Santa Cruz de la Sierra
18 Febrero 2018

En el cerebro existe un “interruptor molecular” que regula la quema de las grasas y que podría ser una forma de controlar la ganancia de peso, sobre todo la que se produce tras seguir una dieta, según un estudio que publica Cell Reports.

Investigadores de la australiana Universidad de Monash han identificado dicho interruptor que “potencialmente” controla la capacidad del cuerpo para almacenar grasa, en especial después de largos periodos de ‘hambruna’ o de pérdida de peso, un proceso que subyace en la dieta yo-yo, en la que se recupera el peso perdido con una dieta”.

Poder controlar dicho interruptor “puede ser una terapia para la obesidad y otros problemas metabólicos como la diabetes de tipo 2”, señala un comunicado de la universidad.

El profesor Zane Andrews y su equipo de Monash han identificado, trabajando con ratones, una proteína llamada carnitina acetiltransferasa (Crat) en las neuronas que procesan el hambre, la cual regula el almacenamiento de grasa después de una dieta.

Cuando se sigue una dieta (que el cerebro puede interpretar como una hambruna) el cuerpo quema más grasa para lograr energía suficiente, pero a la vez el cerebro lucha por conservar energía de manera que, en el momento que hay alimento disponible, el cuerpo pasa de quemar a almacenar grasa y, en su lugar, usa las calorías ingeridas con la comida.

El equipo internacional de científicos descubrió la proteína Crat y creó un ratón en la que este componente estaba genéticamente “apagado”, lo que hizo que el roedor, cuando se le sometía ayuno o tras terminarlo, consumía sus reservas de grasa a mayor velocidad.

Hacer dieta de forma repetitiva “puede llevar a ganar peso, porque el cerebro interpreta que se trata de pequeños periodos de inanición e insta a la persona a almacenar más grasa ante una futura escasez”, explicó Andrews.

El experto explicó que “la manipulación de esta proteína ofrece la posibilidad de engañar al cerebro para que no reemplace la pérdida de peso aumentando la sensación de apetito y el almacenamiento de grasa”.

Al regular esta proteína “podemos asegurar de que la pérdida de peso inducida por una dieta se mantiene en lugar de que se evapore”, agregó.

Redacción: Leo.com                   

Fuente: EFE

15 Febrero 2018

Hasta hace unas décadas la ciencia occidental dudaba de que cosas como el estrés o la soledad pudieran contribuir a producir enfermedades o, por el contrario, que el ritual y el pensamiento positivo pudieran ayudar a sanar (como ocurre con el efecto placebo). Hoy en día, ya se admite mucho más que existe una línea tenue entre lo que es físico y lo que tiene orígenes psicológicos o emocionales. Resulta evidente que existe una retroalimentación entre los padecimientos físicos y sus síntomas y nuestras actitudes y pensamientos.

A continuación presentamos cinco cosas que la ciencia ha empezado a descubrir que pueden enfermarnos -sin contar el estrés, que es una respuesta física intensa a cualquier presión y que, de alguna manera, ocurre en cualquiera de estos cinco casos-. En parte esta lista está basada en el trabajo del psicólogo clínico Jordan Peterson, profesor de la Universidad de Toronto.

1. La soledad

El estudio más largo que se ha hecho sobre los factores que contribuyen a la saludad de una persona, realizado por investigadores de Harvard, notó que el principal predictor de bienestar y longevidad es si una persona tiene relaciones íntimas. Por otro lado, algunas investigaciones incluso han clasificado la soledad como una enfermedad, en tanto que está vinculada con enfermedades neurodegenerativas y mayor mortalidad.

2. La muerte de una persona querida

Esto es especialmente patente entre personas de la tercera edad, donde existen muchos casos en los que la muerte de un ser querido precipita una enfermedad e incluso la muerte. Obviamente ello está ligado con el primer apartado, siendo que la soledad puede ser patológica, pero también con la idea del tercer punto, de que una vida sana necesita de un propósito o sentido y muchas personas obtienen sentido en la vida de sus seres queridos.

3. Perder un empleo/no tener una actividad significativa

Una persona que no tiene un empleo o que no tiene una actividad o pasatiempo altamente significativo, tiende a desarrollar a mediano y largo plazo diferentes patologías, según señala el doctor Peterson. Esto tiene que ver con lo que también observó el doctor Viktor Frankl, quien notó que las personas que no tienen un sentido o significado en la vida suelen enfermarse más fácilmente y perecer ante las adversidades.

