Santa Cruz de la Sierra
Allart Hoekzema

Allart Hoekzema

Write on Domingo, 10 Noviembre 2019

Miles de raciones de almuerzo y cena para quienes necesiten un plato de comida hecha con mucho amor.

La Olla común es un programa de voluntarios, vecinas, clubes de madres y un gran equipo de funcionarios de todas las reparticiones, apoyados por instituciones y donantes que envían alimentos para preparar.

Fuente: GAM

Write on Domingo, 10 Noviembre 2019

Mi mejor amigo, el tan lúcido como talentoso cineasta Tony Peredo, me llama. Pregunta por mi hijito Sebastián al que, desde la primera vez que lo vio, suele decirle “niño mágico”. Le cuento: “El niño mágico está bien. Yo, sinceramente, estoy bastante preocupado porque Sebastián, con este paro que no parece tener final, está convencido de que el año escolar ya se acabó”. Tony sugiere: “A lo mejor tenés que pasarle clases vos en tu casa para que no pierda el último bimestre”. Digo: “Tenés razón. Yo pienso lo mismo. Pero ¿cómo voy a poder crear un clima de colegio en la casa? Es difícil cambiar de papel. Soy su padre, no su profesor. Además, el niño mágico ya está demasiado acostumbrado al ritmo de los bloqueos. Para él es una gran vacación. El bloqueo de la Madre India es su nueva casa. Allí juega todos los días con los niños del barrio”. El cineasta reconoce: “El bloqueo de ustedes es tranquilo. El otro día pasé por allí. Vos no estabas”. Digo: “Ah, sí, di una vuelta en bicicleta por el primer anillo”. Tony se ríe y dice: “Sí, lo leí. El mocoso ese te molestó bastante en el bloqueo del segundo anillo de la avenida Santos Dumont, ¿no es cierto? Pero ¿al final lograste superar el obstáculo?”. Confirmo: “Sí, al final el mocoso atrevido me dejó pasar. Después, al recorrer todo el primer anillo en bici, ya no tuve ningún problema en los bloqueos. Toda la gente se portó súper bien conmigo. Me invitaron de todo: agua fría, masaco, empanadas, salteñas, gelatina de pata, somó, mocochinchi… “. Tony comenta: “Te cuento que el bloqueo nuestro, en la entrada del Plan Tres Mil, no es tan tranquilo. En el Plan se siente mucho más la tensión. Además, grandes partes de la población aquí ya no están acatando el paro. Los mercados están abiertos todo el día, muchas líneas de micro funcionan regularmente… La única cosa que sigue parada rigurosamente es la educación. Ninguna escuela está abierta aquí tampoco. Pobres niños”. Digo: “A propósito, en mi pedaleada me topé con un niño que estaba bajo un árbol grande en la calle Colombia esquina Cañoto, allí donde hay un colegio fiscal. Se llamaba Lorenzo y tenía un cartel que sólo decía ‘1 Bs.’ Le pregunté qué estaba vendiendo y Lorenzo me contesto: ‘Estoy vendiendo sombra. Usted, señor, puede acompañarme aquí bajo este toborochi durante cinco minutos por un boliviano’”. El cineasta dice: “Entonces, vos compraste su sombra, me imagino”. Respondo: “Claro”. Tony concluye: “Yo en estos días quisiera comprar luz”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Jueves, 07 Noviembre 2019

