Santa Cruz de la Sierra
Allart Hoekzema

Allart Hoekzema

Write on Viernes, 01 Noviembre 2019

En estos tiempos tan inciertos como solidarios, nosotros también tenemos nuestra olla común. Mi esposa Emmita cocina todos los días en su atelier para por lo menos ocho personas. Hoy preparó un locro de gallina criolla con plátano verde y estamos con nuestro hijito Sebastián, el urubicheño Dámaso Vaca, su hermano Bernardino, el costurero paceño José y mi mejor amigo, el cineasta Tony Peredo. Sebastián no está particularmente contento porque, primero, no le gusta mucho el locro y, segundo, no puede festejar Halloween, por el paro indefinido. Nuestro hijito dice: “El año pasado estuvimos donde mi tía Alba. Fue un Halloween inolvidable. Quiero ir a la casa de mi tía Alba. La extraño y extraño a Halloween. ¡Uf! ¿Qué vamos a hacer, mamá?”. Emmita le dice: “Ay, mi vida, lo siento mucho. Pero tenemos que estar agradecidos. Tenemos comida y ojalá el año próximo volvamos a festejar Halloween donde tu tía Alba”. El costurero paceño José comenta: “Nunca he entendido esta fiesta gringa de Halloween. Antes en La Paz no se festejaba Halloween, ahora sí”. Sebastián me mira y dice: “Entonces, papá, ¡vamos a La Paz! ¿Lo escuchaste? Mi tío dice que allí festejan Halloween”. El costurero paceño le explica: “No quise decir eso. Lo que pasa es que en La Paz también están protestando. Es como aquí. Están en huelga. No hay Halloween”. El cineasta Tony Peredo le pregunta a José: “¿Y cómo van las cosas en La Paz? ¿Hablaste con parientes, amigos?”. José dice: “Allí son muy aguerridos, más que aquí, creo. Los paceños somos terribles cuando nos enojamos”. Nuestro hijito le pregunta: “¿Ahora estás enojado, tío José?”. El costurero paceño responde: “No, más bien agradecido. Tu mamá tiene razón. Tenemos que estar agradecidos. Hay gente que en este momento la está pasando mucho peor que nosotros”. Sebastián dice: “Yo estoy enojado. Quiero poner mi disfraz de Drácula y festejar Halloween. Quiero pasar por un montón de casas y decir ‘dulce o truco’. Pero no se puede”. Mi gran amigo Tony le pregunta al urubicheño Dámaso Vaca: “¿Cuál es la situación en Urubichá?”. Dámaso dice: “La situación en nuestro pueblo es la de siempre”. Su hermano Bernardino lo confirma: “Acabo de hablar con mi mamá. No hay paro allí”. Sebastián exulta: “¡Tengo una idea!”. Le digo: “Ya estoy sospechando algo”. Nuestro hijito propone: “Vamos todos a Urubichá, a festejar Halloween”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Jueves, 31 Octubre 2019

El alcalde cruceño Percy Fernández Añez recibió la visita del presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y en la misma ambas autoridades se comprometieron con unidad de los cruceños, por la defensa de la democracia y el voto ciudadano.

“Le pido a usted que trabaje por la unión de los cruceños, no estamos divididos, estamos bien y seguiremos luchando juntos por la unidad de nuestro pueblo”, fueron las palabras que expresó el burgomaestre durante el encuentro. 

Así también, Angélica Sosa quien acompañó en la cita, indicó al cívico que con la colaboración de los ciudadanos, voluntarios y donaciones se instalaron en todos los distritos municipales la ‘olla común’ para dar alimentación a los vecinos que más lo requieran en distintos puntos de la ciudad.

“Es una forma de ayudar a los vecinos más necesitados, deben saber que tendrán almuerzo y cena en sus distritos, debemos colaborar todos, porque la unidad y la solidaridad es el camino”, dijo Sosa.

Camacho llegó junto a su directiva para agradecer el apoyo institucional que está brindando el Gobierno Municipal brindado los servicios básicos de salud, emergencias, recojo de residuos sólidos, control de precios en los mercados y por incentivar que los vecinos se organicen para ayudar con alimentación en toda la capital cruceña.

“Quería venir agradecerle de verdad porque está apoyando a la democracia, le da alegría a la gente humilde de saber que tendrán comida para estos días difíciles que se vive, pero que son importante para la historia de los bolivianos”, expresó Camacho.