4. Pensamientos negativos constantes o rumiación

Aunque no existe un estudio científico que ligue el pensamiento negativo u obsesivo con una enfermedad física tal cual (si bien, el caso del efecto nocebo parece indicarlo claramente), sí existe una clara correlación entre la rumiación y diferentes enfermedades mentales. De hecho, según el doctor David Kessler, casi todas las enfermedades mentales pueden rastrearse a lo que llama “captura”, cuando el pensamiento es capturado por un pensamiento obsesivo. Esto, en otras palabras, es no poder controlar la atención, una forma de distracción patológica. Kessler explica esto con el caso de David Foster Wallace, quien era uno de los más grandes escritores de su generación -probablemente el mejor- pero que sufrió constantemente porque pensaba que no era lo suficientemente bueno. Esta idea de ser inadecuado lo devoró y, de alguna manera, lo llevó al suicidio.

5. Decir mentiras

Este es el punto más interesante de esta lista y el más controvertido. Peterson cree que decir mentiras o estar en una relación de engaño, hace que el ser humano viva una especie de desalineación con el orden y sentido que lleva su vida (con el mismo Logos). Algo así como una antisincronicidad, por usar el término de Jung. Freud atribuía la psicopatología fundamentalmente a la represión, pero Peterson señala que no hay tanta diferencia entre la represión y el autoengaño. “¿Cuál es la diferencia entre reprimir algo y mentirte al respecto?”, se pregunta Peterson. Y añade:

Freud decía que lo reprimido era inconsciente, pero creo que puede ser que algo ocurra que te molestó y que puedes pensarlo y buscar resolverlo pero decides no hacerlo y queda vago e incierto. Y practicas haciéndolo mucho hasta que desarrollas un hábito de no pensar en ello. Pero lo sabes, o al menos lo sabías al principio.

Peterson señala que esto puede notarse físicamente, evitando lo que el psicólogo Carl Rogers llamaba subcepción (el mecanismo que emplea una estrategia para impedir que una sensación perturbadora emerja a la conciencia). Por ejemplo, cuando dices una mentira o engañas a alguien en una conversación, si eres capaz de poner atención en ese momento en tu cuerpo -y no bloquear la percepción- sentirás una sensación física de incomodidad en el centro del cuerpo o incluso de debilidad, una sensación de perder el piso o soporte y de haberte traicionado. Esto es algo que podemos poner a prueba nosotros mismos (no necesitamos creerle a Peterson) y seguramente será un ejercicio sumamente provechoso.

 Redacción: Leo.com

Fuente: isalud.com                                           

14 Febrero 2018

El término cáncer engloba un numeroso grupo de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales, que se dividen, crecen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo, lo cual dificulta que éste funcione de la manera que debería.

“Entre los diferentes tipos de cáncer que existen, el segundo más común es el que se origina en el pulmón. Esta patología ocupa la primera causa de muerte por cáncer (1.37 millones de muertes al año, es decir, 18-20% de las muertes registradas). Más de la mitad de los pacientes mueren antes del primer año luego del diagnóstico, básicamente porque más de dos tercios de los individuos son diagnosticados en estados avanzados, cuando se imposibilitan los tratamientos curativos. Las principales causas de esta patología incluyen carcinógenos tales como el humo del cigarrillo, radiación ionizante e infecciones virales”, explica la Dra. Mirvi Molea, neumólogo clínico e intervencionista del Centro de Especialidades Respiratorias y Trastornos del Sueño K26.

¿Cómo detectarlo?

El cáncer de pulmón puede ser detectado a través de una tomografía, la cual permite determinar si la enfermedad está localizada, en qué fase se encuentra y si es posible el abordaje quirúrgico o si su propagación es tal que no puede ser remediada con cirugía. También se pueden realizar exámenes de sangre y de punción pulmonar para determinar si el paciente está en condiciones de ser operado y si le quedará suficiente tejido pulmonar sano después de la cirugía.

Tratamientos

En los últimos años, el tratamiento para cáncer de pulmón ha experimentado grandes avances. Hoy en día, existen las siguientes alternativas:

-Los tratamientos dirigidos: son fármacos u otras sustancias que bloquean el crecimiento y la diseminación del cáncer al interferir en molecúlas especificas (blancos moleculares) que participan en el crecimiento, el avance del cáncer. Se diferencian a la quimioterapia ya que actúan sobre las células asociadas al cáncer y no en todas.

-Inmunoterapia: se utiliza el sistema inmunológico para combatir a las células tumorales, la mayoría en forma de anticuerpos monoclonales humanizados.

