Santa Cruz de la Sierra
09 Octubre 2018

Científicos del Kaiser Permanente Northern California en Oakland documentaron el primer error genético que incrementa el riesgo de padecer de impotencia sexual.

La buena noticia del hallazgo, reseñada en un reporte este lunes de Proceedings of the National Academy of Sciences, es que podría ayudar a agilizar el desarrollo de nuevos tratamientos.

La variación en un punto en el ADN humano podría incrementar el riesgo de impotencia en alrededor de un 25%, detalla el informe. Ahora, los investigadores quieren especificar cómo es que esa variación aumenta el riesgo de padecer la afección, comentó Eric Jorgenson, autor principal de reporte citado por la agencia de noticias Associated Press.

El grupo encontró evidencia luego de examinar el ordenamiento genético de 36, 600 hombres, y compararla con un estudio similar realizado a otros 222,300. Las pruebas revelaron que la alteración podría afectar la actividad de un gen conocido por su participación en el funcionamiento sexual.

Cabe señalar que la mayoría de los casos de hombres que no pueden mantener una erección no es por causas genéticas, sino por obesidad, diabetes, problemas cardiacos, hasta estrés y ansiedad.

Redacción: Leo.com

Fuente: Isalud

 

02 Octubre 2018

“No siempre estás en control de lo que hace tu cuerpo. Aunque lo intentes, hagas lo que hagas”.

Cuando Isley Lynn recuerda su primera experiencia sexual, cuando era aún una adolescente, la describe como prácticamente inexistente.

“Lo encontré realmente desmoralizador, me partió el alma. Me sentí culpable por algo de lo que no era responsable”.

Si bien muchos de nosotros durante nuestro primer encuentro sexual nos manejamos con más o menos torpeza, para Lynn el acto fue la constatación de una condición de la que no se habla mucho: vaginismo.

Pero, ¿qué es?

El servicio de salud público de Reino Unido, el NHS, define el vaginismo como la reacción automática del cuerpo al temor de alguno o todo tipo de penetración vaginal.

Los músculos vaginales se contraen y la mujer no consigue controlarlos. Una persona que padece vaginismo puede tener dificultades para insertar un tampón, por ejemplo, y por supuesto tener dificultades para mantener relaciones sexuales llegando incluso a sentir un dolor ardiente y/o punzante.

“Intenté ponerme mi primer tampón a los 10 años. Fue insoportable. Sentí como si en realidad yo no tuviera un agujero, como si hubiera una pared donde debía haber un agujero”, recuerda Lynn, que ahora tiene 30 años.

“Pero cuando realmente supe que algo estaba mal fue con mi primer novio”.

Y es que la condición que padece Lynn, británica de 30 años, le ha afectado también en sus relaciones sentimentales.

“Recuerdo que tenía miedo de que mis parejas pensaran que en realidad no estaba enamorada de ellos o que no me atraían físicamente”.

La dramaturga fue diagnosticada con vaginismo ya de adolescente y le prescribieron usar unos aparatos que se ponen en la vagina y que aumentan de tamaño lentamente para intentar relajar los músculos. También comenzó a hacer sesiones de fisioterapia.

Pero ninguna de estas técnicas estaba dando verdaderos resultados y la joven se dio cuenta de que en realidad, no quería seguir ningún tratamiento.

 “Fue un terapeuta quien me hizo darme cuenta de lo que quería. Me preguntó cuánto deseaba yo ser ‘normal'”.

“Y esa conversación es la que tiene lugar en una de mis obras. Al final del todo, a la protagonista se le pide que defina qué quiere obtener de su vida sexual y se da cuenta de que no quiere tener una como la del resto de la gente”, afirma Lynn.

“Esa es mi verdadera enseñanza, que tú escribes el guión de tu vida y deberías hacer lo que sea que te haga feliz”.

¿Cómo se trata?

Las estadísticas sobre cuántas mujeres padecen vaginismo no son del todo fiables aunque una estimación del Centro de Sexualidad Femenina de la ciudad de Nueva York estima que podrían verse afectadas 2 de cada 1,000 mujeres. Pero no es fácil dar con una cifra concreta.