Redaccion: leo.com.bo

Write on Jueves, 31 Octubre 2019

Mientras caminamos hacia el atelier de mi esposa Emma, mi hijito Sebastián dice: “Papá, antes no me gustaba caminar, pero ahora sí. Y a vos antes te gustaba caminar, pero ahora no. Qué raro, ¿no es cierto?”. Protesto: “Caminar siempre me ha gustado y sigue gustándome. El problema ahora es que siento mucho dolor cuando camino. Tuve que interrumpir las sesiones de fisioterapia. Cuando empezó el paro indefinido, me faltaban todavía dos semanas de terapia”. Sebastián mira mi pie vendado no sin escepticismo. Dice: “Antes me gustaban mucho los autos, pero ahora ya no”. Yo digo: “A mí los autos nunca me han gustado, sinceramente”. Mi hijito observa: “Es porque vos no sabés conducir, ¿no es cierto, papá?”. Nuevamente, protesto: “Yo sé conducir, pero no me gusta. No tengo buena vista, no veo la profundidad. Entonces, es mejor para mí y para los demás que yo no conduzca”. Sebastián comenta: “Ay, papá, tus pies no sirven y tus ojos tampoco”. Llegamos al atelier de mi esposa Emmita, conocido entre nosotros como la “casita”. Nos abre la puerta el urubicheño Dámaso Vaca, restaurador, músico y asistente de Emmita, quien, por cierto, vive por la zona del parque Los Mangales I, es decir, bien lejos de nuestro barrio El Trompillo. Sebastián le pregunta: “¿Cómo llegaste aquí a la casita, tío Dámaso? ¿Caminaste o hiciste trampa?”. El urubicheño contesta: “Yo jamás hago trampa”. Yo le digo: “Se ve que estás caminando mucho en estos días. Estás flaco”. Dámaso mira mi pie vendado y luego mi barriga. Menos mal que mi amigo guarayo tiene el buen gusto de no decirme que estoy gordo. Ahora le pregunto: “¿Por qué decidiste caminar hasta aquí? ¿Te estás aburriendo? ¿Ya te cansaste del paro indefinido?”. El urubicheño explica: “No, nada de eso. Lo que pasa es que estoy preocupado por ustedes, sobre todo por vos, Allart. Estuve leyendo tus últimas columnas y me dije: ‘Voy a controlar como está mi pobre amigo del primer mundo’. Vos, mi querido, no estás acostumbrado al sacrificio ni a las incomodidades. Sos un hijo del lujo”. Me defiendo: “Soy periodista. He visitado muchos lugares peligrosos”. Dámaso dice, lacónico: “No lo dudo. Pero lo decís vos mismo: estuviste en esos lugares como visitante, o sea, como observador externo. En cambio, ahora estás metido personalmente en el lío. Quiero decir, estás viviendo la situación como nosotros. Y no estás acostumbrado a eso”. Sebastián le dice: “Tío, a mí me gusta caminar y no soy hijo del lujo”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Miércoles, 30 Octubre 2019

“Papá, te cuento que sigue doliendo mi garganta”, dice mi hijito Sebastián. “Vamos a darte un poco de jarabe de menta”, le propongo. Sebastián comenta: “Es por el humo. Los incendios volvieron, creo. Pero no podemos controlarlo, porque no podemos ir al campo por el paro indefinido, ¿no es cierto, papá?”. Respondo: “Puede ser, hijo. Ya nadie habla de los incendios. Ahora hay otro tema que domina las conversaciones. Sin embargo, yo también creo que volvieron los incendios forestales. Efectivamente, se siente mucho humo en el aire”. Mi hijito dice: “Creo que el fuego se está acercando a la ciudad. La garganta me duele cada vez más”. Pregunto: “¿Tenés fiebre?”. Sebastián niega con la cabeza. Ahora dice: “¿Y los animales? ¿Cómo estarán los animales en el campo? Creo que ellos también están con dolor de la garganta”. Y repite: “Pero no podemos controlarlo, porque no podemos ir al campo”. Yo digo: “Vamos a la casa. Quiero controlar cómo están tus gatos”. En estos días de tensión, estamos en la casa de mis suegros, frente a la plazuela de La Barranca, no sólo para proteger esta espléndida casona cruceña de antaño sino también porque la lesión de mi pie me impide subir y bajar escaleras, y los dormitorios de nuestra casa se encuentran en el segundo piso. Así que cada dos días caminamos hasta la casa, en el condominio Siena, para averiguar si los gatos Blanqui, Rosita y Minnie están bien. Ahora bien, abro la puerta y constato junto a mi hijito Sebastián que el pavimento está lleno de vómito. Sebastián dice: “Es por el humo. Están vomitando por los incendios. Deben tener dolor de la garganta también, pobres gatos. ¿Qué vamos a hacer, papá? Tenemos que curarlos”. Suspiro: “Primero vamos a limpiar todo el piso”. Mi hijito observa: “Ahora Blanqui, Rosita y Minnie están con el estómago vacío, porque vomitaron mucho, ¿no es cierto, papá? Tenemos que darles de comer”. Suspiro: “Ay Dios”. Controlo cuánta comida especial para gatos persas les queda: poquísima. A lo sumo van a sobrevivir un día más. “Tenemos que comprar la comida especial para gatos persas. Pero todas las tiendas que la venden están cerradas”, le digo no sin desesperación a mi hijito quien, a su vez, dice: “Vamos a llamarla a la mamá. Ella lo puede solucionar, vos no”. Entonces, llamo a mi esposa Emmita. Ella me dice: “No te preocupes, Allart. Ya estoy de ida a la veterinaria. Díganles a Blanqui, Rosita y Minnie que tengan paciencia. Estoy caminando”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Martes, 29 Octubre 2019