-La radioterapia estereotáxica extracraneal: es una técnica que consiste en administrar una dosis eficaz de radiación sobre un volumen definido, con gran precisión y alto gradiente, utilizando un sistema de coordenadas que permita localizar el tumor y los órganos de riesgo. Esta herramienta es ampliamente utilizada en tumores cerebrales y pacientes inoperables, siendo también propuesta en pacientes operables pero con alto riesgo quirúrgico.

Prevención

La mejor manera de reducir su riesgo de cáncer de pulmón es no fumar y evitar el humo de las personas que fuman. Si se deja de fumar antes de que surja el cáncer, el tejido dañado de sus pulmones gradualmente comenzará a repararse por sí solo.

A su vez, hacer ejercicios, tener una alimentación balanceada y dormir las horas adecuadas disminuye 30% del padecimiento de cáncer u otras enfermedades.

La salud es importante, motivo por el cual es indispensable acudir a un especialista cada cierto tiempo.

Redacción: Leo.com

Fuente: isalud.com

12 Febrero 2018

Los antioxidantes parecen estar en todos lados; en los superalimentos y en los productos de cuidado de la piel, incluso en el chocolate y el vino tinto. Los productos que contienen antioxidantes se suelen comercializar como esenciales para tener una buena salud, con promesas de combatir las enfermedades y revertir el envejecimiento. Jacki Adcock, investigadora en Química analítica, Deakin University, describió en un artículo para The Conversation, las ventajas y desventajas de su consumo.

¿Qué son los antioxidantes? El término antioxidante engloba una amplia gama de moléculas que protegen a otras moléculas de un proceso químico llamado oxidación.

La oxidación puede dañar las moléculas vitales en nuestras células, incluyendo el ADN y las proteínas, que son responsables de muchos procesos en nuestro organismo. De hecho, moléculas, como el ADN, son necesarias para el funcionamiento de las células; por lo que, si se dañan demasiadas, la célula podría funcionar mal o morir. Los oxidantes se encargan de prevenir este proceso.

En nuestro cuerpo, la oxidación suele ocurrir a causa de otro tipo de moléculas que son altamente reactivas: los radicales libres.

No toda oxidación es mala. No todas las reacciones de oxidación son dañinas. Algunas son esenciales para la vida y están involucradas en diversos procesos del organismo. En la respiración celular, por ejemplo, la glucosa se oxida por el oxígeno, produciendo dióxido de carbono, agua y energía para alimentar nuestro cuerpo. Similar proceso se produce en el uso de blanqueadores domésticos que actúan oxidando las manchas de color en moléculas incoloras.

¿Y Los radicales libres? Los radicales libres también son moléculas, pero con uno o más electrones impares. A los electrones les gusta estar en pares, por lo que los electrones impares pueden dar como resultado moléculas inestables y altamente reactivas.

Los radicales libres no necesariamente son malos para nosotros. El sistema inmune usa su naturaleza altamente reactiva y destructiva. Ciertos glóbulos blancos, llamados fagocitos, pueden envolver partículas extrañas, como las bacterias, luego sellarlas y liberar radicales libres para destruirlas.

Los radicales libres son generados naturalmente por nuestro cuerpo, pero pueden multiplicarse por factores de estilo de vida tales como el estrés, la mala alimentación, la contaminación, el tabaquismo y el alcohol. Nuestros cuerpos pueden manejar algunos radicales libres, pero si se forman demasiados puede abrumar a las defensas normales del cuerpo. El daño de los radicales libres al ADN puede causar mutaciones genéticas y promover el cáncer.

¿Qué antioxidantes consumir? Los antioxidantes provienen de muchas fuentes. Algunos se generan de forma natural en el cuerpo y algunos se producen naturalmente en los alimentos que comemos. Los antioxidantes, naturales o sintéticos, también se pueden combinar con los alimentos que normalmente no los contienen, ya sea por su  valor para la salud o para preservar la comida, debido a que también previenen la oxidación en los alimentos.

 Una dieta saludable es la forma más efectiva de obtener los antioxidantes que su cuerpo necesita. Las frutas, verduras, granos, huevos y nueces son todas fuentes ricas en antioxidantes. A pesar de los efectos del marketing, los antioxidantes que se encuentran en los llamados superalimentos no son más efectivos que los de las frutas y verduras comunes, por lo que es mejor que ahorre dinero.

