Santa Cruz de la Sierra
21 Septiembre 2017

La tecnología y sus avances están modificando nuestra vida por completo, desde cómo nos comunicamos, cómo trabajamos, cómo nos relacionamos e incluso, como interactuamos con nuestras parejas… ¡hasta en la intimidad!

Un artículo que recientemente publicó la revista Forbes relata como la terapeuta sexual Holly Richmond está recurriendo a la pornografía de realidad virtual para rescatar decenas de relaciones de pareja.

¿Cómo lo hace? Porque mediante este vehículo, Richmond puede descubrir los deseos más profundos que pueden habitar en hombres y mujeres.

 “Las mujeres tienen deseos que necesitan ser explorados y estos videos son una forma para que ellas experimenten y se diviertan (es más como una experiencia íntima)”, comenta Richmond.

El programa desarrollado para esta innovadora terapia se denomina Virtual Sexology, y está hecho por la compañía BaDoink, la cual se centra en la producción de contenido XXX, y según su directora, Dinorah Hernández, también se ha encontrado un medio ideal para que más mujeres consuman este tipo de productos para adultos, que históricamente, están centrados en el público masculino.

Otro beneficio que han descubierto sobre Virtual Sexology es que cuando es utilizado en hombres, les ayuda a rendir mayor tiempo durante una relación sexual, pues tienen más y mejor control de su físico durante un orgasmo.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: Tvnws

 

 

20 Septiembre 2017

No todos los días de la semana -especialmente con un trabajo tradicional de lunes a viernes- nos sentimos de la misma manera. Los lunes, cuando es lógico que cueste arrancar, y la expectativa por los días de descanso que generan los viernes sin duda modifican el humor.

Además, todas estas emociones también impactan de diferentes maneras en la salud. Por ejemplo, según el British Medical Journal, la probabilidad de sufrir un ataque al corazón aumenta un 20 por ciento el lunes a causa de los excesos del fin de semana y el estrés que se produce al tener que regresar al trabajo, con mayor impacto en el caso de quienes están a disgusto en su ámbito laboral.

Pero si el comienzo de la semana hábil pasa sin mayores sobresaltos, el martes será ideal para enfocarse en crear y trabajar. De hecho, en una encuesta sobre salud realizada años atrás por la consultora británica GFK los empleados y ejecutivos consultados confesaron que tenían la menor cantidad de relaciones sexuales ese día.

Los miércoles, sin embargo, parecen ser el mejor mejor momento para tener una cita nocturna que termine a la mañana siguiente. Según reveló un estudio de la London School of Economics and Political Science, en Reino Unido, el jueves es cuando las hormonas de hombres y mujeres están mejor sincronizadas. Por este motivo, este día se transforma en la ocasión propicia para tener relaciones sexuales.

Pero el momento de la semana perfecto es incluso más específico. De acuerdo con la investigación, durante las primeras horas de la mañana, al igual que se eleva la testosterona alcanzando su máximo potencial, los niveles de estrógeno en las mujeres se multiplican por cinco. Incluso creen que esto probablemente se relacione con el "relax" anticipado al fin de semana.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: imujer.com

19 Septiembre 2017

Los juegos previos sexuales son de lo más estimulantes en la pareja. Para los especialistas, es un paso previo fundamental antes de la penetración. Masajes, caricias, succiones, todo es válido a la hora de encender la temperatura. Entre las prácticas más placenteras para el hombre se destaca el teabagging, un juego altamente erótico para la pareja.

"Consiste en introducir los testículos en la cavidad bucal de la pareja sexual cuando el hombre, en cuclillas o de rodillas, los acerca a la boca", explicó Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Su nombre en inglés hace alusión a la costumbre de introducir los saquitos de té cuidadosamente, con leves movimientos de ascenso y descenso, en una exquisita taza de porcelana. "Esa suavidad que se requiere para disfrutar de esta infusión, se asemeja a la que produce esta práctica de sexo oral", agregó el especialista.

Para Ghedin, una manera de comenzar el juego previo es "empezar con caricias, mimos, besos. El secreto de este contacto es no ser bruscos, saber usar la lengua con suaves movimientos, dosificar con movimientos de ascenso y descenso", detalló el especialista.