Le digo a mi hijito Sebastián: “Tengo una idea. Hoy quiero salir un rato de la realidad de nuestro barrio. No voy a estar en el bloqueo. Quiero tener una imagen más amplia de la magnitud de la protesta. Vamos a dar un paseo por todo el primer anillo, entrando desde la avenida Ejército Nacional. ¿Qué decís?”. Mi esposa Emmita me mira incrédula y dice: “¿Estás loco? Estás hablando con un niño de siete años. Nuestro hijo nunca va a aguantar semejante caminata interminable”. Miro a Sebastián, ignorando la objeción de su mamá. Le pregunto: “¿Quién se cansa?”. Nuestro hijito, quien tuvo un curso acelerado de rebeldía en el bloqueo de la rotonda de la Madre India, exclama: “¡Nadie se cansa!”. Yo que asistí al mismo curso ahora pregunto: “¿Quién se rinde?”. Sebastián contesta a voz en cuello: “¡Nadie se rinde!”. Propongo: “Entonces, vamos a pasear por el primer anillo”. Sebastián susurra: “Papá, hoy no me siento bien. Estoy un poco cansado. Prefiero quedarme aquí con la mamá”. Digo no sin decepción: “Bueno, voy a caminar solito”. Emmita vuelve a decir: “¿Estás loco? Vos no deberías caminar. Tu pie no está curado todavía. Quedate aquí también. Tomar un día de descanso durante este paro indefinido no es un pecado. Nadie te va a castigar”. Reconozco: “De acuerdo, mi pie no está al cien por cien. Voy a ir en bicicleta”. Y así hago. Agarro la bici que mi concuñado Mario Bruun dejó en la casa de mis suegros hace una semana atrás. El primer obstáculo en mi pedaleada en realidad no es un obstáculo ya que se trata del bloqueo de La Madre India. Siendo yo uno de ellos, me dejan pasar sin ningún problema. El segundo obstáculo, es decir, el bloqueo del segundo anillo de la Santos Dumont, resulta ser súper fastidioso. Un muchacho de apenas dieciocho años me detiene con su megáfono: “¡Baje de su bici!” De buena voluntad, hago lo que me pide. Ahora el muchacho pregunta: “¿Usted es ruso?”. Contesto: “Soy holandés”. El muchacho rebate: “Diga algo en holandés”. Digo: “Brutale snotneus, verveel me niet, verdomme”. O sea, mocoso atrevido, no me moleste, carajo. Ahora el mocoso me dice: “Suena como ruso. A ver, lo dejo pasar si me canta el himno cruceño. ¿Acaso lo sabe? Nuestro himno es hermoso”. Respiro hondo: “Joven, sinceramente, usted me falta el respeto. Me estoy cansando de sus pésimos modales”. El mocoso atrevido pregunta: “¿Quién se cansa?”. Sin querer, en un reflejo de condicionamiento pavloviano, respondo: “¡Nadie se cansa!”

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Miércoles, 06 Noviembre 2019

Expreso mi solidaridad con el Dr. Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico, preocupado por la seguridad de las personas que disienten en el país. No está bien que alguien sea perseguido por sus ideas. La Constitución garantiza la libertad de expresión.
A ninguna autoridad le agrada que pidan su renuncia, pero nadie comete delito por pedirla.

Hay que pacificar el país y eso le corresponde a las autoridades. Para eso están, para eso estamos. Ante la protesta del pueblo cruceño por un trabajo mal hecho por los llamados a organizar una elección nacional y defender el voto de cada boliviano que fue y cumplió con el país, este Alcalde se ha visto en la obligación de proteger a todos los vecinos.

Sin distinción de credo o de color político, hemos visto la manera de que cada día no falte atención médica en los hospitales municipales, que no falte el servicio de recoger la basura por una cuestión de salud pública, que no vaya a faltar alimento ante la situación de emergencia. Nadie pregunta ni divide a los cruceños, todos estamos para proteger a la totalidad de la población.

Las diferencias de ideas jamás pueden poner en riesgo la vida, deben resolverse pacíficamente.

Deseo y le pido al Presidente que confíe en la sabiduría de la investidura y actúe, ante todo, garantizando la paz social y la convivencia fraterna de toda Bolivia.

Dios bendiga a Santa Cruz, Dios bendiga a Bolivia.

Mantengámonos unidos y en paz.

Percy.