“Es difícil determinar cuántas mujeres lo sufren porque la mayoría de mujeres que tienen problemas sexuales simplemente no hablan de ello”, asegura la doctora Vanessa Mackay.

Pero el vaginismo no debe confundirse con un simple dolor vaginal.

“El vaginismo es diferente al dolor solo durante el sexo porque es una reacción automática del cuerpo la que lo causa”, explica Mackay, ginecóloga que asesora en el Hospital Universitario Queen Elizabeth de Glasgow (Reino Unido).

El vaginismo no tiene solo una componente física, sino también mental: el miedo a la penetración.

Un asesoramiento psicológico-sexual suele ser lo más adecuado, asegura la doctora: “Es una especie de terapia en la que se conversa y se ayuda a la paciente a comprender y cambiar los que siente hacia su propio cuerpo”.

“Las técnicas de relajación para a aprender a relajar sus músculos vaginales suelen ser beneficiosas. También los ejercicios de suelo pélvico acostumbran usarse en tratamientos para el vaginismo”.

“También prescribimos dilatadores vaginales, son objetos lisos con forma de tampón que vienen en diferente grosor y que te hacen acostumbrarte a tener algo dentro de tu vagina“.

Los dilatadores han probado ser efectivos en el caso de Teresa, de 23 años, quien también tiene vaginismo y dice que después de ser diagnosticada le ofrecieron una variedad de técnicas para tratar su condición.

“Un psicólogo me sugirió que probara la hipnosis y en un momento en el creía que mi problema no tenía solución lo intenté, pero no funcionó. Es cierto que soy una persona un poco escéptica así que durante las sesiones siempre me decía ‘esto no está funcionando'”, confiesa Teresa, que ha preferido no revelar su apellido.

“Lo que sí me funcionó fueron los dilatadores graduados, con ellos simplemente aprendes a relajarte mientras los usas”.

“Hoy en día me siento mucho mejor, no me preocupo todos los días por lo mismo. Me siento tranquila y feliz. Al principio es difícil, pero estoy segura de que una vez se encuentra el tratamiento que mejor te funciona, el resto es mucho más fácil”.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: BBCMundo

 

28 Septiembre 2018

Hoy en día, gracias al avance de la ciencia y la tecnología, prácticamente en todo el mundo, la esperanza de vida se ha incrementado de forma significativa, a tal grado que cada día es más común que nos enteremos de personas que llegan a los 90 años e incluso, a 100 y más.

Además de los aportes de la medicina, es bien sabido que determinados hábitos de vida podrían ayudar a que la gente viva más años.

Interesados en el tema, el proyecto llamado A Place For Mom levantó una encuesta entre 100 personas que rebasaron el centenario de edad para encontrar qué cosas tienen en común.

La mayoría indicó que el secreto está en alcanzar la felicidad con un equilibrio entre los diferentes aspectos de la vida.

Pero en seguida, te decimos algunos de los hábitos comunes en estas personas que seguramente han influido para que llegaran a esa edad y en excelente forma.

Hábitos que te podrían hacer vivir más de 100 años

    Ser amable con los demás

    Dormir bien por las noches

    Mantener relaciones significativas

    No fumar

    Beber de forma moderada

    Siempre estar positivos

    Hacer ejercicio con regularidad

    Llevar una dieta saludable

    Ignorar las dietas tradicionales

Redacción: Leo.com                      

Fuente: Isalud.com

26 Septiembre 2018

Tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa independientemente del sistema nervioso central. ¿De qué hablamos?

Seguramente el intestino no fue la primera opción que consideraste pero así es, y por eso desde unos años muchos lo apodan “el segundo cerebro“.

Ese cerebro “independiente” en nuestras entrañas y su compleja comunidad microbiana influyen en nuestro bienestar general.

Así que los médicos tienen cada vez más claro que la función de nuestro sistema digestivo va mucho más allá de simplemente procesar la comida que ingerimos. Es más, los médicos están investigando si se podría usar para el tratamiento de enfermedades mentales o del sistema inmunológico.