Pero es una historia diferente cuando consumen suplementos con estas propiedades. La investigación ha encontrado que los suplementos con antioxidantes pueden causar más daño que beneficio. Un metaanálisis de 2012 de más de 70 ensayos encontró que los suplementos de antioxidantes son ineficaces o incluso perjudiciales para la salud. Las razones no están claras, pero es probable que los beneficios nutricionales adicionales derivados del consumo de antioxidantes en una dieta saludable contribuyan a esto. Además, las altas concentraciones asociados al uso constante de estos suplementos provocar los siguientes problemas:

- Actuar como pro-oxidantes, aumentando la oxidación

- Proteger las células sanas, pero también las peligrosas, como las cancerígenas

- Reducir los beneficios del ejercicio para la salud

- Tener efectos secundarios no deseados, como náuseas y dolores de cabeza, o incluso alcanzar niveles tóxicos

Redacción: Leo.com

Fuente: isalud.com

12 Febrero 2018

Si eres uno de los miles de estadounidenses que toman estatinas, como la atorvastatina (Lipitor y su genérico) o simvastatina (Zocor y su genérico) para disminuir el colesterol, te pueden haber dicho que evites tomar jugo de toronja. Esto es porque puede intensificar la potencia de estos medicamentos además de aumentar las probabilidades de padecer efectos secundarios, principalmente dolor muscular.

También es arriesgado combinar ciertos medicamentos con decenas de otros alimentos, incluyendo algunos que forman parte de una dieta saludable, como son la col rizada [kale] y los vegetales de hoja verde. Esto no significa que debes evitar totalmente este tipo de alimentos, solo debes ser precavido. En la mayoría de los casos, “por lo general se recomienda esperar al menos de 2 a 4 horas entre el alimento o el jugo y el medicamento”, dice Dima Qato, Pharm.D.,PhD., profesora asistente de la universidad de Illinois en Chicago, que ha estudiado la interacción entre los alimentos y los medicamentos. Habla con tu médico sobre tus medicamentos específicos y tu dieta. A continuación enumeramos algunos alimentos comunes que pueden interactuar con tus medicamentos y sugerencias de cómo protegerte.

Plátano, vegetales de hoja verde, naranjas, sustitutos de la sal

NO COMBINAR CON

Los inhibidores de la ACE, como captopril (capotena), enalapril (Vasotec)  y lisinopril (Prinivil, Zestril), utilizados para disminuir la presión sanguínea o para tratar la insuficiencia cardíaca. Y evita combinarlos con algunos diuréticos como el triamterene (Dyrenium), utilizado para disminuir la retención de líquidos y para tratar la presión sanguínea.

LA RAZÓN

Estos alimentos tienen un alto contenido de potasio, que ayuda a transmitir señales eléctricas a las células de los músculos del corazón y a otras células. Consumirlos junto con los medicamentos antes mencionados puede aumentar la cantidad de potasio en tu cuerpo y puede provocar un ritmo cardíaco irregular o palpitaciones cardíacas, lo cual puede ser mortal.

Brócoli, col de bruselas, col, col rizada [kale], espinacas

NO COMBINAR CON

Anticoagulantes sanguíneos como la warfarina (Coumadin)

LA RAZÓN

Los alimentos con mucha vitamina K, como los de color verde mencionados anteriormente, pueden reducir la capacidad del medicamento para diluir la sangre. En algunas personas con enfermedad cardíaca puede desencadenar un ataque al corazón o un derrame cerebral. Una vez que comienzas a tomar warfarina, lleva una dieta coherente y de repente no ingieras un exceso de alimentos de hoja verde.

Auténtico orozuz o regaliz negro (o suplementos con extracto de regaliz)

NO COMBINAR CON

Digoxin (Lanoxin), utilizado para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca y el ritmo cardíaco anormal. También es mejor no consumir con la mayoría de los medicamentos para la presión sanguínea, anticoagulantes ni con píldoras anticonceptivas.

LA RAZÓN

El auténtico orozuz negro (y los productos con extracto de regaliz, al contrario de los caramelos con sabor a regaliz) contienen glicirricina que puede provocar un ritmo cardíaco irregular o hasta la muerte cuando se combinan con el digoxin. La glicirricina puede reducir la efectividad de la mayoría de los medicamentos para la presión sanguínea, intensificar los efectos secundarios de los anticoagulantes y subir la presión sanguínea y bajar los niveles de potasio cuando se ingiere con píldoras anticonceptivas.

Queso, yogurt, leche, suplementos de calcio, antiácidos con calcio

NO COMBINAR CON

Tetraciclina.