Los testículos, la zona perineal, la región que separa los testículos del ano son muy sensibles al tacto y al sexo oral y disparan sensaciones muy placenteras.

Sin embargo, Ghedin resaltó que no todo es complacer al otro, la persona que realiza el teabbaging también disfruta convirtiendo a la boca en una zona erógena.

A su vez, el vello pubiano puede molestar o ser un ingrediente más de excitación, eso depende de cada pareja. Otra manera de sumar placer es a través de la estimulación con elementos de la gastronomía, por ejemplo, "untar los testículos con cremas o dulces comestibles incrementa el disfrute", aconsejó el especialista. Un buen juego previo, acuerdo mutuo, ganas de probar cosas nuevas y de disfrutar son garantía de acceso al placer.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: imujer.com      

15 Septiembre 2017

Dado que el hombre no posee hueso en el pene, surge el interrogante: ¿puede romperse durante el acto sexual? La respuesta es afirmativa. La lesión, conocida como fractura del pene, ocurre durante las relaciones sexuales, producto de una erección firme y un mal movimiento.

"La fractura de pene es una lesión que provoca la ruptura de la túnica albugínea, la cual envuelve los cuerpos cavernosos del pene. Lo más frecuente es que este tipo de traumas se produzca con el pene erecto durante el acto sexual", explicó el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin.

Hace algunos años, una investigación publicada en la revista Advances in Urology determinó que la postura sexual más peligrosa para los hombres es aquella donde la mujer cabalga sobre él, conocida como la vaquera o cowgirl. Al parecer, esta teoría es un error.

Un nuevo estudio, publicado en el International Journal of Impotence Research, ha rebatido esta idea bien establecida, sobre la que incluso suelen advertir los médicos. Los investigadores especulan que cuando el hombre penetra por detrás, al estilo "perrito", al utilizar demasiada fuerza en sus empujes, puede perjudicarse.

Los científicos analizaron las experiencias de 90 pacientes, de entre 18 y 66 años, que habían sufrido esta lesión al menos una vez en sus vidas y descubrieron que un 77% de los casos sucedió durante el acto sexual, por lo que decidieron preguntarles en qué posición lo estaban haciendo cuando se produjo la fractura.

Encontraron que en esta posición, una de las posiciones más antiguas y más utilizadas en la intimidad, la fusión de la comodidad y el placer puede implicar un riesgo mayor, debido a la intensidad del acto.

"Los hombres suelen utilizar mucha fuerza en cada movimiento, lo que puede terminar mal. En el peor de los casos, si el pene se desliza fuera de la vagina y golpea contra el periné o la sínfisis del pubis (dos superficies óseas duras), puede ocasionar un trauma doloroso", explicó el doctor Barros, autor del estudio.

El momento viene acompañado por un dolor intenso, seguido de hinchazón y deformidad del miembro, así como la presencia de un hematoma interior y exterior. El tratamiento inicial consiste en aplicar hielo, y en la utilización de analgésicos y antiinflamatorios, aunque la mayoría de los pacientes necesitan una cirugía para reparar la túnica albugínea.

El podio de las "poses peligrosas" lo completan el misionero (él arriba, ella abajo, ambos de frente); y la cowgirl, donde la mujer se ubica encima del hombre.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: vice.com

12 Septiembre 2017

Las mujeres con pareja estable pierden el interés por el sexo con el paso de los años: así lo demostró un estudio psicológico canadiense, que además reveló que las hormonas y la edad no son las únicas culpables de la pérdida de deseo. Te contamos un poco más de qué se trata esta afirmación.

Dos sexólogos de la Universidad de Guelph, en Canadá, evaluaron el deseo y satisfacción sexual en una población de 170 universitarios de ambos géneros con experiencia en relaciones de un mes a nueve años de duración. Así, Sarah Murray y Robin Milhausen, responsables de la investigación concluyeron que, en general, los estudiantes se encontraban satisfechos con su vida sexual y de pareja. Sin embargo, el deseo de las mujeres descendía en un 0,02% en cada medición mensual, mientras que el de los hombres se mantenía siempre estable. ¿A qué respondían estas diferencias? ¿Por qué las mujeres perdían interés a pesar de sentirse felices con sus relaciones sexuales?