La BBC habló con la doctora Megan Rossi, una especialista australiana en salud intestinal, para explorar por qué debemos prestarle más atención a nuestras barrigas. Aquí te presentamos algunos datos sorprendentes sobre nuestro “segundo cerebro”:

1. Un sistema nervioso autónomo

“A diferencia de cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, nuestro intestino puede funcionar solo. Tiene su propia autonomía para tomar decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer”, explica la doctora Rossi.

Lo que gobierna al intestino es el sistema nervioso entérico (SNE), que es una “sucursal” del sistema nervioso autónomo, encargada de controlar directamente el aparato digestivo.

Ese sistema nervioso se extiende por el tejido que reviste el estómago y el sistema digestivo, y tiene sus propios circuitos neuronales.

Aunque funciona independientemente del Sistema Nervioso Central (SNC), se comunica con él a través de los sistemas simpático y parasimpático.

2. El 70% de las células de nuestro sistema inmune vive en el intestino

Según Rossi eso hace que la salud de nuestro intestino sea clave para nuestra inmunidad ante las enfermedades.

La especialista dice que las investigaciones más recientes sugieren que si tienes problemas intestinales es más probable que seas más vulnerable ante enfermedades comunes como una gripe, por ejemplo.

3. El 50% de las heces son bacterias

No son solo restos de comida: alrededor de la mitad de nuestras heces fecales son bacterias.

Muchas de esas bacterias son buenas y por eso los trasplantes de heces pueden ser una forma de tratamiento vital pata algunos enfermos con un microbioma intestinal debilitado.

Por otro lado, hablando de heces, la BBC le preguntó a Rossi con cuánta frecuencia es normal ir al baño.

La especialista contestó que de acuerdo a las investigaciones se considera normal defecar desde 3 veces al día hasta 3 veces por semana.

4. Cuanto más diversificada la dieta, más diverso el microbioma

En nuestro intestino viven trillones de microbios, a los que les gustan distintos alimentos.

Estos microbios son clave para la digestión porque su actividad le permite a nuestro cuerpo absorber ciertos nutrientes de los alimentos.

“A mi me gusta decir que los microbios son como nuestras pequeñas mascotas internas, así que las quieres cuidar y nutrir”, dice la especialista.

Distintos microbios prosperan con distintos alimentos y por eso el microbioma intestinal mejora con una dieta diversa.

Un microbioma rico y variado está asociado a una mayor salud intestinal, según Rossi, y en consecuencia a un mayor bienestar general.

Por otro lado, las personas que siempre comen lo mismo tienen un microbioma más pobre.

5. Tu intestino está ligado a tus niveles de estrés y a tu estado de ánimo

Si tienes problemas intestinales, según Rossi, “algo clave que necesitas hacer es observar cuánto estrés tienes”.

“En mi práctica clínica yo siempre le digo a los pacientes que hagan 15 o 20 minutos al día de meditación. Después de hacerlo a diario durante cuatro semanas, y de convertirlo en un hábito, veo que solo con eso ya mejoran los síntomas”.

Así que “desestresarse es muy, muy importante“, dice la especialista.

Es interesante también pensar que la mayoría de la serotonina del cuerpo, se estima que en torno al 80% o 90%, se encuentra en el tracto gastrointestinal.

La serotonina es un neurotransmisor que afecta a muchas funciones corporales, como el peristaltismo intestinal. También está asociada a muchos trastornos psiquiátricos. Su concentración puede verse reducida por el estrés e influye en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad.

Varios estudios con humanos y animales han mostrado evidencias de diferencias en el microbioma intestinal de los pacientes con trastornos mentales como la depresión.

Por eso una área incipiente de investigación psiquiátrica tiene que ver con la prescripción de “psicobióticos“: en esencia un cóctel probiótico de bacterias saludables, para mejorar la salud mental.

6. Si te da miedo un alimento, sentirás que te hace daño

Es cierto que hay unos intestinos más sensibles que otros, pero según la doctora Megan Rossi hay investigaciones recientes sorprendentes que sugieren que si le tienes miedo a una comida en particular y la comes, puedes físicamente desarrollar síntomas.