LA RAZÓN

El calcio en estos alimentos y productos puede interferir con la habilidad del cuerpo de absorber el antibiótico totalmente. Por lo general, la tetraciclina trabaja mejor si se toma 1 hora antes de comer o 2 horas después de la comida.

Alcohol, aguacates, plátanos, chocolate, salami

NO COMBINAR CON

Medicamentos como el metronidazol (Flagyl) y linezolida (Zyvox) utilizados en el tratamiento de las infecciones bacterianas.

LA RAZÓN

Los alimentos mencionados anteriormente, junto con la cerveza de barril, el vino rojo y el licor de cereza contienen tiramina, un aminoácido que puede provocar que la presión sanguínea se eleve si se toma con linezolida. La tiramina también se encuentra en los alimentos añejados, en escabeche, fermentados o ahumados, como los quesos procesados, las alcachofas y la salchicha seca. Juntos, el alcohol y el metronidazol pueden provocar nauseas, calambres en el estómago y vómitos.

Harina de soya, nuez [walnut]

NO COMBINAR CON

Medicamentos para la tiroides como la levotiroxina (Levothroid, Levoxyl, Synthroid).

LA RAZÓN

Estos alimentos ricos en fibra pueden evitar que tu cuerpo absorba el medicamento. Si comes una dieta rica en fibra, prueba tomar tus medicamentos en la noche. Un estudio encontró que los medicamentos se absorben mejor cuando se toman a la hora de dormir en lugar de media hora antes del desayuno, que es lo que generalmente recomiendan en las instrucciones.

Redacción: Leo.com

Fuente: isalud.com

10 Febrero 2018

Unas 3,000 millones de personas, en torno al 40% de la población mundial, utiliza las redes sociales digitales y se calcula que cada una dedica dos horas al día.

¿Podría ser que estuviéramos sacrificando por ellas nuestra salud mental y bienestar, además de nuestro tiempo?

Puesto que las redes sociales son relativamente nuevas para nosotros son pocas las conclusiones definitivas.

Las investigaciones disponibles se basan principalmente en gente que cuenta sus propias experiencias, lo que muchas veces no es fiable, y la mayoría de estudios se centran en Facebook.

BBC Future repasa algunos de los principales hallazgos de la ciencia en torno a 11 aspectos: estrés, humor, ansiedad, depresión, sueño, adicción, autoestima, bienestar, relaciones, envidia y soledad.

Estrés

En 2015, investigadores del Pew Research Center de Washington trataron de averiguar si las redes sociales producen más estrés del que alivian.

En un estudio con 1,800 personas, las mujeres afirmaron estar más estresadas que los hombres. Twitter resultó ser uno de los causantes principales, ya que incrementaba la conciencia que ellas tenían del estrés de otros.

Pero esta red social también actuaba como un mecanismo de ayuda, y cuanto más lo usaban las mujeres, menos estrés sufrían.

Tal efecto no se detectó en los hombres, de los que los responsables del estudio dijeron que mostraban una relación más distante con las redes.

En general, los investigadores concluyeron que estas estaban “moderadamente vinculadas a niveles más bajos de estrés”.

Humor

Investigadores de Austria encontraron en 2014 que los participantes de su estudio que habían estado usando Facebook mostraron en los 20 minutos posteriores un más bajo estado de ánimo que aquellos que habían estado navegando por otros sitios de Internet.

La investigación sugirió que se encontraban así porque veían el rato pasado en Facebook como una pérdida de tiempo.

El buen o mal humor también podría diseminarse a través de las redes sociales, según investigadores de la Universidad de California que evaluaron la carga emocional de más de 1,000 millones de actualizaciones de estado de más de 100 millones de usuarios de Facebook entre 2009 y 2012.

Ansiedad

Un estudio publicado en la revista Computers and Human Behaviour (Computadoras y comportamiento humano) reveló que los individuos que decían usar siete o más plataformas diferentes de redes sociales tenían más del triple de probabilidades de mostrar síntomas de ansiedad severa que aquellas que solo usaban dos.

Sin embargo, no está claro que las redes sociales provoquen ansiedad ni, si lo hacen, cómo lo hacen.

Depresión

Un trabajo que tomó como sujetos a más de 700 estudiantes encontró que los síntomas depresivos, como el bajo estado de ánimo o sentimientos de falta de autoestima y esperanza, estaban asociados a la calidad de las interacciones en línea.

Los investigadores hallaron que estos síntomas se daban en mayor medida en los usuarios que informaban tener más interacciones negativas.