Ya es sabido que en las mujeres, los niveles de testosterona (responsables de nuestra libido) van descendiendo a medida que pasan los años. Pero este cambio hormonal no es la única causa ni mucho menos la determinante de la disminución del deseo sexual femenino. Tanto Murray y Milhausen, como una gran cantidad de expertos en sexología, aseguran que en la mujer la sexualidad no se reduce a un mero mecanismo biológico. En nosotras, los factores psicológicos y ambientales son una base importante donde se sustenta la respuesta sexual y, por lo tanto, se encuentran intrínsecamente relacionados con la disminución del deseo.

¿Cuáles son los otros factores que inciden en nuestro deseo?

La presión social respecto al ideal de belleza femenino es sin duda un aspecto de mucho peso literal y metafóricamente hablando. Y no solo durante la adolescencia sino, sobre todo, en la década de los 20; pero también pasados los 30. En la investigación canadiense muchas mujeres manifestaron que a medida que pasaba el tiempo comenzaban a sentirse incómodas con la aparición de los primeros signos de edad: arrugas, variaciones en el peso, celulitis… Así, el sentimiento de frustración al creer que nos vamos alejando de lo que la sociedad pide de nosotras (ser siempre jóvenes) puede derivar en problemas de autoestima, miedo y vergüenza a la sexualidad con la pareja y la consecuente inhibición del deseo.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: imujer.com

09 Septiembre 2017

¿Uno quiere más? ¿Otro quiere menos? ¿No hay ganas? Estos interrogantes suelen ser muy frecuentes en el mundo de las parejas. Aunque para muchos suele ser un tema tabú del cual no se habla, es una situación que se puede producir en cualquier momento de la vida y bajo distintas circunstancias.

En general, las causas que lo producen se pueden dividir entre factores orgánicos o emocionales. A nivel orgánico puede haber un desbalance hormonal como tiroides o diabetes, incluso la presión alta o la presión baja pueden influir.

A nivel emocional puede ser mala vinculación de la pareja, celos, inseguridades o alguna cuestión de ella o de él que no termina de convencer a ninguno de los dos, es decir, el deseo sexual está muy ligado a lo que pasa en la realidad de la pareja.

Mariana Kersz, psicología y sexóloga, explicó que cada pareja tiene una frecuencia que le es habitual, la cual puede ser una vez por semana o mensualmente, todo depende de cada vínculo. "Si el encuentro sexual es cada 4 meses, podemos pensar si está bien o mal, ajustar o desajustar eso, pero si para ellos está bien no hay ningún problema. El tema es qué sucede cuando pasan más de 4 meses y el deseo desaparece".

"El sexo es una de las cuestiones que dividen y diferencian a una pareja de cualquier otro vínculo, entonces no es lo mismo ser amigos que ser pareja. Tienen relaciones sexuales y eso es lo que la distingue de las demás uniones", afirmó.

Pero para cada problema siempre hay una solución posible, y ésta no es la excepción. En general, cuando hay falta de deseo se empieza trabajando en las sensaciones y en la sensibilidad de cada uno de los integrantes de la pareja y se comienza reconociendo el cuerpo del otro. Son ejercicios lentos y progresivos que tienen como finalidad unir a esa pareja y llevarlos a un caso satisfactorio.

Siempre hay que tener en cuenta que la comunicación es fundamental, se trabaja en por qué hay mucho deseo de un lado y poco del otro. También hay que ver cómo se encuentra la autoestima de cada uno en ese momento y la historia familiar, entre otras cosas.

Lo importante es detectar qué pasa porque muchas veces sucede para que no sea un problema que se extienda a los demás ámbitos de la vida. "A veces no hay una baja sexual, sino una diferencia en lo que cada uno quiere. Uno puede querer todos los días y el otro no. Entonces aquel que quiere más y no recibe eso se siente rechazado y termina enojado e indignado por la situación y eso pega de lleno en su autoestima y por supuesto afecta lo cotidiano", detalló la especialista

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: vice.com

05 Septiembre 2017

Tener una vida sexual plena implica muchas cosas, entre ellas, encontrar la mejor forma para que tanto tú como tu pareja lo disfruten al máximo.