“En la clínica veo constantemente cómo las creencias pueden desencadenar problemas intestinales”.

Hay mucha gente que cree, a veces por una moda pasajera, que el gluten o la lactosa les va a hacer daño, sin que tengan realmente una alergia o una intolerancia.

7. Tú puedes mejorar tu salud digestiva y tu microbioma intestinal

Según Megan Rossi estas son algunas acciones que puedes tomar para mejorar tu salud intestinal:

Seguir una dieta diversa para diversificar el microbioma intestinal

Bajar el nivel de estrés, haciendo meditación, relajación, mindfulness o yoga

Si ya tienes síntomas de algún problema intestinal es mejor evitar el alcohol, la cafeína y las comidas picantes porque pueden exacerbarlos.

Trata de dormir mejor: un estudio demostró que si cambias o interrumpes el reloj biológico alterando tus patrones de sueño, también interrumpes el de los microbios de tu intestino, y lo que quieres más bien es mimarlos.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: BBCMundo

 

25 Septiembre 2018

El ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, pidió el martes a los colegios médicos del país participar en los encuentros departamentales “por la salud y la vida”, en vez de organizar paros que afectan a la población.

En una conferencia de prensa desde la Casa Grande del Pueblo, la autoridad dijo que los colegios médicos deben tener en claro que “la salud es un tema del pueblo” y la “medicina un tema de los médicos”.

Los médicos cuestionan la participación de organizaciones sociales en los encuentros para definir la implementación del Seguro Universal de Salud desde 2019; además anunciaron un paro en apoyo al doctor Jhiery Fernández, quien aseguran fue condenado sin pruebas por el caso Alexander.

“En vez de estar hablando de paros, vayan a los encuentros y hagan conocer sus propuestas y planteamientos positivos y constructivos. Eso es lo que les planteamos, que participen en estos encuentros que recién están comenzando”, dijo Rada.

El ministro aseguró que el Gobierno tiene toda la predisposición de escuchar a los colegios médicos y tomar nota de sus planteamientos para incorporarlos en las nuevas políticas de salud.

“Todos los sectores sociales pueden y deben participar planteando sus iniciativas, sus inquietudes, en este sentido siempre hemos dicho que la salud es un tema del pueblo, la medicina es un tema de los médicos”, remarcó.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: Radiofides

 

19 Septiembre 2018

Cuando pensamos en alimentos saludables la lista incluye, indefectiblemente, frutas variadas y de colores vibrantes, verduras de todo tipo y, en la mayoría de los casos, yogurt.

Sin embargo, según un estudio llevado a cabo en Reino Unido por investigadores de las Universidades de Surrey y Leeds, muchos yogures están llenos de azúcar.

Por esta razón, dicen, las marcas no deberían hacerle creer al público que están consumiendo un producto saludable.

De los más de 900 yogures que analizaron, solo los naturales o los de estilo griego pueden considerarse como bajos en azúcares.

Del resto —los bebibles, los con frutas, los saborizados, los para niños, los orgánicos—, ninguno se salva.

Es más, la investigación halló que los yogures orgánicos se encuentran entre los más azucarados.

Si bien el estudio se hizo en Reino Unido, muchos de los productos son de marcas internacionales que se venden en otros países del mundo incluyendo América Latina.

Percepción errónea

Para ser clasificado como de bajo contenido en azúcar, un yogur debe tener menos de 5g de azúcar cada 100g.

De los productos analizados, solo el 9% estaba por debajo del límite.

Los postres de yogurt ocuparon el primer puesto en la lista de los más azucarados (un promedio de 16,4g de azúcar cada 100g de yogur), seguidos por los orgánicos (13g cada 100g).

Los yogures dirigidos a los niños contenían en promedio 10,8g cada 100g, lo que equivale a más de dos cubos de azúcar.

Según la OMS y otras agencias de salud pública, menos del 10% el consumo diario de calorías debe provenir de azúcares.