Un estudio similar estableció en 2016, esta vez a partir de una muestra de 1,700 personas, que quienes usan más plataformas de redes sociales tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir depresión y ansiedad.

Sus autores sugirieron que los motivos de esto iban desde haber sufrido episodios de ciberacoso, una percepción distorsionada de las vidas de los demás y sensaciones como la de que el tiempo dedicado a las redes sociales es tiempo malgastado.

No obstante, los científicos están investigando cómo las redes sociales pueden utilizarse para diagnosticar la depresión, lo que podría ayudar a quienes lo necesitan a recibir antes un tratamiento.

Sueño

Los seres humanos acostumbrábamos a pasar las noches en la oscuridad, pero ahora estamos rodeados de luces artificiales día y noche. Los estudios han demostrado que esto puede inhibir la producción de una hormona llamada melatonina, que el cuerpo genera para facilitar el sueño.

La luz azul que emiten los celulares y las computadoras son consideradas las principales culpables.

En la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, le preguntaron en 2017 a un grupo de 1,700 personas de entre 18 y 30 años sobre sus redes sociales y sus hábitos de sueño.

Los responsables de la encuesta detectaron una relación entre las primeras y los trastornos de insomnio, y concluyeron que la luz azul de los dispositivos era una de las causas.

La frecuencia con la que accedían a las redes era el factor más determinante a la hora de predecir los problemas de sueño, más que el tiempo que los sujetos permanecían conectados, lo que llevó a los investigadores a hablar de una posible “obsesión por el chequeo” de las cuentas personales en las redes.

Adicción

La adicción a las redes sociales no figura en el último manual para el diagnóstico de desórdenes mentales.

Y si la adicción a las redes existe, se trataría de una especie de adicción a Internet, lo que sí es un trastorno catalogado.

En 2011, Daria Kuss y Mark Griffiths, de la Universidad Nottingham Trent, en Reino Unido, analizaron 43 estudios previos sobre el tema y llegaron a la conclusión de que la adicción a las redes sociales es un problema mental que “podría” requerir tratamiento profesional.

Se encontraron con que un uso excesivo iba asociado a los problemas en las relaciones personales, un peor rendimiento académico y una menor participación en comunidades reales y no virtuales.

También comprobaron que entre quienes podrían ser más vulnerables a las adicciones a las redes sociales se incluían los individuos ya enganchados al alcohol, los muy extrovertidos y quienes recurrían a ellas como medio para compensar sus escasos lazos con otras personas en la vida real.

Autoestima

Los sitios que albergan las redes sociales hacen que más de la mitad de sus usuarios sientan que no están a la altura, y, de acuerdo con un estudio llevado a cabo entre 1,500 personas por Scope, una organización en pro de los derechos de los discapacitados, la mitad de los encuestados de entre 18 y 34 años dijeron que les hacían verse como no atractivos.

Un estudio de 2016 de la universidad estadounidense Penn State indicó que ver las fotos de otras personas podría menoscabar la autoestima de los usuarios porque tienden a compararse esa otra gente que parece de lo más feliz en las redes.

Otro proyecto común de las universidades de Strathclyde de Iowa y Ohio mostró que las mujeres se comparan negativamente con las imágenes que de sí mismas toman y publican otras mujeres.

Pero no son solo las selfies lo que puede minar la autoestima de los usuarios. Un estudio entre 1,000 usuarios suecos de Facebook reveló que las mujeres que pasan más tiempo en las redes se mostraban menos felices y confiadas.

Bienestar

En un estudio de 2013, los investigadores enviaron mensajes a los participantes cinco veces diarias durante 14 días, preguntándoles cómo se sentían y cuánto habían usado Facebook desde la recepción del último mensaje.

Cuanto más tiempo habían pasado en el sitio, peor se encontraban después. También se apreció una mayor caída de su satisfacción vital con el paso del tiempo.

Pero otro trabajo reveló que, para otras personas, las redes sociales pueden favorecer su bienestar. En general, los efectos de las redes sociales digitales en el bienestar de las personas son todavía ambiguos.

Esa es la conclusión a la que llegó el año pasado un equipo de investigadores holandeses. Con todo, estos científicos señalaron que hay evidencias más claras respecto a un grupo determinado de gente: las redes tienen un impacto más negativo en los individuos socialmente aislados.

Relaciones

De acuerdo con las conclusiones de un pequeño estudio, solo la mera presencia de un celular puede interferir en nuestras interacciones, sobre todo, cuando estamos hablando de un tema importante.