Para ello, pueden echar mano de juegos, juguetes para despertar todo tipo de fantasías, así como de posiciones sexuales que bien ejecutadas, te garantizarán llegar al clímax.

Pero aunque el sexo es una práctica sumamente placentera, también hay que tener cuidado con lo que hacemos y ejecutamos, ya que la experta en el tema, Samantha Evans, indicó que existen ciertas posiciones que son de alto riesgo y ponen en peligro tu integridad.

Según Evans, estas son las posiciones sexuales de mayor peligro:

El Perrito. Es la más peligrosa para los hombres, pues corren el riesgo de sufrir fractura de pene. En las mujeres puede haber dolor en la zona íntima por la fricción, así como dolor en la espalda por exceso de tensión en la zona.

Misionero. Puede generar dolor de espalda en las mujeres, si se practica en un ángulo poco cómodo o práctico. Los caballeros también pueden fracturarse el pene con ella.

Estribo de pie. Si se pierde el equilibrio, las mujeres pueden sufrir una dolorosa caída que puede derivar en fuertes golpes, luxaciones e incluso alguna fractura. En los hombres puede generar dolor en la parte baja de la espalda, así como tirones en el cuello y brazo e incluso, podría dislocarse un hombro.

Vaquera. El hombre también puede sufrir fractura de pene y cuando hay mucho rebote, genera malestar en las mujeres.

Carretilla. Si él no tiene demasiada fuerza, la mujer puede terminar impactando su rostro en el piso y de igual modo, padecer fuertes molestias en la espalda. En ellos genera dolores musculares en muslos y en la espalda.

De rodillas. Ellas pueden sufrir tensión en esta zona del cuerpo, así como en su espalda y quemaduras en la piel por el roce con la alfombra. En los hombres, por las cuestiones de la altura, pueden presentarse lesiones en pelvis y muslos.

Yogui. Si se practica por un periodo de tiempo largo, puede generarse mucha tensión en la parte baja de la espalda y cuello de las mujeres, y también pueden experimentar calambres en las pantorrillas. Los hombres pueden sufrir quemaduras en la rodilla por la fricción y dolor en dichas articulaciones.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: imujer.com

04 Septiembre 2017

Recientes estudios como el del centro médico con sede en Reino Unido, DrEd, han dado cuenta que entre las parejas la posición 69 ha dejado de ser una de las más practicadas.

Pero si te dijéramos que esto podría responder a la cifra mágica del “68”, variente de la posición “69” en la que la pareja se coloca pies contra cabeza para ambos satisfacerse mediante el sexo oral.

El sexólogo Walter Ghedin dijo que quizás muchos no la conocen por su nombre, pero la practican.

“Quizás no es tan democrática como el 69, pero tiene su atractivo además de la posibilidad de rotar los roles”, dijo el experto, según citado por Infobae.

La gran diferencia con el “69” es que el “68” no ofrece satisfacción simultánea, sino placer para una sola persona.

En qué consiste

Para realizarla, uno de los miembros de la pareja se acuesta en sentido contrario sobre el cuerpo del otro con las piernas flexionadas a ambos lados de la cabeza de la otra persona. De esta manera, expone sus genitales frente a la boca del que esté abajo, lo que facilita el sexo oral y que la persona recorra con la lengua toda la zona perineal y el ano.

“Como la persona que está arriba es la que está disfrutando de lo que el compañero le ofrece, puede ayudarse con los manos o los codos para elevar el cuerpo y no dejar que caiga con todo el peso. También, al realizar movimientos con la pelvis puede acercar o alejar los genitales de la boca provocando un juego más excitante”, detalló Ghedin.

Esta postura es principalmente satisfactoria para la mujer, ya que al estar arriba la pelvis, le permite a su pareja explorar toda la zona genital.

Redacción: Leo.com.bo

Fuente: imujer.com

 

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