Mi padre, un tan experimentado como moderado político holandés que nunca se ha retirado por completo del escenario público de los lejanos Países Bajos, me llama temprano en la mañana. Con evidente preocupación en su voz, pregunta por su nieto. Respondo, fingiendo una calma que en realidad no siento: “Sebastián está bien. Juega todos los días en la casa de mis suegros con amiguitos y, sobre todo, amiguitas del barrio. No se da cuenta de las tensiones políticas en el país”. Mi padre, inevitablemente, da rienda suelta a sus pasiones analíticas diciendo: “Más bien se  trata de tensiones sociales. Lo que yo veo, más allá de las sospechas de irregularidades electorales, es un país donde falta la moderación, la cultura del consenso y del diálogo, es decir, el equilibrio social. Todo está permanentemente radicalizado y polarizado. Reina la polémica. El lenguaje de los protagonistas públicos por lo general es muy violento”. Observo: “Bueno, papá, usted está acostumbrado a la política nórdica. Los bolivianos son distintos. Digamos, por lo menos, que la política aquí no es tan aburrida como la de Holanda”. Mi padre sentencia: “En países con equilibrio social la política es siempre aburrida. Y los políticos no tienen carisma, así que no hay riesgo de caudillismo”. Le pregunto: “¿Y cómo está mi mamá?”. Mi padre dice: “Tu mamá está aquí a mi lado, refunfuñando. Me dice que no tengo que hablar de cosas abstractas. Me gustaría charlar un poquito más, pero ella es muy insistente, como vos sabés. A ver, te paso con tu mamá. Ni modo”. Mi madre, una experimentada pero no tan moderada artista plástica que tampoco se ha jubilado definitivamente, exclama: “¡Hijo! ¡¿Por qué diablos no escapás?! Vengan aquí, los tres. Agarren el primer avión disponible”. Le digo: “Mamá, por favor, tranquilízate. No estamos corriendo ningún albur. Emmita y Sebastián están bien. Además, en el barrio El Trompillo estamos bastante lejos del epicentro del conflicto”. Mi madre quiere saber si su nieto sigue yendo al colegio. “No, mamá, todo se detuvo aquí. Sebastián, prácticamente, está de vacaciones”, explico. Ahora ella cambia radicalmente de tema. Pregunta: “¿Y tu pie? ¿Seguís haciendo fisioterapia?”. Digo: “Debería hacerlo, pero el fisioterapeuta Luis vive lejos. No me puede visitar, ni yo a él”. Mi madre dice: “Ay, entonces, tu pie está en crisis, al igual que el país. Otra cosa, ¿seguís escribiendo en el periódico?”. Digo: “Sigo escribiendo todos los días. Hoy voy a escribir sobre la crisis de mi pie”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Lunes, 28 Octubre 2019