Write on Miércoles, 06 Noviembre 2019

Nuevamente, estamos en el bloqueo de la rotonda de la Madre India, donde las mujeres siguen siendo las verdaderas protagonistas de la protesta. Mi hijito Sebastián acaba de construir con su Lego una gran cantidad de casas. Ahora mira hacia el cielo y dice: “Papá, quiero que de una vez empieces a creer en los angelitos. No me gusta que no creas en los angelitos”. Trato de explicar: “Ay, hijo, no tengo talento para la mística ni para la metafísica. Nací en un país nórdico donde me enseñaron valores sobrios y racionales. Es verdad, no creo en los angelitos. En cambio, creo en la modestia personal, en la humildad y, naturalmente, en la libertad y la importancia  de obrar con justicia. ¿Me entendés?”. No sé si mi hijito me entiende. Probablemente, no. Cuando me hablan de religión, no importa que lo haga un niño o un adulto, tiendo a esconderme detrás de términos académicos, es decir, erijo una cortina de conceptos aparentemente claros pero en realidad vagos y abstractos. De todas maneras, Sebastián sigue mirando el cielo. Me enseña una nube y dice: “Mirá, papá. Esa nube tiene forma de ángel”. Yo digo: “Más bien tiene forma de banana”. Mi hijito exclama: “¡Uf! ¡Nada que ver! ¡Tenés que mirar bien y creer!”. Ahora me da un abrazo, diciendo: “Ay, pobre papá, no ves a los angelitos”. Se nos acerca Juan Carlos Céspedes, gran amigo y dueño del mejor restaurante del barrio El Trompillo, el “Toborochi”, situado sobre la avenida La Barranca, cerca de la plazuela y enfrente de la casa de mis suegros. Juan Carlos me da una palmada en la espalda y le dice a Sebastián: “¡Guau! Armaste una ciudad con tu Lego. ¡Qué cosa más hermosa!”.   Mi hijito explica: “Sí, es una ciudad. ¿Y sabés, tío Juan Carlos, que la ciudad es protegido por angelitos?”. Para mi asombro, el dueño del “Toborochi” indica la gran nube en el cielo y dice: “Claro, mi niño. ¿Viste que esa nube tiene forma de ángel?”. Sebastián contesta: “Sí, yo lo veo. El único que no lo ve es mi papá”. Juan Carlos dice, lacónico: “No me sorprende. Hay muchísimas cosas que tu padre no ve. Cosas muy importantes”. Digo en broma: “Por eso soy periodista. Tengo una visión limitada”. Mi amigo Juan Carlos dice todo serio: “Exactamente. Si abrieras tu mente a las cosas trascendentales te podrías convertir en un gran escritor. Por ejemplo, si pudieras sentir y ver lo que nosotros en estos días de tensión y esperanza sentimos y vemos, escribirías columnas mejores, llenas de fervor y mística”. Sebastián agrega: “Y llenas de angelitos”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Martes, 05 Noviembre 2019

El Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra y la Empresa de Aseo Urbano (Emacruz) de manera coordinada con el operador Vega - Solvi ejecutarán el plan ‘Limpieza para todos’ durante los días de paro indefinido. Este plan aplicará acciones inmediatas para limpiar la ciudad que se vio afectada por un cerco que imposibilitó por más 48 horas que 160 camiones con residuos sólidos no ingresen al nuevo relleno sanitario, que perjudicó a toda la población con toneladas de basura en todas las calles.

Son 110 unidades desplazadas en todo el municipio para reforzar el plan de limpieza durante los días de paro indefinido, entre ellos compactadores, volquetas, camiones patológicos, camiones de barandas, más de 650 personas están haciendo recojo y barrido de calles, y al trabajo que desarrolla la empresa Vega - Solvi se sumarán trabajadores y maquinarias del Gobierno Municipal para reforzar los trabajos de limpieza.

El gerente de Emacruz, Johnny Bowles pidió a la población que saquen sus bolsas con residuos, según la frecuencia de sus zonas, a las rotondas, anillos, avenidas y radiales principales para facilitar el recojo de los residuos sólidos en toda la ciudad.