Los niños de dos años no deberían tomar nada de azúcar y aquellos de entre 4 y 6 años no deberían ingerir más de 19g de azúcar (o cinco cubos de azúcar) al día.

Azúcar escondida

Lejos de aportar beneficios nutricionales, el consumo excesivo de azúcar aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad, y por ende las enfermedades vinculadas a ello.

Y el problema es que, mientras que el yogurt se percibe como saludable, “puede ser una fuente no reconocida de azúcar añadida en la dieta de mucha gente”, dicen los autores de la investigación.

“Nuestro estudio destaca los desafíos y los mensajes mezclados que vienen del mercadeo y el envase de los productos que contienen yogur”, señaló Bernadette Moore, autora principal del estudio de la Escuela de Ciencias de la Comida y la Nutrición de la Universidad de Leeds.

Desde que se hizo el estudio de campo —a finales de 2016—se han tomado medidas para reducir la cantidad de azúcar en el yogur en Reino Unido.

Las recomendaciones de la Unión Europea establecen que para 2020, el contenido de azúcar de los yogures debe reducirse en un 20%.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: BBCMundo

17 Septiembre 2018

Conoces el dicho: una aspirina diaria, mantiene lejos al doctor. Pero una nueva investigación ha demostrado que la sabiduría popular puede estar equivocada.

De acuerdo con tres investigaciones publicadas en el New England Journal of Medicine, tomar una aspirina diaria puede hacer más daño que causar beneficios en la salud de los adultos mayores.

A menudo, la aspirina diaria en bajas dosis se aconseja para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares, pero los estudios recientemente publicados cuestionan la efectividad de esta medida.

Durante cinco años, investigadores de la Universidad de Monash, en Australia, observaron a 20,000 adultos mayores saludables en ese país y en Estados Unidos. La mitad de los participantes recibieron 100 miligramos de aspirina diaria mientras la otra mitad recibió un placebo.

Al final del estudio los médicos no observaron ninguna mejoría en la salud general de quienes consumieron la aspirina en comparación con quienes tomaron el placebo, pero sí registraron algunos daños importantes.

Por ejemplo, el riesgo de sufrir una hemorragia fue significativamente mayor en el grupo que tomó la aspirina, especialmente de hemorragia intracraneal y gastrointestinal. Además, se registraron más muertes por cáncer entre el grupo que tomó la aspirina, que entre el grupo que tomó el placebo.

Estas investigaciones sugieren que, para los adultos mayores sanos consumir una aspirina diaria es, en el mejor de los casos, una pérdida de dinero; en el peor de los casos, aumenta su riesgo de sufrir hemorragias internas y de muerte prematura.

En todos los casos, lo mejor es consultar al médico para que sea él quien prescriba lo necesario acorde con cada individuo en particular.                                   

Redacción: Leo.com                      

Fuente: Isalud

 

13 Septiembre 2018

Varios son los estudios que han comprobado los múltiples beneficios que tiene el café sobre la salud, pero recientemente se ha descubierto otro que tiene muy buenas noticias a quienes padecen de los riñones.

Contrario a lo que se dice, este estudio que fue publicado recientemente en la revista Nephrology Dialysis Transplantation afirma que consumir café reduce el riesgo de muerte prematura a aquellos que sufren de alguna enfermedad renal crónica.

Dicha investigación se realizó mediante la observación, de 1999 a 2010, de unos 4,863 pacientes estadounidenses con dicho padecimiento, en donde se comprobó, luego de un analizar todos los datos, que quienes habían consumido más café tenían 25% menos probabilidades de fallecer en los siguientes 4 años, en comparación con quienes no lo bebieron.

“Nuestro estudio mostró un efecto protector del consumo de cafeína entre los pacientes con enfermedad renal crónica. La reducción en la mortalidad estuvo presente incluso después de considerar otros factores importantes como la edad, el sexo, la raza, el tabaquismo y la dieta”, explicó uno de los principales autores del estudio, Miguel Bigotte Vieira.

Redacción: Leo.com                      

Fuente: Isalud.com

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