Por enésima vez en estos días de incertidumbre, le propongo a mi hijito Sebastián jugar en la piscina inflable, en el patio de la casa de mis suegros. Sebastián me mira sin entusiasmo y dice: “No, gracias. ¡Ya papá!”. Pregunto: “¿Qué querés decirme? ¿Por qué me decís ‘ya papá’?”. Mi hijito explica: “Me duele la garganta. Además, ya no quiero hacer siempre lo mismo”. Sugiero: “Entonces, ¿vamos a jugar con Lego? Podemos ir al atelier de la mamá. No hay nadie allí en estos días. Vamos a jugar con tu Lego allí. Me gusta la tranquilidad del atelier”. Otra vez, Sebastián dice: “No, gracias. ¡Ya papá!”. Comento: “Prefiero que no me digas ‘ya papá’, por favor. Me molesta”. Mi hijito observa: “Yo digo ‘ya papá’ por qué estoy aburrido. Quiero hacer otras cosas. Quiero ir al zoológico y al museo de historia natural”. Digo: “Sabés perfectamente que no podemos ir al zoológico ni al museo de historia natural, por el paro indefinido. Todo se detuvo”. Sebastián anuncia: “Okey, de ahora en adelante no te voy a decir ‘ya papá’ sino ‘papaya’. ¿Está bien?”. Contesto: “No sé si está bien. Depende. Explicame que querés decir con ‘papaya’”. Mi hijito cuenta: “En mis sueños todo sigue. No se detuvo nada. En mis sueños no hay paro indefinido. ¿Sabés que anoche soñé que mi amiga Sharid pudo organizar su fiesta de cumpleaños. Nos divertimos muchísimo en su fiesta”. Digo: “Ay, sí, pobre Sharid. Quería festejar su cumple ayer. Pero la situación política arruinó sus planes”. Sebastián exclama: “¡Papaya!”. Confieso: “Lo siento, hijo. No te entiendo. ¿Qué tiene la palabra ‘papaya’ que ver con la complicada situación política?”. Mi hijito contesta: “¿Sabés que en mi sueño le canté a Sharid la canción de cumpleaños más bella del mundo? ¿Sabés de qué canción estoy hablando?”. Adivino: “¿Acaso estás hablando del taquirari ese, o sea, del feliz cumpleaños a lo camba? Vamos a cantarlo ahora, en la realidad. Vamos, hijo, comienzo yo. ‘Hoy queremos que seas feliz y que brinque tu corazón…’”. Sebastián vuelve a exclamar: “¡Papaya!”. Repito no sin irritación: “Lo siento, hijo. No te entiendo”. Mi hijito explica: “No quiero cantar esa bellísima canción en la realidad. En mis sueños soy feliz. En la realidad ya no. Estoy súper aburrido. No quiero jugar en la piscina inflable. No quiero jugar con mi Lego. Y no quiero cantar”. Empiezo a entenderlo a mi pobre Sebastián. Le propongo: “Vamos a gritar juntos”. Sebastián inclina la cabeza. Los dos exclamamos a todo pulmón: “¡¡¡Papaya!!!”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Domingo, 27 Octubre 2019

El Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra a través de la Empresa de Aseo de Santa Cruz (EMACRUZ), desarrolla un arduo trabajo durante los días de paro cívico indefinido.

Desde el miércoles 23, jueves 24, viernes 25 y sábado 26, se han desplegado camiones y personal en los diferentes distritos de la ciudad y así realizar el recojo correspondiente de los residuos sólidos pese a las dificultades que han tenido para circular en los diferentes puntos de bloqueos de la ciudad.

Johnny Bowles, gerente de Emacruz, informó que para la jornada de este sábado se estima recoger 2.000 toneladas de residuos sólidos, para ello pidió la colaboración de los vecinos que se encuentran bloqueando en los diferentes puntos de la ciudad para que cedan el paso a los camiones del operador privado por los barrios y para que puedan llegar al Complejo Sanitario de Residuos.

"Estamos trabajando por mantener limpia nuestra ciudad, pedimos que permitan el paso de los camiones recolectores de residuos y del personal que realiza la limpieza de las calles y avenidas. Son 300 personas, 30 camiones, 20 volquetas, 10 camionetas, 2 recolectores de residuos patológicos y 2 rolones los que están trabajando en esta jornada", manifestó Bowles.

También informó que el primer día de paro cívico se recolectó 500 toneladas de residuos puesto que solo se trabajó con 10 camiones, al resto no los dejaron circular por los puntos de bloqueos, para el día jueves 24 se pudo aumentar a 900 toneladas de residuos sólidos recolectados en 30 compactadores y el viernes 25 fueron recolectadas un total de 1.200 toneladas de basura con un equipo de 300 personas, 30 camiones, 20 volquetas, 2 rolones y 2 patológicos.

Durante la jornada de fin de semana se prevé recolectar un total de 4.000 toneladas de basura, el sábado 26 se recogió 2.000 toneladas y se espera recolectar otras 2.000 toneladas este domimgo con el trabajo de 300 personas distribuidas en 30 compactadores, volquetas, camionetas, patológicos y rolones.