“La gente con mucha conciencia nos está colaborando de sobremanera, estamos agradecidos, su Gobierno Municipal les agradece”, manifestó Bowles.

En este marco, Bowles reiteró que es importante respetar las frecuencias del operador de basura en la zona norte, sur, centro y centros de abastecimientos para realizar la limpieza de acuerdo a la planificación que corresponde.

“En la zona norte el camión recogedor pasa los lunes, miércoles y viernes; zona sur, martes, jueves y sábado. En los mercados se recoge todos los días, al igual que en los hospitales. Los horarios que se pide al vecino que saque sus bolsas son de 08:00 a 11:00 am y de 15:00 a 18:00 pm”, resaltó.

Bowles indicó que durante los días de paro indefinido sólo se están realizando entre uno y dos viajes al nuevo vertedero, lo que hace que el servicio sea irregular. Así también pide que sólo se saquen los residuos orgánicos y no sacar aún el material reciclable como cartón, plástico y vidrios que pueden mantenerse en el hogar y así ayudan disminuyendo el volumen de residuos en las calles.

“Se pide a los vecinos que solo saquen sus residuos orgánicos como ser residuos de frutas y verduras y que los no orgánicos no sean sacados para agilizar el recojo de basura por los barrios de la ciudad”, subrayó.

Bowles, no descartó que se planifique organizar mingas en los diferentes barrios para que el vecino colabore y participe en la limpieza de su zona y se pueda mantener limpia la ciudad.

“El municipio cruceño genera al día 1.800 toneladas de residuos, es decir, debido a esta situación la limpieza en la ciudad es irregular y se espera que hasta el jueves se pueda restablecer el servicio con normalidad”, dijo.

Resaltó que el apoyo de los vecinos en los diferentes puntos de bloqueos es muy importante para que dejen transitar a los camiones recogedores de basura en toda la ciudad para poder hacer la limpieza como corresponde.

 

“Por eso es muy importante que los vecinos dejen transitar los camiones recolectores de basura, eso ayudara mucho, porque la limpieza es un trabajo de toda la comunidad”, finalizó el gerente de Emacruz.

Fuente: Emacruz

Write on Martes, 05 Noviembre 2019

Mi esposa Emmita le pregunta a nuestro hijito Sebastián: “¿Qué querés hacer hoy, mi vida? ¿Me acompañás al parque Los Mangales I? ¿Querés ayudarme a cocinar y repartir la comida de la olla común de la Alcaldía?”. Sebastián niega con la cabeza y dice: “No gracias, mamá. Quiero volver al bloqueo de la Madre India con mi papá”. Emmita me mira preocupada y pregunta: “¿No se está volviendo demasiado peligroso?”. Le contesto: “Hasta ahora el bloqueo de la rotonda de la Madre India tiene un carácter súper pacífico y agradable. Buena onda, realmente. Y hay muchos niños durante el día. Así que Sebastián puede jugar allí hasta la noche”. Mi esposa muestra una sonrisa escéptica. Pregunta: “¿Y vos? ¿Qué haces vos todo el día en el bloqueo? Haciéndote el importante, el guardián inclaudicable, me imagino”. Le explico: “No, lo paso charlando con todo el barrio”. Emmita indaga: “¿Charlando de la política, con grandes análisis eruditos?”. Contesto: “La gran paradoja es que no se habla casi nunca de política en el bloqueo. Te lo dije, es muy agradable, de verdad. Lo que hacemos es charlar y compartir. La gente se está mostrando increíblemente generosa y solidaria. En serio, el ambiente del bloqueo es algo muy especial. Hay que verlo, hay que vivirlo”. Emmita dice: “Te entiendo, lo sé. Cocinando con mis amigas para la olla común también es algo muy especial. Me puedo imaginar perfectamente cómo la están pasando en La Madre India. Pero, estoy preocupada. La situación se está poniendo tensa. No sé si los niños pueden seguir divirtiéndose”. Sebastián anuncia: “Mamá, voy a ir con mi papá al bloqueo y voy a llevar mi caja de Lego. Quiero compartir con los demás niños”. Mi esposa le dice: “Se van a cuidar bien el uno al otro, ¿me lo prometés? No estoy bromeando, Sebastián. Me lo vas a cuidar bien a tu papá. Porque tu papá es torpe, puede fácilmente meterse en un lío. Y vos vas a compartir con los demás como un niño grande y amable. Te conozco. Normalmente, no te gusta compartir”. En el cruce de la Madre India nos despedimos de Emmita. Luego nos dirigimos a los semáforos donde prácticamente están reunidos todos los niños del barrio. Sebastián pone su caja de Lego en el suelo y dice con voz de mando: “Aquí está mi Lego. Vamos a jugar juntos. Los niños grandes vamos a armar las cosas. Y después, los niño pequeños pueden desarmar las cosas”. Mi hijito me mira y explica: “Estamos compartiendo, ¿no es cierto, papá?”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

