nuestra conciencia, relajarnos o “limpiar” la casa, hay una en la que se lee “Kamasutra”. Y, más allá de que sus resultados sean efectivos o no, devela que al generar el clima erótico, el aroma nos resulta fundamental.

Otro estudio -realizado por la alemana Ingelore Ebberfeld para una tesis doctoral- se encargó de analizar cuál es la influencia de los olores en nuestra vida sexual. De la encuesta participaron 432 (273 mujeres y 159 hombres) de entre 15 a 84 años de edad: siete de cada diez afirmaron que se sienten sexualmente atraídos por ciertas fragancias.

Casi la mitad de los participantes dijeron que el olor natural de sus parejas les resulta sexualmente estimulante. Además, el 8% de los hombres y 5% de las mujeres confesaron que en ciertos momentos utilizaban la ropa interior de sus parejas a modo de “ayuda” para excitarse.

Aunque lo más estimulante resultó ser el olor corporal libre de perfumes adicionales, la lista continúa con el olor corporal perfumado (con un 45% de menciones), el olor “íntimo” (31%), el olor post-sexo (26%) y el olor de las axilas (23%).

Sobre gustos no hay nada escrito pero, según una encuesta realizada por Entremujeres que contó con más de 11 mil participantes, el mal aliento es el peor aliado de una relación sexual placentera. El resultado fue abrumador: frente a la pregunta “a la hora de la intimidad, ¿qué te aleja más de un hombre?”, la halitosis obtuvo el 44,8% de los votos, más de 5.070.

Redacción: Leo.bo               

Fuente: Tvnws

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