Además se han desplegado 4 equipos de trabajo en mercados grandes, 3 equipos en los distritos 7, 6 y 12 y se ha ingresado a la zona Sur para intentar cumplir la frecuencia de recolección.

Bowles recordó que se debe tomar en cuenta que se hará un solo viaje debido a los inconvenientes que se están registrando en los puntos de bloqueo.

Los horarios de recolección en la zona Norte son los días lunes, miércoles y viernes de 6:00 am a 16:00 pm; en la zona Sur los días martes, jueves y sábado de 6:00 am a 16:00 pm; en el centro de la ciudad hasta el cuarto anillo todos los días de 18:00 pm a 3:00 am y en los mercados la recolección es todos los días durante el día y la noche.

Redacción: leo.com.bo

Write on Viernes, 25 Octubre 2019

Mi vanidad se manifiesta hasta en tiempos de crisis. Estoy vagando por el barrio El Trompillo en busca de un ejemplar de “La Estrella del Oriente”. Reina el silencio; no hay nadie en las calles. Y no hay periódicos, lo que me molesta particularmente ya que a mí me gusta comprar “La Estrella” sólo por el gusto de leerme a mí mismo. Justo cuando regreso a mi casa para escribir la nueva columna, me llama mi mejor amigo, el cineasta Tony Peredo, un ítalo-argentino, por cierto, de lejanas descendencias gitanas. Tony pregunta: “¿Qué hacés?”. Respondo: “Nada. Estoy molesto. Toda la situación del proceso electoral me pone triste”. El cineasta coincide: “Hay vibraciones de bronca y nerviosismo. Es la política boliviana, querido Allart. Es muy deprimente. No pensemos en la política por un rato. Pensemos en otra realidad”. Observo: “No podemos ignorar la realidad de aquí y ahora”. Para mi sorpresa, Tony me pregunta: “¿Qué tipo de sangre sos?” Digo: “A positivo, pero ¿qué tiene que ver eso con nuestra situación?”. El cineasta explica: “Te dije que íbamos a pensar en otra realidad. Te cuento que A positivo es poco común”. Comento: “En Holanda es muy común”. Tony revela: “Ese tipo de sangre es extraterrestre”. No digo nada y mi mejor amigo prosigue: “Tengo un amigo que pertenece a un grupo que se llama los ‘guerreros de la luz’. Es un chico que estudió mucho sobre los ‘anunnaki’ y razas superiores o, mejor dicho, extraterrestres”. Indago: “¿Estás hablando de los sumerios y de la mitología mesopotámica? Es decir, ¿de deidades que descendieron del Cielo?”. El cineasta dice: “Exactamente. Deidades provenientes de otro planeta que, gracias a una ingeniería genética muy avanzada, crearon varios tipos de seres, entre ellos los humanos. Mi amigo dice que nos seleccionan, supuestamente, como dice la Biblia, para el arrebatamiento. ¿No es que hablan de seres  que van a venir a confundirnos? Prácticamente, nos van a llevar. Nos van a rescatar”. Admito: “Ya me perdí. No sé mucho de la Biblia. Soy holandés”. Tony dice: “Por favor, tené un poco de fe y paciencia. Mi amigo dice que yo soy ‘hummie’, un descendiente también extraterrestre. Ahora escuchame bien, porque yo sé que vos, al igual que yo, sos ‘hummie’. Y sé que nos están esperando ahora en Santiago de Chiquitos para llevarnos con ellos en su nave espacial a otra realidad. ¿Qué decís? Te advierto, si vamos no volveremos jamás”. Digo con horror: “Ay, Tony, eso suena hasta más deprimente que nuestra situación actual”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Últimas Noticias

Prev Next

El TAS reduce la sanción al Chelsea, aut…

El TAS reduce la sanción al Chelsea, autorizado a fichar jugadores en enero

 El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) redujo hoy la sanción al Chelsea, suspendido de incorporar...

Diputado mexicano solicita a sus colegas…

Diputado mexicano solicita a sus colegas aporte mensual para Evo

El diputado mexicano Gerardo Fernández Noroña, de tendencia de izquierda, solicitó por escrito a sus...

Mercosur: Argentina y Brasil respaldan t…

Mercosur: Argentina y Brasil respaldan transición a cargo de Áñez

En la última reunión del Mercosur (Mercado Común del Sur) en Brasil, los actuales gobiernos...