Los investigadores de la Journal of Social and Personal Relationships (Revista de Relaciones Sociales e interpersonales) encargaron a 34 parejas de desconocidos que mantuvieran una conversación de diez minutos sobre algún hecho interesante que les hubiera ocurrido recientemente.

Cada pareja se sentó en una cabina privada. La mitad de esas cabinas tenían un teléfono sobre una mesa.

Quienes tuvieron un teléfono a la vista mostraron una respuesta menos positiva cuando después se les preguntó por su interacción con la persona con la que hablaron. Tuvieron conversaciones menos significativas y mostraron menos cercanía con su pareja que el resto de participantes en el estudio, en cuyas cabinas se había colocado un libro en lugar de un teléfono.

Las relaciones sentimentales tampoco son inmunes.

Expertos de la Universidad de Guelph, en Canadá, estudiaron en 2009 el comportamiento de 300 individuos con edades comprendidas entre los 17 y 24 años, centrándose en los celos que sentían cuando usaban Facebook y haciéndoles preguntas como: “¿Cuán probable es que te sintieras celoso después de que tu pareja añadiera a su muro una foto de una persona desconocida del sexo opuesto?”.

Las mujeres pasan mucho más tiempo en Facebook que los hombres y se muestran mucho más celosas cuando lo hacen.

Envidia

En un estudio en el que tomaron parte 600 adultos, en torno a un tercio de ellos dijeron que las redes sociales les inspiraban sentimientos negativos, mayoritariamente de frustración, y que la envidia era la razón de ello.

Esto lo provocaba la comparación entre sus vidas y las de otros, culpa, sobre todo, de las fotos de sus viajes que colgaban otros usuarios.

Sentirse envidioso ocasiona una “espiral de envidia”, en la que la gente reacciona a sus propios celos llenando sus perfiles de imágenes del mismo tono que los motivaron.

Soledad

Un trabajo publicado el pasado año en la American Journal of Preventive Medicine (Revista Americana de Medicina Preventiva) observó a 7,000 sujetos de 19 a 32 años y comprobó que los que más tiempo pasaban conectados a las redes sociales tenían el doble de probabilidades de experimentar aislamiento social, lo que podía manifestarse en una falta de sentido de pertenencia, empatía con los otros y relaciones satisfactorias.

Un mayor uso de las redes sociales podría desplazar las interacciones cara a cara y hacer que la gente se sienta excluida en la vida real.

Conclusiones

Quedan demasiados campos no lo bastante conocidos todavía como para extraer conclusiones definitivas.

Pero las evidencias apuntan en una dirección: las redes sociales afectan a las personas de manera diferente, dependiendo de condiciones preexistentes y de sus características personales.

El uso excesivo que algunos hacen es probablemente desaconsejable.

Pero sería erróneo afirmar que son definitivamente algo malo porque es innegable que han traído beneficios a nuestras vidas.

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

10 Febrero 2018

Un consejo que podrían agradecer los amantes del té: dejarlo enfriar antes del primer sorbo.

Y es que un estudio advierte que consumirlo muy caliente incrementa el riesgo a desarrollar cáncer de esófago si se combina con alcohol y cigarrillos.

Los hallazgos, basados en el seguimiento a largo plazo de más de 450,000 participantes, se publicaron en Annals of Internal Medicine.

Los investigadores descubrieron que las personas en China que consumieron té y también fumaron tabaco y bebieron cantidades excesivas de alcohol tuvieron cinco veces más riesgo de cáncer de esófago que las personas que no tenían ninguno de estos tres hábitos.

El cáncer de esófago está aumentando en prevalencia y su tasa de supervivencia es bastante baja, particularmente en regiones menos desarrolladas y en varones.

Carcinoma

La combinación de los tres productos está relacionada con un mayor riesgo de carcinoma de células escamosas del esófago, que son las células que revisten el esófago.

Este tipo de cáncer es la forma más común de cáncer de esófago en Estados Unidos, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS por sus siglas en inglés).

La investigación sugiere que el consumo frecuente de líquidos hirvientes puede provocar lesiones a largo plazo en las células que recubren el esófago, dijo el autor principal del estudio, Jun Lv, epidemiólogo del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín.

Cambios relacionados con el calor en el revestimiento del esófago también pueden aumentar la probabilidad de daño por otros factores de riesgo de cáncer de esófago, como fumar y beber en exceso, lo que puede dañar el ADN en las células que recubren el esófago.