Write on Lunes, 04 Noviembre 2019

Mi esposa Emmita propone: “Vamos a ir al bloqueo de la rotonda de la Madre India. A las ocho en punto nos va a recoger un hombre que tiene el permiso de circulación del comité cívico. Él nos va a llevar hasta el parque Los Mangales I. Quiero ayudar con la olla común de la Alcaldía”. Nuestro hijito Sebastián dice: “Por fin, vamos a ir en auto. Vamos a salir del barrio. Además, mi tío Dámaso vive cerca del parque los Mangales I, ¿no es cierto? Quiero saludarlo. No lo vemos desde el jueves pasado”. Gracias a Emmita, una de las pocas personas en Santa Cruz de la Sierra que nacieron con el gen de la puntualidad, llegamos al bloqueo de la Madre India a las ocho menos diez. Para mi sorpresa, constato que a esta hora la gran mayoría de los manifestantes son mujeres, es decir, sobre todo, jóvenes madres con niños pequeños de la edad de Sebastián. Una muchacha llamada Fabiana lo invita a nuestro hijito a sentarse con los demás niños. Le da una hoja de papel y unos lápices de color. “¿Te gusta dibujar?”, le pregunta. Sebastián responde: “Sí, me gusta. Pero lo que me gusta aún más es jugar con Lego. Me encanta construir”. Fabiana dice: “¡Qué buena idea! Después del almuerzo voy a traer Lego. ¿Vas a estar aquí por la tarde también?” Nuestro hijito explica: “No creo. Lo que pasa  es que un hombre nos va a llevar al parque Los Mangales I. Mi mamá va a cocinar allí para un montón de personas. Y yo voy a visitar con mi papá a mi tío Dámaso”. Pero resulta ser que el hombre con el permiso de circulación del comité cívico no nació con el gen de la puntualidad. A las diez Emmita lo llama por enésima vez y al fin el hombre responde. Explica que fue al cementerio para poner flores en la tumba de su madre. “Voy a estar en la Madre India en cuarenta minutos”, jura. Sebastián dice a su mamá: “No quiero esperar más. Voy a la casa con mi papá. Y después del almuerzo quiero volver aquí para jugar con el Lego de Fabiana”. Y así hacemos. Nos relajamos en la casa, comemos y en la tarde, con un sol mucho menos inclemente, volvemos al bloqueo de la Madre India. Hay más varones ahora. Y hay megáfonos que gritan a cada rato: “¡Bájese de la bici! ¡Pase caminando!”. La bulla no lo molesta a mi hijito. Sebastián ya está sentado al lado de Fabiana quien, efectivamente, trajo Lego. Me dice: “Voy a construir una casa. Y mañana quiero estar aquí también. Con el Lego”.

Allart Hoekzema Nieboer   MIGAJAS

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