Bebedores de té en China

China se encuentra entre los países con la mayor incidencia de cáncer de esófago.

Los bebedores de té, especialmente los varones chinos, son además más propensos a fumar y beber alcohol.

En el estudio, los investigadores analizaron datos de aproximadamente 456,000 personas en China de 30 a 79 años.

Al comienzo del estudio, las personas completaron un cuestionario de estilo de vida que preguntaba con qué frecuencia consumían té, cuánto consumían y cómo preparaban la bebida y qué tipo de té bebieron.

También se les preguntó si la temperatura habitual de su té era la temperatura ambiente o templada, caliente o ardiente.

El consumo diario de té caliente, no se asoció con un mayor riesgo de cáncer de esófago en personas que no fumaban y no bebían alcohol en exceso.

Redacción: Leo.com

Fuente: BBCMundo

09 Febrero 2018

América reporta 1,3 millones de muertes por cáncer cada año y la mayoría de ellas son causadas por tumores que son prevenibles, como el de pulmón, el cervicouterino y el de mama.

De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) divulgados con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, el pasado 4 de febrero, esta enfermedad es la segunda causa de muerte en todo el continente, con 1,3 millones de personas fallecidas y 2,8 millones de casos nuevos anuales, de los que un 40 % se puede evitar al reducir factores de riesgo como el tabaquismo.

“Hay que resaltar que estos son cánceres prevenibles y si son diagnosticados de forma temprana, un 30 % es curable”, dijo hoy a Efe la médica nicaragüense Gina Watson, representante de la OPS/OMS en Colombia.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha establecido que del total de muertes anuales, 600.000 se registran en Centro y Suramérica, donde los tipos más comunes de tumor son los de próstata, pulmón, colorrectal y estómago en hombres; y el de mama, cérvix, colorrectal y pulmón en mujeres.

Para el oncólogo colombiano Luis Eduardo Pino, del Instituto de Cáncer Carlos Ardila Lulle, esto refleja una “transición epidemiológica” en la región, que presenta tanto cánceres relacionados con infecciones, como el de estómago y el cervical, como los que se reportan en países industrializados y están asociados con el estilo de vida, como el de pulmón.

Watson subrayó que este último -con más de 260.000 fallecimientos anuales- es la primera causa de muerte relacionada con cáncer en América, afectando especialmente a la población femenina de Norteamérica; “mientras que el cervicouterino es uno de los de mayor mortalidad en mujeres de Centroamérica”.

“La gran mayoría de esas muertes son prevenibles porque el cáncer de pulmón está fuertemente asociado con el tabaquismo”, añadió la también experta en Salud Publica, quien resaltó que en el caso del cervical -responsable de más de 35.000 decesos al año- hay una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), “que puede salvar muchas vidas”.

Carlos Castro, director científico de la Liga Colombiana contra el Cáncer, también abogó por impulsar la vacunación contra el VPH al expresar a Efe su preocupación por los mitos que han reducido los índices de inmunización de un 100 % a un 20 % en algunas zonas.

Los expertos concordaron en que, pese al desarrollo de nuevos y exitosos tratamientos como las inmunoterapias y las terapias dirigidas, que han ayudado a reducir la mortalidad, el acceso a ellas en esta parte del mundo es una de las principales dificultades.

“Son muy buenas pero muy costosas. En promedio cada mes de tratamiento cuesta entre 10 y 15 millones de pesos (entre 3.500 y 5.200 dólares)”, dijo Pino al insistir en un trabajo conjunto de la sociedad, Gobiernos, pacientes, médicos e industria farmacéutica, para combatir el cáncer.

Mientras el cirujano Héctor Posso, que ha trabajado con el Gobierno y la industria farmacéutica en investigación oncológica, advirtió de barreras económicas y de regulación para las nuevas terapias.

Por ello, los retos están no solo en los tratamientos sino también en el diagnóstico temprano y el control de factores como la alimentación y la prevención del tabaquismo, el alcoholismo y la obesidad, estrechamente vinculada con varios tipos de cáncer, sostuvo a Efe Carolina Wiesner Ceballos, directora del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia.

De acuerdo con la OPS, un 52 % de nuevos casos de cáncer y el 35 % de muertes por esta enfermedad se producen en personas menores de 65 años y, si no se toman medidas adicionales, se prevé que para el año 2025, la carga del cáncer en la región aumente a más de 4 millones de nuevos casos y 1,9 millones de muertes.

Redacción: Leo.com

Fuente: